Un lugar para la mujer

El 8 de marzo de 2001, con ocasión del Día Internacional de la Mujer, el Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. Kofi Annan, señaló que se había progresado considerablemente en relación con el adelanto de la mujer, desde una mejor legislación hasta una mayor participación, desde el fortalecimiento de su papel económico hasta la emancipación intelectual, pero que para la mayoría de las mujeres del mundo la vida diaría seguía consistiendo en una lucha difícil y a veces peligrosa. Los objetivos en materia de igualdad entre los géneros, desarrollo y paz que ocupaban un lugar central en el programa internacional en favor del adelanto de la mujer aún distaban mucho de haberse alcanzado.

Las mujeres han alcanzado algunos logros considerables desde 1995: viven vidas más largas y saludables; reciben mejor educación en las escuelas; son económicamente más activas; y el número de mujeres que tienen derecho al voto es mayor que nunca antes. Pese a esos logros, entre los que viven en la pobreza, son analfabetos, y padecen la dislocación, la violencia, la malnutrición y tienen mala salud en todo el mundo, el número de mujeres es predominante. Según estimaciones de las Naciones Unidas, las mujeres siguen a la zaga en prácticamente todos los aspectos de la vida.

En muchos países, la feminización de la pobreza ha hecho que las mujeres tengan cada vez más dificultades para garantizar la existencia de sus familias. La falta de servicios básicos y las deficiencias de la infraestructura tienen más consecuencias para las mujeres porque son ellas, más que los hombres, quienes tienen que ocuparse del agua, el saneamiento, el combustible y el manejo de los desechos. Si bien las mujeres suelen ser las administradoras directas en los hogares, se ven excluidas de los foros de adopción de decisiones a escala local y nacional. Por consiguiente, aunque sufren las consecuencias de vivir en una vivienda inadecuada, a menudo carecen de los medios necesarios para arreglarla.

Consciente de la exclusión de las mujeres de la planificación y la gestión de las ciudades, la comunidad internacional exhorta en el Programa de Hábitat a que se logre la igualdad entre los géneros en el desarrollo de los asentamientos humanos. Para reforzar ese compromiso, el Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (CNUAH) (Hábitat) ha situado a la mujer en el centro de sus dos campañas estratégicas: la Campaña Mundial sobre el Gobierno Urbano y la Campaña Mundial sobre Segurida de la Tenencia. Estas campañas están orientadas a proporcionar puntos de entrada en la ejecución del Programa de Hábitat. En ambas campañas se destaca el papel cada vez más importante que desempeña la mujer en las esferas social, económica y política, y la satisfacción de las necesidades de la mujer será la medida principal del nivel de los resultados obtenidos.

La Campaña Mundial sobre el Gobierno Urbano promueve la participación activa tanto del hombre como de la mujer en la planificación urbana, como una forma de lograr el desarrollo sostenible. La política relativa a la mujer y la buena gestión de los asuntos públicos está orientada a incrementar la representación de la mujer en el proceso de adopción de decisiones y concentrar más la atención en las cuestiones relativas a los asentamientos humanos que preocupan a la mujer.

En ciudades de todo el mundo, la participación de la mujer en instituciones públicas y privadas es mínima. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), las mujeres ocupan únicamente el 12% de los escaños en los parlamentos nacionales de todo el mundo. A escala local, las cifras relativas a la función de liderazgo fluctúan entre menos del 5% en algunas partes de África al sur del Sáhara y el 40% en algunas partes de Europa. Y no es únicamente la representacón de la mujer en la esfera política la que hay que incrementar, sino en la esfera profesional también. Esto significa que debe haber un mayor número de mujeres banqueras, arquitectas, urbanistas, especialistas en cuestiones relacionadas con el medio ambiente, y así sucesivamente. El objetivo es que haya más mujeres en posiciones de liderazgo de manera que no se pasen por alto las necesidades y los problemas de la mujer.

Análogamente, la Campaña Mundial sobre Seguridad de la Tenencia está orientada a garantizar que las mujeres disfruten de la igualdad de derechos de posesión y de herencia de tierras y bienes. Uno de los problemas más difíciles que encaran las mujeres en muchas sociedades tradicionales es su incapacidad para heredar tierras. Incluso en sociedades modernas en que las mujeres tienen el derecho jurídico a la adquisición, la administración y la enajenación de bienes, la práctica consuetudinaria inhibe aún a la mujer de ejercer esos derechos garantizados por la ley. La situación de las mujeres en zonas de conflictos se ve exacerbada por su incapacidad para heredar. Muchas mujeres cuyos maridos y padres han muerto se encuentran, junto con sus hijos, en una situación de desposeimiento.

Consciente de la importancia de proporcionar a la mujer la seguridad de la tenencia, el CNUAH ha venido trabajando con gobiernos, autoridades locales y otros asociados del Programa de Hábitat para garantizar el acceso de la mujer a la tierra y los bienes. Por ejemplo, se han aprobado leyes en Rwanda que otorgan a la mujer el derecho a heredar bienes. Esto resulta extremadamente importante porque, después del conflicto armado, un 60% de los sobrevivientes eran mujeres que no tenían derecho reconocido a heredar tierras o bienes.

En última instancia, la cuestión que se plantea no es si la mujer debe participar, sino cómo debe hacerlo. En un esfuerzo por promover iniciativas positivas adoptadas en diferentes países del mundo, el CNUAH ha elaborado una base de datos de fácil uso con las mejores prácticas registradas. En ella se incluyen muchos ejemplos y prácticas aconsejables que muestran cómo puede integrarse satisfactoriamente a la mujer en el proceso de desarrollo de los asentamientos humanos.

El Banco de la Asociación de Trabajadoras por Cuenta Propia (SEWA) en la India es un excelente ejemplo de la forma en que la integración de mujeres encargadas de adoptar decisiones ha beneficiado al resto de las mujeres. El Banco de la SEWA se estableció para proporcionar crédito a tasas de interés razonables a las mujeres de bajos ingresos a quienes a menudo se cobraba intereses exorbitantes en los bancos normales. Estas mujeres amortizan sus préstamos y dedican el dinero a mejorar la situación de su familia. Esas mejoras incluyen la ampliación de empresas no estructuradas, la educación de sus hijos y la mejora de la vivienda.

La participación de arquitectas en un proyecto de urbanización en Austria es otra práctica aconsejable que pone de manifiesto los efectos positivos de la incorporación de la mujer a la gestión de las ciudades. Un grupo de arquitectas elaboró un proyecto modelo en que una sección de las afueras de Viena sería planificada y diseñada exclusivamente por arquitectas. El objetivo del proyecto era incluir las muchas facetas de la vida diaria de una mujer como criterio esencial del diseño. El resultado es que se construirán 359 viviendas con instalaciones que faciliten la vida de la mujer, como habitaciones para guardar los cochecitos de los niños en la planta baja, la colocación de la cocina como la pieza central de los quehaceres domésticos, y la inclusión de espacios sociales para fortalecer las relaciones con los vecinos.

En Nicaragua, un organización no gubernamental local, Habitar, apoyó a las comunidades en sus negociaciones con el Gobierno para obtener títulos de propiedad de 8.862 parcelas de tierra en siete barrios, con lo que se benefician 21.000 personas, especialmente las familias pobres y los hogares en que la mujer es jefe de familia. Una práctica aconsejable similar en Sri Lanka contribuyó a facilitar la construcción de viviendas de bajo costo para las familias pobres, especialmente los hogares en que la mujer es jefe de familia. La Corporación de reclamación y desarrollo de Sri Lanka, con el apoyo financiero de la Fundación EMACE, reinstaló a precaristas que habían vivido a la orilla del canal de Dehiwela por más de 30 años. El principal objetivo era proporcionar subsidios a los colonos para ayudarlos a obtener la tenencia de una parcela de tierra y posteriormente a construir sus propias casas recurriendo a la autoayuda.

El CNUAH ha llegado a la conclusión de que para ejecutar íntegramente el Programa de Hábitat será necesario fortalecer el papel de la mujer. Para que ello suceda, hay que alentar su participación y apoyarla a todos los niveles. En Estambul + 5, el proyecto de declaración sobre las ciudades y otros asentamientos humanos en el nuevo milenio, que deberá ser negociado y aprobado por todos los Estados Miembros, reconocerá la necesidad de promover la igualdad entre los géneros y la potenciación del papel de la mujer como formas efectivas de luchar contra la pobreza y de estimular el desarrollo de asentamientos humanos que sean verdaderamente sostenibles.