CLAUSURA DEL DIÁLOGO DE ALTO NIVEL SOBRE LA FINANCIACIÓN PARA EL DESARROLLO

Sede de las Naciones Unidas
Nueva York, 25 de octubre de 2007

Excelencias,
distinguidos delegados:

Quisiera expresar mi agradecimiento a todas las delegaciones -más de 99- por participar en nuestro Diálogo de alto nivel. Sus activas aportaciones en las sesiones plenarias y en las mesas redondas han contribuido de un modo fundamental al éxito de esta reunión.

La celebración de esta reunión es consecuencia, a su vez, del éxito del sexagésimo segundo debate general. Deseo manifestar mi enorme satisfacción ante el hecho de que los Estados Miembros hayan respondido al reto de revitalizar la Asamblea por medio de un compromiso con un diálogo verdaderamente interactivo, en un espíritu de consenso y de cooperación internacional.

Se han formulado numerosas ideas, nuevas iniciativas y recomendaciones que han enriquecido el debate político a partir del cual podemos avanzar hacia la Conferencia sobre la Financiación para el Desarrollo de Doha.

Me alienta la activa participación y las contribuciones de las principales instituciones interesadas, organizaciones intergubernamentales y otras instituciones internacionales para el desarrollo, así como del sector privado y de la sociedad civil. En el "camino hacia Doha", el compromiso de todos los asociados es esencial.

Estoy convencido de que el espíritu de las deliberaciones en nuestro Diálogo de alto nivel no es sino un presagio de un resultado exitoso en Doha.

Excelencias:

Habida cuenta de las limitaciones de tiempo y de la riqueza del debate político de los últimos días, no sería apropiado resumir ahora las diversas e importantes cuestiones que se han tratado. En las próximas semanas presentaré un resumen. No obstante, permítanme que haga algunas breves observaciones sobre determinados temas fundamentales con objeto de subrayar la riqueza del diálogo que se ha celebrado.

Numerosos representantes han expresado su preocupación por las crecientes desigualdades económicas, no ya sólo entre países sino incluso en el interior de los países, en el contexto de la globalización, y especialmente en el contexto de la inestabilidad actual de los mercados financieros mundiales.

En el ámbito nacional, de acuerdo con diferentes oradores, existe una necesidad evidente de aumentar los ingresos fiscales y de crear sistemas tributarios más distributivos, lo que no sólo contribuiría a reducir las disparidades, sino también a incrementar el gasto público en infraestructuras básicas y servicios.

Así mismo, muchos participantes han destacado la correcta gobernanza nacional, los mecanismos de fiscalización eficaces y transparentes y el imperio de la ley como claves para el programa de la Financiación para el desarrollo. A un buen número de representantes, las tendencias actuales en la inversión extranjera directa en los países en desarrollo les resulta muy esperanzadoras. Ahora bien, aún queda un reto fundamental: el reto de promover la IED en los países de renta baja o en aquellos que cuentan con una gobernanza menos estable con objeto de fomentar en ellos la actividad económica productiva.

Numerosas delegaciones han subrayado la innegable importancia de realizar avances decisivos en la actual ronda de negociaciones comerciales multilaterales con el fin de acelerar el progreso en materia de desarrollo y de reducción de la pobreza.

Un número significativo de participantes ha recordado la necesidad de alcanzar la meta de las Naciones Unidas del 0,7% en asistencia oficial para el desarrollo y de cumplir los compromisos relacionados con el incremento de la ayuda, incluida aquella destinada a África, para mantener la credibilidad internacional del Consenso de Monterrey y como requisito imprescindible para lograr los objetivos de desarrollo del Milenio. En este sentido, muchos oradores se han mostrado a favor de continuar trabajando para desarrollar fuentes innovadoras de financiación.

En opinión de varios participantes, se deberá actuar intensamente con objeto de aumentar el alivio de la deuda. Sin embargo, la sostenibilidad a largo plazo de la deuda sigue siendo una cuestión política esencial para numerosos países en desarrollo, especialmente para los países menos adelantados.

Gran parte de los participantes ha reiterado la necesidad de mejorar la representación y la participación efectiva de los países en desarrollo en la adopción de decisiones económicas en el ámbito internacional.

Por último, numerosos delegados han destacado el hecho de que la adaptación al cambio climático es una nueva cuestión que precisa ser integrada en el proceso de Financiación para el desarrollo.

Excelencias:

En breve, la Asamblea General abrirá una serie de consultas sobre la adopción de una resolución de procedimiento en la que se establezcan las modalidades relativas a la Conferencia Internacional de Seguimiento sobre la Financiación para el Desarrollo en Doha en 2008.

Después de realizar consultas oficiosas con los Estados Miembros y los principales grupos, he llegado a la conclusión de que, en efecto, este proceso puede avanzar gracias a los facilitadores que designé en el comienzo del sexagésimo segundo período de sesiones: el Excmo. Sr. Embajador Abdelaziz, Representante Permanente de Egipto, y el Excmo. Sr. Embajador Lovald, Representante Permanente de Noruega.

En el espíritu de Monterrey, quisiera animar a todos los Estados Miembros a ofrecer su completo apoyo y colaboración a los facilitadores, puesto que a éstos corresponde concluir acuerdos sobre la resolución de un modo abierto, transparente e integrador, y presentarlos al Pleno al final de la fase principal de este período de sesiones.

Una vez que las modalidades de la Conferencia de Doha se acuerden, podremos pasar a celebrar debates de fondo sobre el Consenso de Monterrey y otras materias de importancia a principios del próximo año.

Gracias por su atención.

Declaro clausurado el Diálogo de alto nivel sobre la financiación para el desarrollo.

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