Namibia

Sr. Andjaba , Representante de Namibia

 [Original: inglés]
 [24 de septiembre de 1999]
Extraído de S/PV.4048

 

"Deseo comenzar expresando el sincero reconocimiento de mi delegación hacia usted por su iniciativa de organizar este importante debate sobre las armas pequeñas. Este hecho subraya la importancia que su país atribuye a las armas pequeñas y a las armas ligeras, como instrumentos que estimulan los apetitos de los beligerantes que desean continuar buscando solucionar los problemas políticos y económicos por medios militares.

Namibia, al igual que muchos otros países que emergieron de la guerra, se ha visto inundada por grandes cantidades de armas pequeñas. Aunque en la actualidad esas cantidades se han reducido de manera significativa, la situación geográfica de Namibia hace que el tráfico ilícito de armas continúe hasta el presente.

Namibia considera que la disponibilidad incontrolada de armas pequeñas y de armas ligeras favorece el estallido o la continuación de hostilidades que tienen la capacidad de arruinar los erarios públicos, destruir la vida y las propiedades y causar situaciones de pánico.

Las armas fuerzan a los pueblos a vivir en un ambiente de creciente inseguridad, en el que las diferencias se hacen más polarizadas y en el que la paz es en el mejor de los casos frágil, y en el peor ilusoria. Esta alarmante situación se debe en gran medida a la impunidad con que los fabricantes y exportadores de armas transfieren armas pequeñas y armas ligeras a regímenes corruptos, inescrupulosos y antidemocráticos que poseen todo un historial en materia de violaciones de los derechos humanos, así como a grupos rebeldes y elementos contrarios al interés nacional que utilizan estas armas para someter a las poblaciones a un salvajismo brutal en prosecución de sus propios fines egoístas.

Por otro lado, los mercaderes de la guerra, motivados por las fortunas que obtienen de las ventas de armas, no tienen urgencia en limitar las transferencias de armas ni tampoco se preocupan por las consecuencias devastadoras que las armas tienen para los países en desarrollo, especialmente en el África subsahariana. Las transferencias y el tráfico de armas, así como los conflictos armados resultantes que con ellas se alimentan, tienen repercusiones devastadoras para la vida social, política y económica del África subsahariana, una región dotada de recursos naturales pero que sigue albergando todavía bolsones en los que viven actualmente las personas más pobres del mundo.

Por lo tanto, resulta imperativo que la comunidad internacional intente hacer frente con eficacia a esta cultura de impunidad en lo que atañe al tráfico ilícito de armas. Muchos tienden a creer que la tarea de limitar la disponibilidad y el flujo de armas hacia la región y dentro de ella constituye solamente una obligación de los dirigentes africanos. En estas circunstancias, creemos que los esfuerzos para liberar al África de las cantidades excesivas de armas pequeñas importa una responsabilidad compartida de los dirigentes de la región y de la comunidad internacional en su conjunto.

Las transferencias incontroladas de armas pequeñas, especialmente para las fuerzas irregulares, a cambio de dinero, diamantes u otros productos básicos debilitan a los Estados o facilitan su colapso, y traen como resultado la anarquía. Naturalmente, las partes no estatales en los conflictos tienen una capacidad inusual para la crueldad, así como para la comisión de graves violaciones de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional. Tales violaciones están siempre a la orden del día en áreas en las que florece el suministro ilícito de armas pequeñas y de armas ligeras.

La adquisición de armas siempre va acompañada por la desviación de los escasos recursos destinados a servicios sociales. Desalienta las inversiones extranjeras y el turismo. Contribuye al desempleo y a los problemas concomitantes: la delincuencia organizada, la pobreza, la ignorancia y la anarquía.

No estaríamos cumpliendo verdaderamente con nuestro deber de conciencia si nos ocupáramos solamente de limitar el tráfico ilícito de armas pequeñas: necesitamos incluir también las armas que transfieren lícitamente a regímenes irresponsables aquellos que saben muy bien que las armas van a ser distribuidas entre grupos étnicos decididos a cometer actividades inhumanas tales como la depuración étnica. Mi delegación desea alentar a los gobiernos de los países exportadores de armas, así como a los países receptores, a que ejerzan un grado importante de responsabilidad en tales transacciones."

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