Las Naciones Unidas y Darfur

Antecedentes

Según se estima, más de 200.000 personas han sido muertas y al menos 2 millones se encuentran desplazadas de sus hogares en Darfur desde el estallido de las hostilidades en 2003 entre las fuerzas del Gobierno del Sudán, las milicias aliadas Janjaweed y otros grupos rebeldes armados. Atrocidades como el asesinato de civiles y la violación de mujeres y niñas se han producido y se siguen produciendo en forma generalizada lo que destaca la necesidad de adoptar medidas urgentemente.

Las Naciones Unidas alertaron sobre la crisis de Darfur en 2003, y desde entonces el Consejo de Seguridad y dos Secretarios Generales consecutivos han atribuido máxima prioridad a encontrar una solución duradera. Además de buscar una solución política, las Naciones Unidas y sus asociados despliegan ahora la mayor operación de ayuda del mundo en Darfur y los campamentos de refugiados en el Chad y la República Centroafricana. Al propio tiempo, los expertos en derechos humanos de las Naciones Unidas han informado de los abusos cometidos y han hecho un seguimiento de las actuaciones de los tribunales locales encaminadas a enjuiciar a los perpetradores.

El 5 de mayo de 2006, bajo los auspicios de la Unión Africana (UA) y con el apoyo de las Naciones Unidas y otros asociados, se firmó el Acuerdo de Paz de Darfur. Prosiguen las intensas gestiones diplomáticas y políticas encaminadas a incorporar al proceso de paz a las partes que no firmaron el Acuerdo. Las Naciones Unidas también han proporcionado asistencia logística y técnica a los observadores de la UA desplegados en Darfur desde 2004 y han elaborado, adaptado y están ejecutando planes para una operación multidimensional de mantenimiento de la paz.

De conformidad con la decisión adoptada en las consultas de alto nivel celebradas el 16 de noviembre de 2006 en Addis Abeba —en la que participaron el antiguo Secretario General, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, representantes del Gobierno del Sudán, la UA y otros Estados y organizaciones con influencia política en la región y algunos países que aportan contingentes a la Misión de la Unión Africana en el Sudán—, el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas elaboró una estrategia dividida en tres fases encaminada a aumentar los efectivos de la Misión de la Unión Africana en el Sudán y a establecer una fuerza híbrida de la UA y las Naciones Unidas, que no tiene precedente. Las intensas gestiones diplomáticas públicas y privadas del Secretario General Ban Ki-moon y varios actores de la comunidad internacional se plasmaron en que el Sudán aceptase esa fuerza en junio de 2007.

Iniciativas políticas y diplomáticas

El Secretario General atribuye gran prioridad a lograr un arreglo político de la crisis de Darfur y, a ese fin, ha mantenido conversaciones con todas las partes interesadas en la región y con la comunidad internacional. También ha examinado periódicamente la cuestión con el Presidente del Sudán, Omar al-Bashir, incluso en reuniones personales en Addis Abeba el 29 de enero de 2007 y en Riyad (Arabia Saudita) el 28 de marzo de 2007.

El Enviado Especial del Secretario General para Darfur, Sr. Jan Eliasson, nombrado en diciembre de 2006, realiza una intensa labor diplomática itinerante junto al Enviado Especial de la UA, Sr. Salim Ahmed Salim, con la mira de lograr progresos políticos. Los objetivos que orientan la gestión de ambos Enviados Especiales son poner fin a la violencia, afianzar la cesación del fuego garantizada por fuerzas de mantenimiento de la paz, mejorar la situación humanitaria y poner fin a la marginación de Darfur, mediante un acuerdo de paz amplio con disposiciones sobre la distribución del poder y la riqueza.

El 9 de junio de 2007, los Enviados Especiales presentaron su hoja de ruta para la paz en Darfur al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Se divide en tres etapas: la primera consiste en unificar todas las iniciativas de paz en curso; la segunda supone emprender una labor de diplomacia itinerante entre Jartum y las partes que no firmaron el Acuerdo de Paz de Darfur de 2006; y la tercera etapa consistirá en la celebración de negociaciones de paz, que según ha declarado el Sr. Eliasson deberían comenzar en el tercer trimestre. El Enviado Especial se ha hecho eco de los llamamientos del Secretario General a todas las partes para que pongan fin a la lucha y a los bombardeos con miras a establecer un entorno propicio para las negociaciones.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas visitó Jartum para reunirse con el Presidente al-Bashir el 17 de junio de 2007 y obtener la aceptación explícita de todos los elementos de la operación híbrida. En Jartum, los miembros del Consejo indicaron que recomendarían que se financiara la operación conjunta, tras recibir seguridades de que las Naciones Unidas suministrarían sus estructuras y sistemas de mando y control.

Sanciones del Consejo de Seguridad

El Consejo de Seguridad impuso un embargo de armas a todos los particulares y entidades no gubernamentales, entre otros, a los Janjaweed, que realizaran operaciones en Darfur el 30 de julio de 2004 en virtud de la resolución 1556. El régimen de sanciones se fortaleció con la aprobación de la resolución 1591 (2005), que amplió el alcance del embargo de armas e impuso medidas adicionales, en particular una prohibición de viajes y la congelación de los bienes de cuatro personas: dos líderes rebeldes, un ex jefe de las fuerzas aéreas del Sudán y el líder de una milicia progubernamental.

Mantenimiento de la paz

Las Naciones Unidas están aplicando una estrategia de tres fases para reforzar a la Misión de la Unión Africana en el Sudán y en su momento desplegar en Darfur una amplia fuerza de mantenimiento de la paz. Se llegó a un acuerdo sobre el concepto en consultas de alto nivel celebradas el 16 de noviembre de 2006 en Addis Abeba, que hizo suyo el Consejo de Paz y Seguridad de la UA en la reunión celebrada el 30 de noviembre en Abuja (Nigeria) y que plasmó en la Declaración de la Presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de fecha 19 de diciembre de 2006. El Gobierno del Sudán ha declarado ahora que acepta las tres fases del plan.

El plan consiste en la adopción de medidas para aumentar los efectivos de la Misión de la Unión Africana en el Sudán, mediante un módulo de apoyo moderado, un módulo de apoyo en gran escala y una operación híbrida de la UA y las Naciones Unidas. Cada fase ha precisado de su propio conjunto de acuerdos y entendimientos entre las Naciones Unidas, la UA y el Gobierno del Sudán. Con el fin de lograr esos acuerdos, las Naciones Unidas han emprendido una compleja ronda de negociaciones, en particular sobre el grado y tipo de apoyo, los aspectos de mando y control y el régimen jurídico de la iniciativa. Esta operación híbrida de la UA y las Naciones Unidas es un modelo singular de asociación en operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

El módulo de apoyo moderado, que apoya la capacidad de gestión de la Misión de la Unión Africana en el Sudán, consta de 105 oficiales militares de las Naciones Unidas, 34 asesores de policía y 48 funcionarios civiles, así como material y equipo. Si bien la mayor parte de ese módulo se había desplegado para el fin de junio de 2007, todavía estaba pendiente el despacho de vehículos blindados de transporte de personal.

El módulo de apoyo en gran escala, que se desplegará en el segundo semestre de 2007, está diseñado para prestar apoyo a la Misión de la Unión Africana en el Sudán hasta el despliegue de la operación híbrida. Consta de 2.250 efectivos militares, 721 policías y 1.136 funcionarios civiles y tiene un costo de 287,9 millones de dólares de los EE.UU. que financiarán las Naciones Unidas. Se otorgará preferencia a los contingentes africanos. Si no se pueden obtener efectivos africanos apropiados, las Naciones Unidas tratarán de obtener contingentes de países que sean aceptables para todas las partes.

El 12 de junio de 2007, el Gobierno del Sudán por fin aprobó la operación híbrida de la UA y las Naciones Unidas, tras una intensa actividad diplomática del Secretario General y de deliberaciones técnicas prolongadas y complejas entre las Naciones Unidas, la UA y el Gobierno del Sudán. El mandato básico de la fuerza híbrida será proteger a la población civil y contribuir a la seguridad de la ayuda humanitaria, supervisar y verificar el cumplimiento de los acuerdos, prestar asistencia a un proceso político inclusivo, coadyuvar a promover los derechos humanos y el estado de derecho, supervisar la situación en las fronteras entre el Chad y la República Centroafricana e informar al respecto.

Cuando esté desplegada en su totalidad, la operación híbrida estará compuesta de casi 20.000 efectivos, 6.147 policías y 4.860 funcionarios civiles, y será la mayor misión de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz de la historia, mayor aún que la operación de paz en curso en la República Democrática del Congo. Cuando haya sido autorizada por el Consejo de Seguridad, el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz comenzará sus gestiones para que los contingentes militares y de policía sean proporcionados fundamentalmente por países africanos. El Secretario General ha señalado que el ritmo del despliegue dependerá de que el Gobierno del Sudán cumpla sus compromisos de proporcionar apoyo incondicional a las tres fases de la operación, de la puntualidad con la que los Estados Miembros aporten personal y equipo y de que se disponga de las infraestructuras y recursos necesarios (por ejemplo, agua) para el personal de mantenimiento de la paz. El Secretario General, que ha instado a la comunidad internacional a que proporcione la financiación y recursos necesarios para desplegar la operación híbrida en Darfur, ha recomendado que los Estados Miembros de las Naciones Unidas proporcionen fondos a la operación por medio del presupuesto financiado con cuotas de las Naciones Unidas.

Dirección de la operación híbrida

El Sr. Rodolphe Adada, del Congo, ha sido nombrado Representante Especial Conjunto de la Unión Africana y las Naciones Unidas para Darfur con miras a que dirija la operación híbrida. Dependerá del Secretario General de las Naciones Unidas y del Presidente de la Comisión de la UA. El Representante Especial Conjunto contará con la asistencia de un Representante Especial Adjunto nombrado por ambas organizaciones. El Representante Especial Conjunto recibirá sus instrucciones por conducto del Comisionado de Paz y Seguridad de la Unión Africana y del Secretario General Adjunto de Operaciones de Mantenimiento de la Paz. El funcionamiento ordinario de la fuerza se conformará al concepto de operaciones acordado por las Naciones Unidas y la UA, esto es, conforme a los acuerdos logrados en Addis Abeba y Abuja en 2006; además, de acuerdo con el informe conjunto sobre la operación híbrida de junio de 2007, las estructuras de mando y control de la misión serán aportadas por las Naciones Unidas.

La UA, tras consultar a las Naciones Unidas, ha nombrado al General Martin Luther Agwai Comandante de la Fuerza. Ese cargo dependerá del Representante Especial Conjunto, al igual que el Comisionado de Policía cuando se proceda a su nombramiento.

Iniciativas humanitarias

Los organismos humanitarios de las Naciones Unidas dirigen la mayor campaña actual de socorro del mundo para prestar asistencia a aproximadamente 4,2 millones de personas necesitadas a causa de la crisis de Darfur. De ese total, 2,1 millones son desplazados internos en el Sudán, y aproximadamente 236.000 son refugiados en el Chad oriental. La asistencia para Darfur en 2007 asciende a más de 650 millones de dólares. Más de 12.000 trabajadores humanitarios están desplegados en la región para prestar asistencia a las personas afectadas por la crisis; ese contingente está integrado por personal de 13 organismos de las Naciones Unidas, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y más de 80 organizaciones no gubernamentales (ONG).

En los últimos cuatro años, esta masiva campaña humanitaria ha salvado centenares de miles de vidas. Las tasas de mortalidad se han reducido por debajo de los niveles de emergencia, la malnutrición general ha disminuido a la mitad desde el peor momento de la crisis a mediados de 2004 y casi tres cuartas partes de los habitantes de Darfur tiene ahora acceso a agua potable salubre. No obstante, la población civil sigue siendo desplazada por la fuerza a causa de los ataques de todas las partes. Sólo durante los primeros cinco meses de 2007, hubo más de 140.000 desplazados en Darfur. Con una población creciente, muchos campamentos de desplazados internos ya han llegado al límite de sus capacidades y las tensiones van en aumento.

La operación humanitaria y su personal son cada vez más blanco de la violencia. Para junio de 2007, 69 trabajadores humanitarios habían sido secuestrados temporalmente, 37 convoyes habían sido atacados o saqueados y 61 vehículos humanitarios habían sido secuestrados. Algunas ONG importantes se han retirado debido a los ataques contra su personal.

Las Naciones Unidas calculan que más de medio millón de habitantes de Darfur están aislados de la ayuda internacional. Esa cifra supone una mejora del acceso a la ayuda desde febrero de 2007, cuando había 900.000 personas en esa situación; la mejora se debe a la intensificación de la acción de los trabajadores humanitarios por llegar a las poblaciones afectadas por el conflicto mediante métodos innovadores y con frecuencia onerosos y no a que haya habido mejoras en la situación de seguridad. Las Naciones Unidas continúan insistiendo ante las autoridades de Jartum para que faciliten el acceso a la ayuda humanitaria y la seguridad del personal humanitario; y esas gestiones se plasmaron en la firma, en abril de 2007, de un comunicado conjunto entre el Gobierno del Sudán y las Naciones Unidas con miras a hacer más seguras y facilitar las actividades humanitarias en Darfur.

Los donantes han financiado el 62% de la operación de ayuda a Darfur (al 15 de junio de 2007, se habían prometido o comprometido 396 millones de dólares de los 652 millones de dólares que se necesitaban), en su mayor parte para ayuda alimentaria. Otros sectores tienen fuertes insuficiencias de financiación y necesitan compromisos. Ante la persistencia de la inseguridad, las Naciones Unidas y sus asociados humanitarios son una línea de defensa esencial para la supervivencia y la protección de millones de habitantes.


Derechos humanos

En julio de 2004, el Gobierno del Sudán acordó autorizar el despliegue de observadores de derechos humanos de las Naciones Unidas a Darfur como parte de la labor de supervisión de la Misión de las Naciones Unidas en el Sudán (UNMIS) respecto del acuerdo de paz norte-sur. Los observadores han informado periódicamente de las violaciones de derechos humanos y han recomendado medidas correctivas a las autoridades de Jartum.

En agosto de 2004, el Secretario General envió a Darfur a la Sra. Louise Arbour, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, y al Sr. Juan Méndez, Asesor Especial del Secretario General sobre la Prevención del Genocidio, para que evaluasen la situación sobre el terreno e instasen a todas las partes a poner fin a las graves violaciones de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. El Asesor Especial regresó a Darfur en septiembre de 2005 para examinar el estado de la aplicación de sus recomendaciones anteriores.

El 7 de octubre de 2004, el Secretario General anunció el establecimiento de una Comisión de Investigación encargada de determinar si se habían producido actos de genocidio en Darfur. En su informe final, la Comisión concluyó que, si bien el Gobierno del Sudán no había puesto en práctica una política de genocidio, sus fuerzas y las milicias aliadas habían “perpetrado ataques indiscriminados que incluían el asesinato de civiles, la tortura, desapariciones forzadas, la destrucción de aldeas, violaciones y otras formas de violencia sexual, saqueos y desplazamientos forzados”. La Comisión concluyó que “los crímenes internacionales” cometidos en Darfur, “tales como crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra en gran escala pueden no ser menos graves o menos atroces que el genocidio”. Instó al Consejo de Seguridad a “actuar no sólo contra los autores sino en beneficio de las víctimas”.

El 21 de abril de 2005, la Comisión de Derechos Humanos (predecesora del Consejo de Derechos Humanos) nombró a una Relatora Especial sobre la situación de los derechos humanos en el Sudán, la Sra. Sima Samar, que ha viajado al Sudán periódicamente y ha hecho declaraciones públicas y privadas a la Comisión (y más tarde al Consejo de Derechos Humanos) y a la Tercera Comisión de la Asamblea General.

En febrero y marzo de 2007, el Consejo de Derechos Humanos desplegó una misión especial para informar sobre la situación de los derechos humanos en Darfur. Posteriormente creó un grupo de expertos sobre derechos humanos para colaborar con el Gobierno del Sudán y la UA en pro de la aplicación de todas las resoluciones y recomendaciones relativas a los derechos humanos en Darfur. El 20 de junio, se prorrogó el mandato del grupo de expertos por otros seis meses. En su séptimo informe sobre la situación de los derechos humanos en el Sudán, de fecha 18 de mayo, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos informó de que entre enero y marzo de 2007 había habido ataques aéreos contra civiles en Darfur. El Secretario General ha señalado reiteradamente a la atención del Consejo de Seguridad la persistencia de los actos de violencia en Darfur y ha condenado los ataques contra la población civil, en particular los ataques aéreos contra las aldeas.

Corte Penal Internacional

De conformidad con una recomendación de la Comisión de Investigación (véase supra), en marzo de 2005, el Consejo de Seguridad, en su resolución 1593 (2005), remitió la situación en Darfur a la Corte Penal Internacional y ordenó al Sudán que cooperara con las investigaciones de la Corte. El 2 de mayo de 2007, la Corte Penal Internacional dictó órdenes de captura por crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra contra el ex Ministro de Estado del Interior y actual Ministro de Asuntos Humanitarios del Sudán, Sr. Ahmad Harun, y del comandante Janjaweed Ali Muhammad Ali Abd-Al-Rahman.

Medio ambiente

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) informó el 21 de junio de 2007 de que había pruebas de que se estaba produciendo un cambio climático a largo plazo en varias zonas del Sudán, que se manifestaba en una disminución de las precipitaciones, en particular en los estados de Kordofan y Darfur. También informó de que las dimensiones del cambio climático constatado en el norte de Darfur apenas tenían precedentes y de que sus repercusiones estaban estrechamente vinculadas con el conflicto en la región.

Además, las décadas de contiendas y conflictos sociales están deteriorando rápidamente los servicios medioambientales en varias zonas clave del país. El PNUMA señaló que la inversión en la gestión medioambiental, financiada por la comunidad internacional y con los ingresos producidos por las exportaciones de gas y petróleo del país, tendrá que ser un componente esencial de las actividades de consolidación de la paz en el Sudán.

Mantenimiento de la paz norte-sur

La UNMIS fue establecida en el segundo trimestre de 2005 para apoyar la aplicación del Acuerdo General de Paz entre el Gobierno del Sudán/Partido del Congreso Nacional en el norte del Sudán y el Movimiento de Liberación del Pueblo Sudanés en el sur del país. La UNMIS, con sede en el Sudán, está compuesta por 10.000 efectivos y 600 policías. Aunque su mandato termina en octubre de 2007, se espera que continúe al menos hasta que se haya aplicado en su integridad el Acuerdo General de Paz, es decir, hasta 2011.

Resoluciones del Consejo de Seguridad

Entre las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad cabe mencionar la resolución 1590 (2005), que establece la UNMIS; las resoluciones 1556 (2004) y 1591 (2005), que imponen sanciones en relación con la situación en Darfur; la resolución 1706 (2006), que otorga un mandato en Darfur a la UNMIS y autoriza sus efectivos; y la resolución 1755 (2007), que prorroga el mandato de la UNMIS hasta octubre de 2007.

Publicado por la Sección de Paz y Seguridad del Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas – Julio de 2007.