Nota informativa No. 3

 

La mujer y la salud

Para la mayoría de las mujeres del mundo la buena salud y el bienestar siguen siendo difíciles de alcanzar. A lo largo de todo su ciclo vital, las mujeres de muchos países del mundo no tienen un acceso equitativo a los servicios básicos de salud. Las niñas a menudo reciben menos atención que los niños en la prevención y el tratamiento de las enfermedades infantiles. En la adolescencia y a lo largo de sus años de fecundidad, la mujer carece de asesoramiento adecuado y de acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva. El resultado es un aumento del riesgo de embarazos no deseados y a edad prematura, así como de contraer el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual y de abortar en condiciones peligrosas.

El derecho de la mujer al nivel más elevado de salud física y mental fue reconocido por la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995. En la Plataforma de Acción, aprobada por la Conferencia, se destacó que la necesidad de garantizar a las mujeres y las niñas el acceso universal a la atención y a los servicios de salud apropiados, asequibles y de calidad era una de las 12 esferas de especial preocupación que requerían atención urgente de parte de los gobiernos y la comunidad internacional.

Durante su 43 período de sesiones, celebrado en 1999, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas propuso que se adoptaran nuevas medidas para mejorar la calidad de la salud de la mujer, incluida la incorporación de una perspectiva de género en todos los programas y las políticas del sector de la salud. Entre las conclusiones convenidas del período de sesiones había recomendaciones sobre la mujer y las enfermedades infecciosas, la salud mental, la higiene laboral y ambiental, esferas que habían recibido poca atención en la Conferencia de Beijing.

Exponerse a un peligro de muerte al dar a luz

Cada minuto de cada día muere una mujer debido a complicaciones derivadas del embarazo y el parto. La mayoría de esas muertes se puede evitar. El principal factor que ha contribuido a esa situación es la falta de acceso equitativo a la atención de salud y, concretamente, a la atención obstétrica que puede salvar la vida de esas mujeres. Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de muertes por año a escala mundial asciende a 600.000 y el de casos de discapacidad derivada del embarazo asciende a 8 millones.

Desde la celebración de la Conferencia de Beijing, los Estados y las organizaciones internacionales han informado de un aumento en el número de nacimientos asistidos y en la capacitación ofrecida a los médicos y las parteras.

El VIH/SIDA y las enfermedades de transmisión sexual

El número de infecciones con el VIH entre las mujeres sigue aumentando y está alcanzando y superando rápidamente el número de infecciones entre los hombres. De los 5,6 millones de adultos recién infectados que había en 1999, 2,3 millones eran mujeres.

La gran mayoría de personas infectadas con el VIH --el 95%-- vive en los países en desarrollo donde la situación ha seguido empeorando. Esta verdad se aplica especialmente a África, donde la tasa de infecciones entre las mujeres es superior a la correspondiente a los hombres. Las mujeres menores de 25 años son las que están más expuestas a contraer la infección.

Se ha reconocido que la vulnerabilidad de las mujeres al VIH/SIDA se debe tanto a factores biológicos como factores culturales, como la falta de conocimientos y de acceso a la información, la dependencia económica y, en muchos casos, la falta de control sobre las circunstancias en que se lleva a cabo el acto sexual. El acceso de las mujeres infectadas a la atención de la salud, especialmente en los países en desarrollo, es muy limitado debido a la disminución de los gastos en la esfera de la atención de la salud y a que los recursos disponibles se han gastado desproporcionadamente en los hombres. Muchos países también han reconocido los peligros vinculados a la propagación de las enfermedades de transmisión sexual que presentan un gran peligro para la salud reproductiva, y pueden provocar la infecundidad.

El control de su propia fecundidad

Aunque el número de mujeres que tienen conocimientos de los métodos modernos de contracepción es mayor que nunca antes, la brecha que existe entre la disponibilidad y el uso de esos métodos es muy amplia. Entre los principales obstáculos que se señalan están los tabúes culturales y la falta de conocimientos de la mujer acerca de su cuerpo, así como la falta de autonomía para determinar el tamaño de sus familias, especialmente entre las mujeres de las zonas rurales y las adolescentes.

El aborto sigue siendo aceptado e incluso considerado el método primario de control de la natalidad en muchos países, especialmente en los países con economías en transición. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las muertes derivadas del aborto practicado en condiciones de riesgo representan el 13% de las muertes de madres a escala mundial, lo que equivale a unas 80.000 muertes al año. Esas muertes podrían prevenirse si se asegurara el acceso de la mujer a la información y los servicios de planificación de la familia, así como a la atención de las complicaciones relacionadas con el aborto. Algunos países han adoptado medidas al respecto, entre ellos:

Se ha reconocido la necesidad de aumentar la participación de los hombres en la atención de la salud reproductiva y la planificación de la familia, y de eliminar la concepción errónea de que se trata simplemente de un problema de la mujer. Por ejemplo:

Malnutrición

La malnutrición, causada a veces por la discriminación por motivos de género en la distribución de alimentos, presenta una grave amenaza para la salud de las mujeres y las niñas. La carencia de yodo, que aumenta la susceptibilidad de la mujer a las enfermedadaes, las complicaciones vinculadas al embarazo y las muertes derivadas de la maternidad, así como la anemia, afectan a un número considerable de mujeres. Según las estimaciones de la OMS, el 50% de las mujeres embarazadas en todo el mundo padece de anemia. Entre las medidas adoptadas por los gobiernos, cabe citar:

Con el aumento de la esperanza de vida entre las mujeres y los cambios en los modos de vida, algunas enfermedades no transmisibles como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis y otras enfermedades crónicas y degenerativas, han llegado a ser más comunes entre las mujeres de edad. También se reconoce cada vez más que las mujeres representan una gran proporción de los 400 millones de personas que se estima que padecen trastornos vinculados a la ansiedad y de los 340 millones que padecen trastornos relacionados con los estados de ánimo en todo el mundo. La pobreza, el aislamiento doméstico, el exceso de trabajo y la impotencia derivada de los bajos niveles de educación y la dependencia económica, así como la violencia en todas sus formas, afectan la salud mental y el bienestar general de la mayoría de las mujeres.

 

 

Los interesados en obtener más información pueden ponerse en contacto con:

 

Sección de Desarrollo y Derechos Humanos

Departamento de Información Pública

de las Naciones Unidas

Tel.: (212) 963-1742, fax: (212) 963-1186

Dirección electrónica: ruzicka-dempsey@un.org

 

Officina de la Asesora Especial en Cuestiones de Género

y el Adelanto de la Mujer

Naciones Unidas

Tel.: (212) 963-7977, fax: (212) 963-3463

Dirección electrónica: robertsonp@un.org

 

División para el Adelanto de la Mujer

de las Naciones Unidas

Tel.: (212) 963-3137, fax: (212) 963-3463

Dirección electrónica: loregnard-kasmally@un.org

 

La presente nota informativa se basa en el documento titulado "Examen y evaluación de la aplicación de la Plataforma de Acción de Beijing: informe del Secretario General" (E/CN.6/2000/PC/2).