Cotejar contra la entrega
La Vicesecretaria General

Discurso ante el primer período de sesiones del Foro Permanente para las
Cuestiones Indígenas

Nueva York, 13 de mayo de 2002

Señor Presidente [del Consejo Económico y Social]
[Sr. Malloch Brown]
[Sra. Tibaijuka]
[Sra. Robinson]
Distinguidos invitados:
Señoras y Señores:

Es para mí un gran placer unirme a ustedes en este día verdaderamente histórico para los pueblos indígenas del mundo y para las Naciones Unidas.

Deseo dar las gracias al Sr. Sid Hill por su hermosa y emocionante bienvenida tradicional. El Sr. Hill es el Tadodaho o líder espiritual -título que al parecer tiene más de 1.000 años- de las seis naciones que integran el pueblo Haudenosaunee (de América del Norte). Sr. Hill, sus palabras son un buen augurio para iniciar nuestra labor.

El Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas constituye un hito en la lucha de miles de pueblos indígenas por obtener el reconocimiento de sus derechos e identidades. Debemos dar crédito en primer lugar a los propios pueblos indígenas por agruparse tras la idea de un foro. En segundo término el Consejo Económico y Social y en particular los miembros que han abogado desde hace largo tiempo por el aumento de la participación de los pueblos indígenas en las Naciones Unidas -merece felicitaciones por su visionaria decisión de establecer el Foro. Y en tercer lugar, la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y su personal son dignos de elogio por su denodada labor.

Este momento ha tardado mucho en llegar. En el decenio de 1920 los indígenas americanos se dirigieron a la Sociedad de las Naciones, pero fueron recibidos con indiferencia. Los primeros esfuerzos realizados dentro del sistema de las Naciones Unidas consiguieron escasos resultados hasta el decenio de 1950, cuando la Organización Internacional del Trabajo se convirtió en uno de los más acérrimos defensores de los derechos indígenas. Durante demasiado tiempo los pueblos indígenas tuvieron razón al decir que su voz quedaba ahogada por la oscuridad de la intolerancia y el olvido. De ahora en adelante, este Foro estará aquí para sacar a la luz sus preocupaciones.

Los indígenas del mundo, cuyo número oscila entre 300 y 500 millones, son muy diversos. Algunos viven de la caza y la pesca en lugares salvajes, en tanto que otros llevan una vida cosmopolita de las ciudades. Algunos constituyen escasas minorías, otros son casi mayoría. Algunos viven en los países más desarrollados y poderosos del planeta, otros en los lugares más lejanos y menos desarrollados de la tierra. Pero una percepción común de su diferencia cultural les une a todos ellos.

Al mismo tiempo, tan extraordinaria diversidad va necesariamente acompañada de una gran complejidad. No todos los pueblos indígenas comparten las mismas prioridades; a algunos les preocupa sobre todo la tierra, a otros la cultura. No todos los miembros de las comunidades indígenas tienen el mismo punto de vista. Algunos quieren conservar sin cambios su forma de vida, en tanto que otros desean participar plenamente en la vida material y cultural de las sociedades que los rodean. Sería errónea la visión monolítica de los pueblos indígenas del mundo, como también lo sería la visión uniforme de cada pueblo indígena de una manera u otra. Esa visión sólo conduce a la caricatura. Como el resto de la humanidad, como todas las culturas y civilizaciones, los pueblos indígenas están siempre cambiando, creciendo y adaptándose a nuevos tiempos y nuevas realidades.

Hay algo que los pueblos indígenas comparten realmente: una terrible historia de injusticias. Los pueblos indígenas han sido diezmados, torturados y esclavizados. Han sido privados de sus derechos políticos, como el derecho de voto. Sus tierras les han sido arrebatadas por la conquista y la colonización, o han sido declaradas terra nullius y reclamadas para el desarrollo "nacional". Incluso hoy sus hijos crecen a menudo en la pobreza y mueren de malnutrición y enfermedad. En algunos países no se permite a los pueblos indígenas estudiar su propia lengua en la escuela. Sus objetos sagrados han sido robados y públicamente exhibidos, en violación de sus creencias. Se enfrentan a la discriminación y la explotación. Y con demasiada frecuencia los gobiernos se han resistido a utilizar la palabra "pueblos" con "s". En vez de ello han preferido el singular, a fin de evitar el reconocimiento de derechos colectivos.

Este Foro tendrá ciertamente muchas cosas que tratar. Las cuestiones de libre determinación, autogobierno y autonomía plantean cuestiones fundamentales de soberanía y las prerrogativas de la nación-Estado. Los problemas de propiedad intelectual y diversidad cultural afectan a la verdadera raíz de la dignidad e identidad humanas. Las cuestiones relacionadas con los derechos de la tierra y los recursos -que suponen la mayoría de las quejas de derechos humanos que los pueblos indígenas presentan a las Naciones Unidas- son cuestiones de vida o muerte para la mayoría de ellos. Las visiones del desarrollo pueden ser conflictivas. Los esfuerzos de buena fe para que los pueblos indígenas tengan pleno acceso a los beneficios y oportunidades de la modernización pueden muy bien chocar con otros esfuerzos igualmente responsables por preservar ciertos estilos de vida indígena.

Cuando aborden ustedes estos problemas, espero que no se centren solamente en los agravios sino que hagan de este Foro un escaparate de las múltiples contribuciones que pueden hacer los pueblos indígenas. La tradición de consenso viva entre muchos pueblos indígenas puede contribuir a la resolución de conflictos y al buen gobierno. Los conocimientos medicinales -descubiertos, desarrollados y transmitidos de generación en generación por los pueblos indígenas- tienen un valor enorme. Del mismo modo, el mundo tiene mucho que aprender de los pueblos indígenas en lo que respecta a la gestión de ecosistemas complejos, la promoción de la biodiversidad, el aumento de la productividad agrícola y la conservación de la tierra.

Esa fructífera interacción entre los pueblos indígenas y el resto de la comunidad internacional sólo puede proseguir y tener éxito si se asegura a los pueblos indígenas el reconocimiento de sus derechos humanos. Sin embargo, no hay todavía una norma universal sobre los derechos de los pueblos indígenas como tales. La Comisión de Derechos Humanos estudia en la actualidad un proyecto de declaración, y el proceso de redacción ha contribuido notablemente al conocimiento del problema. La declaración no será jurídicamente vinculante. Pero tendrá una considerable fuerza moral y completará los instrumentos inte-nacionales de derechos humanos existentes, que por sí solos no cubren toda la gama de preocupaciones de los pueblos indígenas. Espero sinceramente que se pueda lograr este consenso con el tiempo necesario para que la Asamblea General apruebe la declaración antes de 2004, año en que concluye el Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo.

Señoras y Señores:
Un líder indígena dijo en una ocasión: "Aunque ustedes están en su barco y yo en mi canoa, compartimos el mismo río de la vida". Sabias palabras para cualquier época. Sabias palabras sobre todo para nuestra era interdependiente y para los agitados tiempos que vivimos. Les deseo el mayor éxito en este su nuevo hogar de las Naciones Unidas. Muchas gracias.