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Terremoto en el Asia meridional: Los esfuerzos de socorro salvan vidas y contrarrestan pérdidas, pero la reconstrucción será ardua Tras el éxito de las actividades de socorro que contribuyeron a prevenir mayores pérdidas en zonas devastadas por el temblor, las entidades de asistencia enfrentan una nueva tarea crucial: restaurar los medios de vida de centenares de miles de personas que quedaron sin vivienda y en la miseria a causa del desastre.
Crónica
El 8 de octubre de 2005, un devastador terremoto azotó el Asia meridional, se
cobró decenas de miles de vidas y dejó a muchas personas sin vivienda y en peligro,
al avecinarse un invierno riguroso. Los medios de difusión de todo el mundo dieron
cuenta de los intensos esfuerzos por encontrar, rescatar y alimentar a los sobrevivientes,
dada la vasta escala del desastre: 73.000 muertos en el Pakistán y 1.300 en
la India, una crisis que el Coordinador del Socorro de Emergencia de las Naciones
Unidas, Jan Egeland, caracterizó como “la peor pesadilla logística” que enfrentó el
mundo. Pese a las dificultades, las acciones internacionales y nacionales concertadas
lograron prevenir lo que se temía: una segunda marejada de muertes, desplazamientos
masivos de población y estallidos de epidemias cuando el crudo invierno llegará
a la región. Gracias al enorme esfuerzo de socorro, la mortalidad registrada
en las zonas afectadas no fue superior a la del invierno anterior. Una encuesta
sobre nutrición no indicó deficiencias alimentarias apreciables, en comparación
con el nivel anterior al terremoto.
Hoy, casi siete meses después del desastre, las actividades posteriores al temblor
están ante otra encrucijada de importancia vital que merecen la atención detenida
de los medios de difusión y del público. En momentos en que las acciones de recuperación
pasan del socorro a la reconstrucción, los funcionarios de las Naciones Unidas
ponen en guardia: la etapa más difícil de las tareas puede que sólo esté comenzando.
La experiencia recogida en otros países muestra que una vez que se ha superado
la etapa de socorro, el apoyo de donantes, que sigue siendo desesperadamente
necesario, va disminuyendo. Si esto sucediera en este caso, muchos sobrevivientes
del terremoto podrían encontrarse nuevamente en situación precaria el próximo
invierno. En momentos en que las entidades de asistencia humanitaria se esfuerzan
por lograr una transición sin tropiezos desde la etapa de socorro a las tareas
iniciales de recuperación y reconstrucción, no debe permitirse que la laboriosa
tarea de restaurar los medios de vida y normalizar la vida de los sobrevivientes
desaparezca de los medios de difusión.
Contexto
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Como parte de la respuesta internacional al terremoto,
coordinada por las Naciones Unidas, se enviaron más de 500.000 tiendas
de campaña, unos 5 millones de láminas de acero y más de 6 millones de
sábanas y mantas.
Se restauró el abastecimiento de agua potable para más de 700.000 personas y se instalaron miles de retretes. Se inmunizó contra el sarampión a más de un millón de niños. Innumerables vuelos de helicópteros – de los militares pakistaníes, la OTAN, los EE.UU., otros países y las Naciones Unidas – transportaron alimentos y artículos no alimentarios.
La Dirección de Reconstrucción y Rehabilitación tras el Terremoto del Pakistán, en colaboración con las Naciones Unidas y varias entidades de la sociedad civil, ha convenido en un marco básico del Plan Inicial de Recuperación, un conjunto de programas operativos encaminados a apoyar la recuperación a largo plazo y reducir la discontinuidad entre socorro y reconstrucción, para lo cual se estima que se necesitarán 188 millones de dólares en los próximos 12 meses.
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Los principales problemas a resolver en los meses venideros
son: un retorno sin tropiezos de las poblaciones, accesibilidad vial
de zonas remotas, posibles deslizamientos de tierra, asistencia continua
a personas vulnerables y servicios básicos de la mayor amplitud y alcance
posibles.
PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN:
Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH):
Raabya Amjad, Tel: + 92 (0) 51 2652840, E-mail: amjadr@un.org
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