Canadá
[Original: inglés]
[18 de febrero del 2000]
Extraído de A/54/260/Add.1El Canadá considera que la decisión de convocar la conferencia, adoptada por la Asamblea General en el párrafo 1 de su resolución 54/54 V, es importante para promover y fomentar las actividades internacionales encaminadas a hacer frente con eficacia a los problemas creados por la acumulación excesiva de armas pequeñas y armas ligeras, que es un factor de inestabilidad, y la difusión sin control de esas armas. En opinión del Canadá, un resultado positivo de la conferencia sería la aceptación de un plan de acción bien fundado, con un calendario para su aplicación, que efectivamente permitiera reducir el número de armas pequeñas y armas ligeras en circulación en todo el mundo, impedir las transferencias problemáticas, promover la transparencia e impedir también que esas armas continuaran amenazando la seguridad humana, por cuanto contribuyen a la intensificación de los conflictos armados, la perpetración de violaciones flagrantes de los derechos humanos y la desestabilización de las sociedades.
El plan de acción que se acordara en la conferencia debería: a) incluir medidas relativas a la oferta, principalmente normas convenidas para reglamentar la conducta de los Estados, y la prestación de asistencia para aplicarlas a nivel mundial, regional y nacional; b) incluir medidas relativas a la demanda, es decir, iniciativas destinadas a ayudar a los Estados y las regiones afectadas a recolectar y destruir, en sus territorios y comunidades, las armas pequeñas y las armas ligeras que allí hubiera y que fueran prescindibles; c) promover la responsabilidad y la moderación, por parte de los Estados, con respecto a la exportación, importación, transferencia y fabricación de armas pequeñas y armas ligeras; d) acordar normas para garantizar la seguridad y la buena gestión de las existencias de armas pequeñas y armas ligeras en poder de las autoridades estatales o sancionadas por el Estado; y e) elaborar una norma universal en la que se exhortara a la destrucción de todas las armas pequeñas que los Estados o las entidades autorizadas por ellos hubieran confiscado como resultado de la prohibición del tráfico ilícito o hubieran recogido como resultado de actividades de desarme y desmovilización, o que hubieran acumulado en cantidades superiores a las necesarias para su legítima defensa, o ambas cosas.
El Canadá considera que en la conferencia se deberían tratar todos los aspectos de los problemas relacionados con la acumulación excesiva de armas pequeñas y armas ligeras y su difusión sin control. En particular, el Comité Preparatorio de la conferencia no debería limitarse a la cuestión de las transferencias ilícitas de armas pequeñas y armas ligeras, sino que también debería reconocer en su labor la relación existente entre el tráfico ilícito y el comercio lícito de esas armas. A este respecto, ni el Comité Preparatorio y ni la conferencia deberían duplicar la labor del Consejo Económico y Social encaminada a elaborar un protocolo para combatir la fabricación y el tráfico ilícitos de armas de fuego, sus partes, componentes y municiones con miras a complementar la convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional. Es más, el Canadá considera que la labor del Comité Preparatorio y del Comité Especial encargado de elaborar una convención contra la delincuencia organizada transnacional se complementan y refuerzan mutuamente.
El Canadá toma nota de que la tarea de elaborar el programa y determinar el calendario de la conferencia corresponderá al Comité Preparatorio. En su opinión, corresponde al Comité decidir que el tema principal del programa de la Conferencia sea la aceptación del plan de acción mencionado más arriba y del calendario para su aplicación. Esto significa que la tarea principal del Comité será formular el plan de acción a tiempo para que se apruebe en la conferencia. El Canadá está resuelto a contribuir y a participar en la labor del Comité Preparatorio para que éste pueda alcanzar este importante objetivo.
El Canadá alienta a las organizaciones no gubernamentales y a los representantes de la sociedad civil a que se interesen y participen en el proceso preparatorio. A este respecto, apoya la participación activa de las instituciones civiles y estima que sus representantes deberían tener oportunidades apropiadas para comunicar sus opiniones y puntos de vista al Comité Preparatorio y, en última instancia, a la conferencia propiamente dicha.