Los derechos humanos en acción:
operaciones sobre el terreno

Cincuenta años atrás, la Declaración Universal de Derechos Humanos fijó una pauta para la codificación de los derechos de todas las personas, un proceso de reforma legislativa que no se ha detenido desde entonces. En sus esfuerzos por fomentar una cultura universal de los derechos humanos, la comunidad internacional ha ideado maneras de ayudar a las naciones, entre otras, mediante la asistencia técnica, programas de capacitación, campañas de información, la educación sobre derechos humanos y la creación de instituciones.

La Conferencia Mundial de Derechos Humanos, celebrada en Viena en 1993, hizo hincapié en el fortalecimiento de las actividades de supervisión y asistencia técnica de las Naciones Unidas. Con la aprobación de la Declaración y el Programa de Acción de Viena por la Asamblea General de las Naciones Unidas ese año, se inició una política totalmente innovadora en la esfera de los derechos humanos. Desde entonces, la promoción y protección de los derechos humanos se han convertido en un componente de casi todas las actividades de las Naciones Unidas. Con ello también se persigue el objetivo de crear una infraestructura a partir de la cual sea posible establecer mecanismos nacionales para la protección de los derechos humanos.

A fin de satisfacer las necesidades de las naciones que tratan de proteger diversos derechos humanos, las Naciones Unidas han comenzado a ampliar su presencia sobre el terreno en la esfera de los derechos humanos. Como señaló la Sra. Mary Robinson, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos: "Nuestra presencia sobre el terreno nos permite comprender la situación real de los derechos humanos en una sociedad: le da fundamento a las palabras de los gobiernos, rostro a las víctimas de las violaciones de los derechos humanos e inmediatez a las actividades de los trabajadores en la esfera de los derechos humanos".

De la asistencia técnica al mantenimiento de la paz

La presencia sobre el terreno de las entidades de las Naciones Unidas que se ocupan de los derechos humanos tiene muchas facetas, a saber, asistencia técnica, oficinas y operaciones de derechos humanos, misiones de derechos humanos y componentes de derechos humanos en las misiones de mantenimiento de la paz. El Programa de Cooperación Técnica en la Esfera de los Derechos Humanos, que desde 1994 se halla bajo los auspicios de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, se ha venido ejecutando durante los últimos 40 años. Desde 1955, las operaciones de asistencia técnica han ayudado a los Estados, previa solicitud, a crear y fortalecer las estructuras nacionales que repercutirán directamente en la observancia general de los derechos humanos y el mantenimiento del imperio de la ley. Las Naciones Unidas prestan asistencia en actividades tales como la reforma de las leyes nacionales, el apoyo a la democratización y la celebración de elecciones imparciales, la elaboración de leyes nacionales y la preparación de informes a organismos de las Naciones Unidas creados en virtud de tratados, el fortalecimiento de instituciones nacionales como los tribunales y los sistemas escolares, y la capacitación del personal que se ocupa de la justicia penal, como magistrados, abogados, fiscales y la policía.

Como en la Declaración y el Programa de Acción de Viena se insta a que se amplíe la asistencia técnica, se ha registrado un aumento extraordinario en las actividades de las Naciones Unidas sobre el terreno en la esfera de los derechos humanos, y se ha establecido una presencia a largo plazo en los países interesados. La presencia sobre el terreno puede también comprender un componente de supervisión. Esas oficinas y operaciones de derechos humanos sobre el terreno permiten supervisar el respeto de los derechos humanos en el lugar, brindar orientación y capacitación a las instituciones nacionales para que puedan proteger y promover los derechos humanos, ejecutar programas de educación pública sobre derechos humanos, y prestar apoyo a las organizaciones no gubernamentales. Estas actividades son particularmente decisivas en países en proceso de recuperación de una crisis o en transición democrática.

Actualmente existen oficinas u operaciones de derechos humanos sobre el terreno en Angola, Bosnia y Herzegovina, Burundi, Camboya, Colombia, Croacia, Gaza, Georgia, Malawi, Mongolia, la República Democrática del Congo, la República Federativa de Yugoslavia, la ex República Yugoslava de Macedonia, Rwanda y Sudáfrica.

Fortalecimiento de la protección de los derechos humanos sobre el terreno

En su intervención en un simposio internacional sobre el fortalecimiento de las operaciones de derechos humanos sobre el terreno, celebrado recientemente, la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, la Sra. Mary Robinson, destacó que las violaciones de los derechos humanos suelen estar en el origen de los conflictos y las situaciones de crisis humanitarias y, por tanto, una manera importante de prevenir los conflictos sería velar por que se respeten los derechos humanos sobre el terreno. Destacó el impulso cada vez mayor que se viene dando a la labor de su Oficina, e hizo hincapié en el profundo vínculo que existe entre el respeto de los derechos humanos y la paz y seguridad en una sociedad.

A fin de promover el respeto de los derechos humanos en el contexto del establecimiento y mantenimiento de la paz, y la consolidación de la paz con posterioridad a los conflictos, la Sra. Robinson ha propuesto lo siguiente:

Las preocupaciones en materia de derechos humanos deben integrarse en las medidas preventivas y de alerta temprana. Los expertos en derechos humanos disponen de una vasta información que podría usarse para determinar posibles situaciones de crisis, quizás todos los meses.

Las preocupaciones en materia de derechos humanos deberían formar parte de la respuesta en caso de crisis. Toda operación de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas debería incluir normalmente un componente de derechos humanos. En el momento en que se proponga una operación de mantenimiento de la paz al Consejo de Seguridad, su planificación debería contemplar automáticamente el aspecto de los derechos humanos.

Todos los participantes en operaciones de mantenimiento de la paz deberían recibir capacitación sobre derechos humanos. En los artículos de los acuerdos sobre el régimen de las fuerzas, en que actualmente se establece que las fuerzas deben respetar los principios y el espíritu de los convenios internacionales de carácter general que se aplican a la conducta del personal militar, incluidos los cuatro Convenios de Ginebra, sus protocolos adicionales y la Convención de la UNESCO de 14 de mayo sobre la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado, debería hacerse una referencia explícita a la Carta Internacional de Derechos Humanos y la importancia de los derechos de la mujer como parte de los derechos humanos. Todo el personal de las Naciones Unidas debería recibir capacitación sobre las normas internacionales de derechos humanos y en materia de género, así como sobre el respeto del derecho internacional fundamental en la esfera de los derechos humanos.

Debe establecerse el financiamiento estable de las operaciones de derechos humanos. Las misiones de derechos humanos que no se consideran operaciones de mantenimiento de la paz no se financian actualmente con cargo a cuentas especiales ni a las cuotas prorrateadas, y los fondos voluntarios resultan insuficientes para financiar grandes operaciones de derechos humanos sobre el terreno.

El mantenimiento de la paz siempre debería culminar en la consolidación de la paz con posterioridad a los conflictos. De la misma manera en que los ladrillos no se deben usar sin argamasa, las Naciones Unidas no deberían invertir en las operaciones de mantenimiento de la paz sin añadir un elemento que favorezca la protección de los derechos humanos a largo plazo. Tal es el caso de Camboya, donde puede que resulte necesario mantener programas de cooperación técnica más allá de los mandatos de las operaciones de mantenimiento de la paz. Esos programas podrían integrarse a la larga en la labor de desarrollo del PNUD, en el marco del programa de buena gestión pública.

Los derechos humanos y las operaciones de mantenimiento de la paz

Habida cuenta del extraordinario aumento registrado en los últimos decenios en los conflictos armados internos y las flagrantes violaciones de los derechos humanos que se cometen en esos conflictos, se ha hecho cada vez más evidente que el respeto de los derechos humanos es un elemento fundamental del establecimiento y mantenimiento de la paz, así como un importante paso en dirección al desarrollo. En la Declaración y el Programa de Acción de Viena se pidió al Secretario General que tuviera en cuenta los derechos humanos en la organización de las operaciones de mantenimiento de la paz. La ampliación de esas operaciones, sobre todo una vez terminada la guerra fría, ha significado no sólo la inclusión de personal militar, sino también de componentes civiles como agentes de policía, funcionarios políticos, observadores encargados de verificar el respeto de los derechos humanos, agentes electorales y especialistas en ayuda humanitaria y a refugiados. La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos ha coordinado con el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas la capacitación del personal de mantenimiento de la paz, tanto militar como policial, en materia de derechos humanos.

En el transcurso de los años, importantes componentes de derechos humanos han formado parte de varias operaciones innovadoras:

El Grupo de Asistencia de las Naciones Unidas para el Período de Transición (UNTAG), en Namibia;

La Misión de Observadores de las Naciones Unidas en El Salvador (ONUSAL);

La Autoridad Provisional de las Naciones Unidas en Camboya (APRONUC);

La Operación de las Naciones Unidas en Mozambique (ONUMOZ);

La Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (UNPROFOR), en la ex Yugoslavia;

La Operación de las Naciones Unidas para el Restablecimiento de la Confianza (ONURC), en Croacia;

La Misión de Verificación de la Situación de los Derechos Humanos en Guatemala (MINUGUA);

La Administración de Transición de las Naciones Unidas en Eslavonia Oriental, Baranja y Srijem Occidental (UNTAES).

Estos componentes han consistido tanto en grandes operaciones relacionadas con la supervisión de los derechos humanos, actividades combinadas de derechos humanos y policiales o militares, como en asistencia técnica en la protección nacional de los derechos humanos.

Nuevos aportes

En varios casos importantes, las cuestiones relativas a los derechos humanos desepeñaron un papel decisivo durante el proceso de paz.

El Salvador -- En El Salvador, el primer acuerdo de importancia firmado por el Gobierno y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), en que las Naciones Unidas desempeñaron una función mediadora, fue el Acuerdo de San José sobre Derechos Humanos, de julio de 1990. En virtud del Acuerdo, se estableció una operación de verificación de las Naciones Unidas, la Misión de Observadores de las Naciones Unidas en El Salvador (ONUSAL), para documentar las violaciones de los derechos humanos e intervenir y mediar en caso necesario. Su mandato exigió un nivel de participación sin precedente en la supervisión de los derechos humanos sobre el terreno, particularmente en ausencia de una cesación del fuego. Como tal, la misión fue un eficaz medio disuasivo visible durante las negociaciones que se llevaban a cabo. Tras la firma del Acuerdo de Paz de Chapultepec en enero de 1991, se añadió un componente militar a la ONUSAL, y la responsabilidad de la supervisión pasó a la División de Derechos Humanos de la ONUSAL.

Además, se estableció una Comisión de la Verdad, encargada de investigar los actos graves de violencia ocurridos desde 1980. La Comisión recibió más de 22.000 denuncias. Habida cuenta de la impunidad que había propiciado esas violaciones de los derechos humanos, la División de Derechos Humanos de la ONUSAL centró su atención en el fortalecimiento de las instituciones nacionales, en particular el Consejo Nacional para la Defensa de los Derechos Humanos. En 1995, la ONUSAL fue reemplazada por la Misión de las Naciones Unidas en El Salvador (MINUSAL), que asumió la continuación de las responsabilidades de verificación continua y de buenos oficios de las Naciones Unidas.

En 1995, la Asamblea Legislativa salvadoreña reconoció la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y ratificó el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Protocolo Adicional de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Camboya -- La Autoridad Provisional de las Naciones Unidas en Camboya (APRONUC), establecida en virtud de los Acuerdos de Paz de París, llegó a Camboya con un mandato que trascendía la supervisión de la cesación del fuego e incluía la celebración de elecciones, el transporte de cientos de miles de refugiados y el suministro de apoyo financiero y logístico para reconstruir la infraestructura del país. La APRONUC no sólo supervisó el respeto de los derechos humanos, sino que también adoptó medidas correctivas cuando fue necesario. La educación fue un elemento importante en las actividades de derechos humanos en Camboya, y la APRONUC trabajó para establecer una judicatura independiente por medio de la capacitación de magistrados, abogados y funcionarios públicos.

Como resultado de las actividades del componente de derechos humanos de la APRONUC, el Consejo Nacional Supremo de Camboya ratificó el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención y el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados.

La APRONUC se retiró tras las elecciones de mayo de 1993, y en octubre de ese mismo año quedó establecida la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Camboya. En marzo de 1996, el Gobierno del Reino de Camboya y el entonces Centro de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos firmaron un Memorando de Entendimiento por un período de dos años para la realización de actividades de cooperación técnica en la esfera de los derechos humanos.

Haití -- Después del golpe de estado de 1991, y a solicitud del derrocado Presidente Jean-Bertrand Aristide, las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos organizaron conjuntamente la Misión Civil Internacional en Haití (MICIVIH), una misión de derechos humanos, en abril de 1993. Su mandato consistió en supervisar el respeto de los derechos humanos, con especial hincapié en el respeto de los derechos a la vida, la integridad y seguridad de la persona, la libertad personal, de expresión y de asociación. Al igual que la ONUSAL, esta misión antecedió la presencia de una operación militar de mantenimiento de la paz en ese país. Debido a las dificultades con se tropezó al tratar con algunas facciones, sus actividades se redujeron notablemente, aunque siguió documentando violaciones de los derechos humanos hasta que más tarde se evacuó a todo el personal. Después del lento restablecimiento del orden constitucional, la MICIVIH reanudó su labor en la promoción de los derechos humanos. La creación de instituciones pasó a formar parte de su mandato. Entre sus actividades figuraron la investigación de casos de violaciones de derechos humanos e incidentes relacionados con la actuación de la policía y las cárceles, la supervisión del sistema judicial y la formación de magistrados, la organización de seminarios de educación sobre derechos humanos y un programa nacional sobre los derechos de la mujer, la ayuda para resolver problemas tales como los relacionados con las detenciones, el suministro de asistencia médica a las víctimas y el retorno de las personas desplazadas.

Guatemala -- La Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Guatemala (MINUGUA) ha recibido amplio reconocimiento por su capacidad para eliminar la tensión y detener la violencia. Los supervisores de los derechos humanos permitieron que se escuchara la voz de miles de víctimas guatemaltecas y pudieron divulgar internacionalmente los hechos que se escondían detrás de los incidentes de violencia política. En el Acuerdo Amplio sobre Derechos Humanos, firmado por las partes en marzo de 1994, se establecía que la MINUGUA recibiría las denuncias de posibles violaciones de los derechos humanos y determinaría si se habían llevado a cabo las correspondientes investigaciones.

La MINUGUA también ha trabajado para fortalecer los organismos de derechos humanos gubernamentales y no gubernamentales a escala nacional y abordar los problemas de impunidad respecto de las fuerzas de seguridad. Además, supervisa los problemas relativos a las fuerzas de seguridad ilegales y las organizaciones secretas y la posesión de armas, y promueve un mayor control gubernamental sobre las fuerzas de seguridad.

Rwanda -- La Oficina de Derechos Humanos en Rwanda, la primera operación de derechos humanos sobre el terreno bajo la autoridad del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, se estableció en 1994. El 6 de abril de 1994 estallaron las hostilidades en Rwanda, un día después de que entrara en funciones el primer Alto Comisionado para los Derechos Humanos. En un intento por evitar nuevas atrocidades, el Alto Comisionado convocó un período de sesiones de emergencia de la Comisión de Derechos Humanos. Se nombró un Relator Especial de las Naciones Unidas para Rwanda encargado de examinar todos los aspectos de la situación relacionados con los derechos humanos, incluidas las causas fundamentales y la responsabilidad de las atrocidades. Posteriormente, el Relator Especial recibió el respaldo de una operación sobre el terreno dotada de especialistas encargados de investigar los anteriores abusos de los derechos humanos y supervisar la situación imperante en el momento, en un esfuerzo por evitar ulteriores violaciones de los derechos humanos y promover la reconciliación nacional.

En julio de 1994, el Consejo de Seguridad expresó su "profunda preocupación" ante los informes de violaciones del derecho internacional, incluido el genocidio, y pidió al Secretario General que estableciera una Comisión de Expertos imparcial que le presentara sus conclusiones sobre las pruebas de dichas violaciones. La Comisión inició su labor en agosto. En octubre de ese mismo año, presentó un informe provisional en que recomendaba que el Consejo de Seguridad adoptara medidas a fin de enjuiciar a los autores de delitos en virtud del derecho internacional. En noviembre, el Consejo de Seguridad decidió establecer el Tribunal Internacional para Rwanda.

En su informe final dado a conocer en diciembre, la Comisión llegó a la conclusión de que existían pruebas contundentes de que se habían producido actos de genocidio y recomendó que se prosiguieran las investigaciones de las atrocidades cometidas por ambos bandos.

Lo acaecido en Rwanda constituyó un llamado de alerta a la comunidad internacional respecto de la importancia de supervisar las violaciones de derechos humanos antes de que alcancen proporciones de crisis. En un amplio estudio de la experiencia adquirida en Rwanda, realizado por el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas, se informó que la operación de mantenimiento de la paz, la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Rwanda (UNAMIR), se vio limitada todo el tiempo por un proceso de paz incompleto, demoras en el emplazamiento y un mandato que no reflejaba la realidad sobre el terreno, incluidas las crecientes pruebas de violaciones manifiestas de los derechos humanos. En el informe se indica que no se respondió con suficiente rapidez a las advertencias hechas por expertos en derechos humanos y que desde el principio se debió incorporar un componente de derechos humanos en la operación de mantenimiento de la paz.

Otras actividades de derechos humanos en el terreno

Actualmente se realizan dos operaciones de mantenimiento de la paz que incluyen componentes de derechos humanos, a saber, la Misión de Observadores de las Naciones Unidas en Georgia (UNOMIG), establecida en agosto de 1993, y la Misión de Observadores de las Naciones Unidas en Angola (MONUA), establecida en julio de 1997.

En octubre de 1996, el Consejo de Seguridad decidió establecer una oficina de derechos humanos en Sukhumi (Georgia), que formaría parte de la UNOMIG y funcionaría en el marco de la misión. Su programa comprende tareas de supervisión y de asistencia técnica.

La MONUA estuvo precedida de tres misiones de mantenimiento de la paz en Angola. Su objetivo es brindar asistencia a las partes angoleñas en la consolidación de la paz y la reconciliación nacional. Su División de Derechos Humanos participa en actividades de vigilancia y educación en materia de derechos humanos. Ha trabajado estrechamente con el Ministerio de Justicia en relación con una serie de seminarios nacionales titulados "El ciudadano y la justicia". También ha ayudado a crear comités locales de derechos humanos. Habida cuenta de las periódicas violaciones graves de los derechos humanos, el componente de derechos humanos de la MONUA prioriza el fortalecimiento de las instituciones judiciales angoleñas.

Se ha establecido asimismo otro grupo de oficinas y operaciones de derechos humanos:

Ex Yugoslavia -- En diciembre de 1996, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos estableció una Operación de Derechos Humanos sobre el terreno en la ex Yugoslavia, con sede en Sarajevo y oficinas exteriores en Banja Luka (Bosnia y Herzegovina), Zagreb y Vukovar (Croacia) y Belgrado (República Federativa de Yugoslavia).

Zaire -- También en diciembre de 1996, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos abrió una oficina en Kinshasa (Zaire) (actual República Democrática del Congo). Se espera que la presencia sobre el terreno de entidades de las Naciones Unidas que se ocupan de los derechos humanos sirva para evitar las violaciones de esos derechos. La oficina centra su labor en la asistencia técnica para fortalecer las instituciones democráticas y apoyar a las organizaciones no gubernamentales y las instituciones nacionales que trabajan en favor de los derechos humanos.

Colombia -- A solicitud del Gobierno de Colombia, en abril de 1997 se estableció en Bogotá una oficina de derechos humanos sobre el terreno, con las funciones siguientes: brindar asistencia y cooperación técnicas al Gobierno de Colombia y las instituciones estatales; supervisar la situación de los derechos humanos en el pais; recibir quejas y denuncias de violaciones de derechos humanos y otros abusos, incluido el incumplimiento de las normas humanitarias que se aplican en los conflictos armados; seguir de cerca la evolución de esas quejas y denuncias ante las autoridades nacionales y los organismos internacionales de derechos humanos pertinentes en Ginebra; presentar informes periódicos a la Oficina del Alto Comisionado, la cual presentará un informe anual a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Gaza -- En Gaza se estableció una oficina sobre el terreno en noviembre de 1996, tras la firma de un acuerdo con la Autoridad Palestina. El programa de asistencia técnica se centra en la creación de instituciones jurídicas, en particular mediante servicios de asesoramiento en la preparación de leyes y en la formulación de una política oficial de derechos humanos, incluido un plan de acción nacional sobre derechos humanos. Además de la capacitación y los servicios de asesoramiento destinados a la policía, funcionarios de prisiones, abogados, magistrados y fiscales, el programa brinda asistencia técnica y financiera al Ministerio de Justicia, las organizaciones no gubernamentales locales que se ocupan de los derechos humanos y la Comisión Independiente Palestina para los Derechos Ciudadanos.

Hasta la fecha, la oficina sobre el terreno ha brindado asistencia directa a la Oficina de Legislación y Opinión Jurídica del Ministerio de Justicia, que tiene a su cargo la redacción de la nueva legislación palestina, y servicios de asesoramiento para la preparación de la ley penitenciaria y la ley sobre la autoridad judicial. Se está preparando un plan de estudios con vistas a la capacitación de la policía palestina en materia de derechos humanos.

La determinación de cumplir las obligaciones

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos ha expresado su compromiso con el cumplimiento constante, coordinado y coherente de las obligaciones jurídicas bien establecidas y ha tomado disposiciones para aprovechar los recursos a tales efectos. En cumplimiento de una directriz del Sr. Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, contenida en su Programa de Reforma de julio de 1997, la Alta Comisionada ha realizado un análisis de los programas de asistencia técnica de las Naciones Unidas en la esfera de los derechos humanos. La Sra. Robinson concede especial atención a los programas que contribuyen a los procesos democráticos, fortalecen la buena gestión de los asuntos públicos y el imperio de la ley, apoyan la reforma de la judicatura y el sistema judicial, y fomentan la capacitación de las fuerzas de seguridad. La Alta Comisionada ha señalado que "La labor normativa está prácticamente terminada. Se han establecido las normas internacionales de derechos humanos. Ahora ... sólo nos resta cumplirlas".


Página del Cincuentenario de la
Declaración Universal de Derechos Humanos
Página Principal

Preparado para Internet por la Sección de Tecnología de Información del Departamento de Información Pública
© United Nations 1997, 1999