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Al causar la muerte a un gran número de personas
en la flor de su vida, el SIDA plantea una grave amenaza para el desarrollo.
Al reducir el crecimiento, debilitar los gobiernos, destruir el capital
humano, desalentar las inversiones y erosionar la productividad, el SIDA
socava los esfuerzos de los países para reducir la pobreza y mejorar los
niveles de vida.
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Impacto
sobre las economías y la pobreza
- El SIDA tiene efectos
profundos sobre el crecimiento, la renta y la pobreza. Se calcula que
el crecimiento anual per cápita en la mitad de los países
de África subsahariana está disminuyendo un 0,5-1,2% como
consecuencia directa del SIDA. En 2010, el PIB per cápita en
algunos de los países más afectados posiblemente disminuya
un 8%, mientras que el consumo per cápita habrá experimentado
un descenso aún mayor.
- Las personas son
vulnerables al impacto económico del VIH cualquiera que sea su
nivel de ingresos, pero los pobres son los que sufren las consecuencias
de forma más aguda. El SIDA hunde a las personas en la pobreza,
ya que se cierne en los miembros que mantienen a la familia, pone en
peligro el sustento de los hogares y obliga a gastar los ahorros en
asistencia sanitaria y servicios funerarios. En algunos países,
estimaciones conservadoras indican que el número de personas
que viven en la pobreza ya ha aumentado un 5% como resultado de la epidemia.
Esto amenaza los esfuerzos para alcanzar el objetivo de la Cumbre del
Milenio de reducir a la mitad la proporción de las personas que
viven en la pobreza extrema en 2015.
- Debido a su menor
acceso al trabajo, la asistencia sanitaria y otros servicios, los indigentes
tienen mayores probabilidades de recurrir al comercio sexual y otras
estrategias de supervivencia que los exponen al riesgo de contraer el
VIH, creando así un círculo vicioso.
Impacto sobre los
gobiernos
- Los gobiernos están
perdiendo empleados cualificados muy valiosos, y deben asumir gastos
crecientes en concepto de asistencia sanitaria y cuidado de los huérfanos,
reducción de los ingresos y menor rendimiento de las inversiones
sociales.
- En muchos países
pobres, los gobiernos dependen en gran medida de un pequeño número
de administradores y responsables de la formulación de políticas
que a menudo adolecen de capacitación en áreas importantes
de gestión pública y servicios sociales esenciales. En
los países más afectados, la disponibilidad de este personal
clave se está viendo comprometida a medida que un número
creciente de funcionarios son víctimas de la epidemia. La pérdida
de empleados públicos reduce la capacidad e incrementa los costos
de reclutamiento, formación, beneficios complementarios y sustituciones.
Impacto sobre los
sectores productivos
- Las empresas de
todo tipo deben asumir costos superiores en concepto de formación,
seguros, beneficios complementarios, absentismo y baja por enfermedad.
Existen numerosas previsiones según las cuales los costos de
asistencia sanitaria aumentarán hasta diez veces en los próximos
años. Esto frena el desarrollo del sector privado, un elemento
fundamental en las estrategias de desarrollo de muchos países.
- El SIDA está
reduciendo la relación entre trabajadores sanos y familiares
dependientes. En los países más afectados, el crecimiento
de la productividad puede llegar a reducirse hasta un 50%. Junto con
la erosión del capital humano y la pérdida de trabajadores
cualificados y experimentados, esto provocará un desequilibrio
entre recursos humanos y requisitos de mano de obra.
- En la agricultura,
el VIH/SIDA está reduciendo las inversiones en irrigación,
mejora del suelo y otros desarrollos de capital, lo que se traduce en
un descenso de la producción. Las familias están cambiando
a cultivos que requieren menos mano de obra, pero que también
son menos rentables. El SIDA está obligando a las familias a
vender sus bienes con el fin de cubrir los gastos asistenciales y funerarios.
Como consecuencia, en algunas regiones ya ha empezado a detectarse una
menor producción de alimentos, lo que compromete aún más
el objetivo de la Cumbre del Milenio de reducir a la mitad la proporción
de las personas que pasan hambre en 2015.
Impacto sobre los
sectores sociales
- El SIDA sobrecarga
los sistemas sociales y obstaculiza el desarrollo educativo y sanitario.
En algunos países, la esperanza de vida ha disminuido hasta 20
años. Se prevé que en 2010 el número actual de
niños que han perdido a su madre o a ambos padres a causa de
la epidemia --13,2 millones-- se habrá multiplicado por un factor
superior a dos. Esto plantea exigencias sin precedentes de bienestar
social para países que ya deben asumir desafíos colosales
de desarrollo.
- Los maestros y
estudiantes están falleciendo o abandonando la escuela, lo que
disminuye tanto la calidad como la eficacia de los sistemas educativos.
Las carencias en los servicios de educación también reducirán
el capital humano en todos los demás sectores. En los países
más afectados existe el peligro de que no pueda alcanzarse el
objetivo de la Cumbre del Milenio de asegurar una educación primaria
universal en 2015.
- En muchos países,
los sistemas sanitarios están sometidos a una presión
desmesurada a causa del número creciente de pacientes con SIDA
y la pérdida de personal asistencial.
- En numerosos países,
el SIDA también está socavando la cohesión social,
y constituye una amenaza cada vez más reconocida para la estabilidad
política y social.
Impacto sobre las
mujeres
- Las mujeres y las
muchachas jóvenes son más vulnerables al VIH/SIDA y sufren
en cuantía desproporcionada los efectos de la epidemia. En sus
hombros también descansa la mayor parte de la carga asistencial.
Es frecuente que las familias saquen a las muchachas de las escuelas
para que cuiden a parientes enfermos o se encarguen de otras responsabilidades
familiares, comprometiendo así su educación y sus perspectivas
de futuro.
- El efecto sobre
el desarrollo de las muchachas es especialmente nocivo y las hace aún
más vulnerables a la infección por el VIH. Las muchachas
que se ven obligadas a abandonar la escuela tienen menores probabilidades
de alcanzar el poder adquisitivo que necesitan para aumentar su independencia
económica. La menor educación impartida a las mujeres
también coarta el desarrollo nacional.
Proteger el desarrollo
- Los países
que han obtenido éxitos en la lucha contra la epidemia han demostrado
que es posible preservar los logros de desarrollo si las actividades
relacionadas con el VIH/SIDA se integran en estrategias y programas
globales de desarrollo.
- También
son esenciales la mejora y la intensificación de las estrategias
para la reducción de la pobreza. Deben ampliarse los esfuerzos
para promover un crecimiento equitativo, generar empleo, incrementar
la renta, mejorar la producción agrícola y asegurar el
sustento del sector informal.
- Los países
que exploran formas innovadoras de mantener y regenerar su capacidad
de gobierno están mejor dotados para contener la epidemia. Otras
facetas igualmente importantes son la introducción de modificaciones
en la legislación social y laboral, la búsqueda de formas
eficaces y equitativas de proporcionar servicios sociales y la instauración
de programas exhaustivos dirigidos a las personas más afectadas
por la epidemia (especialmente mujeres y huérfanos).
- Se ha demostrado
que una respuesta satisfactoria al SIDA requiere el mantenimiento de
servicios públicos esenciales, como educación, sanidad,
seguridad, justicia e instituciones de gobierno democrático.
Cada sector debe tener en cuenta el VIH/SIDA en sus propios planes de
desarrollo e introducir medidas para sostener las funciones del sector
público. Tales acciones podrían incluir formación
acelerada, reclutamiento de funcionarios clave y reasignación
de presupuestos hacia los servicios más esenciales.
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Cartera de Prensa: Hoja informativa
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