¿Por qué centrar el foco de atención en «Detener el SIDA. Mantener la promesa»?
La elección del lema «Detener el SIDA. Mantener la promesa» surgió de consultas
anteriores sobre temas de campaña realizadas en 2003. En aquel momento, cuando se
eligió como tema de la campaña a las mujeres y el SIDA, surgieron también otros dos
temas: asumir la responsabilidad personal en la lucha contra el SIDA, y rendición de
cuentas. Dado el giro de la Campaña Mundial contra el SIDA para promover el cumplimiento
de la Declaración de compromiso sobre el VIH/SIDA y los ulteriores compromisos de política
sobre el SIDA, el recién creado Comité Directivo Mundial recomendó «Detener el SIDA.
Mantener la promesa» como lema de una Campaña Mundial contra el SIDA renovada.
El acuerdo de los jefes de Estado y representantes de gobierno para apoyar la Declaración
de compromiso sobre el VIH/SIDA marcó un hito en la historia de la epidemia de SIDA. Fue
una señal lanzada por los gobiernos sobre la necesidad urgente de abordar los estragos de
la epidemia mundial de VIH/SIDA con liderazgo, honestidad y medidas de acción. Aunque
las naciones del mundo ya habían establecido compromisos previos para luchar contra el
SIDA en sus respectivos países, fue la primera vez que se unieron para reconocer que el
SIDA era una crisis mundial que exigía una actuación mundial.
La comunidad internacional, tras el regreso a sus respectivos países, trabajaría por el
cumplimiento de los compromisos específicos establecidos en la Declaración, incluidas las
campañas de prevención, reducir el estigma, crear infraestructuras sanitarias, suministrar
los recursos necesarios, asegurar el tratamiento y atención de las personas que viven con el
VIH o con SIDA y velar por su respeto. En muchos casos, esos compromisos tenían plazos
específicos, lo que convirtió la Declaración en un arma poderosa para orientar y asegurar la
acción, el apoyo y los recursos para todos aquellos que luchan contra la epidemia, tanto
dentro como fuera del gobierno.
Para combatir el SIDA, la Declaración insiste una y otra vez en la asociación entre todos los
sectores de la sociedad, desde los gobiernos hasta el sistema de las Naciones Unidas,
pasando por el sector empresarial, los trabajadores y las organizaciones religiosas, los
medios de comunicación y, sobre todo, las personas que viven con el VIH o con SIDA. La
Campaña Mundial contra el SIDA deberá centrarse en este compromiso de asociación y hará
un llamamiento para que la comunidad internacional se responsabilice tanto de las
promesas hechas en la Declaración de compromiso del UNGASS como de las que hizo
ulteriormente para asegurar que dicha Declaración se cumpla íntegramente. Estos
compromisos históricos de acción en la lucha contra el SIDA no sólo conciernen a los líderes
políticos sino también a todos nosotros. Todos desempeñamos un papel en la lucha contra
el VIH y el SIDA. Esperamos que esos compromisos nos sirvan de inspiración y que
apoyemos la Campaña Mundial contra el SIDA con el fin de asegurar que todo el mundo
«mantenga la promesa». Como dijo Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas,
en el periodo extraordinario de sesiones: «Debemos reconocer el SIDA como un problema
que nos afecta a todos. Debemos convertirlo en nuestra prioridad.»