Nota informativa No. 2

Educación y capacitación de la mujer

La educación es un derecho humano y un elemento indispensable para el progreso económico y social. Debe reconocerse que el acceso pleno y en condiciones de igualdad a la educación es un requisito fundamental para la potenciación de la mujer, y un instrumento fundamental para lograr los objetivos de igualdad de género, desarrollo y paz.

Pese a que se ha informado de progresos, persisten grandes diferencias entre el hombre y la mujer en lo que respecta a su acceso a la educación. La eliminación de la alta tasa de analfabetismo entre las mujeres y las niñas sigue siendo una urgente tarea a nivel mundial. De acuerdo con el Instituto de Estadística de la UNESCO, se calcula que en la actualidad dos terceras partes de los 875 millones de adultos analfabetos en el mundo son mujeres. En Asia meridional, casi tres de cada cinco mujeres son analfabetas, y se calcula que todavía la mitad de todas las mujeres en África y la región árabe son analfabetas.

Las disparidades por motivos de género en las tasas de alfabetización son menos pronunciadas entre los adultos jóvenes. En la actualidad apenas hay diferencia, o no hay diferencia ninguna, en las tasas de alfabetización de las personas de 15 a 24 años de edad en varias regiones del mundo, como Europa, América del Norte, América Latina y el Caribe, y Asia oriental y Oceanía.

En la Plataforma de Acción aprobada en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, se reconoce la necesidad de que la mujer tenga acceso pleno y en condiciones de igualdad a la educación y la capacitación como una de las 12 esferas de preocupación que exigen medidas urgentes de los gobiernos y la comunidad internacional.

En su 41o período de sesiones celebrado en 1997, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas recomendó que se adoptaran nuevas medidas para mejorar el acceso de la mujer a la educación, incluida la incorporación de una perspectiva de género en todas las políticas y programas en el sector de la educación. En sus conclusiones convenidas, la Comisión hizo hincapié en la interrelación entre la educación, la capacitación y el mercado de trabajo, y exhortó a que se investigasen más las tendencias del empleo, los ingresos y las futuras oportunidades de empleo.

Erradicación del analfabetismo

En muchas partes del mundo, la tasa de analfabetismo entre las mujeres adultas sigue siendo elevada como consecuencia de la falta de acceso a la educación durante la infancia. Las estrategias para combatir el analfabetismo femenino deben ocuparse especialmente de garantizar el acceso de la mujer a la educación básica en condiciones de igualdad y lograr que finalicen dicha educación. Además, es necesario llegar a las mujeres adultas mediante campañas de alfabetización en gran escala por todos los medios modernos posibles. Desde la celebración de la Conferencia de Beijing, muchos países han adoptado nuevas medidas para combatir el analfabetismo femenino, como por ejemplo:

Acceso universal
a la enseñanza básica

Las tasas de matrícula de las niñas y los niños en la enseñanza primaria y secundaria han aumentado en casi todas las regiones del mundo. Sin embargo, en muchos países siguen existiendo diferencias entre los sexos. En muchas culturas persisten actitudes tradicionales que hacen que los padres no se sientan motivados a enviar a sus hijas a la escuela.

En el nivel secundario se acentúa la desigualdad basada en el género, ya que es mayor el número de niñas que abandonan la escuela antes de concluir sus estudios y lo hacen en una etapa más temprana que los niños, en particular en las zonas rurales o empobrecidas. El matrimonio precoz, el embarazo en la adolescencia y la necesidad de prestar asistencia a la familia o de aprender conocimientos prácticos que resulten útiles para el empleo son algunas de las causas de la deserción escolar entre las niñas.

En sus esfuerzos para garantizar el acceso de las niñas a la educación primaria y secundaria, los países han adoptado diversas medidas, incluidas las siguientes:

Logros en la educación superior

Durante los últimos 20 años se ha avanzado sustancialmente en relación con la educación superior. Despierta particular interés el hecho de que en los países en que la educación terciaria se ha ampliado significativamente, la matrícula entre las mujeres ha aumentado más que entre los hombres.

Formación profesional y ciencia y tecnología

En las esferas técnicas y profesionales siguen imperando estereotipos de género. An en los lugares en que las mujeres tienen libre acceso a todas las profesiones, en su gran mayoría optan por ocupaciones que tradicionalmente se han adjudicado a la mujer. Al mismo tiempo, sigue siendo pequeño el número de mujeres que asisten a programas de formación profesional.

En muchos países se han aplicado iniciativas especiales para orientar a las niñas hacia esferas de estudios no tradicionales.

Eliminar la discriminación por motivos de género

Los gobiernos reconocen cada vez más que persisten los prejuicios por motivos de género en los sistemas de educación, y que ello se refleja en los libros de texto y los planes de estudios, así como en las actitudes y la formación del personal docente. Para erradicar esos prejuicios, los países han adoptado medidas diversas, como por ejemplo:

 

 

Los interesados en obtener más información pueden ponerse en contacto con:

 

Sección de Desarrollo y Derechos Humanos

Departamento de Información Pública

de las Naciones Unidas

Tel.: (212) 963-1742, fax: (212) 963-1186

Dirección electrónica: ruzicka-dempsey@un.org

 

Oficina de la Asesora Especial en Cuestiones de Género

y el Adelanto de la Mujer

Naciones Unidas

Tel.: (212) 963-7977, fax: (212) 963-3463

Dirección electrónica: robertsonp@un.org

 

División para el Adelanto de la Mujer

de las Naciones Unidas

Tel.: (212) 963-3137, fax: (212) 963-3463

Dirección electrónica: loregnard-kasmally@un.org

 

La presente nota informativa se basa en el documento titulado "Examen y evaluación de la aplicación de la Plataforma de Acción de Beijing: informe del Secretario General" (E/CN.6/2000/PC/2).