ANTECEDENTES
1. El Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento1, aprobado en la primera
Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, celebrada en Viena, ha orientado
el pensamiento y la acción sobre el envejecimiento durante los últimos 20 años,
mientras se han ido plasmando iniciativas y políticas de importancia crucial. Las
cuestiones relacionadas con los derechos humanos de las personas de edad se abordaron
en la formulación, en 1991, de los Principios de las Naciones Unidas en favor
de las personas de edad2, en los que se proporcionaba la orientación en las esferas
de la independencia, la participación, los cuidados, la realización personal y la
dignidad...
15. Es indispensable incorporar la cuestión del envejecimiento a los programas
mundiales. Hace falta un esfuerzo concertado para adoptar un enfoque amplio y
equitativo en materia de integración de políticas. La tarea por realizar es vincular el
envejecimiento con otros marcos del desarrollo social y económico y con los derechos
humanos. Si bien las políticas concretas han de variar según los países y regiones,
el envejecimiento de la población es una fuerza universal y tiene tanto poder
para moldear el futuro como la mundialización. Es indispensable reconocer la capacidad
de las personas de edad para hacer aportes a la sociedad no sólo tomando la
iniciativa para su propio mejoramiento sino también para el perfeccionamiento de la
sociedad en su conjunto. Un pensamiento progresista reclama que aprovechemos el
potencial de la población que envejece como base del desarrollo futuro.
Párrafos 1 y 15 del Informe de la Segunda
Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento: A/CONF.197/9, Anexo II.
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