Los Excluidos: El Mundo Oculto de los Apátridas
Algunos apátridas – como éstos en un campamento
de Bangladesh – también son refugiados. Pero la
mayoría no lo son.
ACNUR/G.M.B. Akash
Cerca de 15 millones de personas – la población de un país de tamaño mediano – podrían ser “apátridas,” según declaraciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). No obstante, casi nadie es consciente de la dimensión del problema, o siquiera de lo que supone ser apátrida.
La Historia
La apatridia es una condición corrosiva y de devastadoras consecuencias, que puede afectar casi todos los aspectos de la vida de una persona. Las personas que no son reconocidas como ciudadanos de un Estado pueden verse impedidas de asistir a la escuela, trabajar legalmente, poseer bienes, contraer matrimonio o viajar. Puede serles difícil recibir tratamiento en un hospital, e imposible abrir una cuenta bancaria o recibir el pago de una pensión. Si son víctimas de un robo o una violación, puede que les resulte imposible sentar denuncia porque legalmente no existen. Oficialmente, es muy frecuente que ni siquiera tengan un nombre propio.
Existen apátridas en todos los rincones del planeta – tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. Hay muchas formas de convertirse en apátrida: algunas personas lo son debido a medidas adoptadas mucho tiempo atrás, y otras nacen, o se convierten en apátridas por error, todos los días. Millones de personas son apátridas porque el país en que ellas o sus antepasados nacieron ha sido creado, conquistado, dividido, disuelto, descolonizado o liberado. Cada vez que un Estado es modificado de modo tan fundamental, la cuestión de quién es – y quién no es – ciudadano, salta a un primer plano. Los que no resultan favorecidos en este proceso generalmente no tienen ningún otro lugar al que ir. Otras personas no tienen nacionalidad (o la pierden) a causa de los efectos colaterales no intencionales de leyes defectuosas, sistemas deficientes de registro de nacimientos, otras negligencias administrativas o simplemente por un conflictos entre distintas legislaciones en diferentes Estados. Una considerable minoría es víctima de una forma más perniciosa de apatridia: la exclusión deliberada de grupos enteros por determinadas razones de discriminación política, religiosa o étnica.
El Contexto
- El artículo 15 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 estipula que toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
- Según datos oficiales del ACNUR, los apátridas representan actualmente 5,8 millones de personas, pero estima que la verdadera cifra puede estar cerca de los 15 millones.
- La nacionalidad generalmente se obtiene a través de la inscripción del nacimiento en el territorio de un país, por descendencia de otro ciudadano o por naturalización tras contraer matrimonio con un ciudadano. La naturalización también puede otorgarse tras un período prolongado de residencia en el país, o por otras razones específicas. Las normas varían de un Estado a otro.
- Hay dos Convenciones de las Naciones Unidas que se ocupan directamente de la apatridia: la Convención de 1954 sobre el Estatuto de los Apátridas y la Convención de 1961 para la reducción de los casos de apatridia – pero sólo 62 países han ratificado la primera, y apenas 34 la segunda.
- Algunas de las personas apátridas también son refugiados, pero no la mayoría. Grupos de personas, o personas a título individual, son a veces despojadas de su nacionalidad como parte del proceso de persecución, y luego huyen en calidad de refugiados. O se les sanciona por la huída retirándoles la nacionalidad. Pero muchos de ellos no hacen frente a persecución (y nunca se trasladan a otro lugar), y son numerosos lo refugiados que conservan su nacionalidad durante toda su difícil permanencia en el extranjero.
- La apatridia es curable: recientemente se han registrado progresos de orden legislativo y político que benefician a grandes grupos de apátridas en Sri Lanka, Bangladesh y, sobre todo, en Nepal donde 2,6 millones de personas recibieron certificados de ciudadanía en apenas cuatro meses en 2007.
PARA MAYOR INFORMACIÓN:
Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR):
William Spindler, Tel: +41 22 739 8332
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ENLACES ÚTILES EN INTERNET:
Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)
Lectura sugerida sobre los apatridias del ACNUR
REFUGEES magazine, No.147 (Issue 3, 2007) – Special report on statelessness
Refugee Survey Quarterly Vol. 25 No.3 (2006
Nationality and Statelessness: A Handbook for Parliamentarians
Refworld – Other Links on Nationality / Statelessness
United Nations Office of the High Commissioner for Human Rights (OHCHR)
1954 Convention Relating to the Status of Stateless Persons
1961 Convention on the Reduction of Statelessness
ReliefWeb – Op-ed by António Guterres and Louise Arbour on Statelessness, Nov. 2007
Centro de Noticias de las Naciones Unidas