Campaña Mundial contra el SIDA
Frena el Sida. Mantén la promesa


Campaña Mundial contra el SIDA 2005 y más allá

Detener el SIDA. Mantener la promesa.

Antecedentes de los temas fundamentales de la
Declaración de compromiso sobre el VIH/SIDA

En esta sección del informe se presenta de forma sucinta cada uno de los temas de la Declaración de compromiso sobre el VIH/SIDA y las metas relacionadas con ésta. La Declaración completa está disponible en: http://www.un.org/spanish/aids/aress262.html

Liderazgo


Se han hecho progresos en distintos países del mundo para contener la epidemia. Tras dos decenios de lucha contra el SIDA, sabemos que los resultados exitosos casi siempre proceden de países con una sólida voluntad política y participación de todos los sectores. Los gobiernos, en el periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General, reconocieron la importancia de su papel para liderar a sus naciones con el fin de concebir, planificar, ejecutar y evaluar programas para desarrollar sus propias respuestas integrales al SIDA.

Los gobiernos se comprometieron a:
1. A nivel nacional, aplicar estrategias en todos los sectores de la sociedad para luchar contra el SIDA. Estos planes deben hacer frente al estigma, proporcionar financiación en la medida de lo posible, proteger los derechos humanos y fortalecer las infraestructuras de atención, apoyo y tratamiento a las personas que viven con el VIH y con SIDA

2. A nivel local o de una región que represente a varios países, intensificar la cooperación entre grupos y fomentar el desarrollo de planes regionales para hacer frente al SIDA. Ello incluye recomendar al Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas que solicite a las comisiones regionales el apoyo a las iniciativas nacionales a medida que surjan.

3. A nivel mundial, vincular los sectores público y privado.

Prevención

La prevención es el puntal de cualquier respuesta eficaz a la epidemia mundial. Las campañas de educación, el asesoramiento y las pruebas voluntarias, los servicios de atención de salud para las personas en riesgo o que viven con el VIH y las campañas para contrarrestar el estigma mortal, todo contribuye a los programas integrales de prevención. Los gobiernos se comprometieron a:

1. Reducir las tasas de infección por el VIH entre los grupos de alto riesgo.

2. Ejecutar programas de sensibilización en los lugares de trabajo, entre los trabajadores migrantes y móviles (incluidos los servicios de salud) y aplicar las precauciones universales para evitar la transmisión del VIH en entornos de atención sanitaria, tales como en el suministro de sangre.

3. Para 2005, incluir en los programas de prevención los objetivos de reducir el estigma, en especial en países culturalmente sensibles, promover los comportamientos responsables, ampliar el acceso al preservativo masculino y femenino, a material de inyección estéril y suministros de sangre segura, y al asesoramiento y las pruebas del VIH voluntarias y confidenciales.

4. Para 2005, asegurar que el 90% (el 95% para 2010) de los jóvenes de ambos sexos de 15 a 24 años de edad tenga la información necesaria para mantenerse a salvo.

5. Para 2005, reducir el número de lactantes infectados por el VIH en un 20% (en un 50% para 2010) ofreciendo a las mujeres embarazadas atención prenatal (con el objetivo de llegar al 80%), tratamiento para la transmisión maternoinfantil, asesoramiento y pruebas voluntarias y confidenciales, tratamiento -incluidos fármacos antirretrovíricos- y sucedáneos de la leche materna cuando sean necesarios.

Atención, apoyo y tratamiento

Las personan que viven con el VIH y el SIDA merecen el más alto nivel posible de salud física y mental. El acceso a los medicamentos asequibles, dentro de un contexto de legalidad internacional, es fundamental para este derecho. Es preciso fortalecer los sistemas de salud de los países con el fin de que los programas de atención, tratamiento, apoyo y prevención sean eficaces.

Los gobiernos se comprometieron a:
1. Colaborar con la comunidad internacional y todos los sectores de sus países para desarrollar estrategias de atención sanitaria que tengan en cuenta el acceso a los fármacos para las personas que viven con el VIH y con SIDA. Ello incluye trabajar con las empresas farmacéuticas para promover la innovación y el uso de medicamentos genéricos respetando la legalidad internacional.

2. Para 2005, aplicar planes de atención que fortalezcan la capacidad de las comunidades, familias y personal sanitario y hagan más eficaces los sistemas de suministro, financiación y derivación relacionados con la atención médica, paliativa y psicológica.

Derechos humanos

La violación de los derechos humanos -incluidos la violencia sexual, el estigma y la negación de información sobre el VIH y el SIDA a los jóvenes y otros grupos vulnerables- ha permitido que el VIH se propague más rápidamente, socavando los esfuerzos de prevención. Una respuesta amplia a la epidemia debe incluir medidas activas que aseguren los derechos humanos, hagan retroceder el estigma y ofrezcan información y acceso a la atención, apoyo y tratamiento allí donde sean necesarios.

Los gobiernos se comprometieron a:
1. Hacer cumplir la legislación y normativa que detenga la discriminación de las personas que viven con el VIH/SIDA y los grupos de riesgo. Sus derechos comprenden el acceso a la educación, atención sanitaria, sucesión y servicios sociales, incluidos la prevención, atención y tratamiento, la protección jurídica y la confidencialidad. Ello abarca la promoción de los derechos humanos de las mujeres y especialmente su capacitación.

Reducción de la vulnerabilidad

Aunque todas las personas están afectadas por el SIDA, las que viven en los países en desarrollo -en especial las mujeres y las muchachas- soportan el mayor peso de la epidemia. Un círculo vicioso creado por la pobreza, el subdesarrollo y el analfabetismo contribuye a la propagación del VIH y produce retrocesos en los avances duramente conseguidos en el terreno del desarrollo. Además, los huérfanos y niños afectados por el SIDA necesitan especial ayuda.

Los gobiernos se comprometieron a:
1. Aplicar programas que aborden las vulnerabilidades, incluidas las desventajas económicas, la exclusión social, el analfabetismo, la falta de información, la discriminación y la explotación sexual. Ello se llevará a cabo junto con el reconocimiento de la importancia de la familia, la cultura y la religión.

2. Reducir la vulnerabilidad de los grupos de alto riesgo, las mujeres y los jóvenes con información y asesoramiento.

3. Desarrollar y aplicar estrategias con el fin de crear entornos de apoyo para los huérfanos y niños afectados por el SIDA, que incluyan el acceso a la educación, asesoramiento y atención sanitaria, y la protección frente a los abusos de cualquier tipo. Ello comprende instar a los gobiernos a complementar los programas de apoyo a los niños.

4. Evaluar el impacto social y económico de la epidemia y desarrollar planes para abordarla a todos los niveles, manteniendo la reducción de la pobreza en primera línea, especialmente con respecto a las mujeres y ancianos. Además, desarrollar políticas en los lugares de trabajo para proteger los derechos de las personas que viven con el VIH.

Investigación y desarrollo


El SIDA aún no tiene cura, lo que convierte la investigación y el desarrollo de nuevos tratamientos y, en última instancia, de una vacuna en elementos fundamentales para la lucha mundial.

Los gobiernos se comprometieron a:
1. Aumentar y acelerar la investigación sobre vacunas contra el SIDA, incluido el desarrollo de una infraestructura de investigación que abarque la capacidad de laboratorio y la recopilación mejorada de datos. Ello incluye la capacitación de los investigadores y los proveedores de atención de salud, especialmente en los países más castigados.

2. Aumentar la investigación para mejorar los métodos de prevención controlados por la mujer y los medios para evitar la trasmisión maternoinfantil.

3. Desarrollar criterios de seguimiento de los tratamientos, incluidas las interacciones de los medicamentos, los efectos secundarios, la toxicidad, etc.

4. Fortalecer la cooperación para el intercambio de prácticas óptimas y los resultados.

Regiones afectadas por conflictos y desastres naturales

Las poblaciones desestabilizadas por conflictos armados, emergencias humanitarias y desastres naturales, entre ellas los refugiados y las personas desplazadas internamente, corren un mayor riesgo de infección por el VIH. En particular las mujeres y las niñas están expuestas a una mayor violencia sexual y pérdida de recursos durante el conflicto, lo que las hace más vulnerables al VIH.

Los gobiernos se comprometieron a:
1. Incluir la sensibilización, prevención, atención y tratamiento del VIH/SIDA en las respuestas a las emergencias y los programas de ayuda internacional. Esto incluye instar a los organismos de apoyo que asisten a las zonas en conflicto -como las Naciones Unidas, las organizaciones no gubernamentales y los gobiernos- a hacer lo mismo.

2. Abordar la propagación del VIH en las fuerzas armadas y en épocas de conflicto por medio de programas de sensibilización, lo que incluye que todo el personal que participa en las operaciones de mantenimiento de la paz esté asimismo capacitado en la prevención del VIH.

Recursos


Los recursos limitados son un obstáculo importante para controlar eficazmente las tasas de infección por el VIH en el mundo en desarrollo. Además, aunque las personas que viven con el SIDA tengan acceso a los fármacos necesarios para que ellas y sus familias se mantengan sanas, raramente pueden permitirse un tratamiento medicamentoso constante. En la actualidad, los recursos dedicados a la lucha contra el SIDA son insuficientes y la deuda ha debilitado la capacidad de muchas naciones para combatir la epidemia en sus países.

Los gobiernos se comprometieron a:
1. Asegurar que los recursos para la lucha mundial contra el SIDA sean sustanciales, sostenidos y adecuados para el logro de los resultados deseados. Esto incluye más recursos para el ONUSIDA y sus asociados, así como el suministro de mayores partidas a los comités y organizaciones nacionales, regionales y subregionales.

2. Para 2005, alcanzar la meta general de destinar de US$7000 a 10 000 millones a gastos anuales para el SIDA en los países de ingresos bajos y medianos y en aquellos de alto riesgo o altas tasas de infección.

3. Instar a todos los países desarrollados a alcanzar la meta de destinar el 0,7% de su PIB a la asistencia para el desarrollo y que el SIDA sea considerado una prioridad dentro de esa meta.

4. Llevar a la práctica la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME) y cancelar toda la deuda oficial bilateral de los países participantes, para financiar y ejecutar programas de erradicación de la pobreza, incluidos aquellos relacionados con el SIDA.

5. Apoyar al Fondo Mundial para la Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria para que financie una respuesta rápida y ampliada a la lucha contra la pandemia de SIDA, incluido el lanzamiento de una campaña para captar contribuciones de los sectores público y privado.

Seguimiento

Por medio de la Declaración de compromiso, los gobiernos reconocieron saber lo hace falta para luchar eficazmente contra el SIDA a nivel mundial y en sus respectivos países. Ahora deben cumplir sus compromisos y fijar objetivos que aseguren el avance.

Los gobiernos se comprometieron a:


1. Realizar evaluaciones nacionales periódicas para seguir los avances en el cumplimiento de los objetivos de la Declaración.

2. Promover el intercambio de información regional con respecto a los avances en el cumplimiento de las promesas de la Declaración y realizar evaluaciones periódicas. Además, incluir el VIH/SIDA en el programa de reuniones regionales a nivel ministerial y de jefes de Estado.

3. A nivel mundial, dedicar por lo menos un día completo del periodo extraordinario de sesiones anual de la Asamblea General a examinar los avances en el cumplimiento de la Declaración y asegurar que se incluyan las cuestiones relacionadas con el VIH/SIDA en los programas de todas las reuniones de las Naciones Unidas en que corresponda. Esto incluye sostener conferencias, seminarios y talleres de seguimiento de la Declaración, con un espíritu de asociación en la lucha mundial contra el SIDA.

 


(* inglés)

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 Naciones Unidas

 
Naciones Unidas Día Mundial de la Lucha Contra el SIDA 2005