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Asistencia integral:
satisfacción de un amplio espectro de necesidades
- Aunque el acceso
a los medicamentos es sumamente importante, las necesidades de las
personas con el VIH/SIDA van mucho más allá de los fármacos
y la asistencia sanitaria. Por consiguiente, las estrategias asistenciales
para el VIH/SIDA tienen que ser integrales.
- Entre los pilares
que cimentan una asistencia y apoyo integrales figuran el asesoramiento
y las pruebas voluntarias del VIH, de modo que las personas puedan
conocer su estado serológico con respecto al VIH y afrontarlo
eficazmente. Un plan asistencial integral también debe incluir
apoyo psicológico para ayudar a las personas a asumir las implicaciones
de padecer una enfermedad que pone en peligro su vida. Esto exige
apoyo social para ayudar a las personas VIH-positivas, sus familias
y sus comunidades a afrontar las consecuencias económicas y
sociales de la enfermedad y la muerte producidas por el SIDA.
- El papel de las
comunidades y las organizaciones comunitarias --especialmente las
que engloban a personas que viven con el VIH/SIDA-- reviste una importancia
fundamental. Su labor promueve la solidaridad social con los individuos
afectados y sus familias, les proporciona apoyo psicológico
y les ayuda a protegerse contra la discriminación y la violación
de sus derechos. Su activismo induce a menudo a los gobiernos a dedicar
más recursos a la respuesta al SIDA y espolea a las empresas
farmacéuticas a reducir el precio de los medicamentos.
- La asistencia
y el apoyo integrales dependen de la existencia de sistemas sanitarios
mejorados que refuercen el acceso a todos los servicios que necesitan
las personas que viven con el virus, incluidos los medicamentos que
salvan la vida. En África, donde viven las dos terceras partes
de las personas VIH-positivas del mundo, los sistemas sanitarios ya
eran deficientes y estaban infradotados antes de la aparición
del SIDA. En la actualidad están totalmente colapsados a causa
de la presión añadida de millones de nuevos pacientes.
En muchos lugares, los centros de diagnóstico son inadecuados
y el suministro de fármacos sigue un curso errático,
incluso para procesos relacionados con el VIH que son fáciles
de diagnosticar y baratos de tratar. El acceso seguirá siendo
desigual e inconstante hasta que los países puedan permitirse
la adquisición de fármacos y equipos diagnósticos
relacionados con el SIDA y doten sus sistemas sanitarios con
la infraestructura necesaria y un personal convenientemente cualificado.
- Sin embargo,
muchos países en desarrollo se esfuerzan por asignar al sector
sanitario una parte suficiente de su presupuesto nacional. En África,
los gobiernos están gastando mucho más en pagar los
intereses de la deuda externa que en educación y sanidad. Las
iniciativas en favor del alivio de la deuda y la asistencia internacional
para el desarrollo pueden ayudar a los países a invertir más
en paliación de la pobreza y prevención y asistencia
del SIDA.
- En los lugares
donde no es posible movilizar una cantidad suficiente de recursos
(personal sanitario, infraestructura y financiación), las personas
que viven con el VIH/SIDA deben tener acceso a medidas básicas
de tratamiento y alivio del dolor para las infecciones oportunistas
«más simples», como neumonía y tuberculosis.
La asistencia
y el tratamiento refuerzan la prevención
- La asistencia
y apoyo a las personas que viven con el VIH pueden ayudar a proteger
la salud del público en general al mejorar la eficacia de los
esfuerzos preventivos. La inmensa mayoría de las personas que
viven con el VIH no conocen su estado serológico. El uso creciente
del asesoramiento y las pruebas voluntarias del VIH es un factor importante
para fomentar cambios en los comportamientos de riesgo, que, a su
vez, se traducirán en una prevención más eficaz.
La disponibilidad de asistencia y tratamiento para el VIH --una fuente
de esperanza-- puede constituir un incentivo poderoso para que las
personas se decidan a averiguar su estado serológico.
- Las personas
que saben que están infectadas y tienen acceso a asistencia
pueden romper la actitud de negación respecto al VIH, que con
tanta frecuencia arruina los esfuerzos de prevención. Los cuidadores
que trabajan con personas VIH-positivas demuestran a los demás
que no hay por qué temer el contagio a través del contacto
cotidiano y, así, contribuyen a disipar creencias erróneas
sobre la transmisión del VIH.
- La facilitación
de diagnóstico y tratamiento para la tuberculosis y las enfermedades
de transmisión sexual, frecuentes entre las personas con el
VIH, también ayuda a reducir la propagación de esas
infecciones entre las personas VIH-negativas.
- Por estos motivos,
cada vez resulta más evidente que la asistencia relacionada
con el SIDA es una inversión provechosa que beneficia directamente
a las personas con el VIH/SIDA, al tiempo que refuerza la prevención
de la epidemia.
Acelerar el acceso
- Emprendida en
mayo de 2000, la Iniciativa de Aceleración del Acceso supone
una reduplicación de los esfuerzos de la Secretaría
del ONUSIDA y sus copatrocinadores con el fin de ayudar a los países
a poner en práctica medidas integrales de asistencia para las
personas que viven con el VIH/SIDA. La iniciativa se concreta en dos
líneas de acción. La primera consiste en el diálogo
con la industria farmacéutica para que suministre medicamentos
de calidad que sean más asequibles en los países en
desarrollo. La segunda implica la colaboración técnica
con los países que se proponen reforzar su capacidad para proporcionar
asistencia, tratamiento y apoyo (incluida la introducción de
la terapia antirretrovírica).
- El apoyo se adapta
a la situación de cada país. Tras solicitarlo, se respalda
la preparación de planes asistenciales de ámbito nacional
que formen parte de estrategias más amplias sobre el VIH/SIDA.
Las autoridades nacionales responsables de negociar con las empresas
el suministro de fármacos y equipos disponen de información
de otros países sobre el precio de los medicamentos (incluidos
los genéricos) y los medios diagnósticos.
- Hasta ahora,
36 países de África, Europa, Asia, el Caribe y América
Latina han decidido aprovechar los beneficios de la iniciativa. Diez
de esos países (todos en África) han alcanzado acuerdos
con los fabricantes para que reduzcan significativamente el precio
de sus medicamentos.
El precio de
los fármacos
- El precio de
numerosos fármacos importantes para las personas que viven
con el VIH/SIDA, incluidos diversos antirretrovíricos, ha disminuido
considerablemente en los últimos meses. Estas reducciones de
precio se han alcanzado gracias a una combinación de esfuerzos.
Entre ellos, las iniciativas de sensibilización y defensa pública
(para llamar la atención sobre las consecuencias devastadoras
de la epidemia y las carencias de tratamiento en los países
en desarrollo), la presión de los activistas y la sociedad
civil y la competencia de los fabricantes de fármacos genéricos.
Igualmente importantes han sido los precios diferenciales (rebajados)
que ofrecen las empresas farmacéuticas para aplicación
exclusiva en países en desarrollo, por no mencionar esfuerzos
como la Iniciativa de Aceleración del Acceso. Algunas empresas
también han realizado donaciones de medicamentos; por ejemplo,
un antirretrovírico para prevenir la transmisión maternoinfantil
o un antimicótico para tratar ciertas infecciones oportunistas.
- El precio ha
constituido un obstáculo para ampliar el acceso al tratamiento.
Pero hay otros factores importantes al respecto, como la movilización
de una financiación sostenible para aportar medicinas y equipamiento
a los países en desarrollo y el reforzamiento de las instalaciones
y el personal sanitarios, de forma que los medicamentos puedan prescribirse
y administrarse con seguridad. La prescripción correcta y la
supervisión de la observancia de los planes terapéuticos
son esenciales en beneficio de los pacientes y para evitar problemas
potencialmente graves de resistencia farmacológica.
- De todos modos,
y a pesar de una reducción significativa de los precios, los
fármacos importantes para las personas que viven con el VIH
siguen fuera del alcance de la inmensa mayoría de quienes los
necesitan. Por ejemplo, en muchos de los países en desarrollo
más afectados por la epidemia, el costo actual de tratar a
un paciente durante un año es mucho mayor que el PIB anual
per cápita.
- Aparte de defender
una política de precios en consonancia con el poder adquisitivo
de los países, se están buscando nuevas vías
de negociación. Entre ellas, reducir o eliminar los impuestos
y aranceles de importación; instar a las empresas propietarias
de patentes a que autoricen a otros fabricantes la producción
más barata de sus compuestos; utilizar las medidas de protección,
fijadas en los acuerdos internacionales de comercio, que ayuden a
los gobiernos a ampliar el acceso a las medicaciones y proteger la
salud pública, y fomentar la cooperación Sur-Sur y Norte-Sur.
También se están preparando nuevos mecanismos de financiación
para encauzar más recursos públicos y privados hacia
los programas de asistencia y apoyo.
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