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Función del Secretario General de las Naciones Unidas La Carta de las Naciones Unidas define al Secretario General como el "más alto funcionario administrativo" de la Organización. Desde luego, el Secretario General es mucho más que eso. A un mismo tiempo diplomático y activista, conciliador y proponente, el Secretario General es, para la comunidad internacional como el emblema mismo de las Naciones Unidas y de los valores de la Carta. La tarea requiere una gran medida de valor, sensibilidad e imaginación, a todo lo cual el Secretario General debe añadir un optimismo tenaz: la convicción de que los ideales expresados en la Carta pueden convertirse en realidad. El actual Secretario General de las Naciones Unidas, séptimo ocupante del cargo, es Kofi Annan, de Ghana, quien asumió sus funciones el 1 de enero de 1997. La labor del Secretario General implica un cierto grado de tensión inherente y creativa, que dimana directamente de la definición del cargo enunciada en la Carta. La Carta autoriza al Secretario General a señalar a la atención del Consejo de Seguridad cualquier asunto que en su opinión amenace la paz y la seguridad internacionales. También le asigna el desempeño de "las demás funciones" que le encomienden el Consejo de Seguridad, la Asamblea General y los otros órganos principales de las Naciones Unidas . En consecuencia, el Secretario General hace de portavoz de la comunidad internacional y al mismo tiempo de funcionario de los Estados Miembros, funciones que al parecer aseguran un cierto grado de fricción. Sin embargo, lejos de limitar su valor, esos perfiles amplios garantizan un mandato extraordinario para la acción. El Secretario General es mejor conocido por el público por utilizar su jerarquía e imparcialidad --sus "buenos oficios"-- en interés de la "diplomacia preventiva". Esto se refiere a las medidas que adoptan el Secretario General o los funcionarios superiores a sus órdenes, en público y en privado, para evitar que surjan, aumenten o se extiendan las controversias internacionales. En efecto, a medida que se desatan acontecimientos y crisis en todo el planeta, la palabra y los hechos del Secretario General pueden tener profundas repercusiones. No obstante, su labor entraña consultas diarias con dirigentes mundiales y otras personas, la asistencia a los períodos de sesiones de los diversos órganos de las Naciones Unidas y viajes por todo el mundo como parte del esfuerzo general por lograr que se comprenda mejor el papel de las Naciones Unidas en los asuntos internacionales. El Secretario General publica una memoria anual, cuya aparición se aguarda con ansiedad, en la que evalúa la labor de la Organización y anticipa su parecer acerca de las prioridades futuras. Asimismo, cada Secretario General define la tarea que le corresponde según su época y generación particulares. En 1992, por ejemplo, el señor Boutros-Ghali escribió a petición del Consejo de Seguridad "Un programa de paz", que es una propuesta de largo alcance para el mantenimiento y la consolidación eficaces de la paz en el mundo, tras la terminación de la guerra fría. Dos años más tarde publicó "Un programa de desarrollo", que es un proyecto de desarrollo para el siglo XXI. En momentos en que la comunidad internacional entra en un terreno en gran parte desconocido, se otorga también al cargo de Secretario General un nuevo dinamismo y una nueva orientación. Los predecesores del señor Annan en el cargo de Secretario General de las Naciones Unidas han sido: Boutros Boutros-Ghali, de Egipto, quien desempeñó su cargo de 1992 a 1996; Javier Pérez de Cuéllar*, del Perú, quien prestó servicios de 1982 a 1991; Kurt Waldheim*, de Austria, quien desempeñó esa función de 1972 a 1981; U Thant*, de Birmania (hoy Myanmar), quien desempeño el cargo de 1961 a 1971; Dag Hammarskjöld*, de Suecia, quien prestó servicios desde 1953 hasta su muerte en un accidente de aviación en África en 1961, y Trygve Lie*, de Noruega, quien desempeñó el cargo de 1946 a 1953. Fuente: ABC de las Naciones Unidas, Número de venta S.95.I.31 |