El
SIDA y las zonas rurales
- El acceso a la
información y los servicios de salud es menor en las zonas rurales
que en las ciudades. Los habitantes de las zonas rurales es menos probable
que sepan cómo tienen que protegerse a sí mismos contra
el VIH. Si se ponen enfermos, también hay menos probabilidades
de que reciban tratamiento adecuado.
- Las comunidades
rurales soportan cargas especialmente pesadas, ya que muchos residentes
urbanos infectados por el VIH suelen regresar a sus comunidades rurales
cuando caen enfermos.
- Diversos estudios
han puesto de manifiesto que las tasas de prevalencia del VIH pueden
ser insólitamente elevadas entre las poblaciones móviles.
Por consiguiente el VIH/SIDA afecta desproporcionadamente a los sectores
agrícola, del transporte y la minería, que dependen de
grandes cantidades de trabajadores migratorios.
Socavando el desarrollo
- Al atacar a los
individuos en la flor de su vida laboral y paterna, el SIDA impide que
los conocimientos teóricos y prácticos sean traspasados
a las generaciones siguientes. Sus efectos son particularmente severos
en África subsahariana. En un estudio realizado en Kenya se halló
que solamente el 7% de las familias agrícolas encabezadas por
huérfanos tenían conocimientos adecuados sobre la producción
agrícola.
- En el Ministerio
de Agricultura de Kenya, se calcula que aproximadamente el 58% de todas
las defunciones que se producen entre sus funcionarios se deben al SIDA,
mientras que un 16% del personal del Ministerio de Agricultura e Irrigación
de Malawi está viviendo actualmente con esa enfermedad. Los investigadores
han calculado que el VIH/SIDA está causando la pérdida
de hasta el 50% del tiempo del personal de extensión agrícola
en África subsahariana.
- En las partes más
gravemente afectadas de Tailandia, un tercio de las familias rurales
con algún miembro infectado por el VIH ha sufrido una reducción
de la mitad en su producción agrícola, lo cual amenaza
su seguridad alimentaria. Alrededor del 15% han tenido que sacar de
la escuela a sus hijos, y más de la mitad de las personas mayores
han sido abandonadas a su suerte.
- Con frecuencia
las familias y los hogares rurales afectados por la epidemia se ven
forzados a vender propiedades productivas para sufragar los gastos sanitarios
y de los servicios funerarios. Sustituir esos bienes es muy difícil.
El precio que debe pagarse puede ser el desarrollo a largo plazo de
empresas y comunidades rurales.
Unos sistemas agrícolas
más débiles
- Más de una
tercera parte del producto interno bruto de los países africanos
más gravemente afectados proviene de la agricultura. Los sistemas
de cultivo intensivo con un bajo nivel de mecanización y poca
producción son particularmente vulnerables a la epidemia.
- Desde 1985 el SIDA
ha causado la muerte a cerca de 7 millones de trabajadores agrícolas
en los 25 países africanos más afectados. Se estima que
para 2020 la epidemia podría haberse cobrado hasta un 25% de
la mano de obra agrícola en los países más gravemente
afectados.
- En comparación
con otras enfermedades, el SIDA ataca principalmente a las personas
del grupo de edad productivo, es decir, de 15 a 49 años de edad.
El SIDA reduce la productividad a medida que un número mayor
de personas caen enfermas y deben dedicarse más a atender a los
que están enfermos o acudir a los servicios funerarios.
La seguridad
alimentaria, en peligro
- La pérdida
de bienes y de trabajadores productivos afecta gravemente a la capacidad
familiar de producir y comprar alimentos. Los datos procedentes de Namibia
demuestran que se están generalizando la venta y matanza de cabezas
de ganado para dar apoyo a los enfermos y proporcionar comida a los
asistentes a los servicios funerarios. Eso pone en peligro la industria
del ganado, así como la seguridad alimentaria a largo plazo y
las opciones de supervivencia de las comunidades.
- En las zonas muy
afectadas, muchas familias acogen a parientes enfermos y adoptan a huérfanos,
lo cual reduce la cantidad de alimentos disponibles para cada miembro
de la familia. Como consecuencia, los niveles de nutrición tienden
a descender y la salud de las personas resulta más afectada.
Las mujeres,
en primera línea
- Las mujeres cuyos
esposos son trabajadores migratorios son especialmente vulnerables al
VIH/SIDA, ya que esos últimos pueden tener otras parejas sexuales.
Asimismo, en momentos de inseguridad económica algunas mujeres
pueden tener relaciones sexuales a cambio de dinero u otros bienes.
- En las zonas rurales,
como en las ciudades, la epidemia viene a sumarse a las cargas ya sumamente
pesadas que soporta la mujer: como trabajadora, cuidadora, educadora
y madre. Al mismo tiempo, en algunos países, su condición
jurídica, social y política contribuye a hacerla más
vulnerable al VIH/SIDA.
- En algunos casos,
las tradiciones que velan por el acceso de la viuda a la propiedad pueden
contribuir a la propagación del VIH. Un ejemplo de ello es la
costumbre que obliga a un varón a tomar como esposa a la viuda
de su hermano. Desafortunadamente, las iniciativas que ponen coto a
esas prácticas, si bien son eficaces en la contención
de la transmisión del VIH, también pueden dejar a las
viudas sin acceso a la propiedad y los alimentos.
- Estudios llevados
a cabo en diversos países han puesto de manifiesto que algunas
mujeres rurales cuyos esposos han fallecido por causa del SIDA han recurrido
al comercio sexual para ganarse la vida, puesto que no tenían
derechos legales de herencia de la propiedad de sus esposos.
Abordar los problemas
- Unos programas
de prevención, atención y apoyo que sean eficaces requieren
una mayor comprensión de la dinámica de la epidemia en
las zonas rurales. A pesar de que se trata de una cuestión compleja,
se tiene constancia de un creciente conocimiento de mejores sistemas
para abordar los problemas del SIDA que son específicos de las
zonas rurales.
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