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Incidencia sobre el empleo y el mercado de trabajo
• Según las
estimaciones, hay por lo menos 23 millones de trabajadores portadores
del VIH que tienen de 15 a 49 años de edad. Son los años más productivos
de una persona. El VIH tiene un efecto devastador en la vida de las
personas, en sus familias y sus comunidades. En los países más afectados,
la epidemia merma los beneficios conseguidos con decenios de desarrollo.
• El
VIH/SIDA afecta al mundo del trabajo de distintas maneras. En los países
severamente afectados, provoca una reducción de la mano de obra disponible
y los ingresos de muchos trabajadores sufren recortes significativos.
El aumento del absentismo lleva consigo un encarecimiento de los costos
de mano de obra a cargo de los empleadores. Cuando los trabajadores
se ven obligados a dejar sus empleos por motivo de enfermedad, se pierden
valiosas calificaciones y experiencias. Se produce a menudo un desequilibrio
entre los recursos humanos disponibles y las necesidades de mano de
obra.
• El descenso
de la productividad y de las utilidades viene acompañado de una reducción
de las recaudaciones fiscales cuando, al mismo tiempo, crece la demanda
de servicios públicos. La situación económica de los países va deteriorándose,
en particular en las regiones severamente afectadas como el África subsahariana,
justo en el momento en que dichos países se esfuerzan por volverse más
competitivos y hacer frente a los retos de la globalización.
El VIH/SIDA y los
derechos fundamentales de los trabajadores
• El
SIDA constituye una amenaza para los principios y derechos fundamentales
relativos al trabajo y socava las medidas adoptadas para proporcionar
un trabajo decente y productivo a las mujeres y los hombres, en condiciones
de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana. Muchas personas afectadas
por el VIH/SIDA carecen de protección social y de cuidados médicos.
Cuanto más pobre el enfermo de SIDA, mayor es su padecimiento.
• La discriminación
en contra de las personas seropositivas (o aun de las personas sospechadas
de ser portadoras del virus) agudiza las desigualdades sociales existentes.
La utilización de las pruebas de detección del VIH para impedir el acceso al empleo, negar un ascenso profesional o una protección
y prestaciones sociales, constituye una discriminación. De igual manera,
se consideran discriminatorias la violación del derecho a la confidencialidad
o la negación de tomar medidas de adaptación del trabajo a las necesidades
de los trabajadores con el VIH/SIDA.
• Como consecuencia
de la epidemia que aqueja a las familias y los hogares, el número de
niños que se ven obligados a dejar la escuela e ir a trabajar va en
aumento. Se encuentran a menudo ocupados en formas de trabajo infantil
extremadamente peligrosas o en las que están sometidos a la explotación.
Las jóvenes huérfanas presentan especial vulnerabilidad a la explotación
sexual.
Mujeres, trabajo
y SIDA
• Las mujeres
resultan más vulnerables a la infección que los hombres, por motivo
de las desigualdades de género, vinculadas a su vez con las desigualdades
sociales, económicas y culturales. Con la propagación de la epidemia,
las mujeres tienen que asumir una doble carga de responsabilidades:
ir a trabajar y también hacerse cargo de los cuidados médicos y del
apoyo a los enfermos de la familia o de la comunidad.
• Para
la mayoría de las mujeres el acceso a los medios de subsistencia y a
las posibilidades de desarrollo socioeconómico sigue siendo limitado.
En consecuencia, dependen de los hombres para su sustento, encontrándose
así en situación de vulnerabilidad, lo que conlleva un mayor riesgo
de contraer la infección por el VIH.
• Según
las investigaciones, los hombres que pasan largos períodos de tiempo
alejados de sus familias, por motivos de trabajo, son más propensos
a tener relaciones sexuales sin protección. Para las compañeras de aquellos
trabajadores, este comportamiento también repercuta en un mayor riesgo
de contraer el VIH.
El repertorio de
recomendaciones prácticas de la OIT sobre el VIH/SIDA y el mundo del trabajo
• En junio 2001,
la Organización internacional del Trabajo adoptó un
repertorio de recomendaciones prácticas sobre el VIH/SIDA y el
mundo del trabajo. Los objetivos fundamentales del citado repertorio
son los siguientes: salvaguardar unas condiciones de trabajo decentes
y proteger los derechos y la dignidad de los trabajadores, así como
de todas las personas que viven con el VIH/SIDA.
• El repertorio
tiene el propósito de contribuir a frenar la propagación de la epidemia,
a atenuar sus efectos en los trabajadores y sus familias, y a promover
una protección social que permita a las personas hacer frente a la enfermedad.
El repertorio proporciona recomendaciones prácticas a los gobiernos,
las organizaciones de empleadores y de trabajadores, así como a las
otras partes interesadas, para la elaboración de políticas y programas
relativos al VIH/SIDA en el lugar de trabajo y en el ámbito nacional.
• Dicho repertorio
trata de varios temas importantes, en particular la prevención de la
infección mediante la información, la educación y los programas de sensibilización
a la perspectiva de género, así como por medio de cambios de comportamiento.
Comprende asimismo la protección de los derechos de los trabajadores
(protección del empleo, igualdad entre hombres y mujeres, derecho a
recibir prestaciones y derecho a la no discriminación basada en una
infección por el VIH). Además, el repertorio se refiere a los aspectos
relativos al suministro de cuidados médicos y apoyos, los que pueden constituir un
reto (el acceso a pruebas de detección y asesoramiento confidenciales
y voluntarios, así como a tratamientos médicos en los lugares desprovistos
de servicios de salud locales
apropiados.)
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