
EL VIH/SIDA EN AMÉRICA LATINA
Se estima que durante 2000 se infectaron 210 000 adultos y niños en la región. Al término de ese año había alrededor de 1,8 millones de adultos y niños viviendo con el VIH o con SIDA, en comparación con 1,7 millones al final de 1999.
En los países de Centroamérica y de la costa caribeña, donde el VIH se está propagando principalmente a través de las relaciones sexuales entre los varones y las mujeres, las tasas son generalmente más elevadas.
El Brasil también está sufriendo una epidemia principalmente heterosexual, pero presenta asimismo tasas de infección muy elevadas entre los consumidores de drogas intravenosas y entre los varones que tienen relaciones sexuales con varones. En México, Argentina y Colombia, la infección por el VIH está también principalmente limitada a esas subpoblaciones. Los países andinos se encuentran actualmente entre los menos afectados por la infección, aunque se ha detectado un comportamiento de riesgo en muchos grupos.
Los países de la región con tasas del VIH más elevadas generalmente se sitúan en el lado caribeño del continente. De acuerdo con los datos más recientes, en las zonas urbanas de Guyana más del 7% de las mujeres embarazadas dieron resultado positivo en la prueba del VIH.
Honduras, Guatemala y Belice también están sufriendo una epidemia heretosexual de crecimiento rápido, con tasas de prevalencia del VIH entre los adultos en la población general que oscilan entre el 1% y el 2%. En 1994, menos del 1% de las mujeres embarazadas que utilizaron los servicios de atención prenatal en el distrito de Belice resultaron positivas en la prueba del VIH, mientras que un año más tarde la prevalencia había aumentado al 2,5%.
En la ciudad hondureña de San Pedro Sula, la tasa de infección por el VIH entre las mujeres embarazadas ha fluctuado entre el 2% y el 5% durante diversos años. Gran parte del problema se centra en los adolescentes, lo que parece indicar que lo peor está por venir.
En otros países de América Central la transmisión heterosexual del VIH es menos frecuente. En Costa Rica, por ejemplo, el VIH se transmite principalmente en las relaciones sexuales sin protección entre varones. También en México, el VIH ha afectado generalmente a los varones que tienen relaciones sexuales con varones, más del 14% de los cuales están actualmente infectados. De acuerdo con un estudio, menos de una de cada 1000 mujeres en edad de procrear están infectadas.
El Brasil, donde más de medio millón de adultos están viviendo con el VIH, cuenta con unos programas de prevención enérgicos. Mientras que en 1986 menos del 5% de los varones jóvenes declararon que habían utilizado un preservativo en su primera relación sexual, la cifra correspondiente a 1999 se acercaba al 50%, es decir que se multiplicó por 10. Más del 70% de los varones con un mayor nivel educativo encuestados en 1999 manifestaron que habían utilizado un preservativo la primera vez que habían realizado el coito.
En la región andina, por regla general se observan tasas de prevalencia de la infección por el VIH bajas entre los heterosexuales, cuando menos en los países de los que se dispone de datos. En Colombia, no hay ningún lugar donde la tasa de infección por el VIH sea superior a una de cada 250 mujeres embarazadas. Incluso entre las profesionales del sexo, esa tasa es menor del 2%.
La Argentina presenta por lo general tasas de infección por el VIH elevadas entre los consumidores de drogas intravenosas y los varones que tienen relaciones sexuales entre ellos, pero una prevalencia promedio relativamente baja del 0,4% entre las mujeres embarazadas.
Haití es la nación más afectada en el Caribe. En algunas zonas, el 13% de las mujeres embarazadas que se sometieron de forma anónima a la prueba del VIH resultaron seropositivas. En conjunto, aproximadamente el 8% de los adultos en las zonas urbanas y el 4% en las zonas rurales están infectados. Se estima que, para fines de 1999, 74 000 niños haitianos habían perdido a su madre por causa del SIDA.
En las Bahamas, la tasa de prevalencia en adultos es del 4%. En la República Dominicana, uno de cada 40 adultos está infectado por el VIH, mientras que en Trinidad y Tabago esa tasa es de uno de cada 100 adultos.
Al otro lado del panorama se encuentran Santa Lucía, las Islas Caimán y las Islas Vírgenes Británicas, donde menos de una mujer embarazada de una muestra de 500 dio positivo en la prueba del VIH en unos estudios de vigilancia recientes.
La transmisión heterosexual del VIH en el Caribe se ve impulsada por la combinación mortífera de una actividad sexual precoz y un cambio de pareja frecuente entre los jóvenes. En una reciente encuesta nacional efectuada en San Vicente y las Granadinas una cuarta parte de los varones y mujeres declararon que habían empezado a tener relaciones sexuales antes de los 14 años de edad, y la mitad de los varones y las mujeres eran sexualmente activos a la edad de 16 años.
En Trinidad y Tabago, en un amplio estudio de varones y mujeres adolescentes y con algo más de 20 años, menos de una quinta parte de los que respondieron que eran sexualmente activos dijeron que siempre utilizaban un preservativo, y los dos tercios declararon que jamás los utilizaban.
La mezcla de edades -mujeres jóvenes que tienen relaciones sexuales con hombres mayores - también contribuye a impulsar la epidemia del Caribe. En Trinidad y Tabago, las tasas del VIH son cinco veces mayores en las muchachas que en los muchachos de 15 a 19 años de edad. En un centro de vigilancia para mujeres embarazadas en Jamaica, las muchachas de algo menos de 20 años presentaban una tasa de prevalencia de cerca del doble que las mujeres de mayor edad.
En el Brasil, como en otros países del continente, el acceso a la terapia antirretrovírica subvencionada por el Gobierno está garantizado por una ley presidencial. Como resultado de ello, en años recientes esos países han visto una reducción en la morbilidad y mortalidad por el SIDA. A comienzos de 2000, 85 000 brasileños que vivían con el VIH/SIDA recibían tratamiento proporcionado por el Ministerio de Salud de su país.
Diciembre de 2000