El Premio Nobel de la Paz

"Fraternidad entre las naciones"

Las Naciones Unidas y sus agencias
especializadas han sido distinguidas con el
Premio Nobel de la Paz ocho veces, en el
curso de medio siglo, de 1950 al 2001.

Como las Naciones Unidas celebran el centenario de Ralph Bunche, el primer Premio Nobel de la Paz asociado con la Organización, esta sección revisa los logros de sus diferentes agencias, así como de los líderes, que recibieron el premio. Los premios Nobel, otorgados en cinco áreas distintas, una de las cuales es la paz, fueron creados a la muerte, en 1896, de Alfred Nobel, cuyo fondo fiduciario pidió otorgar premios cada año a aquellos que hubieran "logrado el mayor beneficio para la humanidad". Concedidos por primera vez en 1901, los premios están íntimamente ligados a la historia de la ciencia, las artes y el desarrollo político modernos. Las instrucciones de Alfred Nobel sobre el premio para la paz fueron explícitas : debía darse a la persona que, en el curso del año, hubiera "hecho el mayor o el mejor trabajo por la fraternidad entre las naciones, por la abolición o la reducción de los ejércitos regulares y por la celebración y promoción de congresos de paz". El Comité Nobel ha discutido mucho la definición de paz, basándola en amplios criterios que incluían inicialmente el trabajo humanitario, pero no los derechos humanos. No obstante, con el tiempo, ha evolucionado hasta un concepto de la promoción de los derechos humanos individuales que conduzca a la paz duradera entre las naciones. Este concepto de paz es moral -de fraternidad, tolerancia, confianza y comprensión arraigados en las mentes y los corazones- capaz de "convertir a la historia en un esfuerzo moral", como ha dicho la premio Nobel El¡-- Wiesel. El Premio reconoce a individuos e instituciones que "dentro del marco de lo políticamente posible, logran una paz que, aunque pueda no ser perfecta, es sin embargo, un paso en el camino".

Esta sección especial sobre el Premio Nobel de la Paz fue escrita por Nuchhi R. Currier, para Crónica

Fuente: CRÓNICA ONU No. 3, 2003