
EL VIH/SIDA EN LOS NUEVOS ESTADOS INDEPENDIENTES
Caracterizada anteriormente por una prevalencia muy baja, la región presenta ahora un aumento muy brusco en el número de personas que viven con el VIH/SIDA. Si bien para finales de 1997 el número estimado de personas que vivían con el VIH/SIDA era de 170 000, se prevé que esa cifra aumente a 700 000 para fines de 2000.
Las epidemias paralelas de VIH, de consumo de drogas intravenosas y de infecciones de transmisión sexual se están propagando en un contexto social de crisis económica, de cambio social rápido, de aumento de la pobreza y el desempleo, de creciente prostitución y de cambios en las normas sexuales.
La mayor parte del cuarto de millón de adultos que se infectaron en 2000 eran varones, y principalmente consumidores de drogas intravenosas. Las posibilidades de una mayor propagación son enormes: se estima que en la Federación de Rusia, por ejemplo, hay unos 3 millones de consumidores de drogas intravenosasa -o el 2% de la población-, en comparación con las 130 000 personas que estaban ya infectadas para fines de 1999. No cabe ninguna duda de que cientos de miles de consumidores de drogas y sus parejas sexuales corren un riesgo inmediato de contraer la infección.
Durante el año 2000, emergieron nuevas epidemias entre los consumidores de drogas intravenosas en Uzbekistán y Estonia, un país que comunicó muchos más casos del VIH en 2000 que en cualquier año anterior.
El aumento vertiginoso de la prevalencia de las infecciones de transmisión sexual -con tasas notificadas de sífilis de más de 200 por 100 000 habitantes- es otra señal más de advertencia de que la transmisión a través de las relaciones sexuales puede adquirir mayor envergadura.
Federación de Rusia
A juzgar por el número de casos notificados durante los nueve primeros meses de 2000, las nuevas infecciones correspondientes a ese año podrían alcanzar la cifra de 50 000, que supera el total de infecciones notificadas en el país entre 1987 y 1999.
En la ciudad y región de Moscú, durante 1999 se notificaron más de 7000 nuevos casos de VIH, mientras que en Irkutsk (Siberia) en el mismo periodo se rebasaron los 2200 casos. Aquí, como en otros nuevos Estados independientes, las cifras reales de nuevas infecciones son más elevadas que los casos notificados oficialmente.
En 1996-1997, en San Petersburgo solamente se identificaron cuatro personas VIH-positivas entre los 1500 consumidores de drogas intravenosas sometidos a la prueba del VIH. En 1999, los estudios efectuados en ese grupo de población revelaron una tasa de prevalencia del 12%, que aumentó al 16% seis meses después.
Ucrania
En Ucrania, país que sigue siendo el más afectado en la región, la epidemia está rodeada de algunas incertidumbres. Mientras el número anual de nuevos casos registrados parece haber descendido desde 1997, todo parece indicar que el virus está haciendo su incursión en la población general, ya que en fecha reciente se han encontrado indicios de la infección por el VIH en mujeres embarazadas.
El número anual de infecciones por el VIH diagnosticadas en Ucrania se disparó de virtualmente cero antes de 1995 a alrededor de 20 000 entre 1996 y 1999.
Como consecuencia, el número estimado de personas que viven con el VIH/SIDA creció de 110 000 en 1997 a 240 000 al final de 1999. Se calcula que Ucrania presenta ahora una tasa de prevalencia del VIH en adultos (de 15 a 49 años) de algo menos del 1%, la más elevada en la región.
Se estima que la proporción de casos de VIH diagnosticados entre los consumidores de drogas intravenosas ha descendido de aproximadamente el 80% al 60%, lo que indica que un número creciente de ucranios está pasando a infectarse a través de las relaciones sexuales peligrosas.
Belarús
En Belarús, un programa de prevención del VIH orientado a los consumidores de drogas en Svetlogorsk, que incluía educación acerca de las prácticas de inyección y sexuales seguras y proporcionaba jeringas estériles, al parecer ha contribuido a la adopción de comportamientos mucho más seguros entre este grupo de población. En 1997, antes de iniciarse el programa de prevención, el 92% de los consumidores de drogas encuestados declararon que compartían las jeringas. En 1999, ese porcentaje se redujo al 35%. Si bien algunas personas seguían volviendo a usar las jeringas, la proporción de las que las esterilizaban antes de volver a utilizarlas ascendió al 55%, de tan solo el 16% antes de la campaña de prevención.
Entre 1996 y 1999 se produjo un importante descenso en la proporción de los jóvenes de 15 a 19 años que dieron positivo en la prueba del VIH. Durante el mismo periodo, la prevalencia del VIH entre los reclutas del ejército se redujo abruptamente, de 670 a 210 por cada 100 000 soldados sometidos a la prueba. Esos datos demuestran el efecto positivo de una respuesta nacional enérgica en Belarús.
Diciembre de 2000