| Los desafíos que encaran las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz en 2004 son inmensos. En la República Democrática del Congo, por ejemplo, las Naciones Unidas están apoyando un gobierno de transición en un país de gran extensión con una infraestructura mínima y poca cohesión nacional. Están preparando las conversaciones sobre el estatuto definitivo de Kosovo con la participación de las partes. Están fortaleciendo su misión en Liberia y ocupándose de la gestión de la reducción de sus operaciones en Timor-Leste y Sierra Leona. Al mismo tiempo, han estallado nuevas crisis y se han firmado nuevos acuerdos de paz. Algunos de las fuerzas militares más competentes del mundo están decididamente comprometidas con la labor de las Naciones Unidas en esa esfera - principalmente en el Iraq y el Afganistán, mientras que los países en desarrollo, que tienen medios limitados, incluyen a los 10 principales contribuyentes de las operaciones de mantenimiento de la paz.
En julio de 2004, el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz gestionaba 17 operaciones sobre el terreno (16 operaciones de mantenimiento de la paz y una misión política) en todo el mundo, con inclusión de una operación ampliada recientemente en Côte d'Ivoire y de dos nuevas misiones establecidas en Burundi y Haití. Además, las Naciones Unidas se hallaban ante la perspectiva de iniciar al menos una nueva misión en el Sudán. En consecuencia, se prevé que el contingente de personal uniformado desplegado en operaciones de mantenimiento de la paz aumentará de 51.000 efectivos a principios de 2004 a unos 78.000 en el transcurso del año con la adición de 25.000 soldados, 2.500 agentes de policía civil y 1.500 observadores militares. Podrían necesitarse 42 altos funcionarios -civiles, militares y del cuerpo de policía- para gestionar esas operaciones sobre el terreno, así como 6.500 civiles (que se agregarían a los aproximadamente 9.700 que ya se desplegaron a principios de 2004) además de los indispensables recursos materiales, como vehículos y equipo de oficina y comunicaciones. Por consiguiente, tal vez se duplique el presupuesto de las operaciones de mantenimiento de la paz: las misiones adicionales podrían requerir, según las estimaciones, otros 2.380 millones de dólares que se sumarían a los 2.650 millones asignados en el actual proyecto de presupuesto para 2004-2005.
El desarrollo de las operaciones de mantenimiento de la paz en África ha sido particularmente notable y podría indicar que tras decenios de intensos conflictos en el continente éstos están llegando a su fin. Actualmente, en África hay siete operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas y prosiguen los planes para iniciar otra en el Sudán. En Somalia también se está avanzando hacia la conclusión de acuerdos de paz que podrían requerir operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.
Factores clave
La comunidad internacional tiene que estar preparada para seguir apoyando estas actividades. Por tanto, es preciso que los Estados Miembros demuestren la voluntad política de respaldar a las Naciones Unidas en el ámbito político, financiero y operacional a fin de que la Organización sea verdaderamente creíble como fuerza de paz. Lograr una paz verdadera requiere tiempo, crear la capacidad en los países requiere tiempo y la restauración de la confianza también requiere tiempo. El personal internacional de mantenimiento de la paz debe llevar a cabo sus labores con profesionalismo, competencia e integridad.
Entre las cuestiones fundamentales que encaran actualmente las Naciones Unidas en la esfera del mantenimiento de la paz se encuentran:
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Personal: Encontrar contingentes de tropas para el número cada vez mayor de operaciones de mantenimiento de la paz - con una participación creciente de países "del Norte"-es una gran preocupación. Sin embargo, el mayor desafío es satisfacer la demanda de reclutamiento de miles de oficiales de policía adiestrados y personal civil con experiencia en las esferas de la justicia, la administración civil, el desarrollo económico y otras esferas especilizadas. Las operaciones de mantenimiento de la paz también tienen que garantizar otros tipos de capacidad, como el apoyo aéreo táctico, las instalaciones y los servicios médicos sobre el terreno y la circulación de las operaciones de control - recursos que generalmente proporcionan los Estados Miembros dispuestos a hacerlo.
En condiciones ideales, este personal tendría algunos conocimientos del idioma, la cultura y la situación políticas del país de que se trate. También debe estar en condiciones de desplazarse con corto tiempo de aviso previo. Las Naciones Unidas han ampliado recientemente la reserva de policías civiles elegibles a efectos de incluir a los oficiales retirados. Además, ha incluido entre sus principales prioridades el adiestramiento y la elaboración de listas de personal calificado que esté en condiciones de ser desplegado con rapidez.
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La necesidad de restaurar los servicios básicos y la administración gubernamental:
En el pasado, los donantes internacionales se han mostrado renuentes a pagar los sueldos de la administración pública o del equipo de oficina básico en las administraciones locales. Sin embargo, en la actualidad existe un consenso cada vez mayor de que es necesario reforzar los servicios estatales básicos, incluida la administración de justicia, la administración civil y los servicios de electricidad, gas, y otros y restablecer lo más pronto posible la normalidad en las sociedades que salen de un conflicto.
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El orden público:
Las Naciones Unidas han incluido el orden público como elemento crítico de la planificación de las misiones y han avanzado considerablemente en el establecimiento de una capacidad para apoyar las actividades realizadas por la policía, la judicatura y el sistema penitenciario en operaciones en curso.
En sociedades que salen de conflictos, el sistema judicial - marcos jurídicos, tribunales, magistrados y fiscales, prisiones - tienen que poder aplicar una justicia equitativa e independiente en una etapa temprana. Si la fuerza de policía local ha perdido credibilidad ante la población, tal vez sea necesario desplegar una fuerza internacional con carácter temporal o emprender un programa amplio de readiestramiento. La situación puede exigir el establecimiento de un tribunal dedicado a reparar crímenes de guerra pasados, o de una comisión de la verdad y la reconciliación.
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Elecciones y el restablecimiento de la democracia:
Varias misiones de mantenimiento de la paz han recibido el mandato de organizar elecciones. Sin embargo, las elecciones no pueden celebrarse instantáneamente, y las Naciones Unidas han aprendido que es importante crear primeramente las condiciones favorables, incluido un nivel aceptable de seguridad, un marco jurídico, un proceso transparente de inscripción de votantes y en ocasiones hasta una constitución, con el consenso de todas las partes interesadas.
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Securidad: Un entorno inseguro entorpece la labor de mantenimiento y consolidación de la paz. El éxito de una operación de mantenimiento de la paz a menudo requiere un número elevado de efectivos militares, particularmente en el período inicial de la misión. Su presencia puede proporcionar cierto grado de estabilidad y seguridad hasta que se pueda establecer una fuerza de policía local.
La seguridad y protección del personal de las Naciones Unidas sobre el terreno se ha llegado a convertir en una gran preocupación en las Naciones Unidas tras el ataque sin precedentes a la sede de las Naciones Unidas en Bagdad el 19 de agosto de 2003, que dio lugar a una revisión de todo el sistema de las Naciones Unidas por el Secretario General. Se están introduciendo mejoras, que requieren el apoyo continuo de los Estados Miembros.
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Medidas colectivas: Las Naciones Unidas, por conducto del Consejo de Seguridad, han proporcionado un foro a los países del mundo para que decidan juntos cómo responder ante las amenazas a la paz y la seguridad. El polémico preludio diplomático de la guerra del Iraq llevó al Secretario General a nombrar un Grupo de alto nivel sobre las amenazas, los desafíos y el cambio, encargado de examinar las principales amenazas y desafíos que encara el mundo en la esfera de la paz y la seguridad y de formular recomendaciones sobre la forma de responder eficazmente mediante la adopción colectiva de medidas. El informe del Grupo debe presentarse a fines de 2004.
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