Hoja informativa
Prevención del VIH/SIDA entre los jóvenes



Los jóvenes se encuentran en el centro de la epidemia de VIH/SIDA. Su comportamiento, el grado de protección de sus derechos y los servicios e información que reciban determinarán la calidad de vida de millones de personas. Los jóvenes son particularmente susceptibles a la infección por el VIH, y también soportan la carga de cuidar a sus familiares que viven con el VIH/SIDA. En todo el mundo, el SIDA está minando las oportunidades de que los jóvenes se desarrollen de una forma saludable. Sin embargo, son los jóvenes quienes brindan la mayor esperanza de cambiar el curso de la epidemia.


En el centro de la epidemia
  • Se estima que viven con el VIH/SIDA unos 10,3 millones de personas de 15 a 24 años de edad y que la mitad de todas las nuevas infecciones --más de 7000 diarias-- afecta a jóvenes en este grupo de edad.
  • África subsahariana es la región más afectada. Alberga a más del 70% de los jóvenes que viven con el VIH/SIDA y al 90% de los huérfanos por SIDA en todo el mundo (12,1 millones de niños).
  • Los jóvenes son vulnerables al VIH debido a sus comportamientos sexuales de riesgo, al consumo de sustancias y a la falta de acceso a los servicios de información y prevención del VIH.
  • La ignorancia acerca de la epidemia sigue siendo generalizada entre los jóvenes, muchos de los cuales no saben cómo protegerse del VIH. En Mozambique, por ejemplo, el 74% de las muchachas y el 62% de los muchachos de 15 a 19 años no conocen ningún medio de protección. La mitad de las adolescentes de África subsahariana no comprende que una persona de aspecto saludable puede estar viviendo con el VIH/SIDA.
  • Los jóvenes marginados (incluidos los niños de la calle, los refugiados y los emigrantes) pueden correr un riesgo especial debido al estigma, la exposición a relaciones sexuales no protegidas (a cambio de alimentos, protección o dinero) y el uso de drogas ilícitas.

Los jóvenes y el comportamiento sexual

  • Muchos jóvenes no creen que el VIH constituya una amenaza para ellos. En Haití, casi las dos terceras partes de las muchachas de 15 a 19 años que son sexualmente activas no piensan que corran riesgo de infección por el VIH; esta misma idea la comparten más de la mitad de sus congéneres de Zimbabwe.
  • Algunos adolescentes inician la actividad sexual a edades tempranas, sin el beneficio de la información, las aptitudes y los servicios necesarios para protegerse contra el VIH. Los programas dirigidos a los jóvenes no reconocen a menudo esta actividad sexual temprana.
  • Es frecuente que las relaciones sexuales no sean planificadas, y a veces tienen lugar bajo coacción. Se estima que en la India existen unos 2 millones de profesionales del sexo, el 20% de los cuales son menores de 15 años y casi el 50% menores de 18 años. Las relaciones sexuales forzadas pueden lesionar el aparato genital, incrementando así las probabilidades de contraer el VIH y otras infecciones de transmisión sexual.
  • Los jóvenes expuestos a abuso y explotación sexuales (por ej., incesto, violación y prostitución forzada) son especialmente vulnerables a la infección por el VIH. En Camboya, el 30% de los profesionales del sexo de 13 a 19 años de edad están infectados por el VIH.
  • El estigma, la exclusión social y la falta de información acarrean un riesgo adicional para los varones jóvenes que tienen relaciones sexuales con otros varones. En el Perú, el 40% de los varones jóvenes homosexuales autoidentificados como tales ha comunicado la práctica reciente del coito anal no protegido.
  • Los programas educativos sobre salud sexual, si son de buena calidad, ayudan a retrasar el inicio de la actividad sexual y protegen a los jóvenes sexualmente activos contra el VIH, contra otras enfermedades de transmisión sexual y contra el embarazo.
  • Múltiples factores desalientan a los jóvenes a recurrir a los servicios de salud. Entre ellos figuran la falta de intimidad y confidencialidad, el personal insensible, un entorno amenazador, la incapacidad para pagarse los servicios y el hecho de que en ellos a menudo no se atienda a menores no acompañados o estén restringidos a adultos casados.
  • Diversos factores biológicos, sociales y económicos hacen que las mujeres jóvenes sean especialmente vulnerables al VIH, lo que, en ocasiones, conduce a la infección poco después de que hayan iniciado su actividad sexual. Un estudio realizado en Zambia constató que, durante el año siguiente al comienzo de la actividad sexual, el 18% de las mujeres jóvenes examinadas eran VIH-positivas.
  • En algunos de los países más afectados, las muchachas adolescentes están contrayendo la infección a un ritmo entre cinco y seis veces mayor que los muchachos de la misma edad. Existen pruebas crecientes de que una gran parte de esas infecciones es responsabilidad de varones de mayor edad.

Lo jóvenes y el consumo de sustancias

  • El uso de drogas intravenosas ocupa un lugar prominente en el contexto de la epidemia, especialmente en muchos países donde los consumidores de tales drogas se ven obligados a vivir al margen de la sociedad y no tienen acceso a programas informativos y preventivos sobre el VIH/SIDA. Muchos de esos usuarios son jóvenes.
  • El consumo de alcohol y otras drogas se asocia a comportamientos sexuales de riesgo. Las estrategias de prevención del VIH tienen que abordar esta cuestión.

Respeto e implicación de los jóvenes

  • Los jóvenes son un elemento fundamental en la lucha contra el VIH/SIDA. Tienen derecho a unos conocimientos teóricos y prácticos que reduzcan su vulnerabilidad y les permitan protegerse a sí mismos y proteger a los demás contra la epidemia. La experiencia demuestra que los programas del VIH/SIDA que tienen mayores probabilidades de éxito son aquellos que respetan e involucran a los jóvenes, al tiempo que son sensibles a sus peculiaridades culturales.
  • Se requieren esfuerzos más amplios y mejores de comunicación y movilización social con el fin de potenciar la sensibilización sobre el VIH/SIDA y fomentar modos de vida saludables. También es necesario acabar con el estigma y la discriminación asociados al VIH/SIDA.
  • Los jóvenes necesitan un entorno seguro en el que se sientan respaldados. Esto exige actitudes, políticas y legislaciones sensibles a nivel familiar, comunitario y nacional. Son esenciales unas relaciones sólidas con los padres, los cuidadores u otros adultos que sirvan como modelo de comportamiento.
  • Son igualmente importantes unos sistemas educativos bien fundamentados y eficaces. En muchos países, sin embargo, esos sistemas apenas sí están organizados. Es necesario revisarlos y reforzarlos con planteamientos didácticos innovadores.
  • Deben ampliarse los programas periféricos y de educación inter pares para jóvenes que consuman drogas. Dichos programas pueden incluir medidas para mejorar el acceso a la información, artículos profilácticos (por ej., preservativos y equipos de inyección estériles para usuarios de drogas intravenosas) y servicios de prevención y asistencia del VIH/SIDA.

Objetivos para el éxito

  • Los gobiernos se han comprometido a reducir en una cuarta parte la prevalencia del VIH entre los jóvenes de 15 a 24 años, en 2005 en los países más afectados y en 2010 a nivel mundial.
  • También han tomado medidas para asegurar que, en 2005, al menos el 90% de los jóvenes tengan acceso a información, educación y servicios para reducir su vulnerabilidad a la infección por el VIH. Tales servicios deberían incluir el acceso a los métodos preventivos (como los preservativos masculinos y femeninos), a las pruebas voluntarias, al asesoramiento y al apoyo continuado

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