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medida que continúa propagándose la epidemia de VIH/SIDA, su asociación
con el consumo de drogas resulta cada vez más evidente. Pero, en muchos
países, todavía se hace caso omiso de este vínculo potencialmente mortal.
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- El consumo de
drogas --legales o ilícitas-- es un fenómeno universal
con consecuencias a veces fatales. En la actualidad existen pruebas
crecientes de que el consumo de drogas desempeña un papel importante
en la propagación del VIH/SIDA.
- Los que corren
mayor riesgo son los usuarios de drogas intravenosas que comparten
agujas y otros equipos contaminados, que constituyen un medio sumamente
eficaz de transmitir el virus de una persona a otra.
- Inyectadas o
no, las drogas que alteran el estado mental también se asocian
a comportamientos que pueden aumentar el riesgo de infección
por el VIH. Por ejemplo, la desinhibición que provocan algunas
drogas puede conducir a tener relaciones sexuales sin protección,
mientras que la intoxicación puede dificultar el uso de preservativos
o la capacidad para negociar relaciones sexuales seguras. El consumo
de drogas también puede asociarse a violación o relaciones
sexuales por coacción.
- El alcohol --una
de las drogas de uso más generalizado en todo el mundo-- también
se asocia a comportamientos sexuales de riesgo y propagación
del VIH.
- En algunos países,
los consumidores de drogas tienen una probabilidad desproporcionadamente
alta de involucrarse en la industria del sexo, lo que aumenta su riesgo
de infección y las posibilidades de que el virus se propague
a la comunidad general.
- El consumo de
drogas también puede ser consecuencia de la infección
por el VIH. A veces, las personas que viven con el virus recurren
a las drogas para afrontar problemas psicológicos y sociales.
- Los usuarios
de drogas intravenosas figuran entre los grupos más vulnerables
al VIH/SIDA, porque también tienden a ser pobres y estar marginados.
Un factor creciente
en la epidemia
- El consumo de
drogas intravenosas es un fenómeno de crecimiento rápido
en todas las regiones, incluida África (en los últimos
años). Se calcula que, a nivel mundial, un 10% de las infecciones
por el VIH deriva del uso de drogas intravenosas. En algunos países
de Europa y Asia, más de la mitad de las infecciones por el
VIH se atribuyen al consumo de tales drogas.
- En 1992, sólo
80 países comunicaron el uso de drogas intravenosas dentro
de sus fronteras, en comparación con 136 en 2000.
- En Europa central
y oriental, las tasas de prevalencia del VIH fueron bajas hasta 1995,
cuando se puso de manifiesto que el virus se estaba propagando de
forma alarmante entre los usuarios de drogas intravenosas de diversas
ciudades. Los primeros brotes se notificaron en 1995 en las ciudades
ucranianas de Odessa y Nikolayev.
Cortar los vínculos
- Los países
deben poner en práctica un conjunto de medidas asistenciales
para prevenir la infección por el VIH entre los consumidores
de drogas. Tales medidas deberían ofrecer una variedad de opciones
de servicio, incluir programas de desintoxicación, apoyar a
colectivos terapéuticos, asegurar el acceso a agujas y jeringas
estériles y proporcionar terapia de sustitución (por
ej., tratamiento con metadona), así como preservativos y asesoramiento
sobre el VIH. Esos servicios deberían tener un alcance amplio
y preservar los derechos humanos de los usuarios.
- Son esenciales
los servicios periféricos. Puesto que operan fuera de los cauces,
horarios laborales y contextos convencionales, son mucho más
eficaces para llegar a personas que podrían estar viviendo
al margen de la sociedad. Esos servicios tienden a enfocarse en actividades
de prevención del VIH que puedan proteger a los usuarios de
drogas y sus familias contra la infección, y los animan a aprovechar
las ventajas del tratamiento del abuso y la asistencia médica.
- En el Brasil
funciona satisfactoriamente desde 1994 un proyecto para prevenir el
consumo de drogas y la infección por el VIH. Está orientado
a adolescentes en situación de riesgo y usuarios de drogas
intravenosas. Hasta ahora ha llegado a más de 100 000 estudiantes
y ha proporcionado educación preventiva y asistencia a unos
8000 consumidores de drogas.
- El tratamiento
y los servicios de rehabilitación para los consumidores de
drogas son igualmente importantes. Al identificar a los usuarios de
drogas en una fase inicial y proporcionarles tratamiento inmediato,
esos programas reducen la probabilidad de que adopten prácticas
más peligrosas, como el consumo de drogas intravenosas. Los
mismos programas pueden ofrecer a los usuarios de drogas (por vía
intravenosa o no) servicios adicionales que reduzcan su riesgo de
infección.
- Los servicios
de bienestar y apoyo social constituyen otra faceta de una respuesta
eficaz. Dado el gran número de problemas sociales y de bienestar
que experimentan los consumidores de drogas, se requieren medidas
a largo plazo para mejorar su calidad de vida. Tales medidas deberían
orientarse a reducir la pobreza, potenciar las oportunidades de educación
y empleo, ampliar el acceso a los servicios jurídicos y sociales
esenciales y ofrecer apoyo psicosocial.
- Los esfuerzos
dirigidos a prevenir desde el principio el consumo de drogas son cruciales
en la prevención del VIH/SIDA, ya que ayudan a proteger a los
grupos vulnerables (especialmente los jóvenes) contra dependencias
que podrían aumentar su riesgo de infección. Entre las
estrategias figuran proyectos que ayuden a crear aptitudes para la
vida y a fomentar modos de vida más saludables.
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