Hoja informativa
El VIH/SIDA y el mundo del trabajo




Las prioridades del Secretario General de las Naciones Unidas para la respuesta mundial al VIH/SIDA se basan en las iniciativas de los dos últimos decenios para vencer la epidemia, entre las que figuran la Asociación Internacional contra el SIDA en África, una coalición que trabaja bajo el liderazgo de los gobiernos africanos y encauza los recursos de las Naciones Unidas, diversos donantes y los sectores privado y comunitario.


Reconociendo la necesidad de un frente más unido para combatir la epidemia, en 1999 los jefes de Estado africanos pidieron al Secretario General de la Organización de la Unidad Africana que colaborara con el ONUSIDA para poner en práctica una asociación especial contra el VIH/SIDA. En diciembre de 1999, el Secretario General de las Naciones Unidas dio un gran impulso a la iniciativa sumando su apoyo a lo que pasaría a denominarse la Asociación Internacional contra el SIDA en África.

La Asociación se basa en el principio de que, actuando de forma aislada, ninguno de sus miembros -sean gobiernos o la sociedad civil y las diversas organizaciones nacionales e internacionales que trabajan contra el SIDA- puede invertir el curso de la epidemia. Un enfoque de coalición o asociación puede amplificar la aportación de todos los socios, a la vez que proporciona un papel de liderazgo destacado a los gobiernos africanos.

La misión de la Asociación es ambiciosa y atrevida. Durante el presente decenio, se propone contribuir a los esfuerzos mundiales para contener la propagación del VIH en África, reducir drásticamente su impacto y frenar los retrocesos en el desarrollo humano, social y económico. La iniciativa conjunta aprovecha los puntos fuertes de cada miembro de los siguientes modos:

por medio de su liderazgo nacional, los gobiernos africanos están encabezando unas respuestas nacionales de todos los sectores;

las organizaciones de las Naciones Unidas están coordinando la respuesta mundial y facilitando apoyo financiero y programático a los esfuerzos a nivel de país;

os gobiernos donantes están respaldando la acción a todos los niveles, principalmente apoyando el desarrollo de la Asociación y facilitando asistencia financiera;

el sector privado está aportando recursos y conocimientos especializados;

el sector comunitario está trabajando para reforzar el papel de las agrupaciones del sector de la sociedad civil en la Asociación y fortalecer las redes regionales y nacionales.

Un arranque importantet

La Asociación ha recorrido un considerable camino. Se ha implicado en la movilización del liderazgo político, en el desarrollo y ejecución de planes estratégicos nacionales, y en facultar a las comunidades con medios de acción. También distribuye recursos, ayuda a establecer programas de financiación y de alivio de la deuda, y asegura el acceso a la atención y los mecanismos asociativos.

Los líderes políticos y otros están asignando más fondos, creando consejos nacionales del SIDA, preparando estrategias nacionales contra el SIDA o puliendo las existentes, y prestando atención a la importancia de la participación de la comunidad y la acción a nivel de distrito.

Se está ampliando el apoyo financiero, técnico y administrativo para reforzar los consejos nacionales del SIDA en países como Botswana, Etiopía, Mozambique, Nigeria, Tanzanía, Uganda, Zambia y Zimbabwe.

Se están introduciendo nuevos planes para superar la crisis del SIDA. Cuando se creó la Asociación, a finales de 1999, se habían ultimado 14 planes estratégicos nacionales. Quince meses después, se habían completado cerca de 30 y otros 14 estaban en proceso de preparación.

Se están desplegando más recursos humanos y financieros. Los asociados están trabajando juntos en la organización de mesas redondas exitosas para la movilización de recursos. El proceso de Malawi, por ejemplo, tuvo como resultado el compromiso por los donantes del 90% de los US$ 121 millones que se habían solicitado para ayudar a financiar el programa del VIH/SIDA de aquel país. Ahora otros países están poniendo en práctica esta enseñanza.

Algunos gobiernos han anunciado importantes aumentos en los fondos que asignan a los programas del VIH/SIDA. Algunos de ellos están utilizando los ahorros del alivio de la deuda para sufragar actividades relacionadas con el SIDA y, como resultado, ocho países con pocos ingresos han añadido un total de US$ 30 millones a sus programas del SIDA. El Gobierno de Nigeria, por ejemplo, destinará US$ 40 millones a su Plan de Acción de Emergencia contra el VIH/SIDA.

Los organismos de las Naciones Unidas están facilitando más recursos a las actividades de la Asociación. Además de los copatrocinadores del ONUSIDA (UNICEF, PNUD, FNUAP, PNUFID, UNESCO, OMS y Banco Mundial), otras organizaciones como la OIT, el ACNUR y la FAO están incrementando sus contribuciones.

El ámbito de acción de la Asociación es continental, pero desempeña su función más importante a nivel de país, donde apoya los planes nacionales para luchar contra el SIDA y refuerza las iniciativas existentes. Con sus distintos miembros compartiendo experiencias e iniciativas que han obtenido resultados satisfactorios, la Asociación puede ayudar a transformar las acciones aisladas en planes de acción coherentes.

A nivel local –la esfera decisiva de la lucha contra la epidemia- se está realizando una labor de gran alcance. Por medio de iniciativas de respuesta a nivel de distrito, la Asociación está ayudando a reforzar los esfuerzos comunitarios contra la epidemia. Se estimula a las partes clave a formar asociaciones locales con proveedores de servicios y facilitadores. Los países están recibiendo asistencia técnica y financiera para ampliar sus respuestas de distrito al nivel nacional.

El sector privado está fortaleciendo su papel en la Asociación. Diversas fundaciones han hecho importantes aportaciones a los programas del VIH/SIDA. Y más empresas privadas que nunca están respondiendo con el establecimiento de programas en el lugar de trabajo destinados a sus empleados y ayudan a sus familias y comunidades.

Las dificultades que nos aguardan

Con la colocación de los cimientos para unas acciones contra la epidemia más amplias y mejor coordinadas, la Asociación se ha erigido en una iniciativa capital para el esfuerzo mundial dirigido a contener el SIDA en África. Pero todavía nos aguardan grandes dificultades.

Hay que intensificar más el compromiso político. Tenemos que estimular a un mayor número de dirigentes políticos, religiosos, empresariales y tradicionales para que emprendan acciones más decisivas y atrevidas.

Muchos de los países más gravemente afectados por la epidemia carecen de la infraestructura y los medios financieros y humanos necesarios para adoptar medidas rápidas y en gran escala contra el SIDA. La colaboración entre los dirigentes de los gobiernos y los capitanes de empresa podría desbloquear más recursos humanos y financieros a nivel de país. Pero también se requiere un mayor apoyo internacional (incluido el alivio de la deuda).

Se necesitan sistemas administrativos más ordenados para asegurar que los fondos, los conocimientos técnicos y otros recursos lleguen a las comunidades. Mientras tanto, es prioritario establecer órganos de coordinación sólidos, como los consejos nacionales del SIDA, en los países donde aun carezcan de ellos.

Se requieren ingentes esfuerzos nacionales y mundiales para facilitar un acceso adecuado a la atención para los africanos que viven con el VIH/SIDA. Eso exige más que el suministro de fármacos antirretrovíricos. Hay que fortalecer los sistemas de salud, capacitar a los agentes de salud, y mejorar los servicios de asesoramiento y pruebas voluntarias.

Los programas de prevención deben intensificarse para asegurar que lleguen particularmente a los jóvenes y las mujeres, y para evitar que una nueva generación se infecte.

Hay que enfrentarse a las causas fundamentales de la epidemia –las desigualdades e injusticias sociales, económicas y culturales- con más resolución.

Ya se ha puesto la primera piedra del impulso para invertir el curso de la epidemia, y la Asociación está resuelta a mantener el ímpetu.


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