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(* inglés)   

En una frágil encrucijada:
El Afganistán y la comunidad internacional deben unirse y colaborar estrechamente

Repatriados del campo de refugiados de Jalozai en el Pakistán

Repatriados del campo de refugiados de Jalozai
en el Pakistán asisten a una clase en el centro de
tránsito del ACNUR en Jalalabad, sobre los peligros
de las minas. La mayoría continuará viaje hacia
la provincia de Nangarhar, donde intentarán rehacer
sus vidas trasaños de exilio. ACNUR/M. Maguire

Luchando por superar años de guerra civil, destrucción y subdesarrollo en gran escala, los problemas en materia de derechos humanos y cuestiones humanitarias que sufre el Afganistán lo colocan en una frágil encrucijada. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para apoyar al Gobierno y al pueblo afgano en su período de transición.

La Historia

Estando por cumplirse seis años de la derrota de los talibanes en el Afganistán y con la firma del Acuerdo de Bonn, 2007 era un año de indicios prometedores. Más de seis millones de niños están matriculados en las escuelas – la cifra más alta en toda la historia del país. Las tasas de mortalidad infantil y materna siguen bajando, y más del 80 por ciento del país cuenta ahora con servicios básicos de salud. Los agricultores abastecen actualmente el 95 por ciento de las necesidades de granos del país. La Comisión Independiente de Derechos Humanos del Afganistán, creada tras la firma del Acuerdo de Bonn de 2001, tiene actualmente nueve oficinas provinciales, que realizan una activa labor de promoción de los derechos humanos. El compromiso de la comunidad internacional de cooperar para mejorar la seguridad en el Afganistán se pone de relieve por el hecho de que 39 países continúan aportando más de 40.000 efectivos para la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF).

Pero hay señales de tensión. Pese a los informes sobre una mejora de la situación de seguridad en algunas parte del país, también se tienen noticias de incidentes relacionados con actos subversivos y violencia terrorista, que se incrementaron en un 20 por ciento en 2007 en comparación con las cifras correspondientes a 2006, y que han contribuido al aumento de la inseguridad y a la disminución del acceso de los trabajadores humanitarios y de desarrollo en por lo menos 78 distritos del país a causa de los peligros cada vez mayores a que hacen frente los encargados de la prestación de asistencia humanitaria. Funcionarios nacionales e internacionales de organizaciones de las Naciones Unidas y de organizaciones no gubernamentales han sido atacados o asesinados, y los actos de violencia relacionados con operaciones subversivas y antisubversivas ocasionaron un aumento de las bajas en la población civil en 2007 en comparación con 2006.

En las provincias afectadas por los conflictos, cientos de escuelas tuvieron que cerrar sus puertas ya que los constantes ataques y amenazas ponían en riesgo la vida de los estudiantes. Los actos de violencia y discriminación contra la mujer siguen siendo graves y difundidos, y se tiene conocimiento de que esos incidentes son cada vez más numerosos. El aumento de la superficie destinada al cultivo de la adormidera y la producción de heroína, que contribuyen a una mayor insurgencia, también son una amenaza para la joven nación. No es del todo claro que los fondos destinados a las organizaciones humanitarias efectivamente lleguen a los beneficiarios – y se está cuestionando también la capacidad del Gobierno para cumplir sus promesas económicas y políticas. Por último, la aparente tensión entre algunos de los países contribuyentes al ISAF beneficia a los extremistas que interpretan el debate público sobre el mandato y los recursos como una señal de falta de determinación.

Los problemas son considerables – el Afganistán se encuentra en una difícil encrucijada. De conformidad con Jean-Marie Guéhenno, oficial superior de las Naciones Unidas en el ámbito del mantenimiento de la paz, las nuevas las instituciones gubernamentales de la democracia son “frágiles y carecen de capacidad”, y a pesar de su compromiso y generosidad, la comunidad internacional no ha estado “suficientemente unida en relación con cuestiones políticas de fundamental importancia”. El Gobierno y el pueblo afganos, y la comunidad internacional, deben reajustar su enfoque para cerciorarse de que todas las partes interesadas se unan y colaboren estrechamente para la consecución de objetivos comunes.  

El Contexto

PARA MAYOR INFORMACIÓN:

Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH):
Stephanie Bunker, Vocera y Oficial de Información Pública
Tel: +1 917 367 5126
Envíe un mensaje

ENLACES ÚTILES EN INTERNET:

Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH), ReliefWeb*

Misión de las Naciones Unidas de Asistencia para el Afganistán (UNAMA)*

Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR)

Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos(OHCHR)

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)

Programa Mundial de Alimentos (PMA)*

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP)*

Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) *

Centro de Noticias de las Naciones Unidas

Red Regional Integrada de Información (IRIN) - Noticias*