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Décimo Congreso de las Naciones Unidas
sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente
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Prevención del delito
... y reducción de su costo
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En los últimos decenios los delitos han aumentado considerablemente,
y también sus costos. Las naciones están dedicando
cuantiosas sumas a la protección de la salud y los bienes,
así como a la policía, el enjuiciamiento, las cortes
y las prisiones. La lucha contra el delito consume cerca del 5%
del producto nacional bruto (PNB) en los países desarrollados
y hasta el 14% en los países en desarrollo, según
revela un estudio realizado recientemente.
Pero las sumas gastadas han tenido pocos efectos
en cuanto a imprimir un cambio de sentido a la tendencia de las
tasas de delincuencia o a reformar a los delincuentes. El número
de reincidentes entre los ex reclusos —que excede del 50% en muchos
países— sigue siendo desalentadoramente elevado.
Como la delincuencia opone una tenaz resistencia
a los denominados esfuerzos “punitivos” que se realizan para combatirla,
el interés de los expertos jurídicos se ha ido desplazando
gradualmente hacia métodos innovadores de prevención
de la criminalidad, en lugar de centrarse en el castigo. Varios
estudios han arrojado que la prevención del delito puede
reducir considerablemente los delitos y los costos.
Por ejemplo, la delincuencia en los lugares
públicos puede reducirse mediante la utilización de
guardias de seguridad civiles —contratados entre los desempleados—
y de televisión en circuito cerrado. Y es menos probable
que los jóvenes desfavorecidos sean detenidos si se les capacita
en la adquisición de aptitudes o se les ofrecen incentivos
para que terminen sus estudios en la escuela.
“Hay un número creciente de estudios
que muestran que la prevención del delito está dando
buenos resultados y que puede ser más rentable que los enfoques
punitivos tradicionales”, dice el Sr. Pino Arlacchi, Director Ejecutivo
de la Oficina de las Naciones Unidas de Fiscalización de
Drogas y de Prevención del Delito. “Estas estrategias no
sólo son importantes para reducir los delitos convencionales,
sino que pueden proteger a los jóvenes de los reclutadores
de la delincuencia organizada”, señaló.
Las estrategias de prevención del delito
ocuparán un lugar importante en el programa del Décimo
Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito
y Tratamiento del Delincuente, que se celebrará en Viena
en abril de 2000. Se prestará atención especial a
la situación actual en materia de prevención del delito,
a los nuevos desafíos que se plantean en esa esfera y, en
particular, a la prevención de la delincuencia organizada.
En ese tema se centrará un seminario
organizado conjuntamente por el Centro de las Naciones Unidas de
Prevención Internacional del Delito y el Centro Internacional
de Prevención del Delito, organización no gubernamental
afiliada a las Naciones Unidas que tiene su sede en Montreal (Canadá).
El Centro Internacional de Prevención del Delito fue establecido
por varias naciones para reunir información y conocer las
mejores prácticas sobre prevención del delito en todo
el mundo.
Los delegados al Congreso centrarán su
atención en dos direcciones importantes en materia de prevención
del delito que han sido estudiadas en los dos últimos decenios:
la prevención social y la prevención situacional.
Contener el impulso criminal
La función de la prevención social consiste en eliminar
los problemas que puedan llevar a un joven a delinquir, talescomo
el carácter inadecuado de los progenitores, bajo nivel de
educación o un deficiente estado de salud física o
mental. La comunidad presta su apoyo instruyendo a los jóvenes
sobre el imperio de la ley, fortaleciendo las relaciones entre la
policía local y la comunidad y estableciendo centros de recepción
para los jóvenes desempleados o programas de tratamiento,
de carácter voluntario, de adición a las drogas.
La estrategia ha producido resultados impresionantes.
En el marco de un programa de cuatro años ejecutado entre
1989 y 1993 en cinco ciudades estadounidenses—el Quantum Opportunities
Programme— se pagó a jóvenes desfavorecidos por las
actividades que realizaron después de la escuela, entre ellas
la instrucción de compañeros, la asistencia en tareas
del hogar y la prestación de servicios comunitarios. Como
resultado de ello las detenciones se redujeron en un 71%, según
el Centro Internacional de Prevención del Delito. Por cada
dólar invertido en el programa se recuperaron 3,68 dólares
en economías por concepto de asistencia social y otros programas
financiados por el gobierno, como los servicios de orientación
de jóvenes y seguros de desempleo.
Un programa de dos años ejecutado entre
1980 y 1982 en Ottawa (Canadá) ofrecíó a niños
desfavorecidos de 5 a 15 años de edad, de un complejo de
viviendas para personas de bajos ingresos una serie de actividades
gratuitas que incluían natación, judo, ballet, gimnasia
y juegos de competición. El proyecto redujo la delincuencia
en un 56% y produjo beneficios económicos de cerca de 2,14
dólares por cada 0,17 dólares invertidos en el programa.
La “asociación” con las autoridades,
la policía o los círculos empresariales a escala local
ha producido también resultados satisfactorios en la reducción
de la delincuencia. En Sidney (Australia), la policía unió
sus esfuerzos a los de los principales interesados en materia de
robo de autos, entre ellos, automovilistas, fabricantes de autos,
compañías de seguro, talleres de reparación
y el gobierno local, para llevar a cabo una amplia gama de actividades
de educación pública y adoptó medidas preventivas
y disuasorias, como el establecimiento de estacionamientos más
seguros. El plan redujo el robo de autos en un 25% en un año.
Reducir la tentación
La prevención del delito situacional utiliza la tecnología
avanzada, la vigilancia y el diseño de edificios para protegerse
de los posibles delincuentes. El resultado ha sido un aumento pronunciado
en la esfera de la vigilancia privada y la seguridad, un aumento
de la vigilancia por los residentes locales y por profesionales
que no pertenecen a la policía y el empleo generalizado de
recursos técnicos auxiliares, como la televisión en
circuito cerrado y las cámaras de velocidad.
Algunos control de proyectos de prevención
situacional patrocinados por los gobiernos han procurado influir
en la planificación urbana y en el diseño arquitectónico,
en un intento de frustrar los robos mediante fractura o con allanamiento,
incluidos los robos de bancos. Otros se han centrado en la identificación
de “puntos conflictivos” en materia de delito en zonas urbanas o
en la prestación de ayuda a las víctimas —especialmente
de la violencia en el hogar o de robos en el hogar— para evitar
que se repitan los intentos.
La estrategia ha permitido que se obtengan resultados
muy satisfactorios en la prevención de una amplia variedad
de delitos, y actualmente forma parte de la política oficial
de lucha contra la delincuencia en varios países europeos,
entre ellos el Reino Unido, los Países Bajos y Francia.
En el marco de un proyecto que comenzó
a ejecutarse en el Reino Unido en 1986, los funcionarios, la policía,
los trabajadores sociales municipales y la universidad trabajaron
conjuntamente para evitar siguieran cometiéndose delitos
en la urbanización Kirkholt de viviendas subvencionadas por
el ayuntamiento, en Rochdale. Los trabajadores del proyecto organizaron
un programa de vigilancia del vecindario para proteger las casas
que habían sido robadas y alentaron a los residentes a mejorar
las cerraduras y los pestillos, así como a retirar los medidores
eléctricos y de gas que funcionaban con monedas (para reducir
la disponibilidad inmediata de dinero en efectivo).
A fines del tercer año de la aplicación
del programa de Kirkholt se habían reducido los robos un
75%. La reducción de pérdidas por robo en los medidores
de gas y electricidad y de bienes y de bienes y de efectivo
cubrió los gastos del programa, y por cada dólar invertido
se economizaron 3,84 dólares por concepto de tiempo dedicado
por la policía a las pesquisas, enjuiciamiento, vigilancia
de las personas en libertad condicional y la detención.
El programa aplicado en Kirkholt y otros programas
de prevención del delito que tuvieron resultados satisfactorios
persuadieron al Gobierno británico en 1998 de la necesidad
de aprobar la Ley sobre el delito y el desorden, que asoció
a las autoridades y a la policía local, junto con otros organismos,
incluidos los servicios sociales, la educación, los servicios
de vigilancia de las personas en libertad condicional, la protección
de menores y las cortes, en el establecimiento de estrategias encaminadas
a fortalecer la seguridad en las comunidades. El Gobierno asignó
cerca de 450 millones de dólares para un programa de tres
años orientado a la lucha contra el robo y la violencia en
los hogares, a cuestiones relacionadas con los jóvenes y
las familias y a los servicios de la policía, entre otras.
“Los países desarrollados están
invirtiendo —lentamente— en lo que resulta eficaz”, dijo el Sr.
Irwin Waller, Director del Centro Internacional de Prevención
del Delito. Pero señaló que las limitaciones presupuestarias
habían impedido que se realizaran gastos similares en los
países en desarrollo, donde la prevención del delito
constituía “una necesidad apremiante”. “Si el Reino Unido
está invirtiendo 450 millones de dólares, considérese
cuán importante resulta para la comunidad internacional invertir
en la prevención del delito en las ciudades de África
o América Latina asoladas por la violencia”, dijo.
Frustrar la delincuencia organizada
La prevención del delito gana cada vez más popularidad
en la lucha contra la delincuencia organizada. Las estrategias fundamentales
comprenden contrarrestar la atracción que ejercen los grupos
delictivos mediante programas sociales y culturales en las escuelas
o los medios de difusión, intensificando los esfuerzos para
desalentar la delincuencia juvenil y reduciendo las posibilidades
de la delincuencia organizada mediante la limitación de los
mercados ilícitos. Por ejemplo, los proyectos de atención
de la salud o las campañas de información pueden asfixiar
los mercados delictivos mediante la reducción de la demanda
de drogas ilícitas o servicios sexuales.
El Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas
para la Mujer (UNIFEM) ha iniciado varios proyectos orientados a
aumentar la sensibilización de los gobiernos y el público
respecto de los peligros de la trata de mujeres y niñas con
fines sexuales. “Es necesario que rompamos el silencio y el tabú
que rodean esta cuestión, de manera que se pueda tomar conciencia
del problema y se pueda prevenir la trata de mujeres y niñas”,
dijo la Directora Ejecutiva del UNIFEM, Sra. Noleen Heyzer.
Un proyecto ha estado encaminado a educar a
las niñas y al personal de orfanatos rusos de regiones remotas
en relación con los peligros de la trata de mujeres. Los
orfanatos alientan a los empleadores a dar empleo a las niñas,
cuando abandonan la institución a los 17 años.
Pero muchos de esos “empleadores” están vinculados a traficantes
internacionales, según la Sra. Heyzer.
El proyecto ya ha producido resultados positivos.
“Los orfanatos están sometiendo a los contratadores a investigación,
y las propias niñas están alertadas respecto de las
posibilidades de que se las quiera utilizar para los fines de la
trata”, dijo.
Otro proyecto del UNIFEM, que utilizó
casos de mujeres y niñas nepalesas que habían
sido engañadas para atraerlas a la prostitución, produjo
una película de ficción en que se sigue el rastro
a una red de traficantes desde Nepal hasta los burdeles de la India.
La película, que se estrenó recientemente en Nueva
Delhi (India), se exhibirá en aldeas de Nepal y en importantes
salas de proyección de todo el Asia meridional.
Otras estrategias podrían impedir que
la delincuencia organizada penetrara en la economía legítima.
El contrabando, por ejemplo, podría combatirse mediante sistemas
internacionales de calificación, y las utilidades de la delincuencia
podrían reducirse con leyes más estrictas en materia
de blanqueo de dinero. El aumento de la transparencia las administraciones
públicas contribuiría a frustrar la corrupción.
El proyecto de convenio para la supresión
de la delincuencia transnacional organizada (véase la Hoja
Informativa No.1) y sus tres protocolos relativos a la trata de
mujeres y niños, los migrantes y las armas de fuego ilícitas
alientan a los gobiernos a emplear esas estrategias de prevención.
El nuevo tratado, que proporcionará apoyo jurídico
a la prevención del delito, también se examinará
en el Décimo Congreso sobre Prevención del Delito
y Tratamiento del Delincuente. El convenio deberá estar listo
para su aprobación en la Asamblea General del Milenio, en
el año en curso.
La prevención del delito en el futuro
Aunque numerosos proyectos han demostrado que la prevención
del delito produce resultados satisfactorios, aún quedan
obstáculos por superar. Han surgido debates de carácter
ético. Algunos críticos sugieren, por ejemplo, que
la prevención situacional podría ser perjudicial pues
conduce a una “sociedad fortaleza” de personas desconfiadas que
se atrincheran en sus hogares.
Los círculos empresariales han objetado
el costo de algunas medidas. Los establecimientos de venta al detalle
a menudo oponen resistencia cuando se les asesora sobre las formas
de reducir el hurto porque también pueden desalentar la compra
por impulsión. Las compañías de seguros pueden
mostrarse remisas a investigar reclamaciones de dudosa legitimidad,
porque les cuesta menos pagar todas las reclamaciones con un mínimo
de fiscalización.
Otro obstáculo fundamental es la falta
de financiación de los gobiernos, que tradicionalmente se
ha dirigido a fortalecer los sistemas de justicia penal y no a la
prevención del delito. Aunque los gastos relacionados con
la prevención del delito situacional y en las comunidades
han aumentado en los últimos dos decenios y cuestiones tales
como el desarrollo del niño han comenzado a despertar más
interés, la necesidad de dinero para financiar investigaciones
en el futuro es aún muy apremiante.
Se necesitarán fondos para aplicar las
técnicas de prevención del delito a delitos más
contemporáneos, como la delincuencia organizada y transnacional,
los delitos contra los migrantes y turistas y los delitos en la
esfera de la informática. Los niveles actuales de esos delitos
podrían aumentar considerablemente en la medida en que el
comercio y los intercambios adquieren mayor alcance mundial, los
viajes de negocios y de placer se incrementan y las fronteras tradicionales
se abren.
Publicado por el Departamento de Información
Pública de las Naciones Unidas
DPI/2088/C
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