Consejo de Seguridad - Recapitulación sobre la labor en 2001
Afganistán
El régimen de los talibanes en el Afganistán, que puso fin a dos decenios de inestabilidad en ese país, comenzó en 1996 y finalizó a fines de 2001. Sin embargo, la inquietud del Consejo de Seguridad por ese régimen había ido aumentando mucho antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre contra los Estados Unidos. Debido a las acusaciones de tráfico de drogas, exportación de terrorismo y violaciones de los derechos humanos, en las resoluciones 1267 (1999) y 1333 (2000) el Consejo impuso sanciones contra los talibanes, incluidos embargos de armas y la prohibición de viajar, junto con medidas financieras.
El 5 de junio, en una sesión abierta sobre el Afganistán, los países del grupo "seis más dos", los seis países vecinos del Afganistán más la Federación de Rusia y los Estados Unidos, expresaron un amplio apoyo a la creación de un mecanismo de vigilancia de esas sanciones, junto con medidas para fortalecer el apoyo a las sanciones. Los países vecinos son China, la República Islámica del Irán, el Pakistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. El 30 de julio se creó el mecanismo de vigilancia con la aprobación de la resolución 1363 (2001).
La siguiente sesión del Consejo sobre el Afganistán se celebró el 13 de noviembre, tras los ataques del 11 de septiembre y después de que los Estados Unidos hubieran iniciado acciones armadas contra la organización Al-Qaida y sus anfitriones talibanes. En esa sesión, el Secretario General Kofi Annan dijo que el Afganistán representaba para las Naciones Unidas uno de sus mayores desafíos, y que el reto pasaba en esos momentos por su "fase más urgente".
Antes de que su Representante Especial para el Afganistán, Lakhdar Brahimi, informara al Consejo, el Secretario General resaltó que el objetivo debería ser un Afganistán estable y que viviera en paz, cumpliera sus obligaciones internacionales y no representara amenazas para ninguno de sus vecinos. Por consiguiente, cualquier acuerdo al que se llegara debía reflejar la voluntad, las necesidades y los intereses del pueblo afgano, lo que requería que se pusiera fin a la injerencia en los asuntos del Afganistán por parte de los países vecinos.
El Sr. Brahimi, dirigiéndose al Consejo en una sesión de un día de duración en la que participaron otros 38 oradores, entre ellos 21 ministros de relaciones exteriores, dijo que los dirigentes del mundo habían indicado que en esta ocasión la comunidad internacional tendría la voluntad y la resistencia necesarias para ayudar a los afganos a reconstruir su país.
Basándose en ideas debatidas con los afganos, el Sr. Brahimi presentó un posible enfoque ante la crisis. En primer lugar, las Naciones Unidas convocarían una reunión con los representantes de la Alianza del Norte y otros grupos para asegurar una representación equitativa en el proceso que condujera a un acuerdo sobre un marco para la representación política. En la segunda etapa, los representantes afganos sugerirían medidas concretas para el establecimiento de un gobierno permanente y de base amplia. Esas medidas incluirían una propuesta sobre una administración provisional, la aprobación de una administración de transición y la convocación de una segunda Loya Jirgah, o reunión de los dirigentes tribales, para que diera su aprobación al gobierno resultante.
En el debate que se celebró a continuación, muchos oradores expresaron su apoyo a la idea de formar un gobierno de base amplia que incluyera todas las facciones, y a la participación de las Naciones Unidas en los procesos que condujeran a su creación. Los oradores, resaltando la crisis humanitaria, pidieron que se diera una respuesta rápida, a la luz de la cercanía del invierno en el Afganistán y de los millones de personas que carecían de alimentos o cobijo.
El día siguiente, 14 noviembre, el Consejo aprobó por unanimidad la resolución 1378 (2001), en la que afirmó que las Naciones Unidas deberían desempeñar una función central en apoyo a los esfuerzos del pueblo afgano por establecer con urgencia una nueva administración de transición que diera lugar a la formación de un nuevo gobierno. Expresó su pleno apoyo a los esfuerzos del Sr. Brahimi, a quien se confió la autoridad general de los esfuerzos humanitarios, de derechos humanos y políticos de las Naciones Unidas en el Afganistán.
Después de la sesión, los representantes de la Alianza del Norte y otros grupos afganos convocaron una reunión en Bonn (Alemania). El 5 de diciembre firmaron un Acuerdo sobre las disposiciones provisionales políticas en espera de que se restablecieran las instituciones permanentes de gobierno. Al día siguiente, el Consejo hizo suyo ese Acuerdo, al aprobar por unanimidad la resolución 1383 (2001). El Consejo declaró su voluntad de seguir adoptando medidas, sobre la base de un informe del Secretario General, en apoyo a las instituciones provisionales establecidas en virtud del Acuerdo y apoyar su aplicación.
Extracto del Comunicado de prensa SC/7266 del 14 de enero de 2002.
Este no es un documento oficial de las Naciones Unidas.