Nota informativa No. 5

La mujer y los conflictos armados

Se estima que cerca del 90% de las víctimas de guerra en la actualidad son civiles, la mayoría de ellos mujeres y niños, en contraste con lo que sucedía hace un siglo, cuando el 90% de los que perdían sus vidas era personal militar.

Aunque comunidades enteras sufren las consecuencias de los conflictos armados, las mujeres y las niñas se ven particularmente afectadas debido a su condición jurídica y social y su sexo. A menudo las partes en un conflicto violan a las mujeres, y en ocasiones utilizan las violaciones sistemáticas de las mujeres como una táctica de guerra. Otras formas de violencia contra las mujeres cometidas en los conflictos armados comprenden los asesinatos, la esclavitud sexual, el embarazo forzado y la esterilización forzada.

A pesar de esto, las mujeres no deben ser consideradas únicamente víctimas de guerra. Asumen la función fundamental de garantizar la subsistencia de la familia en medio del caos y la destrucción, y participan activamente en el movimiento en favor de la paz a escala comunitaria, fomentando la paz en el seno de sus comunidades. Sin embargo, la ausencia de la mujer de la mesa de negociaciones sobre la paz es innegable.

En la Plataforma de Acción, aprobada por la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, se determinó que los efectos de los conflictos armados sobre la mujer constituían una esfera de especial preocupación que requería la atención de los gobiernos y la comunidad internacional, y se subrayó la necesidad de promover la participación equitativa de la mujer en la solución de los conflictos a los niveles de adopción de decisiones.

En 1998, durante su 42 período de sesiones, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas examinó la cuestión de la mujer y los conflictos armados y propuso que los gobiernos y la comunidad internacional adoptaran nuevas medidas para acelerar la consecución de los objetivos estratégicos de la Plataforma en esta esfera, incluida la incorporación de una perspectiva de género en todas las políticas y los programas pertinentes. Entre las conclusiones convenidas del período de sesiones había medidas orientadas a garantizar una justicia que tuviera en cuenta las cuestiones de género, atender a las necesidades y las preocupaciones concretas de las refugiadas y las desplazadas, y aumentar la participación de la mujer en el mantenimiento y la consolidación de la paz, la adopción de decisiones con anterioridad y posterioridad a los conflictos y la prevención de los conflictos.

Adopción de medidas a escala internacional

Desde la Conferencia de Beijing se han producido acontecimientos importantes a escala internacional en el tratamiento de los crímenes cometidos contra las mujeres en situaciones de conflicto armado.

Desplazadas y refugiadas

El número cada vez mayor de conflictos armados y las violaciones vinculadas con ellos han dado lugar a un aumento en el número de corrientes forzadas de desplazamientos internos y de refugiados. Como regla general, más del 75% de las personas desplazadas son mujeres y niños, y en algunas poblaciones de refugiados esas cifras alcanzan el 90%.

Los abusos de que son víctimas las mujeres y las niñas en los conflictos armados pueden adoptar diversas formas, como la violación, la esclavitud sexual y la prostitución forzada. Las refugiadas siguen siendo vulnerables a la violencia y la explotación cuando huyen, así como en los países de asilo y durante la repatriación.

Entre las respuestas de la comunidad internacional y de los Estados Miembros cabe señalar:

La solución de conflictos, el establecimiento
y la consolidación de la paz

Aunque las mujeres han desempeñado variadas funciones durante la guerra y en el establecimiento de la paz, especialmente como personal médico y administrativo y cada vez más como observadoras de elecciones, han quedado en gran medida al margen de las negociaciones oficiales de paz y de los procesos de adopción de decisiones sobre cuestiones relacionadas con la guerra y la paz.

No obstante, existe una comprensión cada vez mayor de la función de la mujer en la solución de conflictos y de las aptitudes y habilidades concretas que aporta al proceso de adopción de decisiones.

El carácter cambiante
de las fuerzas militares

Tradicionalmente las mujeres no han participado activamente en las fuerzas armadas y en algunos países se les ha negado el derecho a alistarse. Algunos países han adoptado medidas para aumentar el número de mujeres en sus cuerpos armados como reconocimiento del derecho de la mujer a participar en las fuerzas militares de su nación. La función cambiante de las fuerzas armadas en algunos países, y especialmente a escala internacional, se está orientando hacia la prevención de los conflictos, la consolidación de la paz, y la reconstrucción de los países con posterioridad a las guerras y los desastres naturales. Estas nuevas funciones de las fuerzas militares y policiales permiten una mayor participación de la mujer. Entre los ejemplos de medidas adoptadas cabe destacar:

Los interesados en obtener más información pueden ponerse en contacto con:

Sección de Desarrollo y Derechos Humanos

Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas

Tel.: (212) 963-1742, fax: (212) 963-1186

Dirección electrónica: ruzicka-dempsey@un.org

Officina de la Asesora Especial en Cuestiones de Género

y el Adelanto de la Mujer

Naciones Unidas

Tel.: (212) 963-7977, fax: (212) 963-3463

Dirección electrónica: robertsonp@un.org

División para el Adelanto de la Mujer de las Naciones Unidas

Tel.: (212) 963-3137, fax: (212) 963-3463

Dirección electrónica: loregnard-kasmally@un.org

La presente nota informativa se basa en el documento titulado "Examen y evaluación de la aplicación de la Plataforma de Acción de Beijing: informe del Secretario General" (E/CN.6/2000/PC/2).