II. Mundialización y gestión de los asuntos públicos

18. En los primeros años de las Naciones Unidas, podía preverse con precisión cuándo se clausuraría el período de sesiones de la Asamblea General: el plazo fatal estaba determinado por la última travesía del año del Queen Mary. Es evidente que ese mundo era muy diferente del de hoy.

19. De hecho, cuando se fundaron las Naciones Unidas, las dos terceras partes de los actuales Miembros no existían como Estados soberanos, pues sus pueblos seguían viviendo bajo dominio colonial. La población total del planeta, que ha llegado a los 6.000 millones de habitantes, era de menos de 2.500 millones. Las barreras comerciales eran elevadas, las corrientes comerciales minúsculas y se ejercía un firme control sobre el capital. La mayor parte de las grandes empresas funcionaban en un solo país y producían para su mercado nacional. El costo de las llamadas telefónicas transoceánicas era prohibitivo para el ciudadano medio y en las empresas sólo se recurría a ellas en circunstancias excepcionales. La producción anual de acero era un símbolo preciado de proeza económica nacional. Se acababa de construir la primera computadora del mundo; ocupaba una amplia habitación, estaba dotada de 18.000 tubos electrónicos y medio millón de juntas de soldadura, y para cada nueva tarea había que reconfigurar el sistema de cables. La ecología era un tema confinado al estudio de la biología y ni en la ciencia ficción se habrían encontrado referencias al ciberespacio.

20. Sabemos lo profundos que han sido los cambios. Las exportaciones mundiales se han decuplicado desde 1950, incluso si se tiene en cuenta la inflación, y crecen más rápidamente que el PIB mundial. Las inversiones extranjeras han aumentado aun más rápidamente, las ventas de las empresas multinacionales superan a las exportaciones mundiales por un margen cada vez mayor y las transacciones entre las filiales de las empresas son un sector del comercio mundial en rápida expansión. Las corrientes de divisas han aumentado de 15.000 millones de dólares diarios en 1973, cuando se derrumbó el régimen de los tipos de cambio fijos, a más de 1,5 billones de dólares. La reciente adquisición de una empresa transnacional de telecomunicaciones creó una compañía cuyo valor en el mercado supera el PIB de casi la mitad de los Miembros de las Naciones Unidas juntos, aunque por su valor es sólo la cuarta compañía del mundo. Hoy día, los delegados ante la Asamblea General que tengan prisa pueden cruzar el Atlántico en menos de cuatro horas y, si lo desean, negociar asuntos de Estado en la Internet o por teléfono durante el viaje.

21. En esto consiste la mundialización, un nuevo contexto y un nuevo cauce para los agentes de la economía y las actividades económicas en todo el mundo. La mundialización se ha hecho posible por el desmantelamiento progresivo de las barreras que obstaculizan el comercio y la movilidad del capital, además de los avances tecnológicos fundamentales y la disminución constante del costo de los transportes, las comunicaciones y la computación. Su lógica aglutinante parece inexorable, su impulso, irresistible. Los beneficios de la mundialización son evidentes: un crecimiento económico más rápido, niveles de vida más elevados, el aceleramiento de las innovaciones y la difusión de tecnologías y técnicas de gestión, y nuevas oportunidades económicas tanto para las personas como para los países.

22. ¿Por qué, entonces, está empezando a haber una reacción contraria a la mundialización, de lo cual los acontecimientos en torno a la reunión celebrada por la Organización Mundial del Comercio en Seattle el pasado noviembre no fueron sino la manifestación más reciente y visible?

23. Pocas personas, grupos o gobiernos se oponen a la mundialización en sí. Protestan contra sus disparidades. En primer lugar, los beneficios y oportunidades que ofrece la mundialización siguen muy concentrados en un número relativamente pequeño de países y se reparten en ellos de manera desigual. En segundo lugar, en los últimos decenios ha surgido un desequilibrio, puesto que se han elaborado normas sólidas de cumplimiento asegurado que facilitan la expansión de los mercados mundiales, pero no ha habido un apoyo comparable a objetivos sociales igualmente válidos, sean normas laborales, el medio ambiente, los derechos humanos o la reducción de la pobreza.

24. En términos más generales, para muchas personas la mundialización ha llegado a suponer una mayor vulnerabilidad ante fuerzas extrañas e imprevisibles que pueden provocar la inestabilidad económica y trastornos sociales, a veces con la velocidad de un rayo. La crisis financiera asiática de 1997-1998, la quinta crisis monetaria y financiera internacional grave en sólo dos decenios, fue una de esas fuerzas. Cada vez inquieta más la posibilidad de que corran peligro la integridad de las culturas y la soberanía de los Estados. Hasta en los países más poderosos, la gente se pregunta quién manda verdaderamente, no confía en la seguridad de su empleo y teme que su voz quede ahogada por la fuerza de la mundialización.

25. Implícito en estas distintas expresiones de inquietud hay un único mensaje poderoso: la mundialización debe suponer algo más que la creación de mayores mercados. No se puede separar la esfera económica del entramado más complejo de la vida social y política y dejar que siga su propia trayectoria. Para sobrevivir y medrar, una economía mundial debe estar cimentada más sólidamente en los valores compartidos y las prácticas institucionales: debe promover objetivos sociales más amplios y que den más cabida a todos.
 

 A. El reto de 1945

26. Esa era la firme opinión de los líderes mundiales que se reunieron hacia el fin de la segunda guerra mundial para reconstruir un orden internacional viable. Sabían perfectamente que una era anterior de mundialización económica, en algunos aspectos tan interdependiente como la nuestra, se había ido erosionando hasta derrumbarse completamente con la conmoción de 1914. Esa era de mundialización se sustentaba en una estructura política imperialista, que negaba a los pueblos y territorios sometidos el derecho a la autonomía.

27. Ademós, las grandes Potencias carecían de medios adecuados para el ajuste político y el cambio pacífico a nivel internacional. Por ejemplo, para mantener el equilibrio de poder en Europa, las Potencias optaron por repartirse el continente africano. En la esfera económica, para lograr la estabilidad financiera internacional su único recurso fue condicionar el volumen de la actividad económica interna a los cambios de las balanzas de pagos, reduciéndolo cuando había déficit e incrementándolo cuando había superávit. Esa práctica se hizo insostenible en cuanto el ciudadano común obtuvo el derecho de voto y los gobiernos empezaron a atender, al principio a regañadientes, a su deseo de tener un empleo seguro y de que los precios se mantuvieran estables.

28. Sin embargo, de la crisis de entreguerras, que duró 20 años, los arquitectos del mundo después de 1945 aprendieron lo totalmente destructivo que era para los países desconocer por completo la interdependencia económica. En los años 30 echaron raíces casi en todas partes políticas de nacionalismo económico ilimitado y de "arruinar al vecino", en algunos países desembocaron en el revanchismo político, el totalitarismo y el militarismo, y en otros, en el aislacionismo. La Sociedad de las Naciones estaba condenada desde el comienzo y, enfrentada a esas fuerzas, nada podía hacer.

29. Por consiguiente, nuestros predecesores optaron prudentemente por la apertura y la cooperación. Establecieron las Naciones Unidas, las instituciones de Bretton Woods, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (que más tarde quedó incluido en la Organización Mundial del Comercio) y una serie de otras organizaciones cuyo propósito era apoyar el funcionamiento del sistema amplio. Algunos apoyaron la descolonización, aunque la lucha por la independencia, que las Naciones Unidas promovieron con orgullo, fue demasiado larga y costó demasiadas vidas. En los países industrializados, se consiguió el apoyo interno al mercado libre mediante la creación de redes de seguridad social y la prestación de asistencia para el ajuste a los grupos e industrias que habían resultado afectados. Todavía nos beneficiamos de este legado.

30. No obstante, ahí está también la raíz del problema que se plantea hoy: si bien el sistema multilateral de la posguerra permitió que surgiera y floreciera la nueva mundialización, debido a ésta dicho sistema va resultando anticuado. En otras palabras, nuestras instituciones de la posguerra se establecieron para un mundo internacional, pero ahora vivimos en un mundo globalizado. Responder efectivamente a este cambio es el gran reto institucional a que deben hacer frente hoy los líderes mundiales. La Cumbre del Milenio puede ayudar a mostrar el camino que se ha de seguir.
 

 B. El reto de hoy

31. Prueba de la medida en que nos hemos apartado de un mundo estrictamente internacional es el diferente carácter que tienen las amenazas a la paz y la seguridad que se ciernen hoy sobre la población mundial. Las disposiciones de la Carta daban por supuesto que la agresión externa, es decir, el ataque de un Estado a otro, constituiría la amenaza más grave, pero en los últimos decenios ha habido muchas más víctimas de guerras civiles, campañas de depuración étnica y actos de genocidio en que se usan armas que se pueden adquirir fácilmente en el bazar mundial de los armamentos. Las tecnologías de destrucción en masa se venden en la clandestinidad de los mercados ilícitos y el terrorismo compromete la estabilidad de los gobiernos. Todavía no hemos adaptado nuestras instituciones a esta nueva realidad.

32. Casi lo mismo cabe decir del ámbito económico. En éste, los arreglos institucionales de la posguerra suponían que el mundo estaría integrado por economías nacionales independientes que realizaran transacciones externas en calidad de partes independientes. La mundialización contradice todas esas expectativas. Por lo tanto, no es de sorprender que el régimen comercial esté sometido a tantas presiones: cada vez tiene que tratar más con asuntos habitualmente de carácter interno que con las barreras fronterizas. Tampoco es de sorprender que sean tan insistentes los llamamientos a que se construya un nuevo entramado financiero.

33. La mundialización limita la capacidad de los países industrializados de amortiguar los efectos internos adversos de una mayor apertura de los mercados. Los países en desarrollo, por su parte, nunca han gozado de ese privilegio. En consecuencia, el público de los países industrializados y de los países en desarrollo se siente ahora expuesto e inseguro.

34. La mundialización ha dado lugar también a nuevas formas de vulnerabilidad a amenazas de siempre. Las redes de delincuentes aprovechan las tecnologías más avanzadas para traficar en todo el mundo en drogas, armas, piedras y metales preciosos, e incluso en personas. De hecho, esos elementos de la "sociedad incivil" están estableciendo conglomerados mundiales de actividades ilícitas.

35. Las enfermedades han configurado la historia durante milenios, propagadas por comerciantes, invasores y vectores naturales. Pero la intensificación más reciente de la transmisión de agentes patógenos a nivel mundial, sobre todo del VIH/SIDA, ha tenido efecto con una velocidad y un alcance hechos posibles únicamente por las fronteras abiertas y la movilidad sin precedentes.

36. Asimismo, han surgido dimensiones totalmente nuevas de la mundialización. Aunque la contaminación transfronteriza es tema de debate internacional desde hace decenios, una vez que llegó a entenderse que los efectos acumulados de la industrialización afectaban a los cambios del clima mundial, surgió un contexto totalmente nuevo, que literalmente envolvió al mundo, en el que las medidas correctivas institucionales de costumbres no son de gran utilidad.

37. La revolución de las comunicaciones mundiales ha creado nuevas expectativas de que se puedan mitigar los padecimientos humanos y reivindicar los derechos fundamentales. Ni los gobiernos ni las instituciones internacionales han podido todavía calcular todas las consecuencias de esas expectativas o cómo satisfacerlas.

38. La revolución en las comunicaciones se hace sentir también en otros aspectos. La Internet es el medio de comunicación que ha crecido más rápidamente en la historia de la civilización y tal vez jamás haya habido otro instrumento que se propagara con tal rapidez. La conjunción de la tecnología de la información, la Internet y el comercio electrónico puede llegar a tener el mismo poder de transformación que la revolución industrial. Estos elementos seguirán cambiando el panorama económico mundial y reconfigurando las estructuras de organización. Transformarán el modo de vida y los hábitos de trabajo de muchas personas. Ya permiten que se eludan algunas barreras que obstaculizan el desarrollo, como podrían atestiguar los empresarios desde Bangalore hasta Guadalajara y São Paulo, y las oportunidades de ese tipo pueden ampliarse enormemente.

39. Lo que es más importante tal vez es que estas tecnologías permiten relacionarse directamente a personas que de otro modo podrían seguir separadas por la distancia, la cultura y la estratificación económica, por lo que puede ayudarnos a entender mejor quiénes somos nosotros, los pueblos. Pero ninguna de esas posibilidades existe para los que no tienen acceso a la tecnología, ya sea porque carecen de la infraestructura o el capital necesarios o porque el entorno reglamentario no lo permite.

40. Y queda así claro cuál es el reto: para poder aprovechar todo lo que promete la mundialización a la vez que se procura corregir sus efectos adversos, debemos aprender a gobernar juntos y debemos aprender la mejor manera de gobernar juntos. Por consiguiente, la Cumbre del Milenio tiene lugar en un momento crucial, no sólo en sentido simbólico, sino también práctico.

C. Cooperación para un mejor gobierno

41. ¿Qué entendemos por "gobierno" cuando aplicamos este término al ámbito internacional? ¿Qué atributos debe tener para que se pueda gestionar satisfactoriamente la transición de un mundo internacional a un mundo globalizado?

42. Para algunos, el término sigue evocando imágenes de un gobierno mundial, de unos colosos burocráticos centralizados que pisotean los derechos de la población y los Estados. Nada sería menos deseable. Los Estados débiles constituyen hoy uno de los principales obstáculos a un gobierno eficaz, tanto en el plano nacional como en el internacional. Por el bien de su propia población y en aras de nuestros objetivos comunes, debemos ayudar a fortalecer la capacidad de esos Estados para gobernar, en lugar de debilitarlos aun más. Además, el concepto mismo de jerarquías centralizadoras es un anacronismo en nuestro mundo fluido, sumamente dinámico y dotado de redes, un resto anticuado del pensamiento decimonónico.

43. Del mismo modo, los Estados deben cobrar más conciencia de su doble función en nuestro mundo globalizado. Los Estados no sólo tienen responsabilidades con su propia sociedad, sino que, colectivamente, son también los guardianes de nuestra vida común en este planeta, una vida que comparten los ciudadanos de todos los países. Pese a la confusión institucional que frecuentemente supone la mundialización, no existe ninguna otra entidad que pueda competir con el Estado o pueda reemplazarlo. Por consiguiente, la gestión de la mundialización requiere, antes que nada, que los Estados se comporten de una manera compatible con su doble función.

44. Ello implica, a su vez, que las estructuras de adopción de decisiones por medio de las cuales se gestionan los asuntos públicos a nivel internacional deben ser un reflejo de la realidad actual en su sentido más general. Cabe citar al respecto el caso del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Su composición actual, basada en la distribución del poder y los alineamientos de 1945, no responde plenamente al carácter ni a las necesidades de nuestro mundo globalizado. Lo mismo cabe decir de algunos foros económicos importantes: puesto que todos los países son consumidores de los efectos de la mundialización, todos deben tener mayor voz en el propio proceso.

45. El papel singular de las Naciones Unidas en la nueva era mundial proviene de su composición y alcance universales y de los valores compartidos consagrados en nuestra Carta. Nos incumbe la tarea de asegurar que la mundialización proporcione beneficios no sólo a algunos, sino a todos; que la paz y la seguridad se mantengan no sólo para unos pocos, sino para los muchos; que existan las oportunidades no sólo para los privilegiados, sino para todos los seres humanos. Las Naciones Unidas son necesarias hoy más que nunca para salvar las diferencias de poder, cultura, tamaño e intereses entre los Estados, de modo que puedan ser el lugar en el que se exponga claramente y se promueva la causa de la humanidad común. Hace falta más que nunca un ordenamiento jurídico internacional sólido, complementado por los principios y las prácticas del multilateralismo, para definir las reglas fundamentales de una nueva civilización mundial en la que pueda expresarse el mundo en toda su rica diversidad.

46. Una mejor gestión de los asuntos públicos significa una mayor participación, con la consiguiente responsabilidad. Por lo tanto, la esfera pública internacional, incluidas las Naciones Unidas, debe abrirse más a la participación activa de muchas entidades cuya contribución es esencial para gestionar el avance de la mundialización. Según las cuestiones de que se trate, entre esas entidades se contarían las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, los parlamentarios, las autoridades locales, las asociaciones científicas, las instituciones educativas y muchas otras.

47. Las compañías que operan a nivel mundial ocupan un lugar decisivo en esta nueva constelación. Son las principales creadoras del espacio económico único en el que vivimos; sus decisiones tienen consecuencias para el futuro económico de las personas e incluso de las naciones de todo el mundo. Sus derechos a realizar actividades a nivel mundial se han ampliado considerablemente por medio de acuerdos internacionales y políticas nacionales, pero esos derechos deben ir acompañados de mayores responsabilidades, del concepto y la práctica del buen comportamiento cívico mundial de las empresas. Las muestras de buen comportamiento pueden variar según las circunstancias, pero todas tienen una característica común: la voluntad de las empresas, cuando sea posible y conveniente, de aplicar "buenas prácticas", según las defina la comunidad en general, y no aprovecharse de los sistemas reglamentarios más débiles o de las posiciones negociadoras desiguales de los países anfitriones.

48. El contexto mundial más integrado exige también un nuevo grado de coherencia en materia de políticas y la reducción de brechas importantes. Se debe fortalecer el entramado financiero internacional, así como el régimen comercial multilateral. Debe lograrse una mayor coherencia entre las políticas macroeconómicas, comerciales, de asistencia, financieras y de medio ambiente, de modo que todas apoyen nuestra meta común de ampliar los beneficios de la mundialización. Es preciso integrar más eficazmente las políticas relativas a la prevención de los conflictos, la consolidación de la paz después de los conflictos, la asistencia humanitaria y el desarrollo. En suma, es extremadamente difícil lograr la transición hacia un mundo más globalizado con fragmentos de políticas incompletas e incompatibles entre sí.

49. Los sistemas institucionales oficiales muchas veces no tienen el alcance, la rapidez y la capacidad de información necesarios para mantenerse a la par de la evolución de los asuntos mundiales. Por lo tanto, para movilizar los conocimientos técnicos y otros recursos de los diversos agentes mundiales tal vez haya que establecer redes mundiales de promoción de políticas, flexibles y provisionales, que traspasen los lindes nacionales, institucionales y disciplinarios. Las Naciones Unidas están bien situadas para fomentar esas "coaliciones para el cambio" de carácter oficioso en sus diversas esferas de responsabilidad. Muchas de las redes pueden ser virtuales, de modo que superen los obstáculos habituales que imponen la distancia y el tiempo. El papel esencial que las estructuras oficiales de gestión de los asuntos públicos deben seguir desempeñando es normativo: definir los objetivos, establecer las normas y supervisar su cumplimiento.

50. En cuanto a las Naciones Unidas, responder a los retos de la mundialización consiste, en último término, en atender a las necesidades de los pueblos. La Carta se escribió en nombre de ellos y hacer realidad sus aspiraciones sigue siendo nuestro objetivo en el siglo XXI.

 D. Los intereses de los pueblos

51. ¿Pero quiénes somos nosotros, los pueblos? ¿Y cuáles son nuestros intereses comunes?

52. Supongamos, por un momento, que el mundo es realmente una "aldea planetaria", tomándonos en serio la metáfora a que a menudo se recurre para describir la interdependencia mundial. Digamos que esa aldea tiene 1.000 habitantes, con todas las características de la raza humana de hoy día distribuidas en exactamente las mismas proporciones. ¿Qué aspecto tendría? ¿Cuáles consideraríamos que son sus principales problemas?

53. Unos 150 de los habitantes viven en una zona próspera de la aldea y aproximadamente otros 780 en barrios más pobres. Unos 70 viven en un barrio que está en transición. Los ingresos medios por persona son de 6.000 dólares al año y hay más familias de ingresos medios de las que había antes. Pero el 86% de toda la riqueza está en manos de sólo 200 personas, mientras que casi la mitad de los aldeanos se esfuerzan por sobrevivir con menos de 2 dólares al día.

54. El número de hombres es superior al de mujeres por un pequeño margen, pero las mujeres constituyen la mayoría de los que viven en la pobreza. Ha aumentado la alfabetización entre los adultos, pero unos 220 aldeanos, las dos terceras partes de ellos mujeres, son analfabetos. De los 390 habitantes de menos de 20 años, las tres cuartas partes viven en los barrios más pobres y muchos buscan desesperadamente puestos de trabajo que no existen. Menos de 60 personas poseen una computadora y sólo 24 tienen acceso a la Internet. Más de la mitad no han hecho ni recibido nunca una llamada telefónica.

55. La esperanza de vida en el barrio próspero es de casi 78 años, en las zonas más pobres, de 64 años, y en los barrios de pobreza extrema, de sólo 52 años. Cada una de estas cifras entraña una mejora con respecto a las generaciones anteriores, pero ¿por qué los más pobres quedan a tal distancia? Porque en sus barrios hay una incidencia mucho mayor de enfermedades contagiosas y de malnutrición, además de una falta aguda de acceso al agua potable, al saneamiento, a la atención de la salud, a viviendas adecuadas, a la educación y al trabajo.

56. No hay formas previsibles de mantener la paz en esta aldea. Algunos barrios son relativamente seguros, mientras que en otros reina la violencia organizada. En los últimos años, la aldea ha sufrido con cada vez más frecuencia desastres naturales relacionados con el clima, entre ellos, fuertes tormentas imprevistas y cambios repentinos de inundación a sequía, mientras que la temperatura media es claramente más elevada. Cada vez hay más indicios de que existe una relación entre esas dos tendencias y que el calentamiento está relacionado con el tipo y la cantidad de combustible que se utiliza tanto en los hogares como en la industria. Las emisiones de carbono, que son la causa principal del calentamiento, se han cuadruplicado en los últimos 50 años. El nivel freático de la aldea se está reduciendo rápidamente y una sexta parte de los habitantes ven amenazados sus medios de vida por la erosión del suelo en la zona rural circundante.

57. ¿Quién de entre nosotros no se preguntaría cuánto tiempo puede sobrevivir una aldea en esas condiciones si no se toman medidas para asegurar que todos sus habitantes puedan vivir sin pasar hambre, sin estar a merced de la violencia, bebiendo agua potable, respirando aire puro y sabiendo que sus hijos podrán tener auténticas oportunidades en la vida?

58. Esa es la cuestión que debemos encarar en nuestro mundo real de 6.000 millones de habitantes. De hecho, los participantes de la sociedad civil plantearon cuestiones como esa en las audiencias celebradas por las comisiones regionales de las Naciones Unidas en Addis Abeba, Beirut, Ginebra, Tokio y Santiago para preparar la Asamblea del Milenio.

59. El pasado otoño se expresaron ideas similares en la encuesta de opinión pública más amplia de la historia, en que participaron 57.000 adultos de 60 países de los seis continentes (véase el recuadro 1).

60. Cabe señalar que tanto en las audiencias como en la encuesta se insistió en la importancia de los derechos humanos entre las expectativas de la población acerca de las funciones que debían desempeñar las Naciones Unidas en el futuro. Se consideró que actualmente no se respetaban esos derechos en una medida suficiente, y se criticó en particular la actuación de los gobiernos.

61. Los que contestaron a la Encuesta del Milenio expresaron opiniones igualmente firmes acerca del medio ambiente. Nada menos que dos terceras partes de ellos, procedentes de muy diversos países, dijeron que sus gobiernos no habían hecho lo suficiente para proteger el medio ambiente. En sólo cinco países de 60 estaba la mayoría satisfecha con lo que hacían sus gobiernos a ese respecto; los que vivían en países en desarrollo fueron de los que se mostraron más críticos.

62. La evaluación general de las Naciones Unidas resultante de las audiencias y la encuesta no fue del todo positiva. En la encuesta de opinión pública, los gobiernos recibieron respuestas más negativas incluso que las Naciones Unidas. En la mayor parte de los países, la mayoría dijo que sus elecciones eran libres y justas, pero nada menos que dos terceras partes de todos los que contestaron consideraban que en sus países, a pesar de todo, no imperaba la voluntad del pueblo. Incluso en las democracias más antiguas del mundo muchos ciudadanos expresaron una profunda insatisfacción.

63. Pero no hay que sacar conclusiones erróneas de esto. Tenemos muchos buenos resultados de los que hablar y tendencias positivas de las que informar, lo cual haré a lo largo del presente informe. Por ejemplo, las conferencias mundiales de las Naciones Unidas celebradas durante el decenio de 1990 establecieron una base sólida de objetivos y planes de acción en las esferas del medio ambiente y el desarrollo, los derechos humanos, la mujer, el niño, el desarrollo social, la población, los asentamientos humanos y la seguridad alimentaria. En el plano nacional, la reestructuración económica y las reformas políticas están hoy más extendidas que nunca.

64. Sin embargo, los pueblos del mundo nos dicen que no bastan los logros del pasado, dada la envergadura de los problemas a que hacemos frente. Debemos hacer más y hacerlo mejor.

65. Las aspiraciones que resalto a continuación no son las únicas. Me he centrado en esferas prioritarias estratégicas en las que, en mi opinión, se puede y se debe verdaderamente hacer algo para ayudar a la gente a vivir mejor. Las aspiraciones se dividen en tres categorías generales. Dos de ellas son propósitos fundacionales de las Naciones Unidas que todavía no han podido cumplirse: liberarse de la miseria y liberarse del temor. Nadie había soñado cuando se escribió la Carta que la tercera de ellas, legar a las generaciones venideras un futuro sostenible en el aspecto ecológico, se iba a convertir en una de las aspiraciones más difíciles de realizar.
 

Recuadro 1
Voces de los pueblos: la encuesta de opinión pública más amplia del mundo

En 1999, Gallup International patrocinó y llevó a cabo una encuesta con motivo del milenio en la que participaron 57.000 adultos de 60 países.

Lo que más importa en la vida

 • La gente de todos los países valoraba más que ninguna otra cosa la buena salud y una vida familiar feliz. En los países en que la economía funcionaba mal, se hacía hincapié también en el empleo.
 • En los países en que existía un conflicto, la gente expresaba un firme deseo de que acabara. En aquellos en los que la corrupción era endémica, la gente la condenaba.

Derechos humanos

 • Un gran número de los participantes en la encuesta estimaban que los derechos humanos no se respetaban en una medida suficiente.
 • En una de las regiones, menos de uno de cada 10 ciudadanos creía que los derechos humanos se respetaban plenamente y una tercera parte creía que no se respetaban en absoluto.
 • Fueron muy frecuentes las quejas en cuanto a la discriminación existente por motivos de raza y género.

Medio ambiente

• Las dos terceras partes de los participantes dijeron que sus gobiernos habían hecho demasiado poco para solucionar los problemas ecológicos de sus países.
 • Los participantes de países en desarrollo fueron de los que más críticos se mostraron con respecto a las medidas adoptadas a ese respecto por sus gobiernos.

Las Naciones Unidas

 • La encuesta mostró que la mayoría de la gente en todo el mundo consideraba que la protección de los derechos humanos era la tarea más importante de las Naciones Unidas. Cuanto más jóvenes eran los participantes, mayor importancia asignaban a ese objetivo.
 • También se consideraban tareas importantes de las Naciones Unidas el mantenimiento de la paz y la prestación de asistencia humanitaria.
 • A nivel mundial, menos de la mitad de los entrevistados consideraba que la actuación de las Naciones Unidas era satisfactoria, aunque la mayoría de los jóvenes tendía a tener una opinión favorable de la Organización.

Democracia

 • En la mayor parte de los países la mayoría dijo que sus elecciones eran libres e imparciales.
 • A pesar de ello, las dos terceras partes de los participantes consideraban que su país no se regía por la voluntad del pueblo. Esa era la opinión incluso en algunas de las democracias más antiguas del mundo.