UNA NUEVA TÉCNICA

El término "mantenimiento de la paz" no se encuentra en la Carta de las Naciones Unidas. El Sr. Dag Hammarskjold se refirió a él como si perteneciera al "Capítulo Seis y Medio" de la Carta, situándolo entre los métodos tradicionales de solución de diferencias de manera pacífica, tales como la mediación y la determinación de los hechos (Capítulo VI), y medidas más contundentes, como los embargos y la intervención militar (Capítulo VII).

Tradicional y primordialmente, las operaciones de mantenimiento de la paz han supuesto el despliegue de personal militar de varios países, bajo mando de la ONU, para ayudar a supervisar y solucionar los conflictos armados entre partes hostiles. Desde el primer despliegue de observadores militares en el Organismo de las Naciones Unidas para la Vigilancia de la Tregua (ONUVT), el mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas ha evolucionado para atender las exigencias especiales de conflictos marcadamente diferentes en un contexto político cambiante. Surgido durante los años de la guerra fría, el mantenimiento de la paz tradicional se desarrolló bajo la sombra omnipresente del posible enfrentamiento nuclear. Personalidades tales como el Primer Ministro del Canadá, Sr. Lester Pearson, el Secretario General de la ONU, Sr. Dag Hammarskjöld, su ayudante, el Sr. Ralph Bunche y el personal sobre el terreno de muchos países adaptaron la técnica para hacer del mantenimiento de la paz un medio indispensable para controlar los conflictos en un mundo dividido y acosado por las tensiones.


Oficiales de la Fuerza de Emergencia
de las Naciones Unidas informan a Altos funcionarios de la ONU.
Enero de 1974, Ciudad de Suez. Foto de las Naciones Unidas.
En los últimos años hemos sido testigos de importantes cambios en cuanto al número y a la índole de los conflictos presentados ante la ONU. El período posterior a la guerra fría se ha caracterizado por la proliferación de guerras civiles y otros conflictos armados entre los Estados que amenazan la paz y la seguridad internacional y causan un sufrimiento humano generalizado. El mantenimiento de la paz, surgido, en principio, como medio para resolver conflictos entre Estados, se ha aplicado cada vez más a conflictos dentro de los Estados y a guerras civiles. Los conflictos contemporáneos tienen lugar, a menudo, entre múltiples facciones armadas con objetivos políticos diferentes y con cadenas de mando divididas.

En consecuencia, las fuerzas de mantenimiento de la paz se han encontrado a veces en situaciones donde se ignoran los acuerdos de cesación del fuego, donde se pone en tela de juicio el consentimiento a la presencia de las Naciones Unidas, y donde el gobierno y las instituciones estatales han dejado de funcionar o se han venido abajo. La tarea del personal de mantenimiento de la paz se ha visto dificultada por las acciones de las fuerzas irregulares y de las milicias que ignoran o violan deliberadamente las normas humanitarias, y por el desplazamiento constante de las líneas de enfrentamiento.

La evolución del mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas como respuesta a estas necesidades cambiantes ha significado que, ahora, un número cada vez mayor de misiones encaja en una nueva categoría, caracterizada por complejas operaciones que están constituidas por policía militar, civil y por personal civil de otra índole. Con el mandato de ayudar a crear instituciones políticas y ampliar su base, las Naciones Unidas trabajan junto con los gobiernos, organizaciones no gubernamentales y grupos locales de ciudadanos para proporcionar socorro de emergencia, desmovilizar a los excombatientes y reintegrarlos en la sociedad, retirar las minas, realizar elecciones y promover prácticas de desarrollo sostenible.

Para ayudar a fomentar la confianza en esta técnica esencial, el Secretario General, Sr. Kofi Annan ha tratado de sentar bases seguras y adecuadas para una práctica de mantenimiento de la paz y unas estructuras de apoyo eficaces. Entre otros esfuerzos, convocó, en marzo de 2000, a un Grupo sobre operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. Las recomendaciones del grupo se centraron en política y estrategia, así como en ámbitos de carácter operacional y organizativo. Muchas de la recomendaciones se referían a cuestiones que eran plenamente de la competencia del Secretario General, mientras que otras requerían la aprobación de los Estados Miembros.

El informe desató un diálogo intensivo en el seno de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad sobre el futuro del mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. En última instancia, los Estados Miembros respondieron positivamente a la mayoría de las recomendaciones del informe, incluida la necesidad de fortalecer la capacidad para apoyar las operaciones de paz con personal y recursos financieros suficientes.

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La lógica de las operaciones
de mantenimiento de la paz

Observadores militares de la APRONUC de Francia y del Reino Unido
distribuyen radios donadas por organizaciones no gubernamentales japonesas.
Octubre de 1992. Foto de las Naciones Unidas.



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