El agua es esencial para la vida y, sin embargo, es escasa para millones de personas en todo el mundo. Muchos millones de niños mueren a diario por enfermedades transmitidas por el agua y la sequía azota periódicamente algunos de los países más pobres del planeta.
El mundo debe dar respuestas mucho mejores. Hemos de aprovechar mejor el agua, especialmente en la agricultura. Hay que liberar a las mujeres y las niñas de la tarea diaria de ir a buscar agua, a menudo muy lejos, y hacerles participar en la adopción de decisiones sobre su ordenación. Debemos dar una importancia prioritaria al saneamiento, aspecto en el que el progreso va más a la zaga. Además, hemos de demostrar que los recursos hídricos no deben ser fuente de conflicto, sino un elemento catalizador para la cooperación.
Se han producido avances considerables, pero todavía queda una
gran labor por hacer. Por eso, este año el Día Mundial del Agua
marca también el comienzo del Decenio "El agua, fuente de vida".
Nuestro objetivo es alcanzar las metas acordadas internacionalmente
para 2015 en el ámbito del agua y el saneamiento y sentar las
bases para seguir avanzando en los años siguientes.
Estamos ante un asunto urgente de desarrollo humano y de dignidad humana. En este Día Mundial del Agua, adoptemos la decisión de trabajar más para proporcionar agua potable y apta para el consumo a todas las personas del mundo. Asimismo, reafirmemos nuestro compromiso de ordenar mejor los recursos hídricos mundiales, que son nuestro único medio de supervivencia y de conseguir un desarrollo sostenible en el siglo XXI.
Medidas adoptadas para organizar las actividades del Decenio Internacional para la Acción, “El agua, fuente de vida”, 2005-2015 - Informe del Secretario General.