PRIMERA PARTE: PANORAMA GENERAL

I. INTRODUCCIÓN

  1. Las Naciones Unidas son un noble experimento en cooperación humana. En un mundo que sigue estando dividido por muchos y diversos intereses y atributos, las Naciones Unidas tratan de dar sentido a una visión de unificación: la comunidad de las naciones, la humanidad común de los pueblos y la singularidad del planeta, que es uno solo. Aún más, la misión histórica de las Naciones Unidas no consiste tan sólo en actuar con lo que ya existe sino ampliar los elementos que conforman la base común de las naciones, cruzar el espacio para alcanzar y mejorar un número mayor de vidas humanas y trascender el tiempo para entregar a las generaciones futuras la herencia material y cultural que custodiamos en bien suyo. La Carta de las Naciones Unidas, redactada sufriendo aún en carne viva la dolorosa experiencia de las dos guerras más destructivas de la historia, abarcó todas y cada una de esas aspiraciones y previó instrumentos institucionales para alcanzarlas.

  2. Cincuenta y dos años tras la firma de la Carta, el mundo está en condiciones de celebrar un gran número de cambios progresivos en que las Naciones Unidas han desempeñado una importante función. El papel de las Naciones Unidas en la descolonización comenzó casi inmediatamente después de su fundación y sigue siendo uno de sus más grandes logros. Muy pronto se celebrará el cincuentenario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Los soldados de la paz de las Naciones Unidas han contribuido a estabilizar diversas situaciones debidas a controversias regionales; las misiones humanitarias de la Organización han aliviado sufrimientos en todo el mundo. Al mismo tiempo, la lucha contra las dificultades de los países en desarrollo ha estado a la vanguardia de las actividades económicas de las Naciones Unidas.

  3. Las transacciones internacionales se realizan sin contratiempos gracias al conjunto de normas elaboradas por las Naciones Unidas y sus organismos. Los pueblos del mundo gozan de mejor salud y disfrutan de vidas más largas y productivas gracias a la erradicación de las enfermedades, mejores normas de nutrición, el fomento del desarrollo agrícola, campañas de alfabetización y la defensa de los derechos de la mujer y el niño, todas éstas actividades en las cuales han desempeñado un papel primordial las organizaciones de las Naciones Unidas. No hay ninguna organización internacional que pueda compararse con las Naciones Unidas en cuanto a su capacidad para determinar las nuevas cuestiones que se plantean en el horizonte político y para idear planes de acción que permitan hacerles frente, en particular en las esferas del medio ambiente y las cuestiones de desarrollo social, y respecto de fenómenos tan perturbadores de la sociedad civil mundial como son el tráfico de drogas, las redes criminales transnacionales y el terrorismo.

  4. Sin embargo, sigue habiendo una sensible diferencia entre las aspiraciones y los logros. A pesar de la prosperidad sin precedentes de que disfrutan muchos países gracias al avance tecnológico y a la mundialización de la producción y las finanzas, ni los gobiernos ni las Naciones Unidas, ni tampoco el sector privado, han dado con la clave para erradicar la persistente pobreza en que se debate la mayor parte de la humanidad. De hecho, los desequilibrios existentes actualmente en la economía mundial plantean graves desafíos a la estabilidad internacional del futuro. Se trata de desequilibrios en la distribución de la riqueza, entre las fuerzas que promueven la integración económica y las que impulsan la fragmentación política, y entre los efectos de la presencia humana en los sistemas planetarios de apoyo a la vida y la capacidad de éstos.
  5. Existen, además, diversas fuerzas de desintegración, impulsadas por la desigualdad y la intolerancia, que continúan desgarrando a pueblos y naciones, así como conflictos virulentos, impulsados por prejuicios, la privación y a veces por una abierta anarquía, que desafían tanto las fronteras nacionales como las normas internacionales. Esos elementos de inestabilidad han dado lugar a una enorme proliferación de armas cada vez más mortíferas y a una crisis humanitaria de proporciones cada vez mayores. Siguen cometiéndose violaciones en masa de los derechos humanos y sigue dándose muerte a números enormes de seres humanos por el solo hecho de tener una identidad o una fe religiosa determinada. El número de refugiados y personas desplazadas -- en su mayor parte víctimas inocentes atrapadas en trastornos políticos de proporciones históricas -- ha aumentado a más de 25 millones de seres humanos.
  6. El objetivo fundamental de esta reforma es reducir la diferencia existente entre las aspiraciones y los logros. Se persigue alcanzarlo estableciendo en las Naciones Unidas una nueva mentalidad de dirección y una nueva estructura de gestión que se traduzcan en una mayor unidad de propósito, una mayor coherencia de esfuerzos y una mayor agilidad para dar respuesta a las apremiantes necesidades de la comunidad internacional. La reforma de los mecanismos de las Naciones Unidas no puede suplir la voluntad de los gobiernos para recurrir a la Organización ni tampoco salvar las muy tangibles diferencias de interés y de poder existentes entre los Estados Miembros. Lo que sí puede lograr es aumentar al máximo la eficiencia institucional de las Naciones Unidas, lo que habrá de permitirle cumplir mejor las tareas que se le soliciten y, por ende, propugnar y llevar adelante con credibilidad su misión más amplia de impulsar una transformación progresiva en bien de las naciones y los pueblos del mundo.
  7. La reforma exige hacer una franca evaluación de los principales puntos fuertes y deficiencias institucionales de las Naciones Unidas y tener una clara comprensión del contexto institucional en que deberán desarrollar sus actividades las Naciones Unidas en los años venideros.
  8. Puntos fuertes y deficiencias institucionales

  9. Los principales puntos fuertes de las Naciones Unidas son la universalidad de su composición y el extenso alcance de su mandato. La manifestación más importante de su autoridad se da en el campo normativo. Las normas que tienden a la universalidad constituyen una base bien fundamentada para evaluar y dar orientación a las prácticas que sigue la comunidad de las naciones. Estas normas no sólo tienen una importancia moral, sino que también constituyen la base institucional de la vida cotidiana de la comunidad internacional, es decir, conforman las expectativas en cuanto a derechos y obligaciones, la predictabilidad de conducta mutua que brinda el imperio del derecho, una formulación de las mejores prácticas y una gama de normas casi infinita sin la cual no podría concebirse el desenvolvimiento de las transacciones internacionales habituales.
  10. Debido a su carácter universal y al extenso alcance de su mandato, las Naciones Unidas son un foro indispensable y único en su género en el que los gobiernos pueden individualizar las cuestiones de interés mundial que comienzan a plantearse, negociar y validar criterios comunes para hacerles frente, y movilizar energías y recursos para aplicar las medidas en que se convenga. La capacidad de concertación de las Naciones Unidas ha tenido resultados notables en una amplia gama de esferas, incluidas las del comercio y desarrollo, el medio ambiente, los derechos humanos, el desarrollo progresivo y la codificación del derecho internacional, la igualdad entre hombres y mujeres, la población y en las esferas de la paz, la seguridad y el desarme.
  11. Por otra parte, en algunos ámbitos clave como la cooperación para el desarrollo, la capacidad normativa de las Naciones Unidas está ligada directamente a la prestación de asistencia a las políticas nacionales y es respaldada además por sus propias actividades operacionales. Sólo las Naciones Unidas disponen de personal y conocimientos especializados en prácticamente toda la gama de las cuestiones del desarrollo, incluidas sus dimensiones sociales, económicas y políticas. Y sólo las Naciones Unidas tienen el potencial necesario para prestar apoyo en un amplio espectro que va desde el socorro humanitario o el mantenimiento de la paz hasta las actividades de desarrollo.
  12. Sin embargo, la capacidad operacional y los objetivos de los programas de las Naciones Unidas no pueden desde ningún punto de vista ponerse a la par de la enorme variedad de elementos que abarcan sus deliberaciones. En algunas esferas, los mandatos operacionales han superado con mucho los recursos proporcionados a la Organización por los Estados Miembros, produciendo una diferencia insalvable entre las necesidades y expectativas, por una parte, y lo que puede hacerse para satisfacerlas, por la otra. En otros casos las Naciones Unidas sencillamente no están en condiciones de emprender actividades operacionales.
  13. Las mayores deficiencias institucionales de las Naciones Unidas obedecen a que en el último medio siglo algunas de sus características organizacionales han tendido a fragmentarse, duplicarse y hacerse más rígidas, llegando a ser ineficientes en algunas esferas y superfluas en otras. La guerra fría y su sistema concomitante de políticas de bloque hicieron extremadamente difícil y, en algunos casos, imposible, que la Organización pudiera llevar a la práctica los conceptos enunciados en la Carta respecto de sus muchas funciones, sobre todo en la esfera de la paz y la seguridad. Aún más, afectaron al funcionamiento de las Naciones Unidas en su totalidad, desde las prioridades de los programas hasta las modalidades de organización y la gestión del personal.
  14. Si bien las Naciones Unidas, a pesar de este escenario poco propicio, durante los años de la guerra fría lograron poner en marcha numerosas nuevas iniciativas, en muchos casos éstas no hicieron más que superponerse a actividades anteriores en lugar de integrarse eficazmente en ellas o de reemplazar de plano las que habían quedado desactualizadas. Las mismas fuerzas incluso limitaron diversos intentos anteriores al actual para reformar el funcionamiento de las Naciones Unidas. En muchos casos esos intentos tuvieron como resultado mecanismos paralelos o crearon nuevos órganos destinados más bien a realizar tareas de coordinación que a implantar estructuras eficaces de gestión.
  15. Una vez terminada la guerra fría, las Naciones Unidas se apresuraron -- también fueron presionadas a ese respecto -- a satisfacer el gran aumento producido en la demanda de sus servicios. La Organización comenzó a prestar ayuda en las esferas de la transición a la democracia, la reconciliación nacional y la reforma de los mercados. Se le pidió que prestara asistencia humanitaria a niveles sin precedentes. En determinado momento el mecanismo de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se transformó en un servicio de emergencia de la comunidad internacional, es decir, era a la vez compañía de bomberos, gendarmería y fuerza de disuasión militar, incluso en los casos en que no había una paz que mantener. Indudablemente en el curso de este proceso se cometieron errores, en muchos casos debido a que los medios proporcionados a la Organización no se condecían con las demandas que se le imponían.
  16. Ahora que ha pasado el frenesí de los primeros años siguientes a la guerra fría, las Naciones Unidas pueden y deben reevaluar y determinar los medios más eficaces para alcanzar sus objetivos perdurables. La tarea primordial es conformar una estructura de dirección y gestión que dé como resultado una organización más centrada en sus objetivos, más coherente, más sensible a las necesidades y más eficiente desde el punto de vista económico.
  17. El contexto institucional

  18. El panorama geopolítico en que funcionan las Naciones Unidas sigue experimentando grandes transformaciones. En los años de vida de la próxima generación, la mayor parte de las economías de más rápido crecimiento del mundo estarán situadas en lo que hoy se denomina el mundo en desarrollo, acelerando así una trayectoria que se ha venido perfilando cada vez con mayor claridad. Al mismo tiempo, muchos países menos adelantados, sobre todo los del África al sur del Sáhara, corren el peligro de que este proceso de expansión y transformación económica los deje atrás y, por lo tanto, de necesitar un mayor nivel de ayuda exterior de diversos tipos. Las Naciones Unidas deben debidamente preparadas para responder a las diversas necesidades y problemas a que darán lugar estas modalidades del cambio.
  19. Otro cambio a largo plazo que se hace sentir en el funcionamiento de las Naciones Unidas es el grado en que las cuestiones de política han pasado a tener -- o se entiende ahora que tienen -- una índole intersectorial o transectorial. El desarrollo fue una de las primeras esferas importantes de política que impugnó sistemáticamente ese patrón tradicional, seguido por el medio ambiente. Para las Naciones Unidas, esta evolución se ha planteado en muchos campos, por ejemplo, el desarrollo sostenible, la consolidación de la paz después de los conflictos, las operaciones de socorro de emergencia, la vinculación entre la asistencia humanitaria y la cooperación para el desarrollo, etc. Estas y muchas otras cuestiones de política de las Naciones Unidas trascienden a la vez los límites sectoriales y los institucionales.
  20. Las consecuencias de estos cambios para las Naciones Unidas son evidentes: el éxito que tenga en el futuro dependerá de su capacidad para lograr una unidad de propósito entre sus diversos departamentos, fondos y programas, lo que habrá de permitirles actuar coherentemente y desplegar sus recursos estratégicamente. Por otra parte, también deberán formar parte de los procedimientos normales de organización las alianzas y asociaciones con los organismos especializados y otras organizaciones.
  21. Cabe señalar, además, que ha venido acelerándose el ritmo de los cambios. Los avances científicos pasan con más rapidez que nunca de los laboratorios a las fábricas, las granjas, los hogares y los hospitales. La existencia de fondos cada vez mayores de capital de inversión, sumada al aumento de la movilidad del capital, hace que los mapas de la geografía económica cambien a un ritmo sin precedentes. Debido a las oleadas sucesivas de innovaciones en la tecnología de la información, los productos y técnicas más avanzados se desactualizan rápidamente. La difusión de noticias durante las 24 horas del días, así como la Internet, crean una conciencia mundial de lo que ocurre en tiempo real. Al mismo tiempo, como resultado de la revolución de los conocimientos en general, los encargados de formular políticas y la opinión pública interesada son más conscientes que antes de las posibles maneras en que la adopción o falta de adopción de medidas en el día de hoy puede influir el estado de cosas del porvenir, lo que de cierta forma elimina la distinción entre el presente y el futuro a los fines de la elaboración de políticas. Este contexto temporal de la formulación de políticas, que ha sufrido transformaciones radicales, pone de manifiesto la necesidad de que toda organización que forme parte de él actúe con agilidad y flexibilidad. Las Naciones Unidas no son una excepción a este respecto.
  22. Por último, el contexto institucional en que actualmente desarrollan sus actividades todas las organizaciones internacionales está mucho más densamente poblado que antes por otros agentes internacionales, tanto públicos como privados. En el caso de las Naciones Unidas, cuando en 1946 se reunieron en la primera Asamblea General los 51 Estados Miembros de ese entonces, las instituciones de Bretton Woods acababan de iniciar sus actividades, aún no existía el Acuerdo General de Aranceles y Comercio y había un número muy pequeño de organizaciones regionales. La mayoría de los gobiernos mantenían controles de cambio de divisas y restricciones de comercio, con lo que reducían al mínimo las transacciones económicas internacionales y salvo excepciones tan importantes como la Sociedad Internacional de la Cruz Roja, por lo general las organizaciones no gubernamentales internacionales eran tan sólo asociaciones generales de sociedades profesionales nacionales.
  23. En la actualidad las Naciones Unidas tienen 185 Estados Miembros y hay miles de organizaciones intergubernamentales de todo nivel. Los recursos de varias de esas organizaciones exceden con creces los de las Naciones Unidas. Por otra parte, la red transnacional de organizaciones no gubernamentales, en continuo aumento, abarca prácticamente todos los sectores de los problemas públicos, desde el medio ambiente y los derechos humanos hasta el microcrédito, y desarrolla actividades en prácticamente todos los niveles de las organizaciones sociales, desde las aldeas hasta las cumbres mundiales. Al mismo tiempo, el sector privado continúa expandiéndose en el plano transnacional. Las corrientes financieras internacionales dejan eclipsado al comercio internacional en una proporción de 60 a 1, en tanto que el propio comercio continúa dejando muy atrás, por un margen de un 5%, los aumentos anuales del producto interno bruto mundial. Las inversiones extranjeras privadas a los países en desarrollo, que han venido aumentando rápidamente, hoy superan las transferencias oficiales a esos países, que están reduciéndose de manera sostenida, en aproximadamente 200.000 millones de dólares al año.
  24. Las consecuencias de estos fenómenos para las Naciones Unidas tienen dos aspectos. En primer lugar, para que tengan éxito en el futuro, es indispensable que las Naciones Unidas, como parte de la misión general que le asigna la Carta, se centren en las actividades o en los aspectos de las actividades que desarrollan mejor que otros. En segundo lugar, es preciso que las Naciones Unidas elaboren medios efectivos para colaborar con otras organizaciones e instituciones internacionales de la sociedad civil, multiplicando de esa forma los efectos de sus propios recursos morales, institucionales o materiales.
  25. En resumen, las características organizacionales que más demanda tienen en el contexto externo de las Naciones Unidas en algunos respectos son las que más falta hacen, a saber, despliegue estratégico de recursos, unidad de propósito, coherencia de esfuerzo, agilidad y flexibilidad. La reforma actual tiene por objeto rectificar ese desequilibrio y, al mismo tiempo, poner a las Naciones Unidas en un rumbo de revitalización de cara al siglo XXI.
  26. Un programa de reforma

  27. Las reformas institucionales esbozadas en el presente informe abarcan tres tipos de medidas. Las primeras son las que puede adoptar y adoptará el Secretario General por iniciativa propia, en general respecto de la organización y gestión de la Secretaría y los fondos y programas. Las segundas son las medidas complementarias que son de jurisdicción de los Estados Miembros, incluidos la estructura y el funcionamiento de los organismos intergubernamentales, esfera en que se necesita su aprobación. Por último, se presentan varias otras propuestas fundamentales para que sean objeto de exámenes y deliberaciones detallados, así como de posibles decisiones a largo plazo.
  28. La reforma no es un suceso aislado sino un proceso; este proceso no terminará con la presentación de este informe. Por lo tanto, las propuestas que se presentan son importantes no sólo en cuanto a las maneras concretas en que habrán de crear unas Naciones Unidas más fuertes, más resistentes y más flexibles ahora, sino también en cuanto a la dirección general que su puesta en práctica dará a la evolución futura de la Organización. El siglo venidero promete ser un período de cambios mundiales aún más profundos y más rápidos. Las Naciones Unidas deben estar preparadas para ello.
  29. II. INICIACIÓN DE LOS CAMBIOS

    [B. Actividades básicas][C. Perspectivas para el futuro]

  30. Las actividades de reforma institucional se han venido llevando a cabo en prácticamente todas las partes de la Organización, desde los departamentos de la Secretaría hasta los grupos intergubernamentales de trabajo. Las propuestas que figuran en el presente informe se basan en esas actividades, pero el punto de vista propugnado en él es muy otro: las presentes iniciativas se refieren a la estructura y el funcionamiento de la Organización en su totalidad, en particular a su capacidad de actuar como un todo. Aún más, como guardan relación con la Secretaría de las Naciones Unidas, tienen como punto de partida no el organigrama actual sino más bien los problemas institucionales básicos que es necesario rectificar, tanto desde un punto de vista genérico como respecto de todas las esferas sustantivas en que desarrolla actividades la Organización.
  31. A. Una nueva estructura de dirección y gestión

  32. Como el más alto funcionario administrativo de la Organización, el Secretario General debe velar por que las políticas y directivas de los Estados Miembros se pongan en práctica con eficacia y eficiencia. De él se espera que proporcione ideas y orientación sobre las cuestiones más importantes con que se enfrenta la comunidad internacional. En última instancia, como hizo notar la Comisión preparatoria de las Naciones Unidas hace más de 50 años, "El Secretario General y ninguna otra persona, es el indicado para representar en conjunto, a las Naciones Unidas. Debe personificar ante el mundo, así como ante su propio personal, tanto los principios como los ideales enunciados en la Carta, que la Organización se empeña en poner en práctica". El Secretario General ha tratado de cumplir estas tareas poniendo en marcha las actividades de reforma institucional en curso.
  33. En enero de 1997, el Secretario General tomó las primeras medidas a este respecto reorganizando el programa de trabajo de la Secretaría en torno a las cinco esferas comprendidas en la misión básica de las Naciones Unidas: paz y seguridad, asuntos económicos y sociales, cooperación para el desarrollo, asuntos humanitarios y derechos humanos. El proceso abarcó a todos los departamentos, programas y fondos de las Naciones Unidas. A continuación se establecieron Comités Ejecutivos en las cuatro primeras esferas, pues se consideró que los derechos humanos abarcaban a todas las esferas y, por tanto, eran parte de cada una de ellas. Todas las entidades de las Naciones Unidas fueron asignadas a uno o más grupos básicos.
  34. El objeto de establecer los Comités Ejecutivos mencionados era precisar mejor la contribución de cada entidad al logro de los objetivos generales de la Organización reduciendo la duplicación de esfuerzos y propiciando una mayor complementariedad y coherencia. Por consiguiente, los Comités Ejecutivos se diseñaron como instrumentos de elaboración de políticas, adopción de decisiones y gestión. Los jefes de las entidades de las Naciones Unidas se consultan respecto de los programas de trabajo y otros asuntos sustantivos y administrativos de interés común, a fin de encontrar y aprovechar formas de fusionar recursos y servicios para aumentar al máximo los efectos de los programas y reducir al mínimo los gastos administrativos y, en un plano más general, para facilitar actividades conjuntas de planificación estratégica y de adopción de decisiones.
  35. La labor de los Comités Ejecutivos ya ha dado resultados prácticos. Por ejemplo, el Comité Ejecutivo de Cooperación para el Desarrollo ha tomado medidas para crear marcos concretos de colaboración en la planificación de políticas para los distintos países, como puntos de partida comunes para las actividades programáticas que lleven a cabo en esos países todos los fondos y programas de desarrollo de las Naciones Unidas y a la larga, cabe esperar, los organismos especializados.
  36. En marzo de 1997, el Secretario General anunció una nueva serie de medidas administrativas y presupuestarias. Tres departamentos de la esfera económica y social habían de integrarse en uno solo, a fin de racionalizar las multifacéticas actividades de las Naciones Unidas en esas esferas. Al mismo tiempo, tres entidades de la Secretaría que prestaban servicios a foros intergubernamentales se combinaron en una sola, a fin de prestar un mejor apoyo a la labor de los órganos legislativos y de las conferencias de la Organización. Además, el personal directivo de las Naciones Unidas ha emprendido una serie de proyectos de eficiencia en toda la Secretaría. Estos proyectos actualmente suman 550, aproximadamente, de los cuales 265 se terminaron en junio de 1997. Los proyectos tienen por objeto aumentar la relación costo-eficacia en la ejecución de los programas.
  37. De resultas de éstas y otras economías, el proyecto de presupuesto por programas del Secretario General para el bienio 1998-1999 registra una tasa negativa de crecimiento. También registra una disminución de 1.000 puestos en la plantilla de la Secretaría, lo que representa una reducción del 25% respecto de la cifra máxima de 12.000 puestos, correspondiente a 1984-1985. Esto queda reflejado en los gráficos que figuran a continuación.

  38. Estos objetivos no se alcanzaron sacrificando mandatos, sino mediante una ejecución más eficaz desde el punto de vista económico. Además, el programa de reformas expuesto en el presente informe facilita y promueve aún más esta clase de resultados.

  39. Gracias a los notables progresos y cambios positivos que han generado estas iniciativas en la mentalidad institucional ahora es posible consolidarlos y utilizarlos como base para nuevos cambios. Por lo tanto, el Secretario General aplicará una serie de nuevas medidas para reorganizar la Secretaría y, a la vez, dirigirá algunas recomendaciones complementarias a los Estados Miembros.
  40. Fortalecimiento de la capacidad de dirección en la Secretaría

  41. El primer desafío es aumentar la capacidad del Secretario General y de los directores de categoría superior para lograr una mayor unidad de propósito, coherencia de esfuerzo, agilidad y capacidad de respuesta, en todas las Naciones Unidas, incluidos todos sus fondos y programas. Las medidas siguientes tienen por objeto transformar la organización de la Secretaría a fin de superar la antigua visión de un conglomerado dispar de dependencias sin mayor foco estratégico y llegar a una estructura horizontal más coherente, más estratégica y más ágil. Esta nueva estructura de gestión queda ilustrada en el cuadro titulado "un marco de cambio", que figura al final de la primera parte, infra.
  42. Grupo Superior de Gestión

  43. El Secretario General establecerá un Grupo Superior de Gestión. Formarán parte de él los presidentes de los cuatro comités ejecutivos y varios directores de categoría superior seleccionados por el Secretario General. Encabezado por el Secretario General, el Grupo tendrá como responsabilidad primordial prestar ayuda al Secretario General en la dirección del proceso de cambio y en la institución de una gestión sólida en toda la Organización.
  44. Los comités ejecutivos continuarán funcionando con ciertos cambios de composición y funciones a fin de reflejar los resultados del presente informe. Una de sus nuevas responsabilidades será poner en práctica y aplicar las muchas recomendaciones que se detallan en la segunda parte del presente informe. El Secretario General seguirá celebrando periódicamente rumores con todos los jefes de departamentos, programas y fondos.
  45. Vicesecretario General

  46. Las múltiples funciones que desempeña el Secretario General constituyen uno de los puntos más fuertes de su Oficina, pero también limitan la atención que puede prestar cualquier Secretario General a la tarea de impartir una dirección intelectual y organizacional sostenida a la Organización. De la misma forma, la propia amplitud de los programas sustantivos de las Naciones Unidas da a éstas buena parte de su eficacia institucional potencial y adquiere particular importancia cuando las necesidades de la comunidad internacional o de los distintos Estados Miembros abarcan variados sectores de actividad, como las emergencias de carácter complejo o los casos en que hay una transición de las actividades de mantenimiento de la paz a la consolidación de la paz después de los conflictos y luego a actividades de desarrollo a más largo plazo. Sin embargo, la Organización no siempre puede aprovechar estos elementos positivos.
  47. Por consiguiente, el Secretario General recomendará a la Asamblea General que se establezca el puesto de Vicesecretario General. El Vicesecretario General asumirá sus responsabilidades a solicitud del Secretario General. Cumplirá una función especial al velar por que tengan éxito las actividades y programas que trasciendan los sectores funcionales y las actividades de las diversas dependencias de la Secretaría, de manera que se haga sentir todo el peso del puesto del Secretario General a los fines de lograr la coherencia intersectorial e interinstitucional.
  48. Dependencia de Planificación Estratégica

  49. La capacidad del Secretario General para dirigir eficazmente la Organización en momentos de rápidos y complejos cambios también depende de que tenga acceso a la mejor información e investigación disponibles en materia de política y pueda aprovecharla. Por consiguiente, se establecerá una pequeña dependencia de planificación estratégica para prestar apoyo al Secretario General a este respecto. La dependencia tendrá como cometido determinar las cuestiones y tendencias mundiales que comiencen a surgir, analizar sus consecuencias en lo que respecta a las funciones y métodos de trabajo de las Naciones Unidas y elaborar recomendaciones de política para el Secretario General y el Grupo Superior de Gestión.
  50. Aumento de la función de dirección estratégica de la Asamblea General

  51. La Asamblea General es el órgano de las Naciones Unidas que mejor encarna la índole universal y democrática de la Organización. La Asamblea establece el marco general de política en que funcionan las Naciones Unidas. Al iniciarse el nuevo siglo, con sus nuevos desafíos y cuestiones de gran complejidad, la relación entre la Asamblea General y el Secretario General deberá ser estrecha y complementaria, y basarse en entendimientos y objetivos comunes. Por consiguiente, sería sumamente provechoso que los esfuerzos por aumentar la coherencia conceptual e institucional de la Secretaría también se llevaran a cabo, paralelamente, en el plano intergubernamental. Ello podría lograrse por diversos medios.
  52. Mayor concentración de los debates legislativos

  53. Tal vez conviniese incorporar las principales características de las conferencias de las Naciones Unidas en los programas de la Asamblea General y el Consejo Económico y Social. Ello podría lograrse si la Asamblea decidiese, por ejemplo, con dos años de antelación, que ha de examinar una cuestión importante en una serie de sesiones extraordinarias de alto nivel de una semana de duración. El Consejo Económico y Social, o cualquier otro órgano apropiado, podría encargarse de efectuar los preparativos, para lo cual podrían aplicarse muchas de las técnicas y modalidades elaboradas para preparar las conferencias de las Naciones Unidas. Si la Asamblea está de acuerdo, el primer tema podría ser "Financiación Internacional para el Desarrollo".
  54. También sería útil que la Asamblea dispusiera que todas sus Comisiones Principales abordaran su labor con un criterio temático. Estas deliberaciones temáticas representarían un esfuerzo colectivo para examinar a fondo, en cada período de sesiones de la Asamblea, un número limitado de esferas de particular interés en ese momento.
  55. Simplificación del programa de la Asamblea General

  56. La labor de la Secretaría es consecuencia directa de los mandatos que recibe ésta de la Asamblea General y otros órganos legislativos. El cumplimiento de todos estos mandatos es responsabilidad del Secretario General. Los Estados Miembros podrían aumentar la eficacia de la organización y permitir que el Secretario General concentrara los recursos de la Secretaría en las esferas de mayor prioridad llevando a cabo un examen a fondo del programa de la Asamblea General. A lo largo de los años, muchos temas han seguido incluyéndose en el programa pese a haber perdido importancia o a haberse modificado las situaciones que se trataban de resolver. Dicho examen permitiría determinar los temas de menor prioridad que podrían eliminarse y establecer un proceso para que el programa evolucionara de manera tal que en el futuro reflejara las esferas de mayor prioridad. Además, ello también podría contribuir a que la Asamblea concluyera sus deliberaciones con mayor rapidez.
  57. Límites y plazos de expiración

  58. El Secretario General recomienda asimismo a la Asamblea General que todas las iniciativas que entrañen nuevas estructuras de organización o compromisos importantes de fondos queden sujetas a límites y plazos específicos en virtud de los cuales se examinen y se prorroguen únicamente por decisión expresa de la Asamblea.
  59. Presupuestos basados en resultados

  60. En el funcionamiento estratégico y la dirección de toda organización pocos mecanismos institucionales tienen mayor efecto que su proceso presupuestario. Como es natural, los Estados Miembros desean que haya la mayor transparencia posible en el uso de los recursos. Al mismo tiempo, los directores de los programas suelen tener que bregar con exigencias muy detalladas y a veces inflexibles en materia de insumos, incluso respecto de las categorías y los tipos de personal, determinadas por la Asamblea General, que de esa forma trata de ejercer una mayor influencia en la orientación de las políticas. En ese proceso, reciben una atención relativamente menor diversas cuestiones apremiantes relativas a determinar la mejor manera de lograr los resultados que se persiguen.
  61. Por lo tanto, el Secretario General propone que los Estados Miembros entablen un diálogo con él a fin de reorientar el presupuesto por programas de las Naciones Unidas para que, de ser un sistema de contabilidad de insumos, pase a ser un sistema de contabilidad de resultados. Con arreglo a este nuevo enfoque, que muchos Estados Miembros han adoptado en el plano nacional, la Asamblea General, por conducto de las comisiones pertinentes, especificaría los resultados que espere que logre la Organización dentro de las limitaciones presupuestarias pertinentes. La Secretaría sería responsable de la medida en que se lograran los resultados especificados y sería juzgada sobre esa base. Al mismo tiempo, el Secretario General ejercería más responsabilidad en cuanto a determinar la combinación precisa de insumos necesaria para lograr resultados de la manera más eficaz posible.
  62. Restablecimiento de una división de funciones basada en la Carta

  63. En la Carta y en los documentos preparatorios en que se basó se expresa claramente la intención de que exista una clara división de funciones entre la Asamblea General y el Secretario General. La usurpación por cualquier de ellos de la autoridad del otro va en perjuicio de un funcionamiento eficiente y eficaz de la Organización. A lo largo de los años, la Asamblea General ha aprobado resoluciones y establecido prácticas, incluso en relación con los nombramientos de personal superior, que han limitado la capacidad del Secretario General para administrar la Secretaría. A su vez, en otros casos la Asamblea General no ha proporcionado suficiente orientación en cuanto a los objetivos de los programas y su ejecución.
  64. El Secretario General propone que la Asamblea General pase revista a la actual distribución de funciones y responsabilidades entre ambos, con miras a restablecer el equilibrio que se preveía alcanzar cuando se estableció la Organización. Agradecería toda oportunidad de ofrecer sugerencias a la Asamblea General sobre el particular.
  65. Unificación de actividades en el plano de los países

  66. Las Naciones Unidas llevan a cabo su labor operacional en los países colaborando con los gobiernos y diversas organizaciones no gubernamentales en empresas tan variadas como la promoción del desarrollo, la atención de los refugiados, la vacunación de niños y la prestación de asistencia humanitaria. Con demasiada frecuencia las diversas entidades de las Naciones Unidas que participan en esta labor llevan adelante sus actividades por separado, sin tener en cuenta la presencia de las demás o sin aprovecharla. La mayor unidad de propósito y de coherencia de las actividades que se logrará gracias a estas iniciativas de gestión estratégica en la Sede también deberían reflejarse sobre el terreno.
  67. Coherencia y complementación de los programas

  68. Paralelamente a las actividades del Grupo de Desarrollo de las Naciones Unidas, que se describe más adelante, y que se establecerá en la Sede de las Naciones Unidas, el Secretario General ha pedido a los fondos y programas participantes que establezcan los correspondientes acuerdos de consulta y colaboración en el plano de los países. Al mismo tiempo, la asistencia proporcionada en el plano nacional por los distintos programas y fondos de las Naciones Unidas quedará integrada en un Marco de las Naciones Unidas de Asistencia para el Desarrollo.
  69. Casa de las Naciones Unidas

  70. Todas las entidades de las Naciones Unidas que cumplan misiones en un país determinado llevarán adelante sus actividades en locales comunes denominados "Casa de las Naciones Unidas" y bajo una sola bandera de las Naciones Unidas. En los países en que haya un Coordinador Residente, todos los fondos y programas, así como los centros de información de las Naciones Unidas, formarán parte de una sola oficina de las Naciones Unidas, dirigida por el Coordinador Residente.
  71. Aumento de la eficacia y eficiencia administrativas

  72. En una era de crecientes demandas y de recursos limitados, es preciso fortalecer los sistemas de gestión de las Naciones Unidas. Se necesita aumentar la eficacia de la gestión a fin de apoyar mejor el cumplimiento de los mandatos establecidos por los Estados Miembros. Ya está en curso un programa de reforma de la gestión que se acelerará a fin de reducir los gastos administrativos y otros gastos generales.
  73. Recursos humanos

  74. Las actuales políticas y prácticas de las Naciones Unidas en materia de recursos humanos deberán mejorar considerablemente para poder hacer justicia a la misión de la Organización. Basándose en la estrategia de gestión de los recursos humanos del Secretario General, que la Asamblea General hizo suya, será preciso hacer nuevos esfuerzos para aprovechar al máximo la capacidad y la dedicación de la gran mayoría de los funcionarios de las Naciones Unidas. Con arreglo a lo solicitado por la Asamblea General, el Secretario General presentará a la Asamblea en su quincuagésimo tercer período de sesiones un examen amplio de los progresos alcanzados en la aplicación de su estrategia, que contendrá asimismo nuevas propuestas. El Secretario General presentará a la Asamblea en su quincuagésimo segundo período de sesiones un Código de Conducta que tendrá por objeto asegurar el más alto grado de independencia e integridad de parte de todo el personal de las Naciones Unidas.
  75. También se han emprendido muchas otras iniciativas: inversiones en capacitación del personal, incluido el personal administrativo, para adiestrarlo mejor en el desempeño de tareas sustantivas y de otro tipo, reeducación del personal afectado por las medidas de reforma, simplificación de las normas, racionalización de la contratación y las prácticas administrativas y una mejor promoción de las perspectivas de carrera. La descentralización y la delegación de autoridad, unidas a una cabal rendición de cuentas, son las claves del éxito. Por último, el Secretario General está resuelto a satisfacer plenamente las metas de la Organización en materia de representación geográfica y equilibrio de los géneros.
  76. Mayor eficacia en el cumplimiento de los mandatos

  77. Todos los departamentos y oficinas de la Secretaría han emprendido exámenes de gestión para aumentar sus posibilidades de alcanzar sus objetivos con la mayor eficacia posible en función de los costos, fortaleciendo al mismo tiempo los servicios prestados a los Estados Miembros. Se está mejorando la tecnología de la información y agilizando los procedimientos de adquisiciones, y ya se ha iniciado el establecimiento de servicios comunes en Nueva York, Ginebra, Viena y Nairobi.
  78. Las Naciones Unidas en la era electrónica

  79. Las Naciones Unidas proporcionan la posibilidad de acceso electrónico a documentos, publicaciones y demás información de las Naciones Unidas a todas las misiones permanentes, las organizaciones no gubernamentales y el público de todos los países. Todas las misiones permanentes en Nueva York están conectadas al sitio de las Naciones Unidas en el Web y al sistema de disco óptico vía la Internet a partir del 30 de junio de 1997.
  80. Creación de un dividendo para el desarrollo

  81. La reforma no es intrínsecamente una función de reducción de gastos ni de cortes de personal. Su meta es lograr que los recursos confiados a la Organización por sus Miembros se utilicen para cumplir los mandatos que se le asignen con la mayor eficacia y eficiencia posibles, incluso en el nivel de los países. Además, el Secretario General está resuelto a reducir los gastos no relacionados con programas del 38% al 25% del presupuesto ordinario en los dos próximos bienios y convertir las economías resultantes en un "dividendo para el desarrollo".
  82. Cuenta para el desarrollo

  83. El Secretario General propone que la Asamblea General acuerde establecer una cuenta para el desarrollo financiada con las economías obtenidas de la reducción de los gastos no relacionados con los programas y otras medidas de eficiencia introducidas en la gestión. Prevé que la cuenta alcance por lo menos un nivel de 200 millones de dólares por año para el bienio que comenzará en enero de 1997, y que para establecer esa cuenta se utilice como primer pago todo saldo no desembolsado del presupuesto ordinario de 1996-1997.
  84. Vinculación efectiva con la sociedad civil

  85. La sociedad civil constituye una fuerza fundamental y cada vez más importante de la vida internacional. En los últimos años, las Naciones Unidas han comprobado que en gran parte de su trabajo, sobre todo a nivel de los países, ya sea en asuntos humanitarios, desarrollo económico y social, salud pública o promoción de los derechos humanos, tienen un importante papel las diversas y valiosas aportaciones de organizaciones y grupos no gubernamentales. Análogamente, el marcado aumento de las transacciones económicas internacionales privadas en el último decenio ha determinado que el sector privado sea la principal fuerza impulsora de los cambios económicos internacionales. Sin embargo, a pesar de estas manifestaciones crecientes de la existencia de una sociedad civil mundial cada vez más poderosa, las Naciones Unidas en la actualidad no están adecuadamente equipadas para trabajar con la sociedad civil y convertirla en una verdadera asociada de su labor.
  86. Por consiguiente, el Secretario General ha comenzado a adoptar medidas para que todas las entidades de las Naciones Unidas se abran y trabajen en estrecho contacto con las organizaciones de la sociedad civil activas en sus respectivos sectores, y que faciliten un mayor proceso de consulta y cooperación entre las Naciones Unidas y esas organizaciones.
  87. Establecimiento de una mentalidad de comunicación

  88. Como parte de sus iniciativas dadas a conocer en el pasado mes de marzo, el Secretario General designó a un grupo de trabajo sobre la reorientación de las actividades de información pública de las Naciones Unidas. El grupo de trabajo ha presentado un informe amplio que contiene conclusiones y recomendaciones de carácter fundamental. En el informe se insta, sobre todo, a que las funciones relacionadas con la comunicación sean parte central de la gestión estratégica de la Organización. El informe llega a la conclusión de que el éxito de las Naciones Unidas está estrechamente vinculado a su capacidad de comunicar con eficacia su mensaje y que, por lo tanto, la Organización en su totalidad debe adquirir una nueva mentalidad de comunicación. El Secretario General apoya los principios centrales del informe y está elaborando un plan de ejecución.
  89. B. Actividades básicas

  90. El objetivo de la nueva estructura de dirección y gestión descrita anteriormente es proporcionar a los dirigentes de la Organización los instrumentos necesarios para que las Naciones Unidas tengan mayor unidad de criterio, coherencia de actividades y agilidad en la respuesta. Ese mismo objetivo debe orientar los programas sustantivos de trabajo de la Organización. Los administradores de categoría superior de la Organización deben aprender cada vez más a actuar sobre la base de los objetivos de fondo comunes y no de líneas presupuestarias ni de las barreras institucionales que pudieran separarlos. Las medidas y recomendaciones detalladas que aparecen en la segunda parte del presente informe describen las propuestas del Secretario General a este respecto, junto con los fundamentos en que se apoyan. A continuación se esbozan los principales problemas y propuestas.
  91. Paz y seguridad

  92. Los dramáticos acontecimientos de la era posterior a la guerra fría constituyeron un desafío para las Naciones Unidas en su tarea de promover y mantener la paz y la seguridad internacionales. El mantenimiento de la paz seguirá siendo una función indispensable de las Naciones Unidas, y se están adoptando medidas para aumentar su eficacia. También habrá de fortalecerse la capacidad institucional en materia de diplomacia preventiva y consolidación de la paz después de los conflictos.
  93. En la esfera del mantenimiento de la paz se ha progresado considerablemente en la tarea de llegar a entendimientos precisos con los Estados Miembros respecto del personal y el material en estados convenidos de preparación que tendrán disponibles para las operaciones de mantenimiento de la paz. El Secretario General insta a los Estados Miembros a que den su asentimiento a los arreglos y proporcionen los medios que permitan a las Naciones Unidas montar y desplegar rápidamente sus operaciones de mantenimiento de la paz.
  94. En lo tocante a la diplomacia preventiva, las Naciones Unidas mantienen una vigilancia mundial para detectar posibles amenazas a la paz y la seguridad internacionales con el objetivo de apoyar los esfuerzos del Consejo de Seguridad. Este sistema de alerta temprana se perfecciona continuamente para que el Consejo de Seguridad y otras organizaciones interesadas puedan recibir asesoramiento oportunamente para poder adoptar medidas preventivas.
  95. El Secretario General ha designado al Departamento de Asuntos Políticos centro de coordinación de las Naciones Unidas para la consolidación de la paz posterior a los conflictos, es decir, lo ha designado mecanismo encargado de lograr que las actividades de las Naciones Unidas en los países que emergen de una crisis estén plenamente integradas y reflejen fielmente los objetivos de la misión especificados por el Consejo de Seguridad y el Secretario General. El Departamento desempeñará sus funciones en su calidad de entidad que preside el Comité Ejecutivo de Paz y Seguridad.
  96. La proliferación de armas, tanto de destrucción en masa como convencionales, amenaza la estabilidad internacional. El Centro de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas se va a reconstituir para pasar a ser Departamento de Desarme y de Regulación de Armamentos. Una alta prioridad de este Departamento será elaborar estrategias y políticas encaminadas a evitar la proliferación de todos los tipos de armas y controlar las corrientes de armas convencionales a las zonas de conflicto.
  97. Asuntos económicos y sociales

  98. Uno de los principales objetivos de las Naciones Unidas, incluido en la Carta, es el fomento del progreso económico y social. Hay varios problemas de larga data que aún persisten, tales como el de aliviar la pobreza y facilitar la participación más activa de un mayor número de países en una economía mundial en expansión. También han surgido nuevas cuestiones en los últimos decenios, entre las que cabe mencionar los problemas del desarrollo sostenible, la igualdad entre los géneros, la mundialización en sus diversas manifestaciones y la propagación de redes transnacionales de delito, terrorismo y tráfico de drogas. Se proponen diversas medidas para mejorar el funcionamiento de las Naciones Unidas en esas esferas.
  99. Se está llevando a cabo la consolidación de tres departamentos relacionados con las esferas económica y social en el nuevo Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, lo cual dará lugar a una mayor agilidad y eficiencia. Además, el Secretario General propone a los Estados Miembros medios para fortalecer el Consejo Económico y Social. Entre éstos se cuentan dotar al Consejo de un mayor acceso al apoyo de expertos, especialmente en la esfera de la política macroeconómica, y consolidar varios de sus organismos subsidiarios.
  100. Viena será el centro de los esfuerzos integrados de las Naciones Unidas encaminados a combatir la delincuencia, las drogas y el terrorismo. Se creará una nueva e importante Oficina de las Naciones Unidas de Fiscalización de Drogas y de Prevención del Delito Internacional, en que se fusionarán y fortalecerán las actividades de las Naciones Unidas en esas esferas.
  101. El Secretario General también está estudiando medios de fortalecer y tal vez reestructurar el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Centro para los Asentamientos Humanos, los dos órganos de las Naciones Unidas que más directamente participan en las cuestiones del medio ambiente, el desarrollo sostenible y los asentamientos humanos.
  102. Cooperación para el desarrollo

  103. En la esfera de la cooperación para el desarrollo, los fondos y programas de las Naciones Unidas que participan en actividades de desarrollo, cada uno con su carácter propio y particular, benefician considerablemente a los países y pueblos a los que prestan servicios y aportan de esa manera una importante contribución a la misión general de las Naciones Unidas. Al mismo tiempo, para alcanzar máxima eficacia en las actividades de desarrollo deberá haber un criterio de colaboración más integrado que el que existe en la actualidad en las Naciones Unidas. El Secretario General propone varias iniciativas importantes tendientes a armonizar esta divergencias.
  104. Se ha de formar un Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo integrado por los principales programas y fondos de las Naciones Unidas dedicados a cuestiones de desarrollo, así como por los departamentos y demás entidades pertinentes. Los objetivos del Grupo son facilitar la elaboración y adopción de decisiones conjuntas en materia de política, alentar la cooperación en los programas y obtener eficiencia en la gestión. Este cambio en la Sede se reflejará a nivel regional y nacional, donde todos los programas de las Naciones Unidas se integrarán en un Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
  105. Los fondos y programas participantes en el Grupo para el Desarrollo mantendrán su actual identidad y sus estructuras existentes de rendición de cuentas. Al mismo tiempo, el Secretario General invita a los Estados Miembros a que exploren medios correspondientes de facilitar una supervisión más integrada, por ejemplo, organizando comités conjuntos o sesiones consecutivas de sus respectivas juntas ejecutivas.
  106. Por último, el Secretario General ha iniciado consultas con el Presidente del Banco Mundial encaminadas a fortalecer la cooperación y lograr una mayor racionalización y coordinación entre el Banco y las Naciones Unidas.
  107. Asuntos humanitarios

  108. La misión humanitaria de las Naciones Unidas consiste en asistir a las víctimas de desastres naturales y otras emergencias. En los últimos años, las emergencias humanitarias a menudo se han producido en contextos políticos y militares complejos, a veces en medio de disturbios civiles, en los que los propios trabajadores de socorro pueden encontrarse en peligro. La experiencia ha demostrado, y la Asamblea General ha reconocido, que las acciones humanitarias actualmente trascienden la prestación de socorro y abarcan también actividades de alerta temprana, prevención, promoción y rehabilitación, así como de transición hacia el desarrollo a más largo plazo. También es evidente que es necesario mejorar la coordinación y el despliegue rápido de la respuesta humanitaria de las Naciones Unidas.
  109. Por consiguiente, el Secretario General ha iniciado una reestructuración importante del mecanismo de la Secretaría responsable de coordinar la asistencia humanitaria. Se creará una Oficina del Coordinador del Socorro de Emergencia que reemplazará al actual Departamento de Asuntos Humanitarios. Las responsabilidades operacionales del Departamento se trasladarán a otras entidades apropiadas que prestan asistencia en el terreno. Su función ampliada de coordinación y promoción se confiará al Coordinador del Socorro de Emergencia. Además, se establecerá un comité directivo que se ocupe de la coordinación entre organismos, la coordinación en el terreno y la movilización de recursos para actividades humanitarias.
  110. Derechos humanos

  111. Los derechos humanos son fundamentales para la promoción de la paz y la seguridad, la prosperidad económica y la equidad social. Durante toda su existencia como organización mundial, las Naciones Unidas han venido promoviendo y protegiendo activamente los derechos humanos y elaborando instrumentos para vigilar el cumplimiento de los acuerdos internacionales, teniendo siempre presentes las diversidades nacionales y culturales. Por consiguiente, se ha determinado que la cuestión de los derechos humanos está comprendida en las cuatro esferas sustantivas del programa de trabajo de la Secretaría (paz y seguridad, asuntos económicos y sociales, cooperación para el desarrollo y asuntos humanitarios).
  112. Por consiguiente, una tarea fundamental de las Naciones Unidas es mejorar su programa de derechos humanos e integrarlo plenamente en toda la gama de las actividades de la Organización. Ya se han introducido varios cambios de importancia. Además, el Secretario General piensa fusionar la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y el Centro de Derechos Humanos en una sola Oficina del Alto Comisionado. Por lo tanto, el nuevo Alto Comisionado para los Derechos Humanos tendrá una sólida base institucional desde la cual podrá guiar la misión de la Organización en materia de derechos humanos.
  113. C. Perspectivas para el futuro

  114. Los cambios propuestos en la sección precedente harían mucho para lograr que las Naciones Unidas avanzaran hacia el objetivo estipulado al principio del presente informe: que las Naciones Unidas logren más desarrollando aquellas actividades que mejor desempeñan. La mayoría de las medidas que el Secretario General ha de tomar deberán y podrán ser aplicadas de inmediato. La aplicación de las medidas que exijan deliberación entre los Estados Miembros y acuerdo de parte de éstos forzosamente habrá de llevar más tiempo, pero sin duda será posible haber instituido todas las medidas antes de fines de 1999.
  115. Sin embargo, hay muchos más cambios que convendría introducir. Algunos son de fondo, y actualmente pueden no ser objeto de consenso político, en tanto que otros exceden la actual autoridad de la Asamblea General y del Secretario General con arreglo a las disposiciones de la Carta y, por lo tanto, supondrían una revisión de la Carta. Pero para que las Naciones Unidas estén en condiciones de prestar los servicios que deberán prestar en el siglo XXI, es importante poner en marcha un proceso que empiece a encarar desde ahora esas cuestiones más amplias. En la presente sección se pasa revista a algunas cuestiones de ese tipo que se plantean a raíz de las medidas de reforma expuestas en el presente informe. Afectan a una serie de órganos principales de las Naciones Unidas, a la relación entre las Naciones Unidas y sus organismos, a la creación de un nuevo órgano judicial que fortalecería considerablemente el imperio del derecho en el próximo siglo y las relaciones con la sociedad civil.
  116. Financiación de las Naciones Unidas

  117. La precaria situación financiera de las Naciones Unidas obedece directamente a que algunos Estados Miembros no cumplen sus obligaciones de tratado con respecto al pago de sus cuotas prorrateadas, puntualmente y en su totalidad. La reforma actual no podrá lograr resultados óptimos si no se logra poner en orden las finanzas de la Organización. El Secretario General hace un llamamiento a los Estados Miembros para que resuelvan la crisis financiera con celeridad y buena voluntad.
  118. Los Estados Miembros deben cerciorarse de que todos y cada uno de ellos satisfagan sus obligaciones financieras. No obstante, como medida provisional hasta tanto no se llegue a una solución duradera de la situación financiera de la Organización, el Secretario General propone que los Estados Miembros establezcan un fondo rotatorio de crédito con un capital inicial de hasta 1.000 millones de dólares, con cargo a contribuciones voluntarias o a otros medios que los Estados Miembros deseen proponer.
  119. Nuevo concepto de la administración fiduciaria

  120. Aunque las Naciones Unidas se crearon primordialmente para prestar servicios a los Estados Miembros, la Organización también expresa las aspiraciones más elevadas de los hombres, las mujeres y los niños de todo el mundo. La Carta comienza, ciertamente, declarando la determinación de "Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas" de lograr un orden mundial pacífico y justo. Las relaciones entre las Naciones Unidas y los organismos de la sociedad civil se están haciendo cada vez más importantes en todos los sectores fundamentales del programa de las Naciones Unidas. Las cuestiones de alcance mundial constituyen la esfera política en que más avanzada está esta combinación de sectores e instituciones.
  121. Los Estados Miembros al parecer han decidido conservar el Consejo de Administración Fiduciaria. Por consiguiente, el Secretario General propone que se lo reorganice como foro en que los Estados Miembros ejerzan su responsabilidad colectiva respecto de la integridad del medio ambiente mundial y de zonas comunes tales como los océanos, las atmósferas y el espacio ultraterrestre. Al mismo tiempo, serviría para vincular a las Naciones Unidas y la sociedad civil en la empresa de encarar esas cuestiones de preocupación mundial, que exigen la contribución activa de los sectores público, privado y de voluntarios.
  122. El sistema de las Naciones Unidas

  123. La Carta determina que las Naciones Unidas deberán recurrir para cumplir su labor a un sistema descentralizado de organismos especializados. Cada uno de esos organismos fue creado sobre la base de acuerdos separados entre gobiernos, y cada uno responde directamente a su propio órgano rector. La autoridad de las Naciones Unidas sobre sus políticas y actividades está limitada, con arreglo a la Carta, a la formulación de "recomendaciones" para su "coordinación". Las medidas propuestas en el presente plan de reforma se centran en la propia Organización, es decir, la Secretaría, los programas y los fondos de las Naciones Unidas. Pero para que los objetivos de las Naciones Unidas se cumplan plenamente debe haber un mayor grado de voluntad concertada y actividad coordinada entre todos los elementos del sistema.
  124. El Secretario General tiene la intención de trabajar en estrecho contacto con los jefes ejecutivos de las organizaciones de todo el sistema por conducto del Comité Administrativo de Coordinación, del cual es Presidente, para fortalecer la capacidad del Comité de adaptar el sistema de las Naciones Unidas en su totalidad a los nuevos problemas que ha de enfrentar. Ello permitirá racionalizar la división del trabajo entre las estructuras existentes del sistema de las Naciones Unidas.
  125. Al mismo tiempo, hay lagunas en las estructuras existentes que merecen la atención de los gobiernos. En la actualidad no hay ninguna organización que tenga la responsabilidad primordial de ocuparse de manera global, por ejemplo, del sector de la energía, de la tecnología o de la importante transición de la empresa estatal a la empresa privada que está teniendo lugar en muchos países. Esas lagunas podrían ser parte del mandato de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) si se reestructurara y revitalizara. El futuro de la ONUDI es incierto, a pesar de que recientemente ha llevado a cabo importantes reformas y reducciones de gastos. El Secretario General opina que la cuestión del futuro de la ONUDI debe examinarse en este contexto más amplio, y está dispuesto a interponer sus buenos oficios a ese respecto.
  126. Además, es preciso examinar la cuestión de cómo subsanar las debilidades del sistema descentralizado preservando al mismo tiempo sus ventajas. Por consiguiente, el Secretario General propone que los Estados Miembros consideren la posibilidad de establecer una Comisión Especial de nivel ministerial para que examine posibles necesidades de cambio en la Carta de las Naciones Unidas y en los acuerdos de los que derivan los mandatos de los organismos especializados a fin de introducir mejoras fundamentales en la capacidad del sistema de las Naciones Unidas de servir mejor, como sistema, a la comunidad mundial en el siglo XXI.
  127. El Tribunal Penal Internacional

  128. Hace cerca de medio siglo -- período que equivale a casi la totalidad de la existencia de las Naciones Unidas -- que la Asamblea reconoció la necesidad de establecer un tribunal penal internacional para enjuiciar y castigar a las personas responsables de delitos tales como genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra. Las tragedias humanas de proporciones verdaderamente terribles que han tenido lugar recientemente han hecho que esto sea más necesario que nunca. En junio de 1998 se reunirá una conferencia diplomática para elaborar y adoptar un tratado con arreglo al cual se establecería un tribunal de ese tipo. El Secretario General apoya firmemente esta propuesta.
  129. La Asamblea del Milenio

  130. El advenimiento del nuevo siglo y el nuevo milenio marca un hito oportuno para que las Naciones Unidas pasen revista a los progresos efectuados e impriman dirección futura a las cuestiones y propuestas que se han planteado en la presente sección. Podría convocarse a la Asamblea General en el año 2000 como "Asamblea del Milenio", con una serie de reuniones en la cumbre en que los jefes de gobierno se reunieran para articular su visión de las perspectivas y los problemas del nuevo milenio y acordar un proceso para el examen fundamental de la función de las Naciones Unidas. También se podría examinar la posibilidad de alentar a representantes de la sociedad civil a que celebraran una "Asamblea del Milenio de los pueblos" como acontecimiento separado y paralelo.
  131. III. UNAS NUEVAS NACIONES UNIDAS PARA EL NUEVO SIGLO

  132. La historia del siglo XX demuestra decisivamente la utilidad del multilateralismo. En el período entre la guerras, las naciones del mundo trataron de organizar las relaciones internacionales sobre la base de bloques comerciales y monetarios excluyentes en materia económica y de alianzas bilaterales rivales en lo relativo a la seguridad. De resultas de ello, el tejido de la sociedad internacional y de la Sociedad de las Naciones, que era su instrumento, quedó tan frágil y debilitado que no pudo retener las fuerzas atávicas que empujaron al mundo a la guerra económica primero y a la conflagración militar después. La generación de dirigentes que reconstruyeron el orden internacional después de la segunda guerra mundial tenía muy presente esa experiencia. Las Naciones Unidas fueron y siguen siendo un monumento a esa visión.
  133. Esa historia también demuestra que los sistemas de relaciones internacionales basados solamente en la proyección del poder, sin que éste vaya informado y limitado por una visión común de principios, derechos y legitimidad universales, no permiten establecer raíces duraderas. Esos sistemas no duran más que las asimetrías de capacidad material que les dieron origen y sustento. Los creadores de las Naciones Unidas también tuvieron muy presente esta experiencia, aun cuando su realismo político los hiciera conciliar los principios universalistas con la asignación de funciones y responsabilidades especiales a aquellos que eran más capaces de contribuir a su realización.
  134. Por último, la historia del siglo XX demuestra la notable capacidad de adaptación de las relaciones internacionales basadas en principios y normas multilaterales. Los últimos 50 años especialmente han sido testigos de olas sucesivas de cambios tumultuosos, tales como el fin de los imperios coloniales, el comienzo y la terminación de la guerra fría, el surgimiento de nuevas potencias económicas a un ritmo sin precedentes y la inmensa ampliación del programa político que las naciones deben enfrentar. En el pasado, los cambios fundamentales en el sistema de Estados iban frecuentemente asociados a conflictos a nivel de todo el sistema. Después de la segunda guerra mundial, el edificio de organizaciones multilaterales en muchos casos ha ayudado a estabilizar las transformaciones geopolíticas y económicas, tanto a nivel mundial como regional, tal como esperaba que ocurriera la generación que fundó esas organizaciones.
  135. Todo lo que se sabe en la actualidad respecto de los próximos 25 años -- por ejemplo, las tendencias demográficas, los cambios en las estructuras mundiales de producción, la continua integración financiera, las tasas relativas de crecimiento económico y las dislocaciones previsibles de la biosfera -- hace pensar que nos esperan cambios igualmente radicales, o más radicales todavía. Por lo tanto, la comunidad internacional tiene la obligación ante sí misma y ante las generaciones sucesivas de poner en marcha mecanismos multilaterales eficaces que permitan encauzar los beneficios mutuos que esos cambios pueden ofrecer, atenuando al mismo tiempo sus consecuencias adversas. Con las reformas propuestas en el presente informe, las Naciones Unidas estarán mejor equipadas para desempeñar su papel en la solución de ese problema.

GLOSARIO DE SIGLAS

Paz y seguridad
DAP Departamento de Asuntos Políticos

DOMP Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz

DDRA Departamento de Desarme y de Regulación de Armamentos

Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo

PNUD Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

UNICEF Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia

FNUAP Fondo de Población de las Naciones Unidas

Asuntos humanitarios

CSE Coordinador del Socorro de Emergencia

ACNUR Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados

PMA Programa Mundial de Alimentos

OOPS Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente

Asuntos económicos y sociales

DAES Departamento de Asuntos Económicos y Sociales

Comisiones Comisión Económica para Europa, Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico, Comisión

regionales Económica para América Latina y el Caribe, Comisión Económica para África, Comisión Económica y Social para Asia Occidental

UNCTAD Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo

PNUMA Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

Hábitat Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos

OFDPD Oficina de Fiscalización de Drogas y de Prevención del Delito

UNU Universidad de las Naciones Unidas

Servicios generales

OAJ Oficina de Asuntos Jurídicos

DG Departamento de Gestión

DAAGSC Departamento de Asuntos de la Asamblea General y de Servicios de Conferencias

DIP Departamento de Información Pública

OSSI Oficina de Servicios de Supervisión Interna

Nota explicativa del organigrama

En este organigrama las diversas entidades de las Naciones Unidas aparecen en el sector al que más contribuyen. En la labor de más de un comité ejecutivo participan varias entidades. El sector de derechos humanos (que comprende la Oficina del Alto Comisionado y el Centro de Derechos Humanos) aparece en el organigrama como un sector separado, pero también constituye una dimensión integrante de todos los sectores.


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