Estados Unidos de América
[Original: inglés]
[25 de mayo de 1999]
Extraído de A/54/260El enfoque de los Estados Unidos de América en lo que respecta a la aplicación de las 24 recomendaciones contenidas en el informe del Grupo de Expertos Gubernamentales de las Naciones Unidas de 1997 se centra en cuatro conjuntos de actividades: a) la proliferación y acumulaciones excesivas de armas pequeñas; b) la actividad delictiva internacional y el tráfico ilícito; c) el mantenimiento de la paz y las actividades posteriores a los conflictos; y d) aspectos humanitarios y del desarrollo.
Los problemas de que tratan esas recomendaciones poseen dimensiones que tienen que ver con aspectos de la seguridad, la política, cuestiones humanitarias, la cultura, la aplicación de la ley, la inteligencia, el desarrollo y el control de armamentos. En consecuencia, la respuesta internacional deberá ser multidimensional y formularse coherentemente en todos los niveles, y en todos los foros apropiados, evitándose a la vez la duplicación. Es poco probable que una sola campaña de arriba abajo pueda contribuir eficazmente a resolver esos problemas.
Si bien la proliferación de armas pequeñas y armas ligeras desempeña una función considerable en la agudización de los conflictos y el subdesarrollo, el comercio internacional de armas legítimo, o la venta de armas a ciudadanos que respetan la ley en sociedades estables, no contribuye de manera notable a esos problemas. La demanda de armas pequeñas y armas ligeras dimana en lo fundamental del conflicto étnico y religioso, la exclusión económica y social, la mala gestión de los asuntos públicos, la inobservancia del imperio de la ley, la ausencia de instituciones democráticas y el menoscabo de los derechos humanos.
Esas causas fundamentales promueven la venta no reglamentada e ilegítima de grandes cantidades de armas a usuarios desconocidos. Esas ventas las realizan por lo general especuladores con la complicidad corrupta de milicias que operan al margen de la ley, de funcionarios inescrupulosos y de delincuentes. Además de abordar los medios de suministro, será preciso que se traten asimismo las causas fundamentales del conflicto. La comunidad internacional deberá promover instituciones democráticas y deberá seguir poniendo coto a la propagación de armas pequeñas y armas ligeras a zonas donde suelen ocurrir conflictos.
En lo que respecta al desarrollo, los Estados Unidos de América se adhieren a las directrices de 1998 sobre cooperación para el desarrollo del Comité de Asistencia para el Desarrollo que tienen por objeto fortalecer la capacidad de las sociedades asoladas por la guerra de resolver los conflictos sin recurrir a la violencia. Los Estados Unidos de América promueven el desarrollo sostenible mediante la prestación de socorro humanitario, la asistencia posterior a los conflictos y la prevención de conflictos. No obstante, los países en desarrollo son en definitiva los responsables en última instancia de su propio destino.
Los Estados Unidos apoyan la desmovilización y reintegración posteriores a los conflictos, siguen de cerca los problemas relativos a los derechos humanos y alientan el fomento de los valores y las instituciones democráticos en muchos países.
Con el fin de responder a las crisis humanitarias y las que se producen con posterioridad a los conflictos, los Estados Unidos han adoptado las "operaciones para situaciones de emergencia complejas". Dichas operaciones son actividades de "respuesta rápida", que cuentan por lo general con componentes políticos, diplomáticos, humanitarios, de inteligencia, de desarrollo y de seguridad. Los Estados Unidos han encabezado operaciones de ese tipo en lugares tan diversos como Haití y Somalia. Conscientes de la legitimidad de las transferencias lícitas de armas, los Estados Unidos, en concierto con otras partes interesadas, procuran establecer y mundializar un conjunto de "prácticas óptimas", como la ilegalización de las retransferencias no autorizadas o las ventas ilícitas por corredores independientes que buscan amparo más allá de las fronteras de los Estados Unidos. La piedra angular del enfoque de los Estados Unidos en materia normativa consiste en promover la pronta conclusión del protocolo sobre armas de fuego de la Convención contra la delincuencia organizada transnacional y en promover el apoyo internacional al reglamento modelo de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD).
Examen de la aplicación por los Estados Unidos de las recomendaciones del Grupo de Expertos Gubernamentales de las Naciones Unidas correspondientes a 1997
Entre las diversas iniciativas que llevan a cabo actualmente los Estados Unidos, se cuentan alentar a la comunidad internacional a que se comprometa a declarar plena y oportunamente todos los envíos de armas que se hacen a zonas de conflicto en África; recabar apoyo internacional para la suspensión voluntaria de las ventas de armas que pudieran contribuir a exacerbar conflictos interrelacionados; reunirse con organizaciones internacionales y no gubernamentales para intercambiar información sobre transferencias regionales de armas y estudiar otras medidas; alentar a la comunidad internacional a que preste ayuda al fomento de la capacidad en África con el fin de fortalecer la aplicación de sanciones; alentar el establecimiento de un centro de intercambio de información técnica y de intercambio rápido de datos sobre posibles violaciones de sanciones; alentar la promulgación de legislación nacional encaminada a tipificar como delitos las violaciones de las sanciones, como han hecho los Estados Unidos; negociar una convención por el estilo de la Convención Interamericana contra la Producción y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y otros Materiales Relacionados, que pueda aprobarse en el 2000; y llevar a término las negociaciones sobre un acuerdo para limitar la exportación de sistemas de defensa antiaérea capaces de ser operados por un solo hombre a más tardar para el año 2000.