Tareas
de prevención
- Hay pruebas fehacientes
de que la prevención es eficaz, tal como se ha demostrado en
colectivos gay urbanos de Norteamérica y Europa occidental,
entre consumidores de drogas intravenosas en Australia y en poblaciones
heterosexuales de países como el Brasil, el Senegal, Tailandia
y Uganda.
- Por ejemplo, en
Kampala, la capital de Uganda, las iniciativas de prevención
(como parte de una movilización nacional contra el SIDA) permitieron
reducir la tasa de prevalencia del VIH en muchachas adolescentes del
28% en 1991 al 6% en 1998. En Tailandia, el programa de utilización
sistemática del preservativo contribuyó a controlar la
epidemia durante los años noventa, y en Camboya la promoción
agresiva de los preservativos parece que también está
dando sus frutos.
- Cualesquiera que
sean las tasas de prevalencia del VIH de un país, la inversión
temprana en prevención compensa los posteriores costos sociales
y de desarrollo, que son mucho mayores. La inversión en prevención
entre los jóvenes es vital en cualquier etapa de la epidemia.
Fundamentos de
una prevención satisfactoria
- Para el éxito,
es esencial la existencia de políticas públicas que refuercen
y respalden los programas de prevención. Los elementos básicos
de una prevención satisfactoria son la comunicación (incluida
la educación sobre salud sexual) y el cambio de comportamiento;
la creación de un entorno que capacite a las personas para protegerse
contra el virus; el fomento de los preservativos; el asesoramiento y
las pruebas del VIH, y el tratamiento de las infecciones de transmisión
sexual.
- Los programas de
prevención deben concentrarse en las principales vías
a través de las cuales se propaga el VIH, y abordar la seguridad
hematológica, la transmisión maternoinfantil, el consumo
de drogas intravenosas y la transmisión sexual.
- Como mínimo,
la prevención debe formar parte de un conjunto integral de actividades
que vinculen prevención y asistencia y que se integren en las
estrategias más generales de desarrollo y salud pública
de un país. Los países que logran conectar satisfactoriamente
los programas de prevención, asistencia y apoyo obtienen grandes
beneficios sociales y económicos, tal como se ha demostrado en
el Brasil, por ejemplo. La prevención del VIH también
reduce la prevalencia de otras enfermedades, incluidas las infecciones
de transmisión sexual (ITS).
- Hay que poner énfasis
especial e invertir recursos suficientes en proteger a las poblaciones
vulnerables (como los profesionales del sexo, los varones que tienen
relaciones sexuales con otros varones y los consumidores de drogas intravenosas)
contra la infección por el VIH.
- Con independencia
de su nivel de riesgo, todas las personas deben poseer una información
básica y los medios para protegerse.
Pobreza y VIH
- El VIH/SIDA afecta
tanto a ricos como a pobres, y tanto a los países desarrollados
como a los que están en vía de desarrollo. No es una enfermedad
de la pobreza, pero la agudiza, haciendo más difícil que
las personas puedan mantener o recuperar sus medios de subsistencia
anteriores. Esto, a su vez, hace que los individuos y sus familias sean
más vulnerables a la infección por el VIH y a las enfermedades
relacionadas con el SIDA. La reducción de la pobreza puede contribuir
a limitar la vulnerabilidad de las personas a la epidemia.
- La inseguridad
económica, los desplazamientos a causa de conflictos o desastres
naturales, el analfabetismo, la violencia y el abuso y la exclusión
social impiden que millones de personas puedan protegerse a sí
mismas y proteger a los demás. Para resultar satisfactorios,
los programas de prevención también deben capacitar a
las personas para que elijan estrategias de vida más seguras.
Esto exige la revisión de cualesquiera políticas sociales
y económicas que comporten desigualdades, discriminación
y exclusión social.
- Las condiciones
económicas, culturales y sociales en las que viven las personas
configuran sus opciones y su comportamiento. Cambiar esas condiciones
--y las actitudes de los demás-- puede permitir que las personas
construyan su vida en torno a alternativas más seguras.
Adecuación
de los programas preventivos
- Las campañas
de prevención llegan a millones de personas, pero todavía
pasan por alto a muchas más, especialmente jóvenes. Algunos
estudios recientes en 17 países de tres continentes indicaron
que más de la mitad de los adolescentes encuestados no conocían
ningún método para protegerse contra el VIH/SIDA.
- Los preservativos,
que son esenciales para la prevención, se están distribuyendo
en mayor cantidad que en cualquier época precedente, pero todavía
no están disponibles de forma universal. Se calcula que cada
año se distribuyen 6000 millones de preservativos, pero se necesita
un número mucho mayor (algunas estimaciones se cifran en 24 000
millones) para proteger a las poblaciones contra el VIH y otras infecciones
de transmisión sexual.
- El alcance de los
programas de prevención a menudo es inadecuado, lo que crea situaciones
en las que las actividades no llegan a los grupos de población
más vulnerables a la infección por el VIH. Los grupos
marginales (como los varones que tienen relaciones sexuales con otros
varones, los profesionales del sexo, los consumidores de drogas intravenosas
y los reclusos) tienen mayores probabilidades de ser olvidados en los
esfuerzos de prevención.
- La prevención
enraiza en las comunidades y a menudo tiene su origen en el activismo
y en actividades populares pequeñas pero satisfactorias. Son
esenciales las iniciativas de divulgación con la comunidad, la
educación inter pares y el suministro de servicios. Igualmente
importantes son aquellos planteamientos que involucran a personas influyentes
y modelos de comportamiento. Los proyectos más fructíferos
obtienen su inspiración y liderazgo a partir de personas que
viven con el VIH/SIDA.
- La protección
enérgica de los derechos humanos refuerza los programas de prevención.
El éxito de las campañas preventivas depende también
de la capacidad para afrontar el estigma y la discriminación.
Cuando la epidemia se encubre bajo la vergüenza y el silencio,
las personas tienen menores probabilidades de buscar y utilizar información,
servicios y centros de prevención.
Una perspectiva
más amplia de la prevención
- La información
y los medios de protección deben llegar a todo el mundo, especialmente
los sectores marginados de la sociedad. Las mujeres y los varones (incluidos
los jóvenes) tienen que ser capaces de aplicar a su vida las
enseñanzas y herramientas de las campañas de prevención.
Por consiguiente, los programas de prevención deben vincularse
con esfuerzos para abordar los factores subyacentes que hacen que las
personas vivan en circunstancias --o elijan estrategias de supervivencia--
que comportan mayores riesgos de infección.
- Mejorar el acceso
a la educación, el empleo y los medios de subsistencia --especialmente
en el caso de las mujeres-- es una faceta indispensable de cualquier
campaña eficaz de prevención. Los estudios también
han demostrado que las personas con mayor nivel educativo tienden a
tener más probabilidades de protegerse con preservativos durante
las relaciones sexuales ocasionales. Las investigaciones han constatado
que, especialmente en el caso de las muchachas jóvenes, incluso
unos pocos años de escolarización adicional se traducen
en un uso más frecuente de preservativos.
- En muchas sociedades,
el VIH también se transmite a través de prácticas
y comportamientos que pueden ser ilegales o tabúes. En tales
circunstancias, la sanción legal y las actitudes públicas
hostiles socavan los programas dirigidos a reducir el riesgo de infección
entre las personas estigmatizadas. Esto no tiene por qué ser
así. En Tailandia, por ejemplo, la campaña para asegurar
el uso sistemático de preservativos en los prostíbulos
desempeñó un papel muy importante en la capacidad del
país para estabilizar su epidemia de VIH/SIDA.
- La despenalización
comercio sexual, la homosexualidad, el consumo de drogas o la posesión
de preservativos y agujas de inyección podría favorecer
los esfuerzos de prevención y limitar la propagación del
VIH. De forma similar, la existencia de leyes más severas contra
la violación y su aplicación más estricta pueden
contribuir a reducir la transmisión del VIH a través de
relaciones sexuales por coacción.
- Los tipos de programas
preventivos que se necesitan pueden variar según la situación
de cada comunidad afectada, y también pueden fluctuar en cuanto
a intensidad. En algunos casos, la prioridad puede consistir en programas
de reducción del daño para usuarios de drogas intravenosas;
en otros, convendrá dar preeminencia a la promoción de
los preservativos y la educación sobre salud sexual. En algunos
países, la modificación de las leyes de herencia podría
contribuir a asegurar que las viudas no queden desamparadas y se vean
forzadas a recurrir al comercio sexual para sostenerse a sí mismas
y sostener a sus familias.
Regresar
Cartera de Prensa: Hoja informativa
|