Entrevista de Crónica de las Naciones Unidas

Con el Dr. Srgjan Kerim
Presidente de la Asamblea General en su sexagésimo
segundo período de sesiones

El Dr. Srgjan Kerim, de la ex República Yugoslava de Macedonia, fue elegido Presidente del sexagésimo segundo período de sesiones de la Asamblea General el 24 de mayo de 2007. Asumió la Presidencia al inaugurarse la Asamblea el 18 de septiembre del presente año. Nacido en Skopje en 1948, el Dr. Kerim es un diplomático experto que ha sido Ministro de Relaciones Económicas Internacionales y Ministro de Relaciones Exteriores, así como Representante Permanente de la ex República Yugoslava de Macedonia ante las Naciones Unidas en Nueva York. Durante su distinguida carrera diplomática, fue embajador de su país en Alemania de 1994 a 2000, y en Suiza y Liechtenstein de 1995 a 2000. De 1999 a 2000 fue también Enviado Especial del Coordinador del Pacto de Estabilidad para Europa Sudoriental.

En el ámbito académico, el Dr. Kerim ha sido profesor de asuntos económicos internacionales de la Facultad de Economía de la Universidad de Belgrado, y profesor visitante de la Universidad de Hamburgo (Alemania) y la Universidad de Nueva York. Ha publicado nueve libros y más de cien artículos científicos sobre política internacional, economía internacional y asuntos de la juventud en Europa. El Dr. Kerim domina el inglés, el francés y el alemán, así como el serbio, el croata y el búlgaro.

Desde 2006, el Dr. Kerim ocupa el cargo de Director General para Europa sudoriental del WAZ Media Group, con sede en Viena. Diplomático, economista, académico y hombre de negocios, el Dr. Kerim aporta su amplia experiencia en asuntos económicos y políticos internacionales y su profundo conocimiento del sistema de las Naciones Unidas a la tarea de dirigir la labor de la Asamblea General.

El Presidente dialogó con Yuwei Zhang y con Horst Rutsch de la Crónica de las Naciones Unidas el 6 de septiembre de 2007, sobre los siguientes temas:

Las prioridades del sexagésimo segundo período de sesiones de la Asamblea General

En los últimos años hemos venido debatiendo en las Naciones Unidas cómo revitalizar la Asamblea General. Se han aprobado ya algunas resoluciones sobre ese tema, pero éstas se han referido principalmente a mejoras de los procedimientos y al fortalecimiento de la oficina del Presidente de la Asamblea General. Para revitalizar la Asamblea es necesario hacer mucho más en ese sentido y considerar también las cuestiones sustantivas. Si la Asamblea aspira a ser un órgano pertinente en el que participen por igual los 192 Estados, tiene que ocuparse de los problemas más acuciantes de nuestros días. Creo que el sexagésimo segundo período de sesiones tiene que ser ejemplar a ese respecto. Durante las consultas que he celebrado con los Estados Miembros en los últimos nueve meses, a partir de enero, incluso antes de haber sido elegido oficialmente en mayo, consideramos cuáles podrían ser esos problemas. Hemos identificado cinco temas que son muy importantes para las Naciones Unidas y sus actividades, y que serán los pilares del sexagésimo segundo período de sesiones:

1. La reacción al cambio climático
2. La financiación para el desarrollo
3. La aplicación de la Estrategia Mundial contra el Terrorismo
4. La reforma administrativa
5. Las medidas para seguir de cerca el cumplimiento de los objetivos de desarrollo del Milenio.

Los desafíos que se presentan al sexagésimo segundo período de sesiones

En general, pienso que en el sexagésimo segundo período de sesiones se cumplirán las expectativas de la Asamblea General. Creo que tenemos que ser realistas en nuestras aspiraciones, precisamente porque las Naciones Unidas son una coalición de 192 países con trayectorias distintas y distintos valores. Estos son en ocasiones claramente discrepantes o muy polémicos y por ello la Organización tiene que aunar esfuerzos y avanzar paso a paso con ánimo constructivo. Tenemos que considerar las decisiones en términos de su eficacia porque no podemos esperar que la Organización funcione de una manera analítica. Por consiguiente, hay que tener paciencia y persistir en alcanzar decisiones orientadas a la concertación de resoluciones. Sé que no es fácil, pero contaré desde luego con la asistencia y el apoyo de la Mesa, de los Vicepresidentes y de los seis Presidentes de las Comisiones. Debemos crear un ambiente propicio que nos permita adoptar resoluciones y decisiones acertadas sobre los temas que he mencionado.

Reacción al cambio climático

Es muy importante que los Estados Miembros hayan comprendido que el cambio climático es una cuestión sumamente grave y compleja. Se trata de un problema ambiental, pero que tiene repercusiones mucho más amplias, que inciden en la salud de la población y la economía, incluso en el crecimiento económico y el desarrollo sostenible. Creo que en el siglo XXI la competencia en materia de tecnología se centrará precisamente en ese aspecto, en concebir innovaciones y desarrollar tecnologías para generar energía limpia, de modo que esa nueva energía rinda buenos resultados económicos. También tenemos que tener presente que el cambio climático está relacionado con la seguridad. Es preciso que la gente reflexione seriamente sobre los hábitos de vida que debe adoptar ahora y en el futuro. En las Naciones Unidas tenemos un grupo de más de 40 pequeños Estados insulares en desarrollo cuya existencia se ve amenazada por el calentamiento del planeta y sus consecuencias. Las relaciones internacionales y la cooperación internacional tendrán que reorientarse hacia esos temas, que exigen la solidaridad del mundo entero porque los efectos del cambio climático no respetan fronteras. Habrá nuevas oleadas de inmigrantes entre las regiones y los países, y otros fenómenos semejantes. El concepto de "fronteras" tendrá sin duda un sentido distinto del que ha tenido hasta ahora. Insisto en que se trata de una cuestión de seguridad. Por ello, hay que examinar y modificar el concepto mismo de seguridad. Ésta es una cuestión de suma importancia. Tenemos que estar preparados.

La reunión de alto nivel organizada por el Secretario General

El Secretario General ha determinado que el cambio climático será una de sus prioridades, con sobrada razón porque se trata de un problema difícil y de largo plazo. Es sin lugar a duda el problema primordial del siglo XXI y tenemos que abordarlo de manera sistemática. No basta con poner en marcha una campaña con unas cuantas resoluciones y conclusiones. El procedimiento ordinario no será suficiente en este caso. El cambio climático es un problema global que exige la atención del mundo entero. Por ello tenemos que asignar a este asunto la más alta prioridad. He sugerido a los Jefes de Estado y de Gobierno que den especial importancia y atención a esta cuestión durante el debate general de la Asamblea. La reunión de alto nivel organizada por el Secretario General, que tendrá lugar el 24 de septiembre de 2007 justo antes del debate general y cuyo tema es "El futuro está en nuestras manos: el desafío del liderazgo ante el cambio climático", será una excelente introducción al sexagésimo segundo período de sesiones de la Asamblea General.

Avanzar más allá de Kyoto, a partir de la reunión de Bali

Del 3 al 14 de diciembre de 2007 se celebrará en Bali (Indonesia) la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en la que se examinará la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Para la reunión de Bali procuraremos crear un clima político mucho más propicio del que existía hace unos pocos meses. Este es un momento muy importante. En Bali la atención se centrará en el aspecto ambiental del problema, pero también tendremos que considerar todos los demás aspectos. Después de esa reunión, debemos convocar un grupo de estudio de la Asamblea General en el que invitaremos a los hombres de negocios, académicos, científicos y representantes de organizaciones no gubernamentales a examinar las propuestas sustantivas formuladas como resultado del debate general y la reunión de alto nivel que lo anteceda. El grupo de estudio podrá elaborar esas propuestas, en busca de posibles soluciones o diversos problemas. Se sentarán así las bases para elaborar una hoja de ruta que el Secretario General podrá presentar luego a la Organización y a todo el sistema de las Naciones Unidas.

De esa manera, el grupo de estudio contribuiría a crear una amplia red de apoyo para responder colectivamente al cambio climático, mediante una operación estratégica de toda la Organización, no sólo la Asamblea General, el Consejo de Seguridad y la Secretaría, sino todo el sistema de las Naciones Unidas. Tendrá que haber una clara distribución de las tareas, precisando las funciones que han de cumplir la Asamblea General, el Banco Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas y otros organismos especializados del sistema. Cada uno de los organismos especializados tendrá que preparar su propio programa de actividades, pero habrá que evitar las duplicaciones y todas las deficiencias que hemos observado en el sistema en el pasado. Ésta será una excelente oportunidad de demostrar la coherencia del sistema. En ese contexto, después de la reunión de Bali y la convocación del grupo de estudio, me gustaría dirigir una carta al Secretario General para sugerir que se elabore una hoja de ruta respecto del cambio climático que nos permita concertar un nuevo pacto de todo el sistema de las Naciones Unidas en ese ámbito, no sólo hasta la expiración del período prevista en el Protocolo de Kyoto, sino después del año 2012.

La financiación para el desarrollo

Otro asunto que reviste importancia crucial es el de la financiación para el desarrollo. En el segundo semestre de 2008, la Asamblea General celebrará en Doha (Qatar) una Conferencia Internacional de Seguimiento sobre la Financiación para el Desarrollo. Deberíamos aprovechar la ocasión que ofrece el sexagésimo segundo período de sesiones para sostener un debate muy amplio y sustancial entre los Estados Miembros con el fin de definir los preparativos de esa cumbre. Pienso que para ello la Asamblea debería contar con la asistencia del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, el Banco Mundial y las demás instituciones competentes.

Aplicación de la Estrategia contra el terrorismo

Además, es muy importante que los Estados Miembros examinen la aplicación de la Estrategia contra el terrorismo, que aprobaron en septiembre de 2006, para determinar si se están empleando de manera satisfactoria todos los instrumentos disponibles. Necesitamos ver qué aspectos se deben fortalecer y cómo se puede mejorar la cooperación y la solidaridad entre los Estados Miembros en la lucha contra el terrorismo. Tenemos que ocuparnos además de los aspectos políticos e institucionales del problema.

La reforma administrativa

La Organización tiene que reformarse para adaptarse eficazmente a los problemas actuales. La reforma administrativa es crucial para la legitimidad de esta Organización, para su imagen y credibilidad. Es hora de que enfrentemos seriamente el problema y comencemos a producir resultados tangibles, gradualmente pero con firmeza. Con ese fin me propongo organizar un debate temático sobre la reforma administrativa, para evaluar lo que hemos logrado desde la Cumbre Mundial de 2005 y examinar las medidas que debemos adoptar en el futuro. Considero que la reforma administrativa redunda en interés de todos, y que los Estados Miembros deben tomar la iniciativa en esta materia. A mi juicio, la Iniciativa de los Cuatro Países, para la cual han preparado propuestas Chile, Sudáfrica, Suecia y Tailandia, es un buen ejemplo de la valiosa aportación que pueden hacer los Estados Miembros al debate sobre la reforma administrativa, de una manera innovadora.

Cumplimiento de los objetivos de desarrollo del Milenio

Por último, aunque no por ello menos importante, tenemos que vigilar el cumplimiento de los objetivos de desarrollo del Milenio. Estos merecen toda nuestra atención porque están relacionados con la credibilidad moral y política de las Naciones Unidas. Quedé muy impresionado con la Cumbre Mundial celebrada en 2000 en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, cuando los dirigentes mundiales ratificaron la Declaración del Milenio. Hoy, siete años después, hay que examinar atentamente esos objetivos, no sólo para formular observaciones críticas, sino también para asegurar que los Estados Miembros redoblen sus esfuerzos con el fin de conseguir que esos objetivos de desarrollo sean más realistas, en cuanto a sus plazos y su cumplimiento, al menos por el tiempo que resta hasta el año 2015. A ese respecto sería conveniente invitar a los dirigentes (especialmente porque han surgido muchos nuevos dirigentes desde cuando se aprobaron los objetivos), a velar por que esta vez no fracasemos en nuestro empeño. Obviamente no conseguimos lo que nos habíamos propuesto durante los siete primeros años del plazo establecido para lograr los objetivos de desarrollo de Milenio. En ese contexto acojo con sumo agrado la nueva iniciativa propuesta por el Primer Ministro del Reino Unido, Sr. Gordon Brown, de crear una alianza mundial para el desarrollo, en la que participarían los gobiernos y los dirigentes empresariales.

Determinación de las dificultades para alcanzar los diversos objetivos

Unos de los objetivos, el séptimo, se refiere a la sostenibilidad del medio ambiente. Ésta, desde luego, está vinculada con el cambio climático. Por consiguiente en el marco de los objetivos de desarrollo del Milenio tendremos que ocuparnos también del cambio climático y determinar las responsabilidades de cada uno. ¿Que harán los países desarrollados para ayudar a los países en desarrollo a prepararse para hacer frente al problema de la protección ambiental y del calentamiento del planeta? ¿Que harán los países desarrollados para ayudar a los países en desarrollo, en particular los de África, a resolver los problemas en el campo de la salud? Tenemos que ocuparnos de estas cuestiones. No podemos conformarnos con un examen general; por el contrario, debemos estudiar cada uno de los ocho objetivos por separado, para dar más atención a aquellos que presentan un retraso considerable. Así podremos determinar dónde estamos, qué se ha logrado y qué habrá que hacer antes del año 2015.

La dimensión ética de los objetivos de desarrollo del Milenio

Hace 35 años, en una resolución de la Asamblea General de 1970 los países industrializados se comprometieron a destinar el 0,7% del producto nacional bruto a la asistencia oficial para el desarrollo. Es paradójico que tengamos que referirnos todavía a este asunto cuando tendría que haberse resuelto hace 30 años. Ese objetivo debe cumplirse ineludiblemente. Tiene que ver con la solidaridad y la cooperación internacional: tenemos que ayudar a esos pueblos y ofrecerles nuestra asistencia para que tengan la oportunidad de alcanzar el desarrollo. Un antiguo proverbio chino dice que es preferible enseñar a un hombre a pescar que ofrecerle un pescado. La educación debe considerarse en ese contexto, porque sólo una educación adecuada, que esté al alcance de todos y cada uno de los habitantes de África o de cualquier otro lugar del mundo en desarrollo, brindará a esos pueblos una verdadera oportunidad de desarrollarse, de crear, de producir y de organizar su propia vida.

La Alianza de Civilizaciones y otros asuntos

Desde luego, también tenemos que ocuparnos de los otros asuntos que han figurado en el programa de la Asamblea desde hace años. Éstos confirman en parte la continuidad de su labor. Estos asuntos también revisten gran importancia para el fortalecimiento de la Organización y su autoridad, en particular los que se refieren a la reforma del Consejo de Seguridad y la coherencia de todo el sistema. Tenemos que considerar además la Alianza de Civilizaciones. Apoyo plenamente la misión del Alto Representante para la Alianza de Civilizaciones, el ex Presidente Jorge Sampaio de Portugal, que se encargará de formular un plan para orientar a la Organización respecto de esta cuestión delicadísima. Por desgracia, como todos sabemos, el mundo enfrenta hoy innumerables diferencias, tensiones y "malentendidos" entre grupos de diferentes creencias religiosas. Claramente no es esa una plataforma adecuada para fortalecer la confianza mutua entre los Estados Miembros y las distintas regiones, que en conjunto integran las Naciones Unidas. Por último, celebraremos también una sesión plenaria conmemorativa de alto nivel de seguimiento del período extraordinario de sesiones dedicado a la infancia, que está prevista para los días 11 y 12 de diciembre de 2007.

La función de su país en las Naciones Unidas

Hace 30 años, un diplomático distinguido de origen macedonio, el Sr. Lazar Mojsov, fue Presidente de la Asamblea General (en su trigésimo segundo período de sesiones, celebrado en 1977 y 1978). Durante la segunda guerra mundial, Macedonia participó en el movimiento de liberación de la región de los Balcanes. Ese movimiento se unió a la lucha contra el flagelo del nazismo, que intentó conquistar a Europa y el mundo. Como resultado de ese movimiento nacional se fundó en 1944 el Estado de Macedonia, que se llamó la República Popular de Macedonia. La identidad de Macedonia fue forjada por el movimiento de liberación, que entonces formaba parte de las Fuerzas Aliadas durante la guerra. La joven República decidió luego unirse a la Federación Yugoslava, junto con los bosnios, los croatas, los montenegrinos, los serbios y los eslovenos, que integraron las seis Repúblicas de la República Federativa de Yugoslavia. Todos ellos se consideraban Estados de la Federación Yugoslava, y gozaban de los derechos propios de los Estados, incluido el de secesión. Durante mucho tiempo ninguno de ellos ejerció ese derecho; sólo lo ejercieron después de que se desencadenara el conflicto en Yugoslavia, en 1991, con el cual se modificó radicalmente la situación -ninguno de los miembros que ingresaron a la Federación en 1944 y 1945 lo hicieron con la idea de combatir a los demás miembros. Una vez que comenzó la guerra, cada miembro de la Federación tenía el derecho de decidir su propio destino. La opción que eligió Macedonia en 1991 fue declarar la independencia. Por ello mencioné en mi discurso de aceptación que Macedonia es, en la práctica, uno de los fundadores de esta Organización. Ha sido oficialmente un Estado Miembro de las Naciones Unidas desde 1993 pero fue históricamente uno de los miembros fundadores de las Naciones Unidas en 1945.

Desde que declaró su independencia en 1991, Macedonia ha mantenido una buena trayectoria por lo que respecta a su contribución a la paz y la seguridad en la región de Europa sudoriental. No participó en la guerra entre las Repúblicas, se retiró de la Federación pacíficamente, sin entrar en conflicto con ninguno de los otros miembros, y estableció relaciones amistosas con sus vecinos. En las Naciones Unidas ha presentado y patrocinado la resolución sobre el mantenimiento de la seguridad internacional, y la buena vecindad, la estabilidad y el desarrollo de Europa sudoriental. Considero por tanto, que Macedonia merece el apoyo que recibió de los Estados Miembros del grupo regional de Europa oriental al elegir al Presidente de la Asamblea General.

La dedicación a los mundos de la diplomacia y los negocios

Las Naciones Unidas y la diplomacia multilateral a la que me he dedicado desde hace 25 años son parte importante de mi vida. Este nombramiento representa para mí una gran satisfacción y lo considero una muestra de reconocimiento de mi trabajo. Agradezco profundamente a mi Gobierno y a todos los Estados Miembros que me han brindado su apoyo decidido y unánime. Tengo muchos amigos entre mis colegas de la Organización, lo que sin duda contribuirá también a mi labor en ella. Por otra parte, Nueva York es una ciudad que ofrece múltiples oportunidades y una vida intelectual muy grata y siempre interesante. Esta es la tercera vez que vengo a vivir a Nueva York y ya me he enamorado de la ciudad. Me gusta trabajar aquí y sentirme parte de ella.

Sin embargo, no quiero olvidar que llegué aquí del sector empresarial, como director general de una casa editorial alemana muy bien conocida, WAZ, que ha sido una empresa de prestigio en Alemania desde el final de la segunda guerra mundial. La empresa tiene una enorme influencia a nivel regional: ha ampliado sus actividades a Austria y a toda la región de Europa sudoriental. Mi trabajo abarca Albania, Bulgaria, Croacia, Hungría, Rumania, Serbia y mi propio país.

Esos dos mundos diversos constituyen el círculo que determina mi vida y las actividades a las que dedico toda mi energía. Después de concluir satisfactoriamente mi labor en las Naciones Unidas en septiembre del próximo año, espero regresar a mi empresa. Ese será mi último cargo profesional antes de jubilarme y es un trabajo muy interesante. Nuestro cometido, desde el principio, fue respaldar a los medios de comunicación de Europa sudoriental, ayudándolos en la transición a la democracia. Les ayudamos a transformarse en instituciones "europeas", es decir, a aceptar los valores de la Unión Europea y así pasar a formar parte del proyecto histórico de la integración de Europa. Hasta el momento ese es el único proyecto histórico que ha conseguido llevar la paz y la estabilidad al continente. Los demás proyectos emprendidos anteriormente, el comunismo y el nazismo, fracasaron porque estaban basados en valores erróneos y arrastraron al continente a la catástrofe. Soy pro europeo y creo que los valores que sirven de fundamento al proceso europeo de cooperación e integración no sólo son reconocidos en Europa sino también fuera de ella, en África, Asia, América Latina y los Estados Unidos.