| En 1999, habiendo decidido que era imperativo reformar las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, el Secretario General Kofi Annan emprendió una evaluación amplia de los acontecimientos que condujeron a la caída de Srebrenica y encomendó la realización de una investigación independiente de la actuación de las Naciones Unidas durante el genocido de Rwanda en 1994. Esas evaluaciones pusieron de relieve la necesidad de mejorar la capacidad de las Naciones Unidas para llevar a cabo operaciones de mantenimiento de la paz y en particular para garantizar el despliegue rápido y mandatos que atendieran las necesidades sobre el terreno. Era necesario establecer normas claras para entablar combate, una mejor coordinación entre la Secretaría de las Naciones Unidas en Nueva York y los organismos de las Naciones Unidas en la planificación y el despliegue de las operaciones de mantenimiento de la paz, y una mejor cooperación entre las Naciones Unidas y las organizaciones regionales. Las Naciones Unidas también necesitaban reforzar las actividades para proteger a los civiles en los conflictos.
Por la misma época, comenzaron a aumentar nuevamente, tanto en cuanto al tamaño como al alcance, las solicitudes de intervención de las Naciones Unidas: las operaciones de mantenimiento de la paz se ampliaron para incluir el imperio de la ley, la administración civil, el desarrollo económico y los derechos humanos. En 1999, se encomendó a las Naciones Unidas la tarea de establecer una administración provisional en Timor Oriental para preparar el camino hacia la independencia. El mismo año, las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas emprendieron una misión de administración provisional en Kosovo, tras la conclusión de los bombardeos de la OTAN sobre la República Federativa de Yugoslavia. En 1999 y 2000, el Consejo de Seguridad decidió establecer tres nuevas operaciones en África (en Sierra Leona, la República Democrática del Congo, y Eritrea y Etiopía).
El informe Brahimi
En marzo de 2000, el Secretario General pidió a un grupo de expertos encabezados por su asesor de larga data Lakhdar Brahimi (un antiguo Ministro de Relaciones Exteriores de Argelia) que examinara las operaciones de paz de las Naciones Unidas y determinara dónde y cuándo podían ser más eficaces y cómo podían mejorarse.
En el informe1 del Grupo sobre las Operaciones de Paz de las Naciones Unidas - conocido como el informe Brahimi - se presentaba una orientación clara acerca de los requisitos mínimos para que una misión de las Naciones Unidas resultara fructífera. Ellos incluían un mandato claro y concreto, el consentimiento de las partes en conflicto para el despliegue de la misión y los recursos adecuados.
Como resultado del informe, las Naciones Unidas y los Estados Miembros adoptaron una serie de medidas para mejorar las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. Se autorizó al Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz a aumentar su personal en la Sede en apoyo de las misiones sobre el terreno. El Departamento fortaleció las oficinas de los asesores militares y de policía. Creó una Dependencia de Prácticas Recomendadas de Mantenimiento de la Paz para analizar la experiencia adquirida y asesorar a las misiones en cuestiones de género, la conducta del personal de mantenimiento de la paz, la planificación de los programas de desarme, desmovilización y reintegración, el imperio de la ley y otros asuntos. Se estableció un mecanismo de financiación anterior al establecimiento del mandato para garantizar que se contaría con un presupuesto para el inicio de la nueva misión, y la base logística del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz en Brindisi (Italia) recibió fondos apra adquirir existencias para el despliegue estratégico. Se fortaleció el adiestramiento permanente para aumentar la capacidad de respuesta rápida.
El Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz reorganizó el sistema relativo a las fuerzas de reserva de las Naciones Unidas, una enumeración de los recursos concretos de los Estados Miembros, que incluía el personal militar y civil especializado, el material y el equipo disponible para las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. En el nuevo sistema relativo a las fuerzas de reserva se dispone que, para el establecimiento de una nueva operación, las fuerzas deben poder facilitarse en un período de 30 a 90 días. También ha avanzado la labor relacionada con el establecimiento de mandatos claros y realistas por parte del Consejo de Seguridad.
1 A/55/305-S/2000/809 |
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