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Décimo Congreso de las Naciones Unidas
sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente
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La lucha contra la delincuencia
organizada transnacional
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En la nueva era de la mundialización, las fronteras se han
abierto, las barreras comerciales han caído y la información
se transmite rápidamente por todo el mundo al alcance de
una tecla. Los negocios están floreciendo... y también
lo está la delincuencia organizada transnacional .
Se están forjando fortunas como resultado del tráfico
de drogas, la prostitución, las armas de fuego ilícitas
y todo un conjunto de delitos transfronterizos. Todos los años,
los delincuentes organizados blanquean enormes sumas de dinero de
procedencia ilícita.
“Nunca antes ha habido tantas oportunidades
económicas para tanta gente. Y nunca antes ha habido tantas
posibilidades de que las organizaciones delictivas exploten el sistema”,
dijo el Sr. Pino Arlacchi, Director Ejecutivo de la Oficina de las
Naciones Unidas de Fiscalización de Drogas y de Prevención
del Delito (OFDPD).
Si en el pasado se la consideró una amenaza
a escala local o, cuando más, a escala regional, la delincuencia
organizada se ha convertido en una cuestión transnacional
muy compleja. Como se señala en el Informe mundial sobre
la delincuencia y la justicia, desde la perspectiva de la delincuencia
organizada en el decenio de 1990, Al Capone era un matón
con horizontes estrechos, ambiciones limitadas y un feudo meramente
local.
Los países han llegado a reconocer que
la cooperación internacional constituye una necesidad imperiosa
para poner freno a esa amenaza cada vez mayor. El problema relativo
a la delincuencia constituirá un tema central del programa
del Décimo Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención
del Delito y Tratamiento del Delincuente, que se celebrará
en Viena en abril.
Los delegados también examinarán
el progreso alcanzado en el proyecto de convención de las
Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional,
conjuntamente con sus tres protocolos orientados a combatir el tráfico
ilícito de armas de fuego y de personas, especialmente mujeres
y niños, así como el contrabando de migrantes (véase
la Hoja informativa No.1).
Con la apariencia de un negocio “lícito”
Los grandes grupos delictivos pueden imitar
los negocios legítimos forjando alianzas multinacionales
para ampliar su alcance y aumentar las utilidades. Las tríadas
con base en Hong Kong y el grupo japonés Yakuza comercializan
drogas sintéticas y trafican con mujeres y niños con
fines de esclavitud sexual a escala mundial. Según la Policía
Nacional de Colombia, los poderosos carteles de la droga del país
están haciendo negocios con la mafia rusa y grupos delictivos
de Europa oriental.
Como las empresas legítimas, los grupos
delictivos más grandes pueden también diversificar
sus actividades hacia una amplia gama de “productos”, utilizando
las mismas rutas, redes e incluso a los mismos funcionarios corruptos
para el traslado de mercancías y personas. Una de las organizaciones
delictivas más poderosas del mundo —la Yakuza japonesa— trafica
drogas, dirige redes de prostitución, participa en el contrabando
de armas y se especializa en la corrupción, según
fuentes de las Naciones Unidas.
Y así como las sociedades legítimas
se movilizan para llenar los vacíos en el mercado de productos,
los nuevos grupos delictivos organizados surgen de repente en los
lugares donde se puedan obtener utilidades.
En México han aparecido delincuentes
organizados que dirigen redes de tráfico de drogas en gran
escala, una esfera delictiva que en el pasado era el monopolio de
carteles colombianos. Según un estudio dado a conocer por
la Dirección de Lucha contra la Droga de los Estados Unidos
en 1999, alrededor del 29% de la heroína consumida en los
Estados Unidos ingresa al país de la mano de delincuentes
organizados mexicanos.
Han surgido nuevos grupos en Europa oriental
y los países de la ex Unión Soviética, donde
el fin de la guerra fría y el desmoronamiento del control
del Estado han constituido una invitación abierta a la delincuencia
organizada. Los grupos delictivos han actuado con celeridad para
obtener beneficios de las democracias en apuros, de las leyes poco
firmes o inexistentes, las fuerzas de policía mal equipadas
y las fuerzas vacilantes del mercado.
La delincuencia en la época posterior a la guerra fría
El número de grupos delictivos conocidos en Rusia aumentó
entre 1990 y 1997 de 785 a la astronómica cifra de 9000,
con un total de miembros que excede de 100.000, según las
cifras que maneja el Ministerio del Interior. En Moscú había
unas 189 organizaciones delictivas en actividad en 1996, y 23 de
ellas tenían ramas en el extranjero.
El Ministerio estima que cerca de 40.000 negocios
rusos están controlados por la delincuencia organizada. Entre
ellos hay firmas de abogados, bancos y otras empresas que pueden
blanquear dinero, muchas de ellas con vínculos a escala mundial.
Los grupos delictivos organizados también
se han establecido en varios países de Europa central, donde
se generan enormes sumas de dinero en armas, prostitución,
extorsión, robo de autos, petróleo del mercado negro
y cigarrillos. La región también es un importante
punto de entrada de la heroína en Europa occidental. Y juntamente
con los países de la ex Unión Soviética, es
una región en que se incrementa con más rapidez la
trata de personas.
Como resultado del tráfico, cerca de
175.000 personas, muchas de ellas mujeres y niños, abandonan
todos los años esos países para dirigirse a Europa
occidental y los Estados Unidos, según la Organización
Internacional para las Migraciones (véase Nuevo tratado mundial
para combatir la “esclavitud sexual” de mujeres y niñas,
DPI/2098).
Ofensiva a escala local
Aunque la delincuencia transnacional organizada se ha desarrollado
cada vez más, las autoridades en todo el mundo han alcanzado
progresos en la captura de cabecillas y en el cierre de algunas
redes delictivas:
l Colombia ha desarticulado dos carteles de cocaína enormemente
poderosos en las ciudades de Cali y Medellín y ha encarcelado
a sus principales jefes. Las ganancias por concepto de exportación
de drogas ilícitas en Colombia se han reducido en un 50%,
al caer de una cifra sin precedentes de 4.000 millones de dólares
en 1984 a 2.000 millones de dólares en 1996, según
un estudio reciente;
l La policía ha desmantelado carteles de la droga en Bolivia,
provocando que la economía de la coca se redujera del 9,2%
del producto nacional bruto (PNB) hace un decenio al 3% actual,
a lo que también ha contribuido un ambicioso programa de
desarrollo alternativo;
l En Asia sudoriental, algunos de los más famosos señores
de la droga del antiguo Triángulo Dorado han negociado con
los gobiernos su retirada del comercio de la droga;
l En Italia, las fuerzas del orden y el público han unido
sus fuerzas para aplastar a la Mafia. En Palermo (Sicilia), bastión
de la Mafia, se informó únicamente de siete homicidios
y ningún asesinato relacionado con la Mafia en 1998, en contraste
con los 200 que se produjeron en 1992.
Pese a los logros alcanzados a escala local,
los delincuentes transnacionales siguen extendiendo sus tentáculos
por todo el mundo, frustando la acción de la policía
al ocultarse en países “seguros” o cambiando las rutas del
tráfico de una nación a otra cuando hay posibilidades
de que se les pueda seguir la pista. Las naciones han llegado a
la conclusión de que hay que adoptar medidas a escala internacional
si verdaderamente se desea eliminar esta amenaza.
“Ningún país puede hacer frente
por sí solo al crecimiento de la delincuencia organizada.
Sabemos que la combinación de corrupción, delincuencia
organizada y blanqueo de dinero —lo que se ha dado en llamar el
‘capitalismo de compadreo’— puede subvertir los sistemas políticos,
económicos y sociales”, dijo el Sr. Arlacchi.
Aunar las fuerzas a escala internacional
La comunidad internacional ya ha puesto en vigor tratados importantes
contra el tráfico de drogas y el blanqueo de dinero, entre
ellos la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico
Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas
de 1988. Y en 1998, la Asamblea General de las Naciones Unidas celebró
un período extraordinario de sesiones sobre las drogas, en
que aprobó nuevas estrategias para erradicar tanto el suministro
como la demanda de drogas ilícitas.
En el último año, la OFDPD ha
emprendido tres programas a escala mundial, encaminados a ayudar
a los países a evaluar y combatir la corrupción y
la trata de seres humanos, así como a reunir datos acerca
de la delincuencia organizada en todo el mundo.
Pero hasta ahora se ha carecido de un instrumento
internacional potente para luchar contra todas las formas de la
delincuencia organizada transnacional. Este vacío se llenará
próximamente con la propuesta convención contra la
delincuencia organizada transnacional y sus tres protocolos para
combatir el tráfico ilícito de armas de fuego y la
trata de personas, así como el contrabando de migrantes.
El tratado tiene dos objetivos principales.
Uno es eliminar diferencias entre los sistemas jurídicos
nacionales, que en el pasado han bloqueado la asistencia mutua.
El segundo es establecer normas para las leyes internas de manera
que puedan combatir con eficacia la delincuencia organizada. (véase
la Hoja informativa No.1)
La nueva convención también está
orientada a atacar la causa fundamental de la delincuencia organizada:
las utilidades. En ella se incluirán medidas enérgicas
que permitirán que los encargados de hacer cumplir las leyes
confisquen los bienes derivados del delito y repriman el blanqueo
de dinero. Y se exigirá la protección de los testigos.
“Para combatir la delincuencia organizada transnacional,
hay que crear un nuevo tipo de mentalidad, que comprenda y sea capaz
de oponer una resistencia organizada”, dijo el Sr. Arlacchi. “Ante
todo, es necesario que la comunidad internacional actúe de
manera más eficaz que las organizaciones delictivas que nos
amenazan.”
Publicado por el Departamento de Información
Pública de las Naciones Unidas
DPI/2088/F
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