Ginebra, Suiza a 6 de marzo de 1999.
Es necesario proteger a los civiles en Kosovo,
dice Ogata, Alta Comisionada del ACNUR.
Urge a que se abran las fronteras.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) expresó hoy su enorme preocupación acerca de la situación de los civiles en la provincia de Kosovo, tres días después de que la mayor parte de los observadores internacionales y los trabajadores humanitarios dejaran el área.
"Con solamente un puñado de observadores independientes en el terreno estamos extremadamente preocupados acerca de la condición de la población civil de Kosovo, que ha sufrido ya experiencias terribles", dijo la Alta Comisionada Sadako Ogata.
Ogata demandó que todas las partes en el conflicto de Kosovo se refrenen de atacar a los civiles y advirtió que aquellos que fueran culpables de cometer atrocidades tendrán que enfrentar su responsabilidad frente a la comunidad internacional. "La reducida presencia internacional en Kosovo no significa que haya impunidad", agregó.
El ACNUR y otras agencias de Naciones Unidas, así como la mayor parte de las organizaciones de ayuda internacional salieron de Kosovo el pasado martes después de que las Naciones Unidas en Nueva York ordenaran la evacuación total del personal de Naciones Unidas.
Ogata dijo que la decisión de dejar Kosovo había sido una decisión muy difícil de tomar y que el ACNUR regresará a la provincia tan pronto como la situación de seguridad mejore.
La Alta Comisionada también hizo un llamado urgente a los vecinos de Kosovo para que mantengan sus fronteras abiertas para aquellos que deseen huir de la atribulada provincia. "Estoy solicitando a todos los gobiernos en la región y en otras partes de Europa que mantengan una política de puertas abiertas," explicó.
El ACNUR estima que más de 450,000 personas han sido desplazadas desde que la guerra estalló en Kosovo hace más de un año. De éstas, alrededor de 260,000 continúan desplazadas dentro de las fronteras de Kosovo.
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