- Como resultado
de los compromisos adoptados en la cumbre de los países del G-8
en Okinawa en julio de 2000 y de una subsiguiente reunión de
expertos en salud en diciembre de 2000 en la misma ciudad, dio comienzo
el trabajo sobre el terreno para mejorar las perspectivas de confrontación
del VIH/SIDA y de las enfermedades infecciosas en cuatro países.
Eso condujo a ahondar en nuevos mecanismos de financiación para
aumentar el flujo de recursos para los países en desarrollo.
Gradualmente se estableció el consenso de que un solo fondo–con
un enfoque inicial en el VIH/SIDA, la tuberculosis y el paludismo- sería
el mejor punto de partida.
- Se pretende que
este fondo contribuya a estimular un compromiso financiero y político
suplementario, a facilitar la adquisición de productos básicos
y a atraer a nuevos asociados en la lucha para controlar aquellas enfermedades.
- Los esfuerzos para
crear el fondo recibieron un fuerte impulso cuando el Secretario General
de las Naciones Unidas, Kofi Annan, hizo un llamamiento para el establecimiento
de un fondo mundial para el SIDA y la salud en la cumbre de la Organización
de la Unidad Africana celebrada en Abuja en abril de 2001.
- Unas semanas más
tarde, a comienzos de junio de 2001, los representantes de más
de 50 países, de organizaciones multilaterales y no gubernamentales,
de fundaciones privadas y de otras partes interesadas se reunieron para
celebrar la primera reunión importante sobre el fondo.
- La reunión
logró un alto nivel de consenso y se acordó que el nuevo
fondo se concentraría en el VIH/SIDA, la tuberculosis y el paludismo,
fomentaría un enfoque integrado en esas tres enfermedades y se
orientaría a fortalecer y ampliar los procesos de desarrollo
existentes en lugar de ocuparse de nuevos proyectos.
- Está previsto
que el fondo entre en funcionamiento para fines de 2001. Estará
abierto a las aportaciones de los gobiernos, las fundaciones, el sector
privado y las personas particulares.
- Francia, el Reino
Unido y los Estados Unidos de América, así como el Crédit
Suisse, el Comité Olímpico Internacional y el propio Secretario
General de las Naciones Unidas, que donó la recompensa en metálico
correspondiente a la Medalla de la Libertad de Filadelfia que ganó
en julio, han prometido unas aportaciones iniciales que suman un total
de más de US$ 400 millones. Se prevé obtener otros compromisos
firmes en metálico con motivo del periodo extraordinario de sesiones
de la Asamblea General de las Naciones Unidas dedicado al VIH/SIDA y
de la cumbre de los G-8 en julio de 2001.
- Sentando las bases
de una asociación innovadora entre países en desarrollo,
donantes y el sistema multilateral, el fondo tendrá un órgano
directivo independiente. Durante los próximos tres meses se establecerán
los mecanismos necesarios para configurar la secretaría, el asesoramiento
técnico y la composición del órgano directivo.
- El fondo está
concebido como un sistema para movilizar, gestionar y desembolsar recursos
nuevos y adicionales. No se han establecido metas financieras concretas
para el fondo. Sin embargo, se ha acordado que no sustituirá
los cauces existentes para financiar los programas de lucha contra el
VIH/SIDA, la tuberculosis y el paludismo. Tampoco está previsto
que reemplace las propias inversiones de los países en desarrollo
para controlar esas enfermedades.
- En discusiones
preliminares se ha decidido que el fondo estaría respaldado por
un conjunto de principios, entre los que figuran la necesidad de conseguir
una mejor coordinación en los esfuerzos para hacer frente a las
enfermedades, de mejorar la transparencia y flexibilidad de esos esfuerzos,
y de apoyar el liderazgo y la adopción de decisiones a nivel
nacional. También es importante destacar la ocasión que
brinda el fondo para reducir el trabajo que deben hacer los gobiernos
nacionales cuando tratan con los donantes, para lograr una asignación
de recursos más equitativa y para posibilitar un enfoque más
claro en los resultados.
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