LOS PEQUEÑOS ESTADOS INSULARES CINCO AÑOS DESPUÉS - SITUACIÓN ACTUAL

En 1994, más de 100 países aprobaron en Barbados un Programa de Acción para el Desarrollo Sostenible de los pequeños Estados insulares en desarrollo. Cinco años más tarde, en un período extraordinario de sesiones que la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrará del 27 al 28 de septiembre de 1999, delegados de todo el mundo examinarán los progresos alcanzados después de la reunión de Barbados y buscarán formas en que la comunidad internacional pueda impulsar medidas en apoyo de los Estados insulares.

En el siguiente resumen se reseña la situación en que se encuentran los distintos ámbitos prioritarios definidos en los capítulos del Programa de Acción, y se describen los progresos realizado desde la reunión de Barbados, así como algunas de las recomendaciones propuestas - en negociaciones preliminares o informes del Secretario General de las Naciones Unidas - para que se examinen en el período extraordinario de sesiones.

1. El cambio climático

Situación. Los pequeños Estados insulares son especialmente vulnerables al aumento del nivel del mar, ya que sus poblaciones se concentran en la costa. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, si la situación sigue evolucionando como hasta ahora, el nivel del mar podría aumentar de 15 a 95 centímetros antes del año 2100, y lo más probable es que el aumento fuera de 50 centímetros. El Programa regional del Pacífico Sur para el medio ambiente menciona, como ejemplos anecdóticos, la inundación de algunas isletas, el hundimiento de cementerios en el mar, la filtración de agua salada en tierras agrícolas y la erosión de playas en algunos países de baja altitud, como Kiribati, Tuvalu y las Islas Marshall. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático calcula que el costo de las nuevas obras necesarias de protección contra el aumento del nivel del mar ascendería, sólo en los Estados caribeños, a 1.100 millones de dólares de los EE.UU. Sin embargo, la construcción de escolleras podría tener efectos perjudiciales para las lagunas y los ecosistemas costeros.

Progresos realizados. En 11 países del Pacífico Sur se han financiado, con fondos provenientes de Australia, sistemas de medición y vigilancia del aumento del nivel del mar. En el Caribe se ha fortalecido la red de vigilancia mareográfica del Sistema Mundial de Observación de los Océanos. En 12 países del Pacífico y varias islas caribeñas se han realizado estudios para determinar las zonas más vulnerables a los efectos del aumento del nivel del mar. En 1997, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) donó 12,42 millones de dólares a diversos pequeños Estados insulares para ayudarlos a adaptarse a los cambios climáticos. La mayoría de los pequeños Estados insulares ha ratificado la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Actualmente se celebran conversaciones para determinar la forma más eficiente en que los pequeños Estados insulares podrían aprovechar los mecanismos del Protocolo de Kyoto, el cual ha sido firmado por la mayoría de estos Estados.

Medidas necesarias. En las recomendaciones propuestas se insta a la comunidad internacional y a los pequeños Estados insulares a que continúen mejorando la capacidad de respuesta de las islas al cambio climático. El apoyo internacional es especialmente necesario para encontrar posibles opciones de adaptación.

2. Desastres naturales y ambientales

Situación. Los pequeños Estados insulares son extremadamente vulnerables a las tormentas, a los efectos de El Niño y a otros desastres naturales. Los huracanes George y Mitch causaron grandes daños en el Caribe; sólo en Saint Kitts y Nevis se registraron pérdidas por valor de 450 millones de dólares. Fiji y Papua Nueva Guinea fueron dos de los países del Pacífico que sufrieron los efectos de graves sequías provocadas por El Niño. En Papua Nueva Guinea los tsunamis provocados por un terremoto causaron la muerte de más de 2.000 personas y destruyeron viviendas y cultivos. En muchos Estados insulares el costo de los seguros contra las tormentas es prohibitivo, mientras que en otros Estados sencillamente no existen seguros de este tipo.

Progresos realizados. El Programa de Reducción de Desastres en el Pacífico Sur, que se desarrolló desde 1994 hasta 1998, mejoró la capacitación para hacer frente a casos de desastre. En 1997, bajo los auspicios de la Asociación de Estados del Caribe se formó un grupo especial sobre desastres naturales que actualmente prepara un acuerdo regional sobre medidas en casos de desastre.

Medidas necesarias. En las recomendaciones propuestas se señalan la necesidad de continuar los esfuerzos para reducir los efectos de El Niño y otros desastres naturales, así como la necesidad de seguir elaborando sistemas de alerta temprana. También se hace hincapié en la necesidad de establecer una colaboración entre los pequeños Estados insulares y el sector privado con el fin de crear sistemas de seguros con una mayor distribución de los riesgos, mayor cobertura y primas más económicas.

3. Gestión de desechos

Situación. Los pequeños Estados insulares suelen no tener vertederos debido a la falta de terreno y de capacidad. El rápido crecimiento de la población y el aumento del turismo generan cada vez más desechos. Las instalaciones de tratamiento de aguas residuales funcionan inadecuadamente, por lo que a menudo dichas aguas se vierten al mar. Ello tiene graves efectos en las dos industrias principales de estos Estados: el turismo y la pesca. Las nuevas normas no han servido para mejorar la situación debido a que los gobiernos de estos Estados carecen del personal y de los recursos necesarios para aplicarlas. Los Estados insulares no tienen capacidad suficiente para resolver el problema del volumen creciente de desechos tóxicos peligrosos.

Progresos realizados. En algunos pequeños Estados insulares el sector privado ha comenzado a participar activamente en el reciclaje de material plástico, metales, papel y desechos de petróleo. En las islas Seychelles y Mauricio se han construido vertederos sanitarios, y en varios países del Caribe y del Pacífico se están construyendo o modernizando instalaciones de este tipo. Varios países, entre ellos Barbados, Jamaica, Maldivas y Trinidad y Tabago, han captado fondos de donantes para mejorar los sistemas de tratamiento de residuos. El Programa Regional del Pacífico Sur para el Medio Ambiente está evaluando la capacidad de ocho Estados insulares del Pacífico en el ámbito del tratamiento de las sustancias químicas. Las Comoras, Mauricio, Seychelles y Madagascar están mejorando su preparación para casos de vertido de petróleo, con la ayuda del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Banco Mundial y la Organización Marítima Internacional, entre otros.

Medidas necesarias. Entre las prioridades nacionales que se destacan en el informe del Secretario General figuran la mejora de los sistemas de gestión de desechos, los vertederos y los sistemas de tratamiento de residuos; la reducción del volumen de desechos; el establecimiento de instalaciones receptoras en los puertos para la eliminación de los desechos de los buques; la aprobación y aplicación de leyes nacionales sobre eliminación de desechos; y el establecimiento de instalaciones de almacenamiento a largo plazo de desechos peligrosos.

4. Recursos costeros y marinos

Situación. El turismo y la pesca, dos importantes industrias costeras, requieren una gestión especial para evitar el deterioro o agotamiento de los recursos de los cuales dependen. Los Estados insulares se enfrentan habitualmente con problemas como los siguientes: la erosión de las playas, debida normalmente a la extracción de la arena y el coral, la regresión de la línea de costa, la degradación del entorno y la contaminación marina provocada por el desarrollo. Los pequeños Estados insulares muchas veces no tienen la capacidad para gestionar las pesquerías en sus zonas económicas exclusivas, que muchas veces son 100 veces más extensas que su territorio. Dado que las zonas económicas exclusivas de los pequeños Estados insulares representan aproximadamente un sexto de la superficie del planeta, la mejora de la gestión de la pesca contribuiría significativamente a paliar la reducción de los recursos pesqueros comerciales de todo el mundo, que actualmente es de un 60%.

Progresos realizados. Trece islas del Pacífico, con la ayuda del Fondo para el Medio Ambiente Mundial han elaborado, un Programa de Acción Estratégica para la gestión de costas, cuencas hidrográficas y actividades pesqueras, y han obtenido otros 20 millones de dólares para ejecutarlo. Barbados ha creado una dependencia de conservación de las costas que ha elaborado un proyecto de ley de ordenación de las zonas costeras. El Organismo de Pesca del Foro para el Pacífico Sur prestó apoyo técnico a los pequeños Estados insulares para la negociación del Tratado sobre el Atún del Pacífico Sur con los Estados Unidos. Todos los pequeños Estados insulares han adoptado una estrategia con arreglo a la Iniciativa Internacional sobre los Arrecifes de Coral, y la mayoría de ellos disponen de redes de vigilancia para seguir de cerca el estado de los arrecifes.

Medidas necesarias. Las recomendaciones propuestas propugnan:

* El establecimiento o fortalecimiento de programas de evaluación de las repercusiones del desarrollo en las zonas costeras y de programas de reducción de la contaminación proveniente de tierra firme;

* La elaboración de normas para tratar de resolver diversos problemas relacionados con las pesquerías, incluida la pesca ilegal, no reglamentada y no declarada en las aguas de los pequeños Estados insulares, y a fin de fortalecer la capacidad de los países para negociar acuerdos de pesca y promover la inversión comercial en actividades pesqueras sostenibles;

* La coordinación regional de la vigilancia de la pesca, entre otras cosas, utilizando sistemas informáticos de localización de buques;

* Programas locales de conservación y gestión de arrecifes e iniciativas de fomento de medios alternativos de subsistencia, como la acuicultura y el ecoturismo, sobre la base de la Iniciativa Internacional sobre los Arrecifes de Coral.

En las conversaciones preliminares, los pequeños Estados insulares han intentado reafirmar su derecho, recogido en el Programa de Acción de Barbados, a restringir o prohibir, de conformidad con el derecho internacional, la importación de desechos peligrosos y radiactivos y su transporte por aguas nacionales. Otras recomendaciones se han centrado en exhortar a los Estados a que aumenten la seguridad del transporte de desechos peligrosos y radiactivos y en recordar que los derechos soberanos de los pequeños Estados insulares sobre sus zonas económicas exclusivas deben concordar plenamente con los derechos de paso en tránsito y de libertad de navegación, según lo dispuesto en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

5. Agua dulce

Situación. Muchos pequeños Estados insulares sufren una grave escasez de agua dulce y tienen pocas opciones para remediar la situación. Se dispone de una cantidad muy limitada de aguas superficiales y freáticas, sobre todo en las islas volcánicas y los atolones, a la vez, la urbanización provoca un aumento de la demanda y la contaminación de la oferta. Los pequeños Estados insulares son particularmente vulnerables a las sequías, la falta de lluvia y la infiltración de agua salada. La organización de servicios de abastecimiento de agua y de saneamiento en los terrenos insulares es técnicamente difícil y económicamente inviable, debido a la reducida escala de las economías de esas islas y al elevado costo de la importación del equipo necesario. Por otra parte, también va en aumento la demanda de agua para el turismo y la agricultura comercial de regadío.

Progresos realizados. Antes de la elaboración del Programa de Acción de Barbados se iniciaron importantes proyectos regionales de abastecimiento de agua y de saneamiento en el Caribe, en 1979, y en el Pacífico, en 1986; ambos programas se siguen llevando adelante bajo el control de organismos ambientales y científicos regionales. Desde 1994, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Organización Meteorológica Mundial, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial han venido prestando apoyo a una serie de proyectos destinados a mejorar el abastecimiento de agua y el saneamiento. El PNUD ha prestado asistencia a Cabo Verde en la elaboración de un plan nacional del agua y ha ayudado asimismo a las Comoras en la delicada tarea de construir pozos para acceder a los acuíferos costeros. El Banco Asiático de Desarrollo está financiando el establecimiento de servicios de agua potable en Micronesia, y Bahrein ha puesto en marcha un plan de acción para proteger los recursos de agua dulce y modernizar la red de distribución.

Medidas necesarias. Las recomendaciones propuestas se centran en la mejora de la evaluación, la planificación y la gestión integrada de los recursos de agua dulce.

6. Recursos de tierras

Situación. Dada la gran escasez de tierras, la intensa demanda debe resolverse de manera sostenible. Entre los factores principales se encuentran la presión que ejerce la población numerosa, la deforestación por explotación o la conversión en tierras de cultivo y la erosión del suelo que provoca. Las prácticas tradicionales de tenencia de las tierras hacen difícil la ordenación. La mayor demanda de ingresos en efectivo ha hecho que aumente la producción de cultivos comerciales de exportación y ha conducido a un desarrollo inadecuado del turismo, con graves repercusiones en las tierras.

Progresos alcanzados. Entre las medidas de ámbito nacional, Granada ha empezado a aplicar un programa de ordenación basado en un sistema de información computadorizado sobre tierras. En Trinidad y Tabago y Santa Lucía se han llevado a cabo actividades similares. La Organización de Estados del Caribe Oriental ha pedido asistencia a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) a fin de crear un mecanismo de planificación del uso de las tierras y de zonificación agrícola. En Fiji, Tonga y Vanuatu se han empezado a usar programas informáticos para clasificar las tierras por su uso. En Samoa se espera la aprobación de una nueva política de uso de la tierra. En Jamaica y Barbados se han formulado programas de conservación del suelo y de control de la erosión. En varios países del Caribe se han formulado políticas forestales nacionales con el apoyo de la FAO y el PNUD, como consecuencia de una reunión regional celebrada en 1997. Veintidós Estados insulares del Pacífico han obtenido asistencia para la ordenación de los bosques gracias a un programa de tres años de duración.

Medidas que se recomiendan. En el informe del Secretario General se recomienda que siga avanzándose hacia la planificación integral del uso de las tierras mediante el intercambio de conocimientos especializados en el plano regional y la prestación de asistencia técnica internacional.

7. Energía

Situación. La dependencia casi total de los pequeños Estados insulares de la importación de petróleo para satisfacer sus necesidades de energía comercial sigue causando graves desequilibrios en el comercio. El aumento del consumo de leña, en especial en las zonas rurales, ha provocado un gran nivel de deforestación.

Progresos alcanzados. En cuanto a la disponibilidad de servicios energéticos, ha habido poco o ningún progreso. En algunas islas pequeñas, ha aumentado el uso de fuentes de energía renovable, en especial de los sistemas de energía solar fotovoltaica en las zonas rurales, no en el ámbito comercial, sino gracias a subsidios importantes de los gobiernos o de los organismos donantes. El Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) facilitó 7,1 millones de dólares a los pequeños Estados insulares para fomentar un desarrollo ecológicamente racional de la energía. Posteriormente, ello ha supuesto un endeudamiento por valor de 60 millones de dólares más, procedentes de otras fuentes.

Medidas que se recomiendan. En los proyectos de recomendación se insta a que se movilicen recursos, incluso del sector privado, para fomentar el buen rendimiento energético y desarrollar las fuentes de energía renovable, en especial en el plano regional.

8. Turismo

Situación. En muchas islas pequeñas, el turismo es uno de los pilares de la economía; en muchos casos representa más de una tercera parte del PNB. Sin embargo, sin una buena gestión, el turismo puede dañar el entorno natural y la idiosincrasia cultural, principales atracciones del turismo. En general, se prevé que, en el Caribe, los beneficios que generan los viajes y el turismo crecerán hasta el año 2005 a una tasa anual media del 3,6% en valores reales y creará 7,2 millones puestos de trabajo. En Asia y el Pacífico, se espera una tasa media de crecimiento anual del 8% hasta el año 2005. Entre los efectos negativos del turismo están la contaminación marina causada por las aguas residuales de los hoteles y las embarcaciones, la degradación de las zonas costeras, la repercusión negativa en el suministro de agua y en los cultivos locales y una "fuga" sustancial de los beneficios, que van a parar a los inversionistas extranjeros y no a empresarios locales.

Progresos alcanzados. En varias islas pequeñas, incluso Mauricio, las Maldivas y las Antillas Neerlandesas, se han adoptado planes maestros y reglamentos de turismo, al tiempo que se ha evaluado su repercusión en el medio ambiente. Diversos países del Caribe han formulado una estrategia conjunta de turismo sostenible y en Chipre se están aplicando nuevos instrumentos económicos, como incentivos fiscales, para mejorar la calidad del turismo.

Medidas que se recomiendan. En los proyectos de recomendación se pide que se establezcan programas de evaluación del medio ambiente a escala regional y nacional con miras a determinar la capacidad de recepción de turistas, fomentar las iniciativas de base comunitaria y movilizar recursos suficientes de todas las fuentes a fin de contribuir al desarrollo sostenible del turismo.

9. Diversidad biológica

Situación. En las islas pequeñas, la diversidad biológica, e incluso muchas especies singulares, se ven amenazadas por la presión que ejercen el crecimiento de la población y el desarrollo, los desastres naturales y la introducción de especies foráneas.

Progresos alcanzados. Varias islas pequeñas han formulado estrategias nacionales de diversidad biológica y llevado a cabo estudios nacionales con arreglo al Convenio sobre la diversidad biológica. El Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación ha llevado a cabo un examen de la diversidad biológica en las islas pequeñas. En las Bahamas se han elaborado un modelo de ordenación de datos y un plan sobre diversidad biológica.

Medidas que se recomiendan. En el informe del Secretario General se pide más apoyo internacional para que las islas pequeñas puedan proteger las especies autóctonas y su hábitat, poner freno a las especies foráneas invasivas y aplicar los convenios jurídicos internacionales pertinentes.

10. Instituciones nacionales

Situación. Las islas pequeñas suelen carecer de instituciones nacionales capaces de formular y llevar a cabo planes de desarrollo sostenible.

Progresos alcanzados. Desde 1994, en muchos pequeños Estados insulares se han establecido organismos nacionales u órganos normativos de alto nivel que fijan prioridades en materia de prácticas sostenibles, si bien suelen carecer de recursos para hacer cumplir las nuevas disposiciones. En Micronesia se ha establecido un Consejo Presidencial para el medio ambiente y el desarrollo sostenible. En Fiji se ha formulado una estrategia nacional para el medio ambiente y se han promulgado leyes. En Barbados y Mauricio se han establecido comisiones nacionales de desarrollo sostenible y medio ambiente. El Programa Regional del Pacífico Sur para el Medio Ambiente (SPREP) ha coordinado la formulación de estrategias nacionales para la ordenación del medio ambiente en la región del Pacífico con asistencia del Banco Asiático de Desarrollo, el PNUD y Australia.

Medidas que se recomiendan. En los proyectos de recomendación se pide que se renueve el compromiso de los Estados insulares de que antes del año 2002 se hayan aplicado plenamente las estrategias nacionales de desarrollo sostenible, como se acordó en la Cumbre para la Tierra +5, en 1997.

11. Instituciones regionales y cooperación

Situación. Los recursos limitados de que disponen los pequeños Estados insulares y su aislamiento geográfico dan especial importancia a la cooperación regional.

Progresos alcanzados. En el Pacífico se han establecido ocho organizaciones intergubernamentales de ámbito regional, que se ocupan de aspectos concretos del desarrollo sostenible bajo la égida del Comité de Coordinación de las Organizaciones del Pacífico Meridional, recientemente creado. En colaboración con la Comunidad del Caribe, la Oficina del Caribe de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha actuado como mecanismo coordinador regional para la aplicación del Programa de Acción de Barbados. En la región de África, la Comisión del Océano Índico (COI) ha participado activamente en actividades de aplicación del Programa.

Medidas que se recomiendan. Un mayor fortalecimiento de la cooperación regional, los programas científicos y la capacitación.

12. Transporte y comunicaciones

Situación. El transporte y las comunicaciones son el sustento vital que une a los pequeños Estados insulares con el mundo exterior, pero la distancia y el aislamiento han redundado en costos de transporte elevados y en unas opciones reducidas para muchas islas. La acción de los monopolios, tanto públicos como privados, que con frecuencia pertenecen a compañías extranjeras, ha dado como resultado un elevado costo de las telecomunicaciones. La calidad y la frecuencia de los servicios marítimos y aéreos internacionales escapan en buena medida al control de los Estados.

Progresos alcanzados. Desde 1994, 32 de los 38 pequeños Estados insulares han mejorado su "densidad telefónica", es decir, el número de líneas telefónicas por cada 100 habitantes. De este modo, unas 20 islas tienen tasas de crecimiento iguales o superiores al 15%. Con excepción de Niue y Tuvalu, todos los pequeños Estados insulares están conectados a la Internet, si bien en su mayoría sólo tienen acceso a ella las instituciones gubernamentales y las grandes organizaciones privadas. Varios países del Caribe están usando nuevas tecnologías de las comunicaciones para crear centros de procesamiento de la información para las empresas de Norteamérica, lo que les brinda la posibilidad de generar una cantidad considerable de divisas y empleos. En más de diez pequeños Estados insulares se han mejorado los aeropuertos o se prevé mejorarlos. En 1996, varios Estados del Caribe, por conducto de la Comunidad del Caribe, suscribieron un acuerdo regional de acceso a los mercados con objeto de mejorar los servicios de transporte aéreo y fomentar las inversiones en esa esfera.

Medidas que se recomiendan. En los informes del Secretario General se recomienda que los Estados insulares asignen prioridad al mejoramiento de las telecomunicaciones rurales y que tomen medidas para que los monopolios de las telecomunicaciones pasen a formar parte de entornos competitivos. En dichos informes se sugiere que los colaboradores internacionales en la esfera del desarrollo contribuyan a recaudar fondos para las inversiones en la esfera de las telecomunicaciones y que el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo otorguen más créditos a ese sector. Asimismo, es necesario aumentar las inversiones en la infraestructura de los servicios marítimos y transporte aéreo.

13. Ciencia y Tecnología

Situación. La mayoría de pequeños Estados insulares no tienen una infraestructura científica nacional y de personal capacitado para atender a estas necesidades, y a menudo pierden a sus científicos debido al "éxodo intelectual". Al mismo tiempo, por falta de interés, están desapareciendo los conocimientos tradicionales sobre el desarrollo sostenible.

Progresos alcanzados. Diversos organismos y programas de las Naciones Unidas, incluidos la UNESCO, la ONUDI y el PNUD, tienen proyectos para mejorar la capacitación científica y el desarrollo de tecnologías en las regiones insulares.

Medidas que se recomiendan. En el informe del Secretario General se recomienda la cooperación subregional entre las islas en las esferas de la educación científica y el desarrollo de infraestructuras como la estrategia más realista a corto y medio plazo para crear capacidad científica y tecnológica. Se alienta a los Estados insulares a que se dirijan al sector privado tanto nacional como extranjero, para atraer inversiones en tecnologías sin efectos nocivos.

14. Desarrollo de los recursos humanos

Situación. Con su reducida población, los Estados insulares suelen carecer de personal capacitado para lograr un desarrollo sostenible. En Seychelles, se determinó que la falta de dicho personal era el principal factor que impedía llegar a una ordenación eficaz de los parques nacionales. En Haití, no hay ningún científico o ingeniero que trabaje a dedicación completa en la esfera ambiental.

Progresos alcanzados. En los últimos años, todos los pequeños Estados insulares menos uno han avanzado en el desarrollo de los recursos humanos en el nivel básico necesario para adquirir capacitación técnica especializada de gestión ambiental. En Cuba, Barbados y Mauricio se han establecido centros o programas para fomentar la capacitación en ordenación ambiental y la toma de conciencia pública. Actualmente, en Bahamas y Jamaica en los programas de estudios se prevé un aumento de la enseñanza de temas relacionados con el medio ambiente y el desarrollo sostenible. Por intermedio de su fondo Capacidad 21, el PNUD ha apoyado actividades de capacitación en las islas del Pacífico y el Caribe, incluso en materia de derecho ambiental. El Japón ha asignado 57.800.000 dólares a la modernización de las instituciones educativas de los Estados insulares del Pacífico en el período comprendido entre 1994 y 1998.

Medidas que se recomiendan. En los proyectos de recomendación se subraya la necesidad de prestar mayor atención a la creación de capacidad y a la educación. En el informe del Secretario General se recomiendan mecanismos regionales de capacitación y el uso de la educación a distancia y la Internet.

15. Aplicación, vigilancia y examen

Situación. En el Programa de Acción de Barbados y el Programa 21 se establece que, para una buena aplicación, deben ponerse a disposición de los pequeños Estados insulares en desarrollo medios eficaces, incluidos recursos financieros suficientes, previsibles, nuevos y adicionales. En todos los sectores, las medidas nacionales y regionales para lograr un desarrollo sostenible se han visto restringidas por la falta de recursos.

Progresos alcanzados. En 1994, la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) alcanzó un máximo de 2.360 millones de dólares, si bien en 1997 se había reducido a 1.960 millones de dólares, debido al descenso de la asistencia en todo el mundo. Aunque en algunos países en desarrollo la reducción de la AOD se haya visto compensada en parte por un aumento de la inversión extranjera directa, a menudo la economía de las islas pequeñas no tiene la magnitud suficiente para atraer capital privado. Muchos pequeños Estados insulares tienen cada vez más dificultades para obtener financiación para el desarrollo en condiciones de favor, ya que para otorgarla se suele prestar más atención al PNB por habitante de estas islas, que es relativamente más elevado, sin tener plenamente en cuenta su nivel efectivo de desarrollo, su vulnerabilidad o su capacidad de generar un ahorro nacional que satisfaga la necesidad de cuantiosos recursos de inversión.

Medidas que se recomiendan

1. Financiación. En los proyectos de recomendación se reitera que la aplicación del Programa de Acción de Barbados exigirá financiación adicional. Se insta a que se identifiquen proyectos que puedan ser financiados por el FMAM y a que se aumente la efectividad de la asistencia bilateral y multilateral por medio de una mayor coordinación. Asimismo, en los proyectos de recomendación se sugiere a los donantes que estudien las más de 300 propuestas presentadas por los Estados insulares en la reunión que celebraron en febrero de 1999 las islas pequeñas y los donantes.

2. Mundialización y liberalización del comercio. En las conversaciones preparatorias, los pequeños Estados insulares han solicitado que se recomiende alguna clase de asistencia, compensación o trato preferencial para fortalecer su postura en el sistema comercial multilateral, pero no se ha logrado consenso alguno.

3. Transferencia de tecnología. En los proyectos de recomendación se observa que los pequeños Estados insulares necesitan tecnologías ecológicamente racionales de bajo costo y se alienta al intercambio de información, la participación en iniciativas relativas a tecnologías sin efectos nocivos y al establecimiento de asociaciones entre el sector público y el sector privado.

4. Índice de vulnerabilidad. Dada la utilidad de un índice en que se tengan en cuenta el reducido tamaño de las islas, su fragilidad ambiental y su vulnerabilidad ante los desastres naturales y las conmociones económicas, en los proyectos de recomendación se sugiere que se termine cuanto antes la labor relativa a los aspectos cuantitativos y analíticos de un índice de vulnerabilidad para las islas pequeñas.

5. SIDSNET. Las islas pequeñas han participado plenamente en el establecimiento de la Red de Información de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (SIDSNET), el sitio de la Internet y el servidor de listas creados por el PNUD en atención al Programa de Acción de Barbados. En los proyectos de recomendación se sugiere que las islas pequeñas cobren mayor "protagonismo" en la Red y que, con la asistencia de la comunidad internacional, superen los obstáculos a un amplio acceso a la Internet y fomenten la participación del sector privado.

6. Cooperación y asociación internacionales. En los proyectos de recomendación se sugiere que se fortalezcan los actuales acuerdos institucionales dentro del sistema de las Naciones Unidas y que se mejore su coordinación para prestar apoyo a la aplicación del Programa de Acción de Barbados. Se necesitan más actividades complementarias en el plano regional, así como el establecimiento de puntos de referencia e indicadores que permitan evaluar la aplicación del Programa.


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