45. La Carta de las Naciones Unidas se firmó con el fin específico de salvar a las
generaciones futuras del flagelo de la guerra. A lo largo de su historia, las Naciones
Unidas han tenido que enfrentarse a nuevas y siempre cambiantes amenazas a la paz
y la seguridad internacionales. A pesar de sus esfuerzos, los fundadores de las Naciones
Unidas no pudieron prever toda la magnitud y la complejidad de los problemas
que han surgido y evolucionado. La labor de las Naciones Unidas es enorme.
Hoy día, los mandatos que dimanan de los principales órganos competentes van
desde la facilitación de buenos oficios a la prevención operativa y el mantenimiento,
la consolidación y la imposición de la paz. En la actualidad, los mandatos se han
traducido en el despliegue de más de 70.000 efectivos uniformados y unos 15.000
funcionarios civiles en 15 operaciones de mantenimiento de la paz, además de unas
30 misiones políticas especiales en todo el mundo.
46. La Carta confiere al Consejo de Seguridad “la responsabilidad primordial de
mantener la paz y la seguridad internacionales”. El Consejo Económico y Social
también examina cuestiones como la reconstrucción después de conflictos en
situaciones concretas en África. La Asamblea General, que de conformidad con la
Carta puede tratar cualquier cuestión, también se ocupa de varios temas en esta
esfera. Los órganos principales han establecido a su vez varios órganos subsidiarios
que han contribuido mandatos en esferas como el mantenimiento de la paz y la
descolonización.
47. Esta nueva superposición de actividades entre los órganos ha creado a veces
tensiones burocráticas. Sin embargo, la recién establecida Comisión de Consolidación
de la Paz tiene un gran potencial para armonizar las estrategias y establecer una
división del trabajo más clara en relación con las actividades de consolidación de la
paz del sistema de las Naciones Unidas.
48. A pesar de las cuestiones políticamente delicadas en la esfera de la paz y la seguridad,
creo que es posible modernizar y afianzar la labor de la Organización.
Presentación de informes
49. En la sección II del presente informe se examinan las cuestiones relacionadas
con la presentación de informes y la documentación. Con todo, hay algunos problemas
específicos relacionados con la presentación de informes en el ámbito de la paz
y la seguridad que merecen tratarse aquí.
50. A medida que se pasa de situaciones de crisis a situaciones más estables, y que
los Estados efectúan la transición de una situación de conflicto a la paz, ya no es necesario
presentar informes con tanta frecuencia. Por consiguiente, propongo que algunos
de los informes solicitados por el Consejo de Seguridad se publiquen dos veces
por año en vez de trimestralmente. El caso de Guinea-Bissau es un ejemplo
de una situación que podría manejarse de esta manera. Otros documentos, como el
informe sobre el tema del programa titulado “La zona de paz y cooperación del Atlántico Sur”, deberían publicarse solamente cuando hay novedades que señalar a la atención de los Estados Miembros13.
51. De vez en cuando más de un órgano pide informes sobre distintos aspectos de
una misma cuestión. Los informes sobre la situación jurídica y social de la mujer,
por ejemplo, incluidos los que se refieren a la paz y la seguridad internacionales, se
preparan de conformidad con distintos mandatos de la Asamblea General, el Consejo
Económico y Social y el Consejo de Seguridad, como se examina en manera
detallada más adelante en el presente informe. Si estos informes parciales se consolidaran
en un único informe amplio que incluyera el mayor número posible de aspectos
de una cuestión, los Estados Miembros tendrían una visión más completa del
tema y todos los órganos competentes podrían adoptar medidas más efectivas. Si los
Estados Miembros están de acuerdo, la Secretaría podría empezar a proporcionar informes
unificados en 2006.
Superposición entre los órganos y dentro de ellos
52. Históricamente, en respuesta a acontecimientos políticos y cambios en las relaciones
entre los Estados, los Estados Miembros han estudiado y adoptado resoluciones
para tomar medidas con respecto a situaciones concretas. Si bien la urgencia
de una cuestión puede justificar la atención especial que se le presta en ese momento,
con el tiempo la evolución de la situación puede hacer necesario volver a examinarla
para determinar si hace falta seguir prestándole la misma atención. A veces los
Estados Miembros siguen renovando y aprobando con regularidad los mismos mandatos
relativos a una determinada situación, lo que hace que se preparen permanentemente
informes o se organicen reuniones y otras actividades, aun cuando la situación
sobre el terreno no justifica ese nivel de actividad. Convendría tal vez que los
Estados Miembros pidieran a la Secretaría que redujera el volumen y la frecuencia
de los informes y actividades en función de la evolución de la situación política, o
que consolidara los informes y las actividades similares. La descolonización y los
territorios no autónomos, por ejemplo, son temas interrelacionados con respecto a
los cuales se aprueban varias resoluciones por año. Las resoluciones sobre estos temas
y los mandatos que dimanan de ellas pueden agruparse de manera aceptable sin
afectar la substancia.
53. Además, hay varias resoluciones que se aprueban año tras año, sin modificar
para nada, o muy poco, su contenido o los mandatos que establecen, sin que se celebren
casi debates y con requisitos de presentación de informes que no aportan ninguna
información sustantiva nueva a los Estados Miembros. Los Estados Miembros
deseen tal vez examinar la frecuencia con que examinan y renuevan estas resoluciones.
Por ejemplo, la resolución anual sobre el tema “Los efectos de las radiaciones
atómicas” podría examinarse cada dos años, y las resoluciones bienales como la relativa
al tema “Apoyo del sistema de las Naciones Unidas a los esfuerzos de los gobiernos
para la promoción y la consolidación de democracias nuevas o restauradas”
podría examinarse cada tres años.
54. Mientras tanto, los mandatos que solicitan actividades redundantes o que se
superponen son a veces el resultado de medidas legislativas adoptadas por más de
un órgano o sus órganos subsidiarios. Algunos ejemplos de esto son los informes
sobre el Sáhara Occidental presentados al Consejo de Seguridad, la Asamblea General
y el Comité Especial de Descolonización de la Asamblea14. Si, por una parte,
puede ser necesario tratar la cuestión en todos los órganos, puesto que cada uno tiene
un enfoque distinto no es menos cierto que los informes podrían unificarse a fin
de que todos los órganos competentes recibiesen el mismo y no un informe distinto
cada uno. En el caso del Sáhara Occidental, los informes para la Asamblea General
y el Comité Especial de Descolonización resumen el contenido de los informes para
el Consejo de Seguridad. Es seguramente preferible remitir estos informes directamente
a los tres órganos.
55. Del mismo modo, el Comité de Información celebra un período de sesiones
anual de dos semanas de duración para examinar el tema “Cuestiones relacionadas
con la información” y aprobar un proyecto de resolución que se remite a la Comisión
Política Especial y de Descolonización (Cuarta Comisión). Esta última se reúne
dentro de un plazo de seis meses para examinar el proyecto de resolución y un informe
presentado por el Secretario General sobre las mismas cuestiones examinadas
anteriormente por el Comité de Información, y celebrar un debate general. Por consiguiente,
los Estados Miembros deseen tal vez estudiar la posibilidad de renunciar a
este informe, abreviar el debate y limitar el examen del tema por parte de la Cuarta
Comisión a la aprobación del proyecto de resolución. Del mismo modo, se podría
estudiar la posibilidad de reducir el número de informes pedido por el Comité de Información
a un máximo de tres, lo que permitiría agrupar toda la información solicitada.
En consonancia con el presupuesto del programa, los Estados Miembros deseen
tal vez examinar la resolución sobre las cuestiones relativas a la información
solamente cada dos años.
Mecanismos institucionales de ejecución
56. La reciente adición de la Comisión de Consolidación de la Paz a los mecanismos
institucionales de las Naciones Unidas también debería conducir a un examen
de los mecanismos subsidiarios, los mandatos y las actividades correspondientes a
las esferas de las que se encargará, entre ellas el desarrollo y la paz y la seguridad15.
Tanto la Asamblea General como el Consejo de Seguridad y el Consejo Económico
y Social han adoptado mandatos sobre actividades de consolidación de la paz, relacionados
con cuestiones que van desde el apoyo a las instituciones y elecciones democráticas
a actividades de creación de capacidad y de asistencia técnica más amplias.
La Comisión de Consolidación de la Paz tiene por objeto mejorar la coherencia de la labor actual y futura en estas esferas, y se alienta a los Estados Miembros a tenerlo presente cuando adopten mandatos sobre actividades de consolidación de la paz en
algunos países. El papel exacto de la Comisión, su programa, sus procedimientos y
su interacción con los órganos intergubernamentales principales y otras entidades
del sistema de las Naciones Unidas aún no se han establecido en la práctica, pero tal
vez los Estados Miembros deseen iniciar inmediatamente un examen de los mandatos
operacionales ya establecidos por los órganos principales para los países que
estudiará la Comisión de Consolidación de la Paz a fin de racionalizar todos los
mandatos relativos a cada uno de esos países en una estrategia común nacional.
57. Como norma, los mandatos de mantenimiento de la paz se examinan por lo
menos una vez por año, lo que ha contribuido a garantizar su continua pertinencia.
Sin embargo, en el caso de algunas misiones más antiguas, vinculadas a conflictos
que siguen siendo políticamente delicados y cuyos mandatos por lo tanto siguen
siendo políticamente pertinentes, convendría quizás examinar su tamaño y capacidad,
redoblando los esfuerzos para buscar una solución al conflicto subyacente.
Mandatos y recursos
58. La falta de recursos adecuados para la aplicación de los mandatos de mantenimiento
de la paz, así como de otros mandatos relacionados con la paz y la seguridad,
es un problema que ya he planteado en varias ocasiones y que sigue siendo urgente.
Si bien una resolución del Consejo de Seguridad que establece una misión de
mantenimiento de la paz puede expresar una importante posición política y puede
significar un alejamiento del conflicto, si no se proporcionan los efectivos y el equipo
especializado necesarios, los resultados no estarán a la altura de las expectativas.
También es importante que haya una estrecha coordinación entre las autoridades
mandantes y los contribuyentes actuales o potenciales. En varias misiones de mantenimiento
de la paz, como la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática
del Congo (MONUC) aún estamos tratando de llegar al nivel de efectivo
autorizado16. Es necesario ocuparse de este tipo de situaciones con carácter de urgencia.
Habría que ampliar la base de contribuyentes e incluir virtualmente a todos
los Estados Miembros, lo que demostraría en la práctica que todos se comprometen
con las actividades de mantenimiento de la paz de la Naciones Unidas y asumen la
responsabilidad correspondiente.
59. Hace falta redoblar los esfuerzos para aplicar las propuestas pertinentes presentadas
por el Grupo sobre las Operaciones de Paz de las Naciones Unidas17, el
Comité Especial de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y los líderes mundiales
reunidos en la Cumbre Mundial 2005.
60. Suelen faltar recursos para ejecutar los “mandatos temáticos”, que no suponen
la adopción de ninguna medida concreta en relación con una operación de
mantenimiento de la paz en particular, sino que deberían aplicarse en todas ellas.
Para que los mandatos como el de mejorar la capacidad de mantenimiento de la paz
en África o aumentar la cooperación entre las Naciones Unidas y las organizaciones o acuerdos regionales como la Unión Europea o la Organización del Tratado del
Atlántico del Norte (OTAN) puedan tener efectos reales a largo plazo, hace falta
asignarles recursos suficientes. Las misiones políticas especiales o de otro tipo
establecidas fuera del marco de los procesos presupuestarios ordinarios o de
mantenimiento de la paz se financian a menudo con recursos existentes, lo que
supone una carga adicional para la poca capacidad disponible.
61. Por consiguiente, insto a los Estados Miembros a buscar formas para lograr
una mejor adecuación entre las necesidades y los recursos, a fin de que todos los
mandatos, actuales y futuros, puedan ejecutarse de manera efectiva. Además, si se
prevé que la Secretaría deberá seguir iniciando, a menudo en un plazo muy breve,
actividades especiales de carácter delicado y urgente, hará falta incorporar más exceso
de capacidad en el sistema, especialmente para las actividades de mantenimiento
de la paz y las misiones políticas especiales.