A lo largo de los años se ha procurado siempre aumentar la precisión y pertinencia de la labor de la Asamblea General. En el quincuagésimo octavo período de sesiones ello se convirtió en una de las principales prioridades.
En las resoluciones 58/126 y 58/316, aprobadas el 19 de diciembre de 2003 y el 1° de julio de 2004, respectivamente, se establecieron medidas concretas para reorganizar la labor de la Asamblea, racionalizar su programa, mejorar las prácticas y métodos de trabajo de las Comisiones Principales y ampliar la función de la Mesa.
La resolución 59/313, aprobada el 12 de septiembre de 2005, evaluó la aplicación de esos mandatos y halló medios y maneras adicionales para revitalizar más la labor de la Asamblea General, inclusive el fortalecimiento del papel y las facultades del Presidente.
Esas iniciativas continuaron en el sexagésimo período de sesiones, incluyendo, además, el examen del papel de la Asamblea General en la elección del Secretario General.