Brasil
Sr. Lampreia, Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil
[Original: inglés]
[24 de septiembre de 1999]
Extraído de S/PV.4048
" Deseo agradecerle, Sr. Presidente, por haber tomado la iniciativa de convocar a este debate abierto sobre armas pequeñas. Como señaló el Secretario General en el párrafo 44 de su Memoria sobre la labor de la Organización (A/54/1),
"Aunque esas armas no causan la guerra, pueden aumentar drásticamente el número de víctimas y la duración de los conflictos."
Además, como declaré ante la Asamblea General, el "almacenamiento y el comercio crecientes de armas pequeñas guardan estrecha relación con la delincuencia organizada y con el tráfico de estupefacientes." (A/54/PV.4).
Al proponer medidas para encarar esta cuestión sumamente compleja debemos tener en cuenta las necesidades legítimas de defensa y seguridad de los Estados, como se contempla en el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Debido a sus múltiples dimensiones - humanitarias, delictivas, de desarme y de seguridad -, esta cuestión requiere un enfoque integrado y amplio. Su complejidad, empero, no debe disuadirnos. El Brasil ha tomado parte activa en las deliberaciones realizadas en foros regionales y mundiales con respecto a las armas pequeñas. Esperamos que este debate abierto ayude a enriquecer las deliberaciones de la Asamblea General sobre la cuestión. El Brasil también ha tomado todas las medidas necesarias para asegurar el pleno cumplimiento con todos los embargos de armas impuestos por resoluciones de este Consejo.
¿Cómo podemos avanzar con respecto a esta cuestión a nivel internacional? El Brasil está convencido de que las Naciones Unidas desempeñan una función de conducción en este proceso. Participamos activamente en el Grupo de Expertos Gubernamentales sobre armas pequeñas creado por el Secretario General. Consideramos a este Grupo como un centro de distribución de información modelo para la diversidad de ideas sobre esta compleja cuestión. El Grupo tomó nota, por ejemplo, de que no existe una definición internacionalmente aceptada de lo que es un enfoque proporcional e integrado con respecto a la seguridad y el desarrollo.
Reafirmo el interés del Brasil en lograr que la Asamblea General llegue a un acuerdo a fin de convocar en 2001 una conferencia internacional sobre el comercio ilícito de armas en todos sus aspectos. Esa conferencia debe brindar, según creemos, el ámbito ideal para la consideración de medidas orientadas hacia la aplicación eficaz, generalmente aceptada y progresiva de las recomendaciones del Grupo de Expertos Gubernamentales de las Naciones Unidas.
En la Comisión de Prevención del Delito y Justicia Penal de las Naciones Unidas, el Brasil y el Canadá propusieron la negociación de un protocolo sobre la producción y el tráfico ilícitos de armas de fuego, municiones y otros materiales relacionados a la futura convención contra la delincuencia transnacional organizada. Estas negociaciones están bien avanzadas.
Junto con Noruega, el Brasil ha estimulado el debate sobre la cuestión de la identificación de las armas ligeras, que es de importancia vital para conocer su origen. Además, es fundamental que las iniciativas mundiales sean acompañadas por iniciativas regionales. La Convención Interamericana contra la Producción y el Tráfico Ilícitos de Armas de fuego, Municiones, Explosivos y otros Materiales Relacionados, que fue pionera y a la cual el Brasil patrocinó, puede ser una experiencia útil para ser considerada por otras regiones.
Por ser una región libre de conflictos internacionales, América del Sur se enorgullece tradicionalmente de los bajos niveles de gastos militares. Para nosotros, la cuestión de las armas pequeñas es motivo de preocupación princi-palmente en relación con actividades delictivas. En otras regiones, en contraste, la cuestión del control de la proli-feración de armas pequeñas es motivo de preocupación directa para la consolidación de la paz luego de los conflictos, como se reconoció en las directrices recientemente aprobadas por la Comisión de Desarme de las Naciones Unidas. Resulta claro que el énfasis varía según la región y que estas diferentes preocupaciones deben ser atendidas. Por lo tanto, sólo mediante una hábil amalgama de las diferentes, pero complementarias, perspectivas regionales se forjará una visión amplia y comúnmente aceptable en la conferencia de 2001.
Es digno de elogio que la sociedad civil y la opinión pública a nivel internacional hayan acompañado los logros de los gobiernos en esta materia. Las organizaciones no gubernamentales han desempeñado un papel fundamental al alertarnos sobre el hecho de que la diseminación de las armas pequeñas no está regida exclusivamente por la demanda sino que es igualmente alimentada, de manera perversa, por los proveedores. Compartimos este análisis.
Creemos que cuando su tarea se combina con los progresos alcanzados en otros foros el Consejo de Seguridad puede desempeñar una función importante en esta cuestión, en primer lugar porque, a diferencia de los otros órganos del sistema de las Naciones Unidas, en nuestro tratamiento cotidiano de situaciones de conflicto estamos en contacto constante con las trágicas consecuencias de la diseminación desenfrenada de armas pequeñas y, en segundo término, porque el fortalecimiento de los embargos sobre el comercio de armamentos, tal como fuera recomendado por el Grupo de Expertos Gubernamentales, podría tener un efecto tangible para reducir al mínimo las consecuencias de las corrientes de armas.
La declaración presidencial que vamos a emitir es un reflejo objetivo y claro de nuestra responsabilidad de respaldar con el peso político del Consejo estas loables aspiraciones de la opinión pública mundial. Se trata de un elemento adicional en los empeños de la comunidad internacional por eliminar la proliferación desestabilizadora de armas pequeñas. La declaración presidencial, por lo tanto, debe verse como una muestra de la voluntad del Consejo de Seguridad de unirse a otros foros multilaterales en el tratamiento de esta cuestión apremiante."