Asamblea General de la Alianza Cooperativa Internacional - Cartagena de Indias, Colombia, 23-24 de Septiembre de 2005
Discurso inaugural de José Antonio Ocampo, Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas para Asuntos Económicos y Sociales
Cooperativas: socias en una globalización justa

Me siento muy complacido de acompañarlos el día de hoy, por variadas razones. La primera de ellas es que el movimiento cooperativo es un importante socio de las Naciones Unidas en la ejecución de su agenda de desarrollo. Por ello, me honra trasmitirles los cálidos saludos del Secretario General de las Naciones Unidas y poder acompañarlos en tan importante ocasión. Quisiera agradecer a la Alianza Cooperativa Internacional y a las organizaciones huéspedes de Colombia –Confecoop y Saludcoop—por invitarme a participar en esta Asamblea General. La segunda es que, este año, este importante evento tiene lugar en mi país. Esto me permite, al tiempo que ustedes me dan la bienvenida a la Asamblea, darles la bienvenida a Colombia y a Cartagena de Indias. Espero que puedan disfrutar de esta ciudad encantadora, orgullo de Colombia y patrimonio de la humanidad.

Las Naciones Unidas reconocen al movimiento cooperativo como un actor importante en el logro de una globalización más justa. La Cumbre Mundial de Desarrollo Social que tuvo lugar en Copenhague en 1995 resaltó la importancia de las cooperativas en una visión del desarrollo centrada en la gente. Más recientemente, el informe del Secretario General de las Naciones Unidas sobre “Las cooperativas en el desarrollo social” hizo énfasis en el papel que juegan las cooperativas en el desarrollo socio-económico y, en particular, en su contribución a la eliminación de la pobreza.

El movimiento cooperativo es una parte importante de la “economía social” que opera entre el Estado y el mercado. La experiencia histórica indica que no se puede confiar en que los mercados competitivos puedan, por sí solos, satisfacer las necesidades de la gente, en particular de los más pobres. Por el contrario, con mucha frecuencia los mercados competitivos generan desigualdades crecientes y exclusión social. Más aún, esta tensión entre mercado y exclusión social se ha acrecentado en esta era de globalización acelerada. Las instituciones nacionales creadas en el pasado para manejar esta tensión se han debilitado o han resultado ser insuficientes para enfrentar los nuevos desafíos creados por los mercados globales.

La respuesta a esta tensión ha sido el llamado a una mejor gobernabilidad global y a una agenda social internacional más fuerte. Una Comisión organizada por la Organización Internacional del Trabajo el año pasado planteó la necesidad de incorporar en la agenda global la “Dimensión Social de la Globalización”. La Agenda de Desarrollo de las Naciones Unidas, que ha sido el fruto de las Conferencias y Cumbres de las Naciones Unidas en los últimos quince años, ha incorporado esta necesidad, y la semana pasada recibió de nuevo el respaldo pleno de los líderes mundiales, reunidos en Nueva York en la mayor cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la historia. La sociedad civil y el sector privado han sido también llamados, en reiteradas ocasiones, para que contribuyan a resolver esta tensión entre mercado e inclusión social. Una respuesta a ello ha sido el énfasis creciente en los principios de responsabilidad social empresarial. Es en este contexto que quisiera situar el papel del movimiento cooperativo, que nació precisamente hace siglo y medio, fruto de la percepción de que era necesario construir puentes entre mercado e inclusión social. En la era global en que vivimos, este papel es aún más necesario y el movimiento cooperativo debe actuar con urgencia y vigor renovados. Esta es la idea esencial que ha sido capturada en el lema de esta Asamblea: “Los valores cooperativos: un activo competitivo en una economía globalizada”.

Todos ustedes comparten los valores y prácticas que caracterizan al movimiento cooperativo. Como empresas y organizaciones centradas en la gente, las cooperativas ofrecen un modelo solidario de organización económica, que permite a sus miembros solucionar necesidades y alcanzar metas de desarrollo socio-económico. Como empresas autónomas que pertenecen a sus miembros, las cooperativas generan y protegen el ingreso y el empleo, compartiendo los recursos limitados y reduciendo los riesgos de sus miembros, al tiempo que promueven la cohesión social de las comunidades. Este énfasis en el servicio a sus miembros y en el bienestar de las comunidades de las que hacen parte, hace de las cooperativas, sean no solo una alternativa sino un complemento vital de la empresa privada. En este sentido quisiera resaltar, en particular, la contribución que las cooperativas hacen al desarrollo socio-económico, a través de la reducción de la pobreza, del manejo de los riesgos que enfrentan sus miembros, del acceso a los servicios sociales y de la creación de canales de participación social.

Las cooperativas contribuyen a reducir la pobreza al ayudar a crear y mejorar el ingreso y las oportunidades laborales. Esto es de vital importancia en una economía mundial que se caracteriza muchas veces por un crecimiento que no genera empleo, y en donde las limitadas oportunidades de generación de empleo formal se han traducido en una tendencia generalizada al crecimiento del sector informal. Las cooperativas ofrecen oportunidades de empleo a unas 100 millones de personas y beneficios a 800 millones de miembros. En este contexto quisiera destacar, en particular, el papel de las cooperativas en el sector rural, donde labora la mayor parte de los pobres del mundo.

Las cooperativas han jugado siempre un papel importante al apoyar y promover las pequeñas y medianas empresas agrícolas, pero también en el transporte y las artesanías, para mencionar sólo algunos sectores. Al organizarse como cooperativas, los pequeños y medianos productores tienen acceso a insumos y a servicios de mercadeo que no podrían desarrollar por sí mismos. Los servicios de mercadeo son fundamentales para que los pequeños y medianos productores se puedan posicionar en los mercados nacionales e internacionales. Aquí en Colombia, por ejemplo, Colanta, con alrededor de 14.000 miembros, la mayoría de ellos pequeños ganaderos, ha desarrollado la empresa de productos lácteos más importante del país. Nuestro principal sector agrícola, el café, se ha beneficiado siempre de una red importante de cooperativas. La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, en torno a la cual están organizadas la mayoría de ellas, ha logrado posicionar a Juan Valdez, su mula y las montañas de Colombia, en los mercados globales.

Las cooperativas también contribuyen a la reducción de la pobreza a través de la provisión de servicios financieros. Este es un tema de crucial importancia este año, ya que las Naciones Unidas y sus asociados de todos los niveles, estamos celebrando el Año Internacional del Microcrédito. El Año ha sido particularmente exitoso en la tarea de promover la provisión de servicios financieros incluyentes. El movimiento cooperativo ha sido un socio importante en esta iniciativa. De hecho, el lema del Día Internacional de las Cooperativas de este año, “Las microfinanzas son nuestro negocio! Cooperar para salir de la pobreza”, fue en sí mismo un mensaje importante, que ha servido para impulsar los objetivos del Año Internacional.

Las cooperativas de ahorro y crédito proporcionan hoy acceso a servicios financieros a bajo costo a cerca de 136 millones de miembros en 91 países del mundo. Un número creciente de cooperativas proveen servicios de remesas a bajo costo para los trabajadores migrantes. En forma complementaria a los servicios de crédito, las cooperativas incentivas el ahorro voluntario en la población de bajos ingresos.

A través de los años, la experiencia ha demostrado que los pobres, incluso más que los no pobres o los ricos, necesitan de una variedad de productos para mitigar los riesgos que enfrentan. El reciente tsunami en Asia se convirtió en un llamado importante sobre la necesidad de mitigar el riesgo que enfrentan los pobres. La capacidad de los sectores de menores ingresos de para suavizar las fluctuaciones de sus ingresos o de responder a choques económicos es crucial para reducir la vulnerabilidad a la pobreza misma. Aquí en Colombia, La Equidad, una cooperativa de seguros, atiende a más de 3.3 millones de personas como miembros y clientes. De esta manera, las cooperativas pueden contribuir, no sólo a reducir la pobreza, generando ingresos y empleo, sino también a proteger los limitados pero preciosos activos de los pobres a través de la provisión de seguros a bajo costo para los más necesitados.

Los servicios financieros proporcionados a la población de bajos ingresos deben integrarse al sistema financiero formal, con las cooperativas financieras como participantes plenos. Esto ayudará a mejorar la viabilidad de los proveedores de servicios y así ampliar y extender de manera sostenible el acceso a servicios financieros para los pobres. La crisis de algunas grandes cooperativas de crédito en Colombia a fines de la década de los noventa mostró claramente la razón por la cual los servicios financieros ofrecidos por las cooperativas deben cumplir los estándares más altos de manejo del riesgo crediticio.

El crecimiento de las cooperativas de servicios de salud es otra manifestación de la capacidad del movimiento cooperativo de proveer servicios de vital importancia para la sociedad. Una exitosa cooperativa de servicios médicos, Coomeva, ha sido una referencia para mí desde mi infancia en Cali, mi ciudad natal. En años recientes, los crecientes costos de los servicios de salud y el menor gasto gubernamental en servicios sociales han creados, en muchos contextos, oportunidades para que las cooperativas se ocupen se las inequidades sociales resultantes. Cuando las reformas del sector social abren oportunidades para actores no gubernamentales, las cooperativas pueden transformarse en actores importantes de este proceso. Uno de los co-patrocinadores nacionales de esta Asamblea, Saludcoop, es un ejemplo de ello, como lo son las empresas comunales y las Cajas de Compensación Familiar, una forma solidaria de asociación entre empresas y trabajadores que ha tenido un desarrollo exitoso en Colombia.

Las cooperativas proporcionan también oportunidades de inclusión social en un sentido adicional. El esquema participativo y democrático de las cooperativas es particularmente útil para mejorar la representación social de los grupos marginados. Para tomar un ejemplo ilustrativo, a través de la inclusión de las mujeres y la juventud, las cooperativas promueven la participación en las sociedades. En este sentido, me complace profundamente ver que la juventud está bien representada en esta Asamblea, a través de la Conferencia de Jóvenes que tendrá lugar también durante estos días. Espero que ésta sea una ocasión para fortalecer el vínculo entre la Red de Empleo Juvenil y el movimiento cooperativo, con el fin de construir estrategias innovadoras para proveer las oportunidades laborales que requiere la juventud del mundo.

Como ustedes saben, en asocio con todos los actores interesados –en particular con el Comité para la Promoción y el Avance de las Cooperativas (COPAC)—, las Naciones Unidas están trabajando para promover el crecimiento del cooperativismo como un mecanismo efectivo para lograr un proceso de desarrollo socio-económico participativo. Nuestro objetivo fundamental es lograr un ambiente propicio para el desarrollo del sector cooperativo, que permita que esta forma de economía solidaria llegue a mayores sectores de menores ingresos y contribuya al éxito de las estrategias de lucha contra la pobreza. El éxito en esta tarea va a requerir de fuertes asociaciones de cooperativas, tanto a nivel nacional como regional y global, así como de sólidas instituciones gubernamentales para la promoción del cooperativismo. La construcción de estas instituciones debe estar en el centro del esfuerzo tendiente a generar un fuerte movimiento cooperativo.

Estimados Delegados:

Esta Asamblea demostrará al mundo que el espíritu cooperativo sigue vigente y vigoroso, y que el movimiento cooperativo puede convertirse en una fuerza importante en la construcción de una globalización justa. Hoy como hace siglo y medio, las cooperativas proporcionan uno de los mecanismos más prometedores para reducir las crecientes tensiones entre mercados libres e inclusión social, al poner en marcha mecanismos de democracia económica y auto-ayuda y acrecentar el poder de los ciudadanos y las comunidades. En nombre de las Naciones Unida y de su Secretario General, les extiendo mis mejores deseos para el éxito de esta Asamblea. Les expreso, además, nuestra firma convicción de que las cooperativas son un socio vital en nuestros esfuerzos por cumplir la Agenda de Desarrollo de las Naciones Unidas y, en particular por lograr el primer Objetivo del Milenio: disminuir a la mitad la pobreza y el hambre en el mundo para el año 2015. Juntos, podemos lograr que la pobreza sea historia.

(* en inglés)