Los
niños, en situación de riesgo
- Se estima que,
solamente en 2000, unos 600 000 lactantes contrajeron el VIH, más
del 90% de los cuales a través de la transmisión maternoinfantil
(TMI). Cerca del 90% de esas infecciones se produjeron en África
subsahariana.
- El VIH se puede
transmitir a un lactante durante el embarazo, en el trabajo de parto
y el alumbramiento, o a través de la leche materna. El riesgo
de transmisión varía entre un 15% y un 30% en los lactantes
que no reciben lactancia natural. El amamantamiento aumenta ese riesgo
en un 10-20%.
- La transmisión
maternoinfantil prácticamente se ha eliminado del mundo desarrollado
gracias al asesoramiento y las pruebas voluntarias eficaces, al acceso
a la terapia antirretrovírica de combinación o a la utilización
de tratamientos preventivos prolongados de la TMI, a las prácticas
de alumbramiento seguras (incluidas las operaciones cesáreas
electivas) y a la disponibilidad generalizada de sustitutos de la leche
materna.
Prevención
de la infección
- Para prevenir la
TMI se necesita una estrategia triple. Esa estrategia requiere que se
proteja a la mujer contra la infección y que se eviten los embarazos
no deseados entre las mujeres VIH-positivas y las que están expuestas
al riesgo de infección. Conlleva asimismo prevenir la transmisión
del virus de una mujer VIH-positiva a su hijo durante el embarazo, el
trabajo de parto y el alumbramiento, así como durante la lactancia
materna. El asesoramiento y las pruebas voluntarias son una parte esencial
de la estrategia.
- Ha quedado demostrado
que el tratamiento profiláctico antirretrovírico breve
es un método eficaz y asequible para prevenir la TMI. Si se combina
con asesoramiento y apoyo relacionados con la alimentación del
lactante, y con el uso de métodos de alimentación del
lactante más seguros, puede reducir a la mitad el riesgo de infección
de los niños de pecho.
- Esos tratamientos
están principalmente basados en el uso de nevirapina o zidovudina.
La nevirapina se administra en una sola dosis a la madre en el parto,
y también en una dosis al lactante dentro de las 72 horas de
su nacimiento. La madre recibe un tratamiento breve con zidovudina típico
desde la semana 36 de embarazo hasta y durante el parto. Los programas
de TMI apoyados por un Equipo de Trabajo Interinstitucional de las Naciones
Unidas suministran gratuitamente esos tratamientos. En 2000, los fabricantes
de la nevirapina, en asociación con el sistema de las Naciones
Unidas, ofrecieron gratuitamente ese fármaco a los países
en desarrollo por un periodo de cinco años.
- La mayoría
de las mujeres VIH-positivas viven en condiciones de privación
y no tienen acceso a agua salubre y saneamiento. Eso limita su capacidad
para emplear sustitutos de la leche materna seguros. Es altamente prioritario
investigar cómo hacer más segura la lactancia natural.
Los resultados de un estudio indican que los niños alimentados
exclusivamente al pecho tienen menos probabilidades de contraer el VIH
que los que reciben leche materna y otros alimentos. Pero esos resultados
necesitan confirmarse en otros contextos. Mientras tanto, se están
realizando estudios para determinar si los medicamentos antirretrovíricos
proporcionados a una madre o un lactante durante el periodo de lactancia
pueden prevenir la transmisión del VIH.
Persisten graves
dificultades
- Es necesaria una
mayor sensibilización acerca del hecho de que el VIH puede transmitirse
de una madre infectada a su hijo, y de que existen medidas para reducir
ese riesgo.
- El acceso al asesoramiento
y a las pruebas voluntarias debe aumentarse.
- Hay que abordar
el problema de la renuencia de muchas mujeres a someterse a las pruebas
de detección del VIH. A menudo esa resistencia es una respuesta
al estigma y se asocia con la preocupación de la mujer de que
si se descubre que está infectada la privarán de apoyo
social y médico.
- Los servicios de
salud reproductiva siguen siendo insuficientes, y si tienen que acoger
los programas de prevención de la TMI deberán reforzarse.
- El acceso de la
mujer a la atención prenatal y del parto debe mejorarse. También
deben desarrollarse alternativas a la lactancia natural más seguras.
- En último
término, si se quiere proteger mejor contra el virus a los lactantes,
deberá reducirse la vulnerabilidad de la mujer a la infección
por el VIH. Un enfoque de este tipo deberá incluir a las mujeres
VIH-negativas que estén embarazadas y amamantando, para protegerlas
a ellas y proteger a los hijos que puedan dar a luz.
- El centro de atención
debe ser siempre la mujer, sea cual sea su estado serológico
con respecto al VIH, antes que su potencial de transmitir el virus a
sus hijos.
Consolidación
de los progresos
- El Equipo de Trabajo
Interinstitucional de las Naciones Unidas sobre la TMI está prestando
apoyo a un programa en curso para prevenir la transmisión maternoinfantil.
El programa, que está siendo ampliado, actualmente incluye proyectos
piloto en Botswana, Burundi, Camboya, Côte d’Ivoire, Honduras,
Kenya, Rwanda, Uganda, República Unida de Tanzanía, Zambia
y Zimbabwe.
- Para fines de 2000,
los proyectos del Equipo de Trabajo Interinstitucional ya habían
beneficiado a cerca de 81 000 mujeres embarazadas, dos tercios de las
cuales recibieron asesoramiento y se sometieron a las pruebas del VIH.
A una tercera parte de las que resultaron VIH-positivas se les facilitó
tratamiento antirretrovírico y asesoramiento acerca de las prácticas
de alimentación del lactante más seguras. Si bien algunos
proyectos están aún en su fase preliminar, la experiencia
adquirida en países como Bahamas, Barbados, el Brasil y Tailandia
ponen de relieve que los programas de prevención de la TMI pueden
y deben ampliarse para alcanzar la cobertura nacional.
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