Objetivo 3: Promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer
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La igualdad entre los géneros es un derecho humano y
es esencial para la consecución de los objetivos de
desarrollo del Milenio. Se trata de un requisito
indispensable para superar el hambre, la pobreza y las
enfermedades. Igualdad entre los géneros implica
igualdad en todos los niveles de la educación y en todos
los ámbitos de trabajo, el control equitativo de los
recursos y una representación igual en la vida pública y
política.
Es crucial lograr la paridad en la educación (en la
educación primaria y niveles siguientes) para que las
mujeres participen plenamente en la sociedad y en la
economía mundial. Sin embargo, en demasiados países
las niñas quedan rezagadas. Entre los numerosos
beneficios de una educación de buena calidad se cuenta
la seguridad que entraña un empleo remunerado, pero
con demasiada frecuencia las mujeres son relegadas a
puestos mal pagados y que no brindan seguridad.
Aunque ha aumentado el porcentaje de mujeres que
ocupan empleos remunerados en los sectores no
agrícolas, en muchas regiones siguen representando una
pequeña minoría de los trabajadores asalariados, con
una representación excesiva en el sector informal.
Un elemento clave de la potenciación de la mujer es el
ejercicio de un poder de decisión en pie de igualdad
con el hombre en los campos que afectan a su vida
(desde la familia hasta los niveles más altos de
gobierno). Aunque la representación de la mujer en
los parlamentos nacionales ha ido aumentado a un
ritmo estable desde 1990, las mujeres siguen
ocupando tan sólo el 16% de los escaños en todo el
mundo.
Meta: Eliminar las desigualdades entre los géneros en la educación primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la educación antes de fines de 2015
- Las niñas siguen estando rezagadas respecto de
los niños en la matriculación escolar.
- Las disparidades de género
tienden a aumentar en los niveles
más altos de educación.
- Las mujeres ocupan una proporción
menor de trabajos remunerados que
los hombres.
- Más mujeres que hombres ocupan
puestos de trabajo de poco prestigio.
- Los hombres dominan la adopción
de decisiones en los niveles más altos.
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