Los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad

Día Internacional de las Personas con Discapacidad

3 de diciembre de 2007
“Trabajo decente para las personas con discapacidad”

En todas las sociedades son pocas las personas con discapacidad que tienen un empleo remunerado. De hecho, en la mayoría de los países la proporción de personas con discapacidad desempleadas es muy elevado, de hasta el 80%, y también lo es la de personas subempleadas o que ni siquiera tienen acceso al mercado laboral. En todas partes se observan diferencias sustanciales entre las condiciones de trabajo y las pautas de empleo de las personas con discapacidad y los de las demás. Con demasiada frecuencia las personas con discapacidad no pueden ganarse la vida en un empleo digno y tienen que recurrir a la mendicidad o depender de la caridad y de la asistencia social. La falta de oportunidades y la existencia de actitudes negativas son las principales causas de la desproporcionadamente baja participación de las personas con discapacidad en la fuerza de trabajo.

El Día Internacional de las Personas con Discapacidad se centra este año en las formas de proporcionar un empleo digno a las personas con discapacidad y de aprovechar las aptitudes de ese grupo marginado. En el artículo 27 de la recientemente aprobada Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad se reconoce el derecho de las personas con discapacidad a trabajar en igualdad de condiciones con las demás, lo que entraña el derecho a ganarse la vida mediante un trabajo libremente elegido y a trabajar en un entorno laboral accesible e inclusivo.

Son muchos los países que no cuentan con legislación que promueva y proteja los derechos de los trabajadores con discapacidad. Esa carencia otorga legitimidad a la discriminación por motivos de discapacidad y dificulta la entrada de las personas con discapacidad en el mercado de trabajo. Sin embargo, la discriminación comienza a menudo en etapas muy anteriores de la vida, cuando las personas con discapacidad se ven privadas de otras oportunidades que facilitarían su incorporación a la población activa, como educación o capacitación en calificaciones para el empleo, transporte accesible para desplazarse al trabajo, y lugares de trabajo accesibles.

Los empleadores se resisten en muchos casos a emplear a personas con discapacidad por creer que no podrán desempeñar adecuadamente sus funciones y/o que resultará muy caro. Esa actitud se fundamenta en temores y estereotipos que al centrar la atención en la propia discapacidad impiden apreciar las aptitudes de la persona. Los datos empíricos, sin embargo, indican que entre las personas con discapacidad se registran altos niveles de calidad en el desempeño profesional y tasas de retención elevadas, así como menores niveles de absentismo laboral que entre sus colegas sin discapacidad. Además, el costo de las adaptaciones necesarias para emplear a trabajadores con discapacidad puede ser mínimo, y en algunos casos no se precisa ninguna disposición especial. Diversos estudios han demostrado que emplear a personas con discapacidad presenta además algunas ventajas para los empleadores, como la mejora de la moral del personal y una actitud más considerada por parte de la clientela.

Las formas de proporcionar trabajo decente a las personas con discapacidad variarán de un país a otro y de un contexto a otro. Los grupos empresariales, los Gobiernos y las personas con discapacidad deben trabajar en estrecha colaboración para subsanar la falta de oportunidades que impide a las personas con discapacidad incorporarse a la fuerza de trabajo y modificar las actitudes existentes entre los empleadores. Para muchas personas con discapacidad de los países en desarrollo la única opción es el trabajo por cuenta propia. Los países deben estudiar formas de prestarles apoyo a ese respecto, por ejemplo mediante su inclusión en los sistemas de microcréditos y de microfinanciación, de entre cuyos posibles beneficiarios se ha excluido a menudo a las personas con discapacidad.

También en países más desarrollados siguen registrándose tasas elevadas de desempleo entre las personas con discapacidad. Los países deben seguir reduciendo la brecha existente entre las personas con discapacidad y el resto de la población. La aplicación de la Convención entrañará la adaptación de los lugares de trabajo y las prácticas laborales para hacerlos más accesibles e inclusivos. También otorgará a los empleadores y a la comunidad empresarial un papel mayor en la integración social y económica de las personas con discapacidad.

Con el fin de apoyar la aplicación de la Convención, en este Día Internacional se estudiarán nuevas formas de que los gobiernos, el sector privado y/o la sociedad civil, incluida la comunidad de personas discapacitadas, promuevan la incorporación de las personas con discapacidad en el mercado laboral, por ejemplo mediante sistemas de empleo subvencionado, empresas sociales, cooperativas, métodos de gestión de la discapacidad en el empleo (medidas para promover la conservación del puesto de trabajo y la reincorporación laboral), y disposiciones de fomento de la actividad empresarial, del empleo por cuenta propia y de la creación de microempresas y pequeñas empresas viables.

El Día Internacional constituye una oportunidad inestimable que deben aprovechar los gobiernos, los grupos empresariales y las personas con discapacidad para estudiar formas de promover la plena participación de las personas con discapacidad en el mercado de trabajo.