Las Naciones Unidas han iniciado e impulsado las operaciones de mantenimiento de la paz como medio de mantener la paz y la seguridad internacionales. Desde 1948, más de 750.000 personas, entre el personal de la policía civil y el personal militar junto con miles de civiles, han prestado servicios en las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. Más de 1.450 personas han dado la vida mientras supervisaban la aplicación de los acuerdos de paz y de cesación del fuego, patrullaban las zonas desmilitarizadas, creaban zonas de amortiguación entre las fuerzas en conflicto y apaciguaban conflictos locales que amenazaban con conventirse en una guerra de mayor amplitud. La mayoria de los miembros de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas han sido soldados cedidos voluntariamente por los respectivos gobiernos que integraban contingentes nacionales encargados de aplicar la disciplina y el adiestramiento militares a la tarea de restablecer y mantener la paz. Recibieron el Premio Nobel de la Paz por su labor en 1988.
Desde el final de la guerra fría, la tensión ha disminuido y la paz se ha visto amenazada por el resurgimiento de conflictos étnicos y nacionalistas en distintas regiones. Por consiguiente, en los últimos años las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas han aumentado rápidamente en número y complejidad. Mientras que en los primeros 40 años de las Naciones Unidas se establecieron sólo 13 operaciones de mantenimiento de la paz, desde 1988 se han iniciado 28 nuevas. El despliegue total de personal civil y militar de las Naciones Unidas alcanzó su punto máximo en 1995 con casi 70.000 miembros procedentes de 77 países. Las actividades "tradicionales" de mantenimiento de la paz han cedido el paso a operaciones integradas y complejas que requieren una combinación de medidas políticas, militares y humanitarias. Los agentes de policía, los observadores electorales, los observadores de la situación de derechos humanos y otros civiles se han sumado al personal militar, bajo la bandera de las Naciones Unidas, con el objeto de poner en práctica los arreglos negociados de los conflictos entre partes anteriormente antagonistas, alentando a los que se encontraban en bandos opuestos a construir juntos un futuro de paz.
A medida que el mundo ha recurrido con creciente frecuencia a las Naciones Unidas para resolver los conflictos, el costo de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas ha aumentado en consecuencia. El costo anual de todas las operaciones en 1995 ascendió a aproximadamente 3.000 millones de dólares. Sin embargo, esta inversión en las operaciones de mantenimiento de la paz debe considerarse en la debida perspectiva. A comienzos del decenio de 1990, los gastos militares mundiales ascendían a 1 billón de dólares aproximadamente por año, es decir 2 millones de dólares por minuto. En otras palabras, prepararse para la guerra cuesta en un día lo que cuesta mantener la paz en un año. El costo real de las operaciones de mantenimiento de la paz debe ser comparado, en última instancia, con el costo de la alternativa: la guerra.
Las operaciones de mantenimiento de la paz son establecidas por el Consejo de Seguridad, el órgano principal de las Naciones Unidas al que corresponde la responsabilidad primordial en relación con el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Esas operaciones deben contar con el consentimiento de los gobiernos anfitriones y normalmente de las demás partes interesadas, y no deben, por ningún motivo, favorecer a una parte en detrimento de la otra. El éxito de las operaciones de mantenimiento de la paz también requiere un mandato claro y viable, la cooperación de las partes para ponerlo en práctica, un mando eficaz en la Sede y sobre el terreno y apoyo logístico y financiero adecuado.
Las tropas de las Naciones Unidas portan armas ligeras y pueden hacer uso de la fuerza sólo en defensa propia o en caso de que elementos armados traten de impedirles que acaten las órdenes de sus comandantes. Los observadores militares de las Naciones Unidas no portan armas. Las tropas de las Naciones Unidas pueden ser autorizadas a hacer uso de la fuerza para cumplir con su cometido únicamente en circunstancias excepcionales.